Lo Último

Amo a Zack! (Creo) (10/??)


La sonata de la mujer de cabellos rubios
Ellie
(2007, Texas)

―… y esa sería mi razón y mi verdad… ¿Qué opinas?
Zack sonrió con nerviosismo y levantó la mirada del suelo. Estaba sonrojado y en el brillo azur de sus ojos se sobresalían su miedo y esperanzas a por una respuesta positiva por mí parte.
― Eso… es lo más hermoso que alguien me ha dicho nunca jamás… ― Admití, cruzando mis brazos y apoyando mis manos a mis hombros. ― Compite con aquella ocasión en que me robaste el aliento sin ponerme un dedo encima…
― He pensado como loco este momento desde hace semanas… tal vez me notaste algo distraído con los asuntos del baile de graduación y eso… bueno, es por esto… y no tiene que ver con… lo que pasó el otro día. Entonces… ¿Puedes responderme?
― Zack… ― Sonreí, acaricié su mejilla. ― Has cantado una preciosa canción solo para mí, me has dedicado las palabras más hermosas inventadas jamás y con ello ya me has hecho la chica más feliz en el mundo… ¿No crees que la respuesta es obvia?
El pobrecito dudó un par de segundos, y arqueó la ceja al momento en que ocultaba sus dientes tras un puchero de confusión. Jalé de sus mejillas para dibujar una sonrisa en su rostro.
― ¡CLARO QUE QUIERO CASARME CONTIGO!
(2005, Texas)
―… ¡Dos, tres cuatro! ¡POSICIONES! ― Extendió sus brazos. ―… ¡Dos, tres cuatro! ¡POSICIONES! ― Se detuvo, bajó los brazos y se acercó lentamente en mi dirección, ¿Por qué hacía eso? Lo había hecho bien. ― Zackie, ¿Cuántas veces debo de decírtelo? Posiciones no significa que debas de hacer una pose de padrote distinta, se supone que debes hacer los movimientos que estamos haciendo todas.
― ¡Ah, eso debiste decir antes! ― Exclamó, haciendo que todas rieran.
¿Por qué reían? ¿Creían que era gracioso verlo hacer el tonto? ¡Quedaba poco tiempo para que tomáramos el ritmo! Pronto tendríamos que empezar a crear y ensayar la rutina día a día noche y noche, ¡No teníamos tiempo para detenernos por un tonto que solo buscaba llamar la atención! ¡Todas ellas hace nada estaban gritando de la emoción por las palabras motivadoras de Elizabeth para prepararnos como era debido para el concurso regional! ¿No significaba eso que tendrían que tomárselo con más seriedad? Pues no, eso significaba “vamos a reírnos de las tonterías de Zack Mosh”.
Resoplé.
― Bueno niñas, vamos desde el comienzo de nuevo ― Sonrió Elizabeth, mirándome a los ojos. Se percató de mi malestar. ― Y Zack, a la próxima vas a dar vueltas a la cancha, así que vivo.
Zack dio 10 vueltas ese día, aunque él asegura que solo fueron 9.
Teníamos cosa de 3 meses ensayando juntas, y no éramos malas… éramos lo que le seguía a malas… éramos como un grupo de chicas tonteando en la descoordinación y pretendiendo animar con gritos que no animarían ni a una vaca… ¡Éramos pésimas! Y no crean que exagero solo porque mientras narro los sucesos me acuerdo y me enojo, ¡No! Tenemos una grabación que prueba lo malas que éramos, pero no me gusta mostrárselo a nadie.
Seguro tienen curiosidad por saber cómo les iba a los nuevos integrantes de las admiradoras, y bueno… Zack, ya lo saben, un payaso. Anna, solamente se quedaba parada con los brazos cruzados y con un rostro de muerte y Junior… bueno, Junior en realidad era muy bueno… hacía todo lo que se le pedía al pie de la letra… era tan bueno, que con apenas un día practicando con el plantel ya era de los mejores, junto con Elizabeth, Helena y Charlotte.
Por su pequeño tamaño, Anna fue elegida para ser flyer de inmediato, elección con la que se mostró negativa.
― ¡Nunca voy a volar por los aires, y las desafío a que una de ustedes trate de levantarme, porque les juro que me gusta morder hasta arrancar dedos! ― Dijo cuando trataban de explicarle. Hubiera sido un dialogo completamente intimidante de no ser porque llegó Zack y la elevó por los aires… luego ella empezó a corretearlo por todo el gimnasio y todas rieron… de nuevo.
Creo que nunca antes había estado tan estresada en toda mi vida… era de esas rabias tan enormes que me provocaban a ponerme a llorar de la desesperación… y es que mi vida escolar hasta ese momento había sido prácticamente todo Zack Mosh, todo Zack Mosh excepto en las practicas de las animadoras, donde tenía una especie de tiempo libre en que podía dejar de pensar en él y sus acciones y donde lo único que importaba era entrenar con mis compañeras… y ahora incluso en ese tiempo libre él había venido a invadir… me sentía paranoica, sentía que el tipo de una forma u otra lo hacía solo para fastidiarme. No podía permitir que se saliera con la suya.
Al final de la práctica me acerqué a él, se había puesto a jugar baloncesto con Junior y Anna pese a que los del equipo ya comenzaban a invadir el gimnasio. Reaccionó de inmediato a mi acercamiento con una sonrisa tímida.
― Ah, ¡hola Ellie! ― Me saludó, con una falsa naturalidad nerviosa. ― ¿Quieres jugar? Así seremos 2 a 2.
― ¿Es que todo para ti es un juego? ― Pregunté, con severidad. ― ¿Eh? ¿Te gusta ir pensando por ahí que todo lo que importa es divertirse?
― Bueno… es basquetbol así que pienso que divertirse es vit…
― ¡No estoy hablando de eso, genio! ― Le apunté con mi dedo índice directo al pecho. ― Escucha, no sé cuáles sean tus motivos de unirte a las animadoras, pero nosotras nos tomamos en serio todo esto, y nuestras aspiraciones son participar en los concursos sin hacer el ridículo, y contigo haciendo el tonto eso va a ser algo completamente imposible.
― ¿P-pero si…
― ¡Pero nada! ― Le interrumpí al instante. ― No me importa que te guste jugar, o traicionar, o mentir, o golpear, o manipular, o utilizar, ¡o lo que sea! Pero no te metas con algo que a mí me apasiona, ¿Bien? Si no vas a tomar en serio esto de las animadoras, ¡Por favor abandona y deja de arremeter contra algo que me gusta tanto!
Sabía que iba a romper en llanto dentro de poco, así que me di la vuelta y echa una verdadera furia abandoné el gimnasio, ante la atónita mirada de Zack y sus dos amigos.
(2007, Texas)
Mis manos temblaban casi tanto como mis pupilas bajo la degustante emoción del momento. Apenas podía respirar, sentía como si estuviese fuera de mi cuerpo observando lo que ocurría desde unos metros más arriba… todo lo que implicaban mis emociones en ese instante, al final se conectaban en una de las más grandes felicidades que he experimentado en toda mi vida.
Con mis manos acaricié sus mejillas, sentí con las palmas como el área de sus patillas estaban ligeramente rasposas pese a estar muy bien afeitadas. Sonreí, y solté un leve sollozo. Su rostro se transformó en preocupación al instante y también tomó mi rostro con sus manos.
― ¡¿Por qué lloras amor?! ― Exclamó al instante, con la voz quebrada. ― No me digas que esto no es lo que quieres en realidad, porque si es así…
― ¡No seas tonto! ― Le hice callar, tapando sus labios con mis dedos pulgares. Resoplé mi nariz. ― De pronto me han dado ganas de llorar de felicidad, ¡es todo!
― ¿Cómo puedes llorar en un momento así y por felicidad? ― Me preguntó, notoriamente nervioso. De no ser porque yo estaba en las mismas, hubiera disfrutado como nunca de esta nueva y nunca antes vista faceta suya de chico preocupón y súper atento. ― ¡Si estás feliz ríe, así no me asustas!
― Amor ― Murmuré, acercando mi rostro al suyo hasta que nuestras narices rozaron. Suspiré ligeramente y absorbí su aliento, mis labios se retorcieron por si solos. ― La risa no es suficiente en casos de extrema, extrema, EXTREMA felicidad… las lágrimas en cambio, liberan… y yo, estoy liberando felicidad a chorros en este momento como puedes  noghthjasrrr
No pude terminar mi oración, rompí en un llanto insano, estoy segura que cualquiera que nos viera a distancia pensaría que él acababa de golpearme o algo así. Me esforcé al máximo para besarle de pico un par de ocasiones y que no se asustara más. Tras recibir mis besos, él cruzó sus brazos sobre mi espalda con mucha fuerza y me abrazó con su protección a su pecho, en medio de mis sollozos pude absorber su aroma, y en medio de mi maremoto de emociones pude sentir sus fuertes deseos de estar junto a mí por el resto de su vida… se unieron a los míos, y se volvieron uno solo… por un momento, pude sentir como dejaba de ser yo misma, y me convertía con él en un solo ser… fue incluso más mágico que la primera vez que hicimos el amor… esto fue algo de otro mundo, no pude sentir mi cuerpo… ni siquiera pude recordar si estábamos de pie o sentados… o siquiera en donde nos encontrábamos.
― Te amo ― Susurró, el movimiento de su boca tintineó en mi hombro y la embriagante sensación de su calidez inundó de lleno en mi oído. Volví en mí, solo para derretirme en su encanto y perfección.
Las yemas de mis dedos delinearon su espalda espacio por espacio. La sensación suave de su traje de seda era agradable al tacto y me entretuve con ello mientras me dejé arrullar por sus caricias, que poco a poco se adueñaron de mi cabello.
― Te amo ― Murmuré, con una voz tan baja y rasposa que fue imposible para él escucharme. ― ¿Me oíste?
― No, lo siento ― Se disculpó, en un tono muy bajo también, como temeroso de romper la delicada y perfecta atmosfera que se había construido a nuestro alrededor. ― ¿Puedes repetírmelo?
― Te amo ― Esta vez alcé la voz lo suficiente para que pudiera escucharme.
― Lo siento ― Se disculpó nuevamente, esta vez en tono juguetón, separándose de mí para mirarme con picardía. ― Es que pasó un avión y no pude escuchar.
Me reí y esbocé una sonrisa juguetona por igual. Me separé de él con un leve empujón, di un par de pasos en reversa para que pudiera verme muy bien, me llevé ambas manos a la boca y…
― ¡TE AMO, ZACK MOSH!
Mientras gritaba pude sentir como la vergüenza me volvía a la cabeza, y justo estaba por esbozar una tonta sonrisa de pena y a bajar el rostro, cuando Zack se subió a una de las mesas del comedor y haciendo pose de héroe de mil batallas gritó con todas sus fuerzas:
― ¡TE AMO, ELISA CLEARWATER! ― Recitó, mirando al techo.
― ¡PUES YO TE AMO A TI, ZACKARÍAS MOSHMELLOW! ― Canté, dando pasitos hasta donde él estaba y sacándole la lengua. ― ¡Zackarías, Zackarías!
Incluso en una ocasión como esta, el Zackarías no era para nada de su agrado, así que en reprimenda, me tomó de la mano y comenzó a correr por entre los espacios de las mesas, prácticamente arrastrándome con él.
― ¡TE AMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO! ― Gritaba en nuestro recorrido.
Decidí de que era hora de que yo decidiera la ruta, así que comencé a resistirme a sus jaloneos y con toda mi fuerza lo llevé en la dirección contraria: rumbo a la cocina de la cafetería. Sin importarme lo que usualmente me importa, crucé las puertas corredizas y con mi nuevo y flamante prometido me adentré en donde las señoras malhumoradas nos preparaban el alimento de cada día durante 3 largos años.
― ¡TE AMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO MÁAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAS QUEEEE TU A MIIIIIIIII! ― Aseguró, tomando una cacerola y un cucharón y haciendo ruido.
― ¡NUNCAAAAAAAAAAAAAAAA YOOOOOOOOOOOOO TE AMOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOO DEMASIADOOOOOOOO ZACK! ― Tomé una charola y comencé a estrellarla contra el suelo, a falta de encontrar otro utensilio… ya nos disculparíamos con Feeney.
― ¡PUES YO TE AMO MAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAAASSSSSSSSSS…
Encontré a un costado de mi un par de bolsas de harina. Deportivamente le lancé una a él y abrí la mía. No tardé nada en comenzar a rociarlo con emoción, y él tardó aún menos en reaccionar y responder a mi agresión.
Caímos al suelo en medio del forcejeo para lanzarnos lo que se caía al piso, muertos de risa. Tosíamos a cada tanto por la harina, pero no nos importaba. No sé por cuanto tiempo jugamos, pareció ser una eternidad… una de esas eternidades que deberían de durar toda una vida… pero una mejor eternidad se interpuso y nosotros la aceptamos.
Nuestros labios se buscaron, como automáticamente. Nos besamos… pero no de forma delicada ni lenta, no… fue como si los dos estuviésemos en la misma sintonía brusca y espontanea que solo buscaba dar un cambio de página perfecto para nuestra felicidad momentánea… no nos importaba estar en plena cocina de la cafetería, ni estar llenos de harina, ni que alguien pudiera entrar y descubrirnos haciendo algo indebido… solo queríamos estar juntos, en ese preciso momento.
Deslicé la punta de mi lengua por su paladar superior y tenté la parte trasera de sus dientes, él mordisqueó mis labios y atrajo nuestros cuerpos de una forma en que nuestros latidos de corazón estuviesen unidos unos con otros. Con su fuerza atlética, me levantó y me sentó en su regazo para después cruzar sus brazos por mi cadera.
Lenta y torpemente mi mano trataba de desabrochar su camisa, mientras que las suyas se deslizaban por debajo de mi toga y entraban traviesamente por mi espalda, debajo de mi blusa. Su mano fría me estremeció al contacto con mi cálida temperatura corporal. La primera vez me sorprendió, pero luego disfruté como nuestras temperaturas se mezclaban unas con otras. Mis movimientos se entorpecieron.
Nos detuvimos… ambos hiperventilábamos, la harina restante en nuestro rostro volaba y se separaba de nosotros a cada estremecimiento que se nos provocaba. Como si fuésemos un espejo, esbozamos la misma sonrisa de complicidad al mismo tiempo… esto iba a ocurrir.
Zack estaba a punto de decir algo, pude ver como sus labios comenzaban a moverse lentamente cuando las puertas de la cocina se abrieron de par en par de forma estruendosa.
― ¿¡Zack!? ¡¿ZACK?! ― Exclamó una voz inusualmente familiar. Nos estremecimos y nos pusimos de pie al instante. Junior nos miraba con los ojos muy abiertos. Jadeaba, estaba empapado en sudor. Estaba pálido
― ¿Qué pasa? ― Preguntó Zack con sorpresa y nerviosismo, tomándome por el hombro para abrazarme a su cuerpo, como solía hacer cuando charlaba con alguien más y estaba yo presente. Era algo así como una forma de hacerme saber lo mucho que me cuidaba, o la atención que me prestaba. ― Me estás asustando… ¿Qué hay con tú c…
― Es tú hermano, Zack ― Se adelantó Junior en un último arrebato de aliento, llevándose la mano a la frente. ― Tienes que… ― Se volvió a mí. ― Tienen que…
Pude sentir como su brazo caía de mi hombro lentamente y su cuerpo se separaba de mi lado… esa fue la primera vez que tuve esa sensación de como nuestra unión se perdía de un instante a otro.
(2005, Texas)
― ¡Ellie, oye, Ellie espera!
No lo podía creer. ¿Cómo se le ocurría seguirme después de lo que le dije? No contaba con que saliera tras de mí. Si dejaba que me alcanzara, me vería llorar, y si había algo que detestaba más que ser utilizada, eso era mostrarme vulnerable cuando el enojo era superior a cualquier otra emoción.
― Largo de aquí, Zack ― Espeté, afortunadamente sin que mi voz perdiera nota. ― Déjame en paz.
― ¿Cómo puedo dejarte en paz después de escuchar eso? Oye, ¡Detente un momento, ¿sí?!
No le escuché, en cambio, aceleré la marcha una vez mis pies llegaron al sendero de ladrillo rojizo que se extendía hasta el edificio principal.
Pude escuchar a mis espaldas como sus pasos aumentaban de velocidad mientras subía las escaleras. Por medida de seguridad, di vuelta de inmediato en la puerta ubicada del lado derecho: los baños de mujeres.
Había un par de chicas de último año fumando. Pasé de ellas como si me importaran un carajo (cosa poco común en mí, toda persona que se cure en mi mirada usualmente recibe una sonrisa amigable como mínimo) y me encerré en uno de los cubículos. Me recargué sobre el panel y puse uno de mis pies sobre el excusado. Resoplé, con frustración.
― Al menos aquí no vendrá a buscarme ― Pensé. Llevándome mis manos a las sienes y masajeándolas.
Justo estaba a punto de ponerme a llorar a gusto, para finalmente sacar de mi cuerpo toda la rabia que había estado juntando a lo largo de la práctica, cuando escuché como alguien golpeaba la puerta de los baños. Creí sospechar de quien se trataba.
― ¡Te dije que me dejaras en paz! ― Gruñí, saliendo del cubículo y abriendo la puerta. Zack me miraba con un puchero de pánico, como si se hubiera arrepentido de lo que acababa de hacer. ― ¡¿Qué más quieres de mí, Zack?! ¿Ahora quieres incendiar el baño de chicas mientras lo uso? ¿O quieres usarlo para jugar y armar una fiesta aquí?
Mis ganas de llorar, extrañamente se habían esfumado momentáneamente. La ira que me generó que tocara la puerta fue como una inyección de deseos de confrontación, ahora solo deseaba atacarlo y medirme contra él en una discusión sin precedentes.
― No quiero nada de eso, aunque una fiesta temática de unos bañ… ― Sacudió su cabeza. ― Ellie no quiero molestarte per…
― ¿No quieres molestarme dices? ― Di un paso al frente para quitarme de la puerta. Él retrocedió. ― ¿No?  ¿Entonces por qué, Zack? ¿Por qué desde que te conozco las cosas se han vuelto tan difíciles y turbulentas? ¿Por qué desde que te conozco pareciera que formo parte del elenco de una serie adolescente de televisión? ¿Por qué apareces por donde quiera que esté mirando? ¿Por qué insistes en meterte y arruinar todo lo que me importa?
― Esa no es mi intención Ellie, yo…
― ¿Tú qué, Zack? ¿Solo buscas divertirte, no? Eso ibas a decir, ¿Cierto?
Pude notar como su rostro se transformaba, sus ojos se volvieron más pequeños, sus labios se ocultaron dentro de su boca, sus cejas dibujaron neutralidad en su gesto y el silencio sentenció la pintura del final de nuestra conversación. Me encogí de hombros. ¿Qué esperaba por parte de un sujeto carente de seriedad y madurez? ¿Una larga discusión para llegar a términos de paz? Arqueé una ceja y me alejé de él en silencio y a paso orgulloso.
― El parque Rosewood, mañana desde las 5 de la mañana… ― Murmuró, sin mover un solo musculo de su cuerpo.
― No me interesa lo que tú y tus secuaces harán mañana ― Me negué, sin detener mi caminar. ― Así que no cuentes con mi presencia, pues no la tendrás.
― ¡Parque Rosewood desde las 5, a diario desde hoy! ― Insistió, alzando tanto la voz que llamó la atención de quienes estaban en escena. ― Es en serio, Ellie… no soy quién tú crees, y voy a demostrártelo. Si mis palabras no tienen credibilidad para ti, ya veremos si mis actos reparan mi daño.
Moví la cabeza en negación y me perdí por entre los pasillos de los casilleros. Tenía clase de Algebra.

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