Lo Último

Amo a Zack! (Creo) (12/??)


La sonata de la mujer de los cabellos rubios (segunda parte)
Ellie
(2007, Texas)
― ¡No te vayas muy lejos, Becky! ― Le grité a la hermanita de Zack, que recorría el área frondosa del parque aledaño a la funeraria cual exploradora. Naturalmente me ignoró y se terminó alejando al punto de casi abandonar el parque.
― Si que tiene energía, ¿no? ― Preguntó Karla, encogiéndose de hombros y levantándose. ― Voy por ella, ya vengo…
― Gracias ― Agradecí, sonriéndole mientras se levantaba de la banca y caminaba en línea recta. ― Si llegara a perderse podría considerarme afortunada de estar tan cerca de la funeraria con lo que la mamá de Zack me haría.
― No creo que la madre de Zack alcanzara a tocarte ― Burló Karla, tan asertiva como siempre. ― Estoy seguro de que el mismo Zack te haría los honores.
Tenía toda la razón. Solté una risa ahogada mientras me imaginé a Zack correteándome por todo el parque, furioso por haber perdido a mi cuñadita.
― ¿Te imaginas? ― Le pregunté a Sharon, volviéndome a con ella con una sonrisa de oreja a oreja. ― Zack corr…
Guardé silencio. Sharon estaba seria, distraída y con un gesto de preocupación dibujado en su rostro. Era mucho más alta que yo y aún así con la forma en que se desparramó en la banca parecía ser mucho más pequeña que yo. En sus ojos se enfocaba, a una visión extendida, un solitario muchacho, a más de 500 metros de nosotras. Kevin, el hermano menor de Zack, mejor amigo de Sharon.
La tomé por el hombro y la sacudí un poco para obtener su atención. Señalé en dirección a Kevin.
― ¿Te preocupa? ― Sonreí.
― Supongo ― Admitió, sonriendo con timidez. ― Es la primera vez que le veo de esa forma… ha estado muy callado desde la mañana… y… bueno, no sé qué decirle… yo también sé lo que es perder a alguien querido, pero no sé qué podría decir para animarlo.
― Esas palabras que quiten la tristeza a una perdida aun no se han inventado, pero ¿por qué no empiezas por decirle que lo sientes y le haces compañía? Tal vez tenga ganas de hablar con alguien, y no puedo pensar en nadie más apropiado que tú ahora mismo para apoyarle.
Pude notar como su rostro se iluminó un tanto a mis palabras y como su cuerpo se inclinó ligeramente hacía delante. Faltaba poco o nada para que se animara a dar el primer paso cuando… volvió a su anterior posición.
― Demasiado tarde ― Suspiró, cerrando los ojos.
Levanté la mirada y observé los columpios. Abrí la boca y ojos en su máxima expresión: ahora Chelsea acompañaba a Kevin, sentada en el columpio de al lado. Se balanceaba con ocio.
¿Chelsea? ¿Hablando con Kevin por cuenta propia? ¿Con Kevin Mosh? ¡Imposible! Se odiaban, en serio, ¡Se odiaban a morir! ¡Si pudiera escoger un par de personas para el campeonato mundial del odio, sin duda alguna les elegiría a esos dos como seleccionados nacionales y seguramente regresarían con una medalla de oro! ¿En verdad mi propia hermana era capaz de acercarse a su peor enemigo con bandera blanca levantada dada la situación? Tal vez me había equivocado sobre ella y en verdad tenía un buen corazón. Sonreí, orgullosa… pero entonces recordé a Sharon y me puse de pie.
― Bueno, ya es hora de volver, ¿No crees?
Luego de encontrar a Karla y a Becky (que se pusieron a jugar juntas al descubrimiento de una ciudad antigua de liliputenses) regresamos a la funeraria. Mientras cruzaba la calle tomando a Becky de la mano, pude notar como Zack tiraba un cigarrillo al suelo. Me mordí el labio con enojo, pero me decidí a no hacer comentario alguno.
 ― ¡Princesa! ― Exclamó Zack cuando estuvimos lo suficientemente cerca, Becky por puro reflejo se separó de mí y corrió  a los brazos de su hermano, que con un tirón la cargó en sus brazos. ― ¡Uf! ¡Ya estás bien pesadita!
― ¡No es cierto! ― Se defendió Becky, frunciendo el ceño. ― Todavía no peso tanto. Además, Ellie pesa más y a ella la cargas sin decirl…
― ¡Parece que alguien tiene sueño! ― Le interrumpió, pasándola a su espalda. ― Vamos a llevarte con tú madre a que le reveles sus miserias a ella, chavala del mal. ― Se dirigió a mí. ― ¿Les causó muchos problemas?
― Es la niña más divertida del universo ― Se adelantó Karla, sonriente. ― Se me hace que me la voy a robar.
― ¡Karla me va a robar Zack! ― Exclamó emocionada Becky.
― Y no es algo de lo que deberías alegrarte, burra ― Le riñó. ― Nos vas a hacer ver como una mala familia.
― Ellie  ―Me llamó, igual de sonriente que hace unos instantes con el asunto del robo. ― En mi casa somos una familia Disjuncional.
― Disfuncional, Becky ― Le corrigió Zack, con tono de sabiondo. ― Somos una familia dis… espera, ¡¿Dónde oíste eso?! ¡Claro que no!
Reí con fascinación por el espectáculo cómico que armaron ambos hermanos, aliviada de finalmente poder ver a Zack animado. Desde que recibió la noticia, su actitud no pasó de seria y pensativa. Él me había asegurado en repetidas ocasiones que no estaba triste ni se sentía mal por haber perdido a su hermano, pues él ya se había hecho a la idea de que ese momento llegaría tarde o temprano dada la vida que Chris llevaba, además de que desde hacía más de 2 años se habían distanciado al punto de no verse para nada.
Supuse que Zack solo se estaba mostrando fuerte para guardar apariencias en primera instancia, pero en combinación  a lo bien que le conocía y a las vivencias que se venían dando en la familia Mosh desde que nosotros estábamos en primer año, comprendí que en realidad él decía la verdad… no sé en qué momento de nuestro crecimiento fue, pero él dio un cambio increíble en su bien marcado orgullo familiar. Zack ya no era el mismo que cuando nos conocimos, y su temple en la muerte de su hermano era la prueba de ello.
(2005, Texas)
― Su entrenamiento va a constar de 3 etapas intercaladas una con otra ― Anuncié, alzando la voz lo suficiente para parecer una gritona. ― Coordinación, fortaleza y estética. Durante los próximos días, vamos a practicar cada uno de ellos a diario. Lo que ustedes practiquen conmigo va a ser indiferente a lo que se practicará en los ensayos de las animadoras, aún si están relacionadas, no quiero que piensen que por practicar aquí con nosotros ya tienen derecho a faltar allá, ¿Me expliqué bien, Zack?
― ¿Por qué me especifica esa parte a mi? ― Preguntó, mirando a sus dos compañeros.
― ¡Porque eres el más flojonaso e inútil! ― Bufó Anna, riéndose como loca de él.
― Hablando de eso, Anna ― Me acerqué a ella. ― Tú como eres una voladora, también tendrás que hacer otra clase de ejercicios, necesitas flexibilidad constante, crear soltura para que puedas animar a alguien con tus movimientos.
― En otras palabras, vas a necesitar trabajar mucho, ¡Enana rígida! ― Aprovechó Zack para contraatacar.
― Vamos a ver qué tan rígido te parece esto ― Contestó la otra, poniéndose de pie y arremetiendo contra Zack en una tacleada impresionante para alguien de su tamaño.
― ¡Quietos los dos! ― Grité, en aptitudes militares. ― Acaban de inventar otro aspecto del entrenamiento. A partir de ahora trabajaremos DISCIPLINA.
― ¡SEÑOR, SI SEÑOR! ― Gritó Junior, poniéndose de pie y saludando con su mano en la frente.
― ¿Ven? ― Señalé a Junior y miré a los otros dos. ― ESTO es disciplina, ¿no les da en el orgullo que el más loco de los 3 tenga más de eso que ustedes?
― Sinceramente estoy herido del orgullo ― Admitió Zack.
― Tú no tienes orgullo ― Espetó Anna. ― Yo en cambio, prometo cambiar mis actitudes, Ellie.
― ¿Por qué mejor no le besas los pies de una vez?
― ¿Por qué mejor no te callas?
― ¿Ah, quieres que me calle? Pues ven y trata de callarme
Zack y Anna comenzaron a chillar entre ellos, murmullos y quejas que no logré entender. Justo estaba por regañarlos de nuevo cuando se acercaron a mí los otros dos presentes, sus amigos decentes de último año: Mike Mattews y Nahomi Dawson.
― Hola de nuevo ― Saludó Nahomi, sonriente. ― Estábamos preguntándonos… ¿Hay alguna forma en que podamos ayudarte? A decir verdad, nos hemos estado despertando tempranos con ellos estos días, yo hago la comida y Mike se dedica a estar en silencio observándolos hacer ejercicio…
― Pueden seguir haciendo eso si gustan ― Sonreí. ― ¿No es mucha molestia?
― Para nada ― Aseguró Nahomi, mirando con cariño como Anna jalaba el cabello de Zack mientras este luchaba por liberarse. ― Son nuestros mejores amigos, ¿No, Mike?
― Claro ― Asintió al instante. ― Digo… Zack me trata muy mal y eso pero… me agradan.
Nahomi le dio a Mike un pequeño codazo.
―… ¡Ouch!... eh, no es que Zack sea malo conmigo… es que… yo… ¡Me lo merezco! Eso, me lo merezco.
― ¿Te lo mereces? ― Pregunté, ladeando ligeramente la cabeza. ― ¿Por qué?
― Si… soy un chico malo y… él me lleva por el buen camino… porque… ― Miró a Nahomi con impaciencia y suplicante de piedad. Ella con una sonrisa le indicó que continuara. ― Zack es un buen chico…
― Ya… veo…
― Por eso mismo es que nos alegra que estés haciendo esto por él pese a todo lo que pasó ― Finalizó Nahomi, con una sonrisa de encantadora cortesía. ― Ya que es nuestro buen amigo, y mentor personal de Mike, es bueno que creas en las segundas oportunidades.
― Ah bueno eso es… ― Sonreí, apenada por no saber que decir. ― Eh… por ahora preferiría no hablar de ese asunto, pues no es algo que ya haya asimilado y… bueno, es algo entre Zack y yo, espero no les moleste.
― Para nada, lo siento por meterme donde no me llaman ― Se disculpó. ― Debes pensar que soy una entrometida.
― Para nada ― Negué, tomándola del hombro, empujada por la tremenda confianza y calidez que inspiraba. ― En realidad, pienso algo que ya había confirmado, que Zack tiene muy buenos amigos.
― ¿Qué yo qué? ― Preguntó el susodicho, acercándose a mis espaldas con naturalidad. Me estremecí, volviéndome a él en un giro forzado por la sorpresa.
Lo que voy a contarles a continuación, ocurrió después de que Zack y yo tuviéramos aquella pelea afuera del baño de mujeres. ¿Qué por qué no lo había contado antes preguntan? Sencillo: de esta forma queda mejor… creo. Espero queden impresionados con lo que van a leer, porque yo sigo un tanto en shock por ello incluso tantos años después…
Hace 21 días, justo después de que Zack me siguiera al baño de chicas y yo saliera a confrontarlo y… ya saben, todo eso…
Con todo el ajetreo que había ultimadamente, fue para mí imposible habituarme a una de las cosas que más me gustan en la vida: la rutina.
Para algunas personas, la rutina es algo que poco a poco va consumiendo la existencia de las personas y acorta la vida. Para otras tantas, como yo, la rutina es un abrazable modo de vida que te permite tomar un ritmo y acostumbrarte a un modo de vida, de esta forma, es muy sencillo lidiar con las exigencias que te pide el día a día. Para decirlo de forma simple: la rutina es vital para que la preparatoria sea sencilla, si no se tiene una rutina bien trazada, siempre estarás de patas para arriba y la vida te va a golpear sin pensárselo dos veces.
Justo cómo a mí por aquellos días…
  ― ¿Aún no has terminado los problemas? ― Preguntó Karla,  abriendo la boca con sorpresa ― Me extraña de ti, Ellie; nunca te había visto usar las horas de estudio para hacer tareas atrasadas.
Ambas caminábamos por los corredores de la escuela. Ya que ella era una amiga fiel y solidaria, no me abandonaría mientras yo aprovechaba ese par de horas de estudio para ponerme al corriente con lo atrasado.
―  No puedo hacer nada, ¿Cierto? ― Me quejé. ― Últimamente las cosas han estado de locos… las clases son iguales que al principio, pero el tiempo… no puedo concentrarme, no lo sé… todo este asunto de…
― ¿Zack en las animadoras? ― Me interrumpió. ― ¿En serio te está afectando tanto que ande cerca?
― Iba a decir “Con todo este asunto de los exámenes venideros”… pero veo que tú quieres verme en otra sintonía. Lamento decepcionarte, Karla. Pero que él esté en el equipo no me interesa en lo absoluto… de hecho ya había olvidado que estaba ahí.
― Bueno, apenas lleva una semana practicando con nosotras. Pensé que para ti sería difi…
― ¡¿EH?! ― Exclamé, asustada. ― ¡¿Solo lleva una semana?! ¡¿Entonces por qué me han parecido unas 20 o 30?!
― Debe ser porque en realidad te está afectando ― Observó, en ese sutil tono burlón que solía usar cuando probaba estar en lo correcto (casi siempre). ― Pero Ellie… ya… fuera de bromas… ¿Puedo saber por qué?
― ¿De qué hablas? ― Pregunté, con falsa naturalidad. ― ¿Saber qué cosa?
Entramos en la biblioteca. Ya que no necesitaba ningún libro para empezar a trabajar, simplemente me deslicé directamente hacia la mesa de trabajo más al fondo, pues ya sabía que Karla querría hablar mientras yo trabajaba.
― ¿Saber por qué? ― Me hice la desentendida. ― No sé de qué hablas… oye, ¿pudiste con el problema 5? Yo estoy atorada con la factorización.
― ¿Quieres que sea más clara? ― Preguntó, con astucia y ligera amenaza. ― De acuerdo. Quiero saber por qué mi mejor amiga de la nada ha comenzado a odiar al chico que estaba segura, le gustaba.
― ¿Gustarme? ¡¿Estás loca?! Zack nunca me gustó, solo nos llevábamos bien. Por cierto, ¿Mejor amiga? ― me llevé una mano al pecho y esbocé un gesto tierno acompañado de una sonrisa de oreja a oreja. ― Me halagas Karla… ¡Tú también eres mi mejor amiga!
― Creo que es la primera vez que lo decimos en voz alta, ¿Cierto? ― Karla sonrió por igual y me abrazó. El asunto aquí es que cuando nos separamos su gesto tierno había desaparecido y nuevamente se mostraba reacia. ― Aún si dices que solo se “llevaban bien” sigue quedando la pregunta: ¿Por qué ya no te “llevas bien” con él? Disculpa si insisto; pero es como aquellas ocasiones en que te quedas dormida unos 5 minutos durante la película y cuando despiertas la situación es completamente distinta… y si esperas que escuche y aconseje respecto a Zack, necesitaré que me pongas al tanto.
Guardé silencio un par de segundos. ¿Estaría bien hablarlo? Que no se malentienda, confiaba plenamente en Karla y sabía que guardaría el secreto, pero temía por su impresión acerca de la mano derecha de Zack: Junior.
No he hablado mucho al respecto (genial, ahora siento que he estado solo hablando de mí y he dejado de lado a mi mejor amiga), pero incluso ahora que Zack y yo no nos hablábamos más, Junior y Karla estaban más unidos que nunca: el chico rubio solía ir cada vez que estaba libre a charlar con ella, verdaderamente y sin exagerar: pasaban horas enteras juntos a diario.
 Y aunque no tenía idea de que tanto hablaban esos dos, podía notar como Karla sonreía siempre que estaba a su lado. No había que ser un genio para saber que los dos tortolos estaban más que sintonizados, ¿correcto? Entonces, si decidía yo hablar acerca de las cosas terribles que hacía Zack en compañía de sus compinches, estaría yo también entregando malas notas acerca de Junior. ¿Y qué si por mi culpa ella empezaba a distanciarse del chico que le gustaba? ¿Podía yo vivir con la culpa de ser responsable de quitarle felicidad a una pareja en desarrollo? Lo dudo.
Entonces se me ocurrió la solución: omitir detalles. ¡Era la solución perfecta! ¡Sólo contaría que vi lo que hizo Zack solamente y todo perfecto! De esa forma, no estaría ocultándole hechos a mi mejor amiga y preservaría su linda relación con el chico raro pero… simpático que era Junior.
― Está bien ― Accedí, soltando un suspiro preparador. ― Te contaré…
Karla puso su cara de “estoy escuchando”, que consistía en recargar su brazo en el respaldo más cercano y abrir ligeramente sus parpados. También esbozaba un puchero serio en sus labios. De esta forma, realmente reflejaba sus deseos de escuchar e incitaba a hablar más rápido también.
― ¿Recuerdas el día en que Helena de la nada me pidió que la acompañara?
Ella asintió.
― Cuando te llevó al parque y te dio algunos tips para ser mejor voladora, ¿no?
― Exacto... mientras estábamos en eso, vi algo terrible…
― ¡No me digas que lo viste con tú hermana! ― Exclamó, tan fuerte que varios de los presentes voltearon a vernos, con disgusto. ― ¡Eso explica por qué lo odias!
― ¡No! no es eso, ¡tonta! ― Negué, sacudiendo las manos con miedo apenas el escalofrío cesó. ― En realidad, estaba solo y sin hacer nada… de pronto, llegaron Rocko y su amigo de tercer año, Karofsky con él y entonces Helena dijo que era mejor irnos, pues Zack era alguien peligroso… por supuesto que yo opiné distinto a ella en ese momento, Zack era mi amigo así que su comentario no tuvo mucho valor para mí… pero entonces me dijo que… había escuchado rumores de que Zack había sido el que plantó marihuana en el casillero de Rocko… y… y… entonces cuando subimos al auto y ya íbamos de regreso a la escuela pude ver cómo Rocko de la nada comenzaba a golpear a Karofsky… y el rostro de Zack mientras los veía era… era… terrorífica… cómo si él estuviera disfrutándolo… realmente me aterró... era la cara de un loco.
― ¡Ah, hablas de eso! ― Karla soltó una risilla menospreciadora. ― Junior me lo contó todo justo después de que lo planearon.
― ¡¿Qué? ¿C-cuando? ¿Cómo? ¿P-p-por qué?!
Supe en ese mismo instante que no estudiaría, así que guardé el cuaderno en mi mochila, tomé a Karla por el brazo y la arrastré sin decir nada hasta que estuvimos en la tranquilidad del jardín lateral de la escuela, justo a un costado del gimnasio y con una vista ligera de las oficinas.
― Repito lo mismo de hace 3 minutos: ¡¿Qué? ¿C-cuando? ¿P-p-por qué?!
― ¿Era necesario traerme aquí para dejarme dar una respuesta? ― Karla miró a sus costados. ― En la biblioteca nadie podía escucharnos, ¿sabes?
― ¡Karla! ― Reñí. ― ¡Responde!
― Está bien, está bien… cuando recién iniciaba el curso, Rocko tenía un pleito a muerte con Zack, Junior y Anna… y creo que les hizo algo muy malo, algo sobre traicionarlos en medio de un trabajo y llevarse para él solo los $1000 de recompensa, además de ridiculizarlos… de ahí fue que se originó el asunto del burro que vimos un tiempo después. Pero eso no les devolvía el dinero… así que, molestos por toda traición y viéndose actualmente los ganadores del mapa, decidieron fastidiar a Rocko hasta dejarlo fuera de la escuela… de ahí que surgiera el plan de plantarle droga durante una visita sorpresa de la policía… no obstante, a mitad de todo, se enteraron que recientemente el padre de Rocko había muerto y que él pasaba por un momento difícil en casa, así que decidieron hacer un cambio de planes: nos quitaron nuestro papel de señuelos para mantener a Karofsky distraído y te encargó en su compañía a que sacaras toda evidencia de su casillero… una vez hicieron esto y Rocko se vio fuera de peligro, tuvieron una charla con él en la que se llegó al acuerdo de rendición, dónde él accedió a pagarles, a darles un traje de pescado y a alejarse de Karofsky para siempre… para asegurarse de que fuera para siempre, le pidieron que tuviera una pelea con él… una vez Rocko aceptó esto, fue invitado a formar parte de su grupo, las ovejas asesinas y él aceptó, pero para guardar apariencias se mantiene alejado y así seguirá siendo hasta después de las vacaciones cortas que llegarán en un par de meses. Y… eso es básicamente todo el cuento…
Guardé un silencio sepulcral durante una cantidad severa de segundos, en los que no dejé de mirar atónita y con la boca muy abierta en un punto en blanco. Karla parpadeaba de forma natural, como si acabara de decirme cualquier cosa.
― ¿Te comió la lengua el ratón? ― Preguntó entonces, viéndose algo preocupada por mi silencio. ― Aunque tienes razón, todo quedó tan claro que…
― ¡MOMENTO, MOMENTO, MOMENTO! ― Le interrumpí, tomándola por ambos hombros y sacudiéndola, ante el tremendo torrente de información que ahora inundaba mi mente, demasiadas cosas… muchísimas, diría yo cómo para ser carburadas en un par de minutos. ― ¡¿MUERTE? ¿$1000? ¿NUESTRO PAPEL? ¿PESCADO? ¿ACEPTÓ?!
Karla suspiró.
― Si, Ellie… el padre de Rocko murió apenas inició el año… pero parece que aún no está listo para hablar de ello… o al menos eso le dijo su madre a las ovejas, dijo que ni siquiera con ella puede hablarlo.
En ese momento lo recordé: mi primer encuentro con Rocko. Aquella ocasión, él se había portado grosero y de mal humor cuando le pedí en un arrebato de urgencia que me llevara a mi casa aunque no lo conociera, luego se disculpó unos días después, diciendo que tenía muchas cosas en la cabeza y que algunos asuntillos le habían ocurrido… ¿Estaría él hablando de la muerte de su padre en ese entonces? Las fechas concordaban, y también su comportamiento se justificaba a tal manera en que yo quedaba como una estúpida insensible y egoísta. ¿Qué si en ese momento recién le habían dado la noticia? Las posibilidades eran presentes.
― Con respecto a los $1000, no estoy seguro de cómo los consiguieron en primer lugar, pero tengo entendido que su alianza con Feeney también les beneficia en lo económico ― Karla acomodó su fleco con los dedos. ― Y sobre “nuestro papel”, bueno… unas horas antes de que el asunto ese de la marihuana comenzara Junior me preguntó si nos molestaba que nos usaran cómo distractores para el tal Karofsky, y le dije que no nos molestaba.
― ¡LO SABÍAS ENTONCES! ― Acusé, con un suspiro ahogado de sorpresa. ― ¡LO SUPISTE TODO ESTE TIEMPO Y NO ME DIJISTE NADA!
Karla hizo un puchero, no era culpabilidad ni arrepentimiento. Más bien era meditación. Me frustró que no respondiera.
― ¡¿Por qué hiciste eso?! ― Chillé, deformando mí esbozo. ― ¡¿No ves que planeaban usarnos para un plan terrible?!
― Nuestra parte sólo era acercarnos a Karofsky en las gradas del campo de football y reírnos por una broma triple mientras todo lo riesgoso ocurría en el edificio… y bueno, acepté porque Junior me lo pidió de forma muy amable… te lo hubiera comentado, pero Zack le ordenó a Junior que de ninguna manera te lo fuera a comentar a ti, pues no quería que en el punto tan bueno en que iba su amistad, llegaras a pensar cosas malas de él… por supuesto que con el cambio de planes que hubo cuando se enteraron de la muerte del padre de Rocko tuvo que sacrificar su reputación contigo…
No sabía que pensar, cada palabra de Karla eran bombas de información que explotaban directamente en mi cabeza generando aturdimiento. Era imposible asimilar tanta información desconocida en tan poco tiempo, y mucho menos si la información era de tanto valor… ¿Qué significaba esto? ¿Ahora Zack había pasado de ser el villano a ser el chico tierno que solo estaba buscando no herirme? ¿Esto significaba que mi enojo por él pasaría a transformarse en conmoción por su nobleza? No podía ser así, ¡no era justo!
De ninguna manera era justificable todo lo que Zack había hecho; incluso si omitíamos que había orillado a Rocko a golpear a su mejor amigo, quedaban cosas malas de sobra: plantar droga, utilizar a sus amigos para sus fines y enredar a todos los que le rodean en una inmensa telaraña de mentiras y secretos... ah sí, y plantar droga. ¿Ya mencioné que plantó droga? Pero bien, ya que en la casa Clearwater no criaron a una necia sin objetividad (excepto tal vez, a Chelsea), también consideré los puntos positivos a favor de la situación que Zack creó para nosotros: cuando se enteró que Rocko pasaba por un momento difícil decidió abortar la misión y hasta se arriesgó a que yo me molestara con él con tal de salvarle… ¿No estaría siendo injusta si no diera cierto valor a su ya mencionada extraña nobleza? Seguía muy molesta con él y seguía firme en mi posición de que ya no seríamos amigos… sin embargo, supongo que algo de crédito debía darle por haber tenido los valores y los tamaños suficientes para dejar respirar a Rocko… tal vez había exagerado al idealizarlo cómo un descorazonado o alguien a quien se debía de temer.
― Entonces ― Sacudí mi cabeza y volví a sostener miradas con Karla. Mi voz fue algo rasposa, carraspeé. ― ¿Cómo es que a ti no te molesta que Junior se haya implicado en ello? ¡Plantaron droga en el casillero de Rocko! ¿No te parece muy extremo eso?
Ella se rió.
― Por supuesto que me parece excesivo ― Asintió, con una risilla de obviedad. ― Pero como puedes ver, no estoy molesta… ¿Por qué será?
Ella aún tenía más por contar al respecto, precisamente por ello me pedía prácticamente a gritos que siguiera preguntando. El lenguaje mudo es uno de los tantos beneficios que te da tener una amistad tan buena como la tenía yo con Karla, y yo en realidad no estaba muy segura en qué momento nos habíamos desarrollado en tal medida, pero tampoco me iba a molestar por ello… era mejor disfrutarlo.
― ¿Por qué será? ― Arqueé una ceja entonces, incitadora. ― ¿Será que hay algo más que no me hayas contado aún, Karlita?
― Ah, pregunta correcta mi estimada Ellie, así es… puede que yo sepa un poco más.
― Entonces, ¿Por qué no me lo dices?
― Porque no me has dicho las palabras mágicas…
― ¡HABLA DE UNA VEZ!
― Está bien, está bien ― Me calmó, extendiendo sus manos como protectores y alejando su rostro con una inclinación de espalda, como tratando de evitar ser rasguñada. ― La razón por la que no estoy enojada, es porque aunque siento que se excedieron en conseguir droga y plantársela a alguien, al final cambiaron de opinión e hicieron un gran esfuerzo para enmendarlo…
― ¡Pero eso no quita el que hayan tratado de hacerlo! ― Me crucé de brazos, con frustración. ― ¡Se les pasó por la mente hacer algo terrible!
― Pero supieron reconocerlo y enmendarlo. Aún si fue por motivos extras… ¿No has escuchado la frase “es de grandes admitir los errores?
Una respuesta vagamente valida, no es como si en base a ello Zack y su grupo pasaran a ser un montón de santos, no obstante era evidente que habían recapacitado a tiempo y evitaron lo que bien pudo ser una estupidez de magnitudes orbitales. Por supuesto, parecía que Karla había olvidado un pequeño detallito. Odiaba vencerla de una forma tan aplastante, pero a eso me había orillado.
― ¿Y qué hay de aquella parte en que Karofsky salió golpeado? ― Pregunté, sarcástica con tintes de altanería. ― ¿También ahí vieron su error y sacaron las papas del fuego? Ah no… espera… según la sonrisa demente en el rostro de Zack mientras eso ocurría, parece que no fue así… de hecho, parecían, al menos él, disfrutarlo enormemente… ¿Cómo perdonas eso, Karla? Enséñame
Karla titubeó por un par de segundos antes de responder, más por la sorpresa de mi acido comentario que por el efecto atronador del mismo, pues de inmediato respondió en tono conciso, manteniendo toda actitud respetable (contrario a mí cobarde arrebato unos instantes atrás).
― Karofsky vive en la misma zona que mis tíos, lo descubrí poco después de que ocurriera el ataque del burro. Estaba de visita con ellos, y como siempre mi prima Claudia y yo decidimos ir a dar una vuelta para platicar. Fuimos desde su casa hasta un parque aledaño donde planeábamos dar vueltas hasta cansarnos, evidentemente nuestros planes cambiaron cuando vimos que justo en el parque había un grupo de unos 30 o más chicos alrededor de un automóvil con música a todo volumen… ellos gritaban muy fuerte y el olor a alcohol y tabaco podía llegar hasta el otro extremo de la calle, donde estábamos nosotras… entre ellos estaba Karofsky. Según me contó mi prima, ellos se hacen llamar FortyFiver´s, y aunque no han hecho nada malo a la gente de por ahí, corren rumores de que las cosas cambian al entrar en otras zonas… Ellie, son un barrio muy conflictivo, incluso algunos parecen andar armados por ahí, Claudia me contó varias historias y rumores relacionados a ellos y… bueno, terminé aterrada.
― ¿E-entonces… Rocko también forma parte de esos? ― Tragué saliva con dificultad, atónita. ― Se llevaba muy bien con Karofsky, ¿cierto?
Karla elevó sus hombros, en señal a su desconocimiento.
― Eso no lo sé. El asunto, es que apenas me enteré de quienes era amigo Karofsky me preocupé mucho por Junior, así que fui y se lo comenté en el almuerzo, en esta ocasión estaba Anna con él.
― ¿Y qué te dijeron? ― Pregunté, dubitativa a si quería saber la respuesta.
― Anna guardó silencio, quedó como pensativa al respecto… supongo que se habrá asustado; pero Junior, por otro lado, sonrió de oreja a oreja y dijo “entonces le estaremos haciendo un favor al hacerle esa torta de cochinita pibil”… ahora que lo pienso mejor, imagino que se refería a Rocko, y por cochinita pibil hablaba de lo que le obligarían a hacer… con él siempre es así, a veces hay que esperar un tiempo para encontrar sentido a sus palabras… pero al menos hasta el momento… siempre ha tenido la razón.
Siempre había pensado de una forma cómica sobre como batallaría Karla para sobrellevar tan buena relación con el rubio, pues al menos yo, en las pocas líneas que había cruzado con él, terminé muda, incapaz de establecer respuesta y sinceramente, ignorándole un poco al pensar que solo trataba de fastidiarme. Junior tenía que ser la persona más difícil de tratar que yo hubiera conocido en toda mi vida (antes de conocer al calvo Ned), por ello mismo, ser capaz de encontrar el más mínimo esbozo de razón en sus divagaciones, y tomarlo en serio pese a su actitud alivianada y hasta indiferente, merecía una medalla, y es que Karla hacía mucho más que eso, ella se esforzaba al límite para comprenderlo, guardaba cada una de sus líneas y esperaba al momento en que estas cobraran sentido… era fascinante, sencillamente fascinante.
Karla cerró sus labios y esbozó una sonrisa franca. No es que yo fuera terca ni nada por el estilo, es solo que me molestaba que para mi amiga fuera tan simple perdonar un acto de brutalidad tan gigantesco como aquel bajo un argumento tan simple, y peor aún, me molestaba muchísimo que tuviera lógica para ella… no era justo… ¿Cómo es que para mí no era tan simple? ¿Por qué seguía tan enojada?
― Todos cometemos errores, Ellie ― Aseguró, con un tono arropador, como leyendo mi mente. ― Y en cierto momento, todos… tú, yo… aquel sujeto aterrador que sale en la televisión diciendo “oh, cómprenme licuadoras y les mandaré sobrecitos para hacer licuados”, todos, vamos a cometer un error estúpido, terrible y gigantesco… y sabremos que estuvimos mal y que no merecemos perdón… pero aún así, estaremos esperanzados a que existan personas de corazón comprensivo que sean capaces de decirnos “yo te perdono, y te acepto por aceptar tú error”, y que con ello nos ayuden, a ponernos de pie… y poder continuar… seguir adelante y aprender.
Karla me hizo comprender el gran error que había estado cometiendo todo este tiempo. No era mejor que nadie por pretender hacer de juez con Zack, solo era alguien incapaz de perdonar, y que magnificaba algo que, sinceramente, no era tan grande… magnifiqué un problema y permití que un simple enojo esporádico se contagiara por todo mi cuerpo y se transformara en un insano rencor permanente que no hacía más que nublarme.
¿En qué momento fue que comencé a pretender que mi enojo con Zack era algo generalizado a su comportamiento y no algo personal? Recuerdo que aquella ocasión en que lo discutimos lo dije todo de forma personal… admití estar decepcionada y dolida y le pedí que por favor me dejara en paz… entonces… ¿en qué momento me fui por el camino fácil y dejé que otros me influenciaran con sus impresiones y contaminaran mi visión de las cosas?
― ¿Qué yo qué?
 Mike y Nahomi se hicieron los desentendidos, uno de ellos ― no diré cual porque es demasiado obvio ― incluso se puso a silbar y a caminar a paso lento en círculos. Mis ojos buscaron tímidamente la mirada de Zack.
Sonreía como niño pequeño. Ahora que tenía un nuevo corte de cabello podía ver con mayor amplitud su rostro, principalmente el contraste del color de su piel con el azul de sus ojos y el tamaño de su sonrisa. Parecía estar realmente alegre de finalmente ser capaz de hablar conmigo como en los viejos tiempos.
Durante 20 días estuve pensando en lo que había pasado entre Zack y yo hasta el momento… cada mañana, mientras caminaba desde la escuela hasta la cuadra frontal al parque Rosewood, todo lo que hacía era pensar en nuestra tan corta, pero aún así tan extensa historia juntos. Sobre como empezamos con el pie derecho, luego pasamos al pie izquierdo, luego pasamos al derecho del nuevo y finalmente caímos al suelo cuando nuestros pies se atoraron… ¿en verdad podía pasar tanto, en tan poco tiempo y con alguien que no merecía la pena? De pronto, por ahí del día 10, comencé a pensar en la posibilidad de que la razón por la que el asunto de la traición me golpeara tanto, era porque en realidad Karla tenía razón, y yo tenía sentimientos por Zack.
Desde que entró esta posibilidad en la cabeza, se apoderó de la misma y para mí fue imposible dejarla salir… de pronto, cada mañana, se tornó para mí en un hábito esperar sentada en la acera a ver como llegaba con Junior para iniciar su práctica. A veces llegaba montado en vehículos y una vez llegó incluso montando una yegua… también recuerdo una vez que llegó con un Pooddle aferrado a su zapato con fuerza pero ese no es el tema… mientras los días avanzaban, crecía en mí cada mañana, el miedo de que se aburriera, o se cansara y no hiciera presencia.
Cuando vi que su constancia podía ser tomada en serio, me dije a mi misma que me acercaría a ayudarle si cumplía un día con un periodo de tiempo cumpliendo a diario y sin falta. Primero pensé en un mes, pero me aterró que no lo lograra… pensé en una semana, pero sabía que eso no era suficiente… finalmente terminé optando por el día 20, y así mientras ellos se entrenaban para mejorar como animadores, yo me entrenaba para comerme el orgullo que había estado desparramando desde que las cosas se complicaron entre nosotros y para acto seguido, dar un paso adelante y ofrecerme a ayudarle.
No fue fácil para mí, debo admitir que aunque anhelaba poder acercarme a él para hablar del tema sin complejos ni enojos, me aterraba afrontar el problema de un modo distinto al que venía haciendo… y es que es mucho más fácil ser la victima molesta y herida, que ser quien deja todo atrás y permite un nuevo comienzo.
Me quedé observando sus ojos como si no me importara que él se percatara de ello. Le culpé en silencio y en neutralidad por todo lo que comenzaba a sentir dentro de mí, y esperé a por encontrarme en un parpadeo suyo que en realidad él sentía exactamente lo mismo que yo… lamentablemente mis habilidades para leer rostros y miradas no estaban muy bien desarrolladas y no pude encontrar la respuesta que esperaba. De igual forma, disfruté mirándole tan de cerca… después de estar alejados tanto tiempo, fue para mí un alivio saber que aún podíamos estar uno al lado del otro sin quemarnos al contacto visual.
No estaba segura en realidad, y tampoco deseaba admitirlo del todo… pero luego de ese intercambio de miradas, pude confirmar lo que Karla venía cantando desde hace unos ayeres atrás: hace unos meses, era altamente probable que me gustara Zack Mosh… e incluso en ese momento, la posibilidad seguía viva.
― Que tú tienes que… empezar a entrenar ya. ― aplaudí un par de veces y le rebasé a sus espaldas, para dirigirme a donde Anna flojeaba y Junior permanecía en firmes. ― ¡Muy bien chicos, ya que nos hemos puesto de acuerdo es hora de comenzar! Quiero que hagan los siguientes estiramientos. ¿Bien?
Junior y Anna se acercaron a mí para ver mis instrucciones. Zack por otra parte, se quedó pasmado donde le había dejado antes. Me observaba con detenimiento, parpadeaba cada poco… sus pómulos se elevaron ligeramente, creando en él un gesto que nunca antes había visto.
― ¿Zack? ― Le llamé, pues aunque me estaba observando no parecía estar escuchándome ¿Zack? ¿Planeta tierra a Zack?
― ¿Sí? ― Me preguntó, con la boca abierta, sin perder el ya mencionado gesto.
― Vamos a comenzar. ― Sonreí un poco. Nerviosa por la sensación que me provocaba su mirada.
― Ah, claro… lo siento.
Y de esta forma, comenzamos una nueva etapa… aún faltaba mucho por contar, pero ya que este fue el momento en que Zack y yo recuperamos el contacto, se podría decir que este fue el inicio de lo que en no mucho tiempo se convertiría en mi más grande y único amor.

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