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Las páginas durmientes - Cuento dos



Aburrido

No tengo ideas. No tengo inspiración. No tengo alma. No tengo cuerpo.

Plumajes, recortes de los diarios. Cosas de toda la vida.

Despierto cada mañana. Vivo. Duermo cada noche.

Los azulejos de cerámica de mi baño se cubren de oxido cada semana. Cada semana limpio minuciosamente.

Mi refrigerador queda vacío cada mes. Cada mes le lleno de la misma comida de siempre.

Mi auto deja de funcionar a cada tantas. Cada tantas lo llevo con el mecánico.

Me enfermo de vez en cuando. De vez en cuando voy al médico.

Vivo para no errar. Erro igualmente. Cuando no erro no pasa nada. Cuando lo hago pasa todo.

Pareja. Hijos. Mascotas. Posesiones, Hogar. Responsabilidades. Rutinas. Escapes de rutinas. Aniversarios. Compromisos. Citas. Trabajos. Salidas. Entradas. Subidas. Bajadas. Metidas de pata. Aciertos. Si. No. No. Si.

Siempre es lo mismo.

Siempre es la misma mierda.

Es aburrido.

Muy aburrido.

Es lo más aburrido.

No existe nadie más aburrido que yo en este planeta.

No existe nadie más aburrido que yo en este universo.

No existe nadie más aburrido que yo en ningún universo.

Soy tan aburrido, en una vida tan aburrida, que ni si quiera estoy seguro de existir.

Por una vez, quisiera que todo fuera diferente.

Por una vez, me gustaría ser yo el que es mirado en la pantalla. El que salva a la chica. El que es aplaudido. Y que luego se va en la búsqueda de más aventuras.

Hablando así, pareciera el peculiar aventurero Don Quijote en plena etapa sin cordura. Pero no tengo motivación suficiente para mover mi viejo culo como él, no tengo ni la vasta región de La Mancha, ni Sancho, ni Dulcinea. Con él, solo comparto empatía en cuanto a la sed de deseos, pero irónicamente tengo mucho que envidiarle… al menos él tuvo la capacidad de dar un alto a su ciclo interminable de aburrimiento.

Me aburro.

Me aburro mucho.

Al menos, puedo elegir ciertas cosas para dar variedad a mi vida aburrida.

El otro día, cambié el fondo de pantalla de mi computadora. Solía tener un perro. Ahora tengo un gato.

Todo cambio por pequeño que sea, puede ser significativo. Ciertamente el gato me ha traído un respiro. De no ser por ese gato, estaría doblemente aburrido.

Tal vez debería buscar un gato.

Pero de hacerlo, habría de alimentarlo a diario. Limpiar sus heces. Sacarlo. Preocuparme cuando no vuelva. Acariciarlo.

Cuando menos me doy cuenta, todo intento de hacer de mi vida algo más interesante, se transforma en un torbellino vicioso de rutina y volvemos a lo mismo: el aburrimiento de mierda.

¿Algún día cambiará? ¿Algún día podré volver a sonreír como cuando era un niño?

Extraño esos días. Ahí sí que había diversión. Aventuras. Actividades. Pocas responsabilidades.

Se me veía sonreír a diario. Ahora, incluso sonreír se ha convertido en algo aburrido.

Necesito nuevas expresiones faciales.

No.

Necesito un nuevo rostro.

Y un nuevo cuerpo.

Y una nueva alma.

Pero hace tiempo que las perdí todas. O al menos eso siento cuando al mirarme en el espejo no veo nada más que un costal de huesos echados a perder.

Soy caso perdido.

No tengo remedio.

Incluso, en caso de que el aburrimiento extremo me orillara a cometer suicidio y arrancarme así la poca existencia que me queda, valgo tan poco que sería una bala mal gastada.

Una bala no merece desperdiciarse en mí.

No habiendo tantas guerras en el mundo.

Tal vez, la bala que habría de darme muerte, pudiera dar asesinato a un dictador africano, o a un narcotraficante sudamericano de alto rango.

O tal vez, podría simplemente salvarme de este bodrio, de esta feria mal montada llamada erróneamente vida.

Hace tanto que no me siento vivo.

Hace tanto que odio estarlo.

No tiene caso tener algo que no sientes.

No tiene caso vivir si no vives.

Estoy encerrado.

No quiero vivir, pero mi muerte también sería una molestia.

Supongo que solo me queda seguir aguantando. Tirado en mi sofá. Mirando el techo. Suspirando a cada tantas. Manoteando moscas. Resoplando. Quejándome. Y finalmente, resignándome.
Tanto análisis se ha vuelto aburrido.

Incluso hablar de mi aburrimiento es aburrido.

Que aburrido cuento.

Que aburrido final.

Que aburrido lector.

Pero más aburrido creador.

1 comentario:

Kthrine dijo...

Parece un capítulo de evangelion, agobiado pero interesante (me sentí identificada con este cuento xD)

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