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Cuento 5: Hambre y esclavismo


Cuento 5: Hambre y esclavismo

Lucius y Rebecca vagaron por las montañas del bloque por días enteros sin rumbo alguno. El terreno era muy irregular y por los senderos medianamente transitables solían pasar fujitivos, bandidos y traficantes tanto de blancos como de armas. Así que tuvieron que ser muy cuidadosos y rondar por las áreas más intransitables.
Cómo ninguno de los dos era explorador o cartógrafo, les era imposible saber si iban en una dirección que fuera a llevarlos donde no hubiera peligro o si por otro lado estaban simplemente caminando en círculos o retornando a Esmeria, donde seguramente la guerra con la alianza de los lobos se encontraría a tope. Dadas las circunstancias de la invasión enemiga, era de sentido común pensar que de darse su regreso a Esmeria primero se encontrarían con enemigos que con aliados.
Para Lucius su mayor frustración era no tener información sobre lo que estaría pasando en su reino natal. No sabía las dimensiones de la invasión y ciertamente desconocía si las fuerzas militares de Esmeria tenían la capacidad de defender su extenso territorio. Él desconocía quienes eran sus enemigos, y detestaba encontrarse oculto en unas montañas donde nunca sería capaz de informarse de nada.
Por otro lado, Rebecca sufría más que nada por haber perdido a toda su familia. A diferencia de Lucius, ella no logró nunca dejar de pensar en lo que había dejado atrás aún si eso solo lograba lastimarla. Lucius en más de una ocasión le dijo que lo olvidara y que de esa forma avanzarían más rápido, pero ella era mucho más sensible y no pudo evitar llorar prácticamente todo el tiempo.
Cuando esto ocurría, Lucius siempre detenía la marcha y se sentaba a su lado, esperando pacientemente a que terminara de llorar. Esto fue probablemente clave para alimentar el gran amor que más tarde surgiría entre ambos.
De vez en cuando lograban encontrarse con pequeños charcos de agua, en los cuales saciaban su sed y donde también solían encontrar pequeños tallos o raíces. No conocían sus nombres o si eran venenosas, pero no tenían otra forma de averiguarlo que arriesgándose… era eso o morir de hambre.
Durante la noche número 17 de su viaje un traficante de esclavos les descubrió durmiendo en un pequeño agujero entre las rocas. No se lo pensó dos veces, les despojó de sus pocas pertenencias, los esposó y ató con los demás, hombres de piel oscura traídos directamente desde la lejana Salmaria, tierra de Orcos, gigantes y tribus primitivas de humanos… como dato curioso, en ese mismo momento Elessar, el hijo del bosque se encontraba haciendo un viaje con rumbo a aquellas lejanas tierras, donde conseguiría la parte final de su búsqueda por el poder infinito, pero eso ya se verá después.
El traficante no estaba al tanto de la guerra que se estaba dando en Esmeria, pero cada ocasión que Lucius o Rebecca trataban de advertírselo, él y sus ayudantes les azotaban en reprimenda. La regla era bastante simple: 10 latigazos por palabra.
Tampoco eran alimentados en absoluto. “Para que lleguen solamente los más aptos” era un dicho popular entre esclavistas. Tanto Lucius como Rebecca estaban ya muy debilitados por sus días de viaje en condiciones deplorables, así que seguramente no tardarían en desplomarse y perecer.
Afortunadamente para ellos, los esclavistas encontraron a un grupo de 3 fujitivos que se ocultaban también en las montañas de la ley. Eran dos asesinos y un violador. Este último tenía una condición bastante curiosa, no tenía cabello alguno en la cabeza y en su frente sobresalía una ligera protuberancia, como si tuviera un cuerno en la cabeza.
Mientras marchaban, Rebecca entabló dialogo con el violador, de nombre Escripter. Le comentó todo lo que había pasado cuando ellos escaparon de Skirm, llamando enteramente la atención del criminal, que creyó sin pensar dos veces las palabras de la chica. Cuando llegó la hora en que podrían dormir un poco, Escripter le dijo a Rebecca “Si hay una guerra en Esmeria, lo mejor será no ir. Por la información te recompensaré”.
“Solo si eso incluye recompensar a mi amigo también” Respondió Rebecca sin pensárselo dos veces, refiriéndose obviamente a Lucius. Escripter asintió.
Scripter esperó pacientemente a que se diera un momento en que pudiera darse su escape, pero este no llegó sino hasta que estuvieron prácticamente en el sendero final que daba a una de las muchas entradas a las montañas. Lucius no podía saber en cual de todas se encontrarían, aunque dadas las condiciones del terreno sabía que no podía ser algún lugar aledaño a Skirm, lo cual lo hizo sentirse tranquilo, de esta forma no tendría que ver su hogar reducido a cenizas.
La caravana fue asaltada por unos cuantos soldados de la alianza de los lobos, aparentemente centinelas que se dedicaban a explorar las áreas. Ya que vieron que no era ningún pelotón y apenas y eran un grupo de 9 esclavistas y 20 prisioneros, decidieron que no era necesario alertar a las tropas.
Dispararon flechas que incendiaron las carretas e hirieron a los caballos. Los esclavistas, que no era ningunos guerreros, torpemente trataron de ocultarse, pero quien tiene la posición en un lugar cerrado como lo es un sendero rocoso normalmente tiene la victoria, y de esta forma los esclavistas fueron cayendo poco a poco.
Los esclavos luchaban contra una dificultad parecida, solo había que sumarle que ellos estaban atados a una caravana que poco a poco comenzaba a arder en llamas y donde los proyectiles caían a cada tantas. Lucius y Rebecca se abrazaron el uno al otro y sucumbieron al miedo, pero mientras esto ocurría Scripter se organizaba con los otros esclavos para idear un escape. Con ayuda de piedras y de las flechas perdidas que caían en la cercanía desataron los nudos que les aprisionaban. Sacaron de las jaulas a quienes pudieron y luego corrieron a ocultarse entre las irregularidades montañosas. Lucius y Rebecca, después de recuperar sus pertenencias (incluyendo la joya de Lucius) siguieron al grupo que iba con Scripter, donde iban también los otros dos asesinos y 5 hombres de piel oscura. Mientras corrían, los centinelas se decidieron a cargarles, así que se convirtió en una persecución muy cerrada donde ganaría quien mayor conocimiento tenía de las montañas, y afortunadamente los 3 fugitivos tenían ya un tiempo ocultándose de la jurisdicción del rey.
Escalaron en línea recta por uno de los muchos picos de las montañas, como Rebecca no podía hacerlo, uno de los hombres de piel oscura la subió en sus hombros y a costa suya escaló con doble esfuerzo. Los centinelas pronto les siguieron y trataron de dispararles desde un punto abierto, pero el obrar de la naturaleza jugó a favor de las víctimas.
Al no poder atacarles a distancia, el grupo de 10 centinelas comenzaron a escalar para seguirles y darles caza con espada, y en ese momento los criminales dieron la orden a los primitivos que lanzaran todas las rocas cercanas en picada. Mientras Scripter y los dos asesinos trataban de levantar juntos una roca gigantesca que bien podría asegurarles al menos dos muertes del otro bando, provocaron accidentalmente un derrumbe del conjunto rocoso en que se encontraban parados que terminó por sepultar a los centinelas que malaventuradamente iban a medio camino en la escalada. Lucius, Rebecca y los otros también corrieron el riesgo de llevar la misma suerte, pero la inteligencia de luchar por escalar el tramo restante en vez de tratar de bajar fue clave para la supervivencia. Dos de los primitivos murieron, entre ellos el hombre que ayudó a Rebecca a escalar en primer lugar.
Cuando Rebecca iba a empezar a llorar, Scripter la sacudió y le dio una bofetada. Le ordenó que no se le ocurriera siquiera empezar a derramar lágrimas. “El llanto es para los que ya pueden descansar” dijo, y fue una frase célebre con el paso de los años, como es bien conocido.
Scripter tenía razón, para Lucius y para Rebecca las dificultades apenas comenzaban. En esas mismas montañas aún les esperaban muchísimas, pero muchísimas encrucijadas… y eso ambos lo supieron cuando al preguntarle a sus nuevos compañeros de viaje por su destino, los tres que entendían su idioma les respondieron al unísono:
“Iremos a Korh´sBan, la ciudad de los distintos”

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Cada vez me engancha mas! Espero impaciente la próxima entrada! Saludos!

Anónimo dijo...

juuuu continua esta buena y si se puede podria crear un glosario de los nombres de los personajes y como son para asi tener una mejor orientacion de los personajes

Mario Chaparro dijo...

Buena idea, definitivamente debo de hacer un glosario :D Gracias por el tip. Un saludo y gracias por leer!

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