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Breyta! (2/??)


Capítulo 2: Territorio Chelsea Clearwater, ¡Perra! (Primera Parte)

(2007, Texas)
― Es un pájaro ― Señaló Monet, en su característico acento chillón.
― Es un vaquero ― Continuó  Hanna, de la misma forma que su amiga gemela.
― ¡Es el idiota del Hamburguesero! ― Esto último lo dijeron al unísono, señalando a mis espaldas, me di la vuelta, con curiosidad.
― ¡TÚ! ― Gritó, apretando los dientes. ― ¡NO VOLVERÁS A BURLARTE DE MÍ!
Era un sujeto enorme, mediría unos… ¿4 metros? Bueno, no tanto… pero unos 3 metros y medio si los alcanzaba, y no solo eso, ¡su cuerpo era tan gigantesco que podría aprisionarme usando solo su puño!... Está bien quizás estoy exagerando, pero es que quiero dejar bien en claro que el sujeto era enorme y podía aplastarme de ser necesario.
Me fulminó con la mirada a cada paso que daba… se acercaba a mí cada vez más y más… iba a morir, estaba segura de que ese sujeto iba a asesinarme en ese mismo momento… lo peor es que no tenía idea del porque…  ¿Acaso mis días tanto en Texas como en el mundo iban a terminar apenas durante mi primer día de clases? No podía permitir que eso pasara… es por eso que yo…
― Esté… y-yo… ― Me encogí lentamente, aterrada ante su paso decidido. ― N-no s-sé...
― ¡SILENCIO! ― Ordenó, con un gruñido de ultratumba que congeló mis piernas por completo en el mismo instante en que estuvo frente a mí. ― Ahora mismo voy a…
¿No les da curiosidad saber cómo es que el segundo capítulo comienza de una forma tan terrible para esta joven protagonista? Bueno, para que logren comprenderlo tendría que volver a otra era, una época completamente distinta a la que me gusta llamar “8 horas antes”… gracias a la maravilla de la escritura los llevaré a esos tiempos lejanos en un parpadeo.
8 horas antes…
Dormir es sin duda una de las 10 cosas que más me gustan en el mundo, ¿Se han puesto a apreciar lo bien que se siente? Es en serio, es una de las cosas más deliciosas del mundo y seguramente una de las que menos apreciamos cuando somos jóvenes, bueno… mí compañera de cuarto y yo parecíamos ser la excepción a esto último, o al menos esa impresión me dio por algunas señales.
 ― ¡CHELSEA, SHARON, LEVANTENSE DE UNA BUENA VEZ, FLOJAS!
Aunque ustedes saben lo discretas y casi invisibles que las señales pueden llegar a ser… quizás sea más una corazonada mía.
― ¡ELLIE SE VA A IR, SI NO SE LEVANTAN PARA ARREGLARSE PRONTO SE VAN CAMINANDO!
Pensándolo un poco mejor, más que una corazonada es solo una ligera sensación, de hecho olviden lo que dije, seguramente solo era mi imaginación.
― ¡YA SE LES HIZO TARDE, ARRIBA!
Lo siguiente que pude sentir fue como mi dulce manto de protección contra el frio me era arrebatado bruscamente y me inundaba en un mundo de frío y desprotección; alguien a mi lado comenzó a emitir débiles gemidos de protesta.
― ¡LEVÁNTENSE LAS DOS, YA!
― Un ratito más, mami ― Una voz fuerte se quejó, en tono de reproche; su decisiva tonalidad trajo recuerdos instantáneos a mi mente… esa era sin duda alguna, la versión adulta de la voz de Chelsea.
 Abrí mis ojos con timidez, ansiosa en cierto modo por cruzar mirada con ella; aunque mis nervios eran mayores, la nostalgia se impuso por sobre mi naturaleza. Hice fuerza en la cintura, y apoyándome con mis brazos me levanté.
Era tan hermosa como en la fotografía, incluso recién despertada su rostro lucía como el de una muñequita. Su cabello, atado en una cola de caballo, brillaba; muchísimo más que el mío… ¿Cómo era eso posible aún cuando las dos teníamos los mismos genes Clearwatersenses? Quizás sea un poco pronto para explicárselos, pero los abuelos de mis abuelos solían tener una extraña política de solo aceptar gente de cabellos rubios en la familia, de ahí que incluso 4 generaciones abajo las cabelleras rubias persistan… pero volviendo al tema capital, unas persisten más rubias que otras según  me di cuenta en ese momento.
― Debería empezar a usar productos de cuidado de cabello ―Pensé. ―Yo también quiero tener un cabello tan precioso como ese… un momento…
Ella ya estaba también a medio levantar, tenía los ojos cerrados y roncaba como si aún estuviera durmiendo, pero a no ser que durmiera parada, definitivamente estaba ya encargándose de despertarse.
― Ellie ya salió del baño, así que siguen ustedes ―Explicó la tía Eva, cruzándose de brazos. ― La que se levante primero gana.
Les puedo jurar que en ese momento fui testigo de uno de los eventos más sobrenaturales que he visto en toda mi vida: cuando la tía Eva terminó de hablar parpadee, cuando abrí los ojos Chelsea ya no estaba en la habitación… fue algo completamente sobrenatural.
― E-ella realmente ama el agua caliente ― Explicó mi tía, algo avergonzada.
Era la ventaja con la que tanto había soñado, toda la noche había estado acomplejándome con la posibilidad de quedar como una acaparadora de cama que encima solo crea desorden en un cuarto ajeno. Lo menos que podía hacer para no ser una allanadora Y desordenadora, era mantener limpio el cuarto.
Me puse de pie y con mucho cuidado hice la cama de la forma más hermosa que lo había hecho en toda mi vida… (Hablo en serio, si un juez de hacer camas la hubiera visto seguramente me hubiera entregado una calificación máxima, si incluso tuve creatividad a la hora de distribuir los cojines y peluches por la superficie) Con la esperanza de crear la menor cantidad de problemas posibles a mi compañera de cuarto.
Aproveché el tiempo restante en seleccionar la ropa que me pondría y en encontrar mi toalla (que por alguna razón terminó debajo de la cama); una vez terminé de prepararme fue que me di cuenta de que una vez que Chelsea saliera del baño y entrara de vuelta a la habitación sería oficialmente nuestro primer encuentro después de tantos años.
¿Qué había de decirle? ¿Cómo habría de saludarla? ¿Nos abrazaríamos?
Me puse nerviosa de solo pensarlo; mientras dormía había olvidado completamente que aún faltaba un reencuentro del tipo incomodo, hasta el momento había sobrevivido con éxito al reencuentro con mi tía, con Ellie y con mi tío; pero de todos ellos Chelsea sería el más importante, pues con ella compartiría habitación durante 3 años y compartiríamos escuela por la misma cantidad de tiempo. Por no mencionar que era también con ella con quien más congeniaba en el pasado.
Caminé alrededor de la habitación como león enjaulado, intenté pensar en una forma en que nuestros caminos no se cruzaran, traté de escapar por la ventana y hasta me decidí a comenzar a practicar Yoga en mis tiempos libres. Al final todo lo que hice fue esperar sentada.
― Cuando entre en la habitación ― Pensé, decidida y mentalizada. ―Voy a sonreírle y le diré “¡Hola, cuantos años Chelsea!”, después, cuando ella empiece a sonreír la abrazaré y así terminaremos con ello… no es la gran cosa, ¿No? Es bastante simple y además cariñoso… así es… es muy simple y cariñoso.
La puerta, que estaba entrecerrada, se abrió de par en par en tan solo unos instantes y con la misma velocidad se volvió a cerrar, justo como hacia unos minutos: solo en un parpadeo.
Iba cubierta con una toalla azul cielo que le cubría desde el pecho hasta donde comenzaban sus piernas, blancas, notorias, perfectas. Nuevamente me sentí derrotada.
Su cabello aún estaba mojado, por lo que estaba ligeramente abultado en mechones desordenados, sin embargo eso me hizo darme cuenta del pequeño mechón rosado que se dibujaba alrededor del extremo izquierdo de su cabello.
Finalmente se dio la vuelta, dejando ver su blanco y pulcro rostro, sus hermosos ojos color miel, vestidos con sus largas, elegantes y naturales pestañas, sus pequeños labios rosados con un brillo humectante.
― ¡Cuan…
― Ya está listo el baño― Interrumpió, con aspereza. ― Salte que me voy a cambiar y no quiero que me veas.
Sentí una punzada que me llevó a un incómodo escalofrío, obedecí al instante; tomé mis cosas y me fui al baño.
― Hay personas que no pueden tener charlas estando en toalla. ― Pensaba mientras me enjabonaba. ―Así es, es natural que con el frío del momento no pudiera charlar… seguro cuando salga me lo explicará… estoy segura.
¿Valdrá la pena mencionar que el agua estaba helada? Porque en verdad lo estaba, si es que les interesa saberlo.
Salí del baño ya prácticamente lista, con unos jeans entubados azul marino, mis converse azules y la playera que me regaló Cristy como regalo de despedida, lo cual me recuerda: ¡felicidades! Hemos llegado al punto en que les cuento de mi primera despedida con Cristy.
Como ustedes ya lo saben, mi primer día de clases en Nueva York mi papá y yo tuvimos una fuerte discusión de varias horas que finalmente concluyó en que yo tenía que mudarme a Texas, y también saben que Cristy, JJ y yo vivíamos en el mismo edificio… sabiendo esto ¿No les parece curioso que ellos nunca fueran a buscarme para saber porque había faltado al primer día si éramos los mejores amigos? ¿A qué hay algo que no encaja? Bueno, la respuesta es la siguiente:
***Perspectiva de Cristy y JJ***
JJ y Cristy caminaban de regreso a casa tras un aparente mal primer día de clases, cada uno se iba quejando de lo suyo.
― Después de todo Sharon no llegó a clases ― Se lamentó Cristy, encogiéndose de hombros con mal humor. ― Estaba muy emocionada, ¿Crees que se haya enfermado, quedado dormida o algo así?
― ¡No puedo creer que el maestro Dope nos haya seguido hasta la preparatoria! ― Renegó JJ, rascándose su afro con desesperación. ― ¡Ese hombre me odia más de lo que yo odio a Ronaldinho!
― Vayamos a visitarla para pedirle una explicación ― Ignoró, mientras abría la puerta de entrada al complejo. ― Seguramente nos sale con algo épico.
― Tal vez solo quiere estar sola ― Sugirió JJ, mientras subían por las escaleras. ― Leí en una revista de chicas adolescentes que hay días como esos.
― No seas tonto ―Eliminó Cristy al instante. ― Estoy segura que se ha enfermado, cuando toquemos la puerta y nos abra con la nariz rosada lo verás.
Subieron el resto de las escaleras en silencio, sin embargo ambos intercambiaban miradas de extraño conforme un peculiar zumbido iba aumentando en magnitud a cada escalón que avanzaban; cuando finalmente llegaron a mi piso, el zumbido se había transformado en esto:
― ¡NO PUEDO CREER LO QUE ESTÁS DICIENDO! ¡ESCÚCHATE, ERES MI PADRE Y AÚN ASÍ DICES ESAS COSAS!
― ¡YA TE DIJE QUE ES POR ESO MISMO QUE LO HAGO, ENTIENDELO!
― ¡A MI ME MATA QUE PIENSES ASÍ!
Cristy y JJ intercambiaron miradas de susto con los ojos muy abiertos.
― ¿Sabes? ―Murmuró JJ, mientras comenzaba a bajar por las escaleras. ―Tengo queso en mi casa, ¿Quieres comer queso?
― El queso suena estupendo ― Aceptó Cristy espantada, bajando con él. ― El queso es delicioso.
***De regreso a la ducha***
No, no debemos de regresar a la ducha… ¿Recuerdan que les dije que me había puesto la playera que me regaló Cristy? Eso significa que claramente la ducha ya había terminado. Lo que sigue es…
***De regreso en lo que le sigue a la ducha***
¡No!  Debemos de poner mi primera despedida con Cristy.
***La despedida con Cristy***
¡Exacto!
***La despedida con Cristy***
¡Eso ya quedó claro, no es necesario ponerlo dos veces!  Pero bueno…  volviendo a lo que les estaba contando…
Después de comer queso en casa de JJ, Cristy se encontraba pensativa; confusa y deprimida… ¿Por qué? Bueno, eso es porque  en su casa…
***En la casa de Cristy***
― ¡Mamá, papá… ya llegué! ― Anunció de manera jovial mi amiga, anunciando su llegada al ver que sus padres estaban ambos sentados en la sala.
― ¡Y ES QUE LO QUE MÁS ME MOLESTA ES QUE TE HACES EL TONTO! ― Gritó con ira su madre a su padre, que con desinterés cambiaba los canales en la televisión. ― ¡HAZME CASO,  INÚTIL!
― ¡Ya cállate, bruja tonta! ― Respondía su padre con una voz proporcionalmente baja a con el tono del contenido. ― Ya llegó Cristy, no quiero que nos escuche pelear.
― ¡ESO, ESO! ― Celebró la mujer con sarcasmo. ― ¡HAZME QUEDAR COMO LA MALA ANTE NUESTRA HIJA! ¡SIEMPRE ES LO MISMO!
― ¡Eso estoy haciendo, mujer dragón! ¡La pongo en tu contra para que te odie!
***De vuelta a la narración habitual***
Eso mismo: en la casa de Cristy, sus padres SIEMPRE estaban peleando; en realidad, para ellos parecía ser algo así como una especie de deporte profesional. Pero para Cristy, esto no era cosa de gracia ni nada por el estilo… de hecho era todo lo contrario.
Después de comerse una enorme bola de queso en casa de JJ, Cristy estaba tirada en su cama con un gesto triste mientras abrazaba un delfín de peluche y pensaba en lo mucho que odiaba las peleas… (En realidad nunca la he visto triste y yo no estuve ahí en ese momento, pero ya que en su vida diaria es tan descarada y fuerte me imagino que  así se pone en los momentos de depresión, además de que yo le regalé ese Delfín en su cumpleaños #5). No podía sacarse de la cabeza la posibilidad de que en esos momentos, yo estuviera sufriendo en la misma (o en mayor) medida que ella con sus padres día con día.
Al ser ella una chica ruda de profesión; sabía cómo lidiar con los problemas, ¿Pero podría yo hacerlo? Bueno, por aquellas fechas, nadie me conocía mejor que Cristy… ella sabía todo sobre mí y también sabía que existían ciertas cosas con las que yo podría lidiar y otras con las que definitivamente no: una guerra mundial en mi propia casa, era una de las cosas de la segunda categoría.
Pero, ¿Cómo podría ayudarme ella? ¿Qué podía hacer una adolescente para facilitarme un momento de crisis familiar?
El no obtener una respuesta que quitara todo mi sufrimiento (y SIN acudir a las drogas) le provocaba una ira interna total. ¿Por qué en sus manos no tenía la capacidad de detener mi sufrimiento? ¿Por qué no podía simplemente subir a mi departamento, golpear a mi padre para hacerlo entrar en razón y devolver todo a la normalidad con uno de sus famosos guiños mágicos?
Bueno… la respuesta a todas esas preguntas era muy sencilla, pero Cristy nunca fue conocida por ser del tipo “experta social”, así que continuamente se le veía necesitando de una pequeña ayudita en este ramo. Así es, siempre que necesitaba saber que hacer a continuación cuando se le presentaba un problema que involucrara a otras personas, acudía a mí… y ya que yo estaba muy ocupada gritando en mi departamento, tuvo que conformarse con pedirle consejo a JJ.
― Escucha, campeona ― Murmuró JJ apenas Cristy llegó a su habitación, que estaba bastante bien arreglada para pertenecer a un chico… y donde por cierto, había cosas súper caras y sin estar siendo utilizadas, como 5 sonidos stereo todos de mucha potencia y un motor de un bmw (nunca quiso revelar el origen de este último).  ― Lo que debes hacer es rendirte, asimilar que no hay forma en que la puedas ayudar.
― Eres el peor consejero del mundo ― Le reprochó, dando media vuelta y saliendo de su habitación. ― Ya se me ocurrirá algo por mí cuenta…
***De vuelta en Texas***
…Y lo que se le ocurrió fue regalarme esa playera: una blusa blanca con un muñeco vudú caricaturizado en el costado inferior a la derecha de unos 10 centímetros. El gesto significó tanto para mí, que me decidí comenzar mi primer día de clases en Texas vistiéndola. Serviría como amuleto de la suerte.
Tímidamente me acerqué a la habitación de Chelsea para verificar que ya estuviera vestida. Al estar la puerta cerrada supuse que no era así.
― ¿Qué hago? ― Me pregunté, mientras miraba en todas direcciones. No podía interrumpirla, pero tampoco podía quedarme sin cepillarme el cabello.
Estuve unos 5 minutos armándome de valor, para finalmente acercarme a la puerta y tocar con delicadeza la puerta, esperando por supuesto no hacer un ruido demasiado molesto. No hubo respuesta.
Traté de nuevo pasados unos segundos, esta vez un tanto más fuerte. Tampoco hubo respuesta.
― ¡Sharon, ya está servido el desayuno! ― Gritó desde abajo la tía Eva. ― ¡Dice Zack que si no bajas rápido se va a comer tus hot cakes!
― ¿Zack? ― Arqueé la ceja, confundida. ¿Y ese quién era? ¿Había contado mal acaso a los miembros de la familia?
En mí desconcierto, pude escuchar desde abajo la voz de Chelsea alegando sobre alguien que daba mucha lata, entonces supe que la habitación había estado vacía todo este tiempo.
― ¡Y-ya bajo, tía! ― Grité, con torpeza al momento en que abría la puerta.
Tomé mi cepillo y literalmente mancillé mi cabello hasta que estuvo suelto, lo até con una coleta simple y lo rocié con aerosol, dándome cuenta de que andaría con el pelo mojado un rato. Tendría que encontrar nuevos métodos para peinarme menos problemáticos a partir del día siguiente.
Tomé mí mochila del pie de la cama. Dentro tenía un par de cuadernos dentro solamente, pues los libros se me entregarían en las oficinas de control escolar de la preparatoria así como mis horarios y una lista de los materiales que necesitaría. La colgué a mi hombro, apagué la luz y bajé las escaleras.
― ¡Zack, baja ese tenedor que ya ha bajado! ― Riñó mi tía Eva cuando me vio aparecer en la sala contigua al desayunador frente a la cocina. ― Ven a desayunar, cielo.
Asentí con la cabeza, nerviosa. En la mesa estaban Chelsea, Ellie, un chico de cabello negro muy apuesto y presentable y una chica morena de cabello castaño oscuro con una complexión muy parecida a la de Chelsea (pero con mucho menos brillo y encanto) que se concentraba en su celular.
― ¡Buenos días, Sharon! ― Me saludó Ellie, poniéndose de pie para abrazarme. ― ¿Dormiste bien al lado de la roncadora esta?
― S-sí ― Asentí, verificando con la mirada como Chelsea (que ya a estas alturas estaba vestida, con una falda corta de mezclilla, una blusa aeropostal y unas botas largas de tela cafés) no dignificaba las aseveraciones de su hermana con una respuesta. ― Gracias, y buenos días.
Ellie sonrió, encantada sabrá Dios por qué. Luego me tomó por la espalda y me encaminó justo al lado del chico apuesto que ya mencioné antes.
― Él es mi novio, Zack Mosh ― Indicó, girándolo en mi dirección con el hombro. ― Tiene auto así que si necesitas un chofer solo dímelo  y te lo presto, ¿bien?
Todos rieron menos Chelsea, me limité a soltar una sonrisa nerviosa y un asentimiento.
― Mucho gusto ― Extendí mi mano. ― Soy Sharon Clearwater.
― Lo mismo digo ― Coincidió Zack, respondiendo a mi apretón con educación. ― Ahora, escucha… te tengo una proposición.
― ¿Qué clase de proposición? ― Pregunté, abriendo la boca con intriga.
― No sé si ya te lo hayan mencionado ― Comenzó, extendiendo sus brazos. ― Pero yo paso mucho tiempo en esta casa.
― Demasiado ― Bufó mi tía Eva, con falso mal humor, provocando la risa de todos (menos de Chelsea). ― Hay veces en que siento que aquí vive ya el desgraciado.
―… Bueno, ignorando el innecesario comentario de mi suegra, te quería decir… ¿Qué te parecería, si a cambio de la mitad de tú desayuno cada mañana, yo te contrato un guardia personal que se ocupe de ser tú chalán mientras andes por la ciudad?
Mi tía Eva dio a Zack un zape en la nuca en reprimenda a su comentario, gracias al sonido esta vez incluso Chelsea fue capaz de reírse.
― ¡¿Por qué me pega?! ― Exclamó el novio de Ellie, descontento. ― ¡Hasta cuando me pongo a velar por el bien de los de su sangre me maltrata usted!
― Si le pones un precio no es velar por su bien, ¡burro! ― La tía Eva fintó con golpearlo de nuevo, provocando que Zack se ariscara. ― Además, Sharon sabe cuidarse sola. ¿Verdad, cariño?
Antes de que pudiera responder, Ellie puso frente a mí un plato de huevos revueltos con un par de hot cakes, acto seguido arrastró una silla de la mesa (de adorno únicamente) para que pudiera tomar asiento.
― Gracias. ― Le agradecí, con una sonrisa.
― ¿Entonces? ― Murmuró Zack, como tratando de evitar que mi tía Eva lo escuchara. ― Como me caes bien, me conformaré con uno de esos hot cakes para firmar un contrato temporal.
Me encogí de hombros. Clavé mi tenedor en uno de ellos y se lo pasé a su plato. Él se revolvió las manos con ansiedad y después comenzó a devorarlo,  dejando de prestar atención a lo que ocurría a su alrededor.
― Chelsea ― Llamó Ellie, con un tono autoritario y templado. Chelsea se estremeció ligeramente mientras jugaba con el alimento en su plato. ― ¿No vas a presentar a Sharon con Monet?
― ¿Para qué? ― Preguntó en respuesta, con tranquilidad. ― Ya has dicho sus nombres, así que ya se conocen.
― Chelsea… ― Insistió Ellie, extendiendo su sonrisa. Provocando que Chelsea pusiera sus ojos en blanco por unos instantes.
― Monet, ella es mi prima Sharon, va a estar viviendo aquí… Sharon ella es Bonet, es una de mis bff´s.
― Mucho gusto ― Finté con ponerme de pie para estrechar su mano.
― Lo mismo digo ― Repuso, sin levantar su mirada del móvil. Guardé mi impulso de levantarme para más adelante.
Aproveché que las presentaciones y charlas se detuvieron para comer mi desayuno, estaba delicioso. Pero no pasó mucho para que mi comida se viera interrumpida nuevamente, esta vez sería para darle fin.
Se escuchó el timbre de la casa apenas un par de minutos después, fue mi tía Eva quién se adelantó para abrir la puerta.
― Ah, eres tú Hannah ― Saludó cordialmente mi tía Eva. ― ¿Quieres pasar?
― Gracias, señora Clearwater ― Agradeció la recién llegada con un tono mortificado,dando pasos agigantados se adelantó y se postró frente al desayunador, todos los ojos se centraron en ella.
Tenía el mismo perfil que Chelsea y su amiga Bonet: chica bonita, delgada, a la moda y con una actitud increíblemente sobrada… bueno, eso no lo sabía del todo, pero podía adivinarlo por su forma de pararse, y por supuesto, por las líneas que dijo a continuación:
― Chelss, Bonn… tenemos un problema: Queen´s Park Store va a cerrar como en… YA. El dueño dijo algo sobre extorción y que vuelve a su país y está rematando todo a precios de locos… ¿Saben qué es el peor problema de todo? ¡No estamos ahí! So, let´s go now.
Chelsea y Bonet se pusieron de pie como impulsadas por un resorte, intercambiaron miradas con una combinación de emoción y pánico. Acto seguido, miraron en equipo a la tía Eva, que al parecer tuvo una especie de charla mental con su hija.
― ¿A qué hora tienen la primera clase los de primero? ― Preguntó entonces, ante la incisiva mirada de su hija.
― Empiezan hasta las 10 hoy mami ― Aseguró Chelsea, con un tono de voz suplicante. ― ¿Puedo ir?
La tía Eva se cruzó de brazos, insatisfecha. Finalmente, terminó encogiéndose de hombros y suspirando.
― Donde me entere que has llegado tarde de nuevo a clases, Chelsea…
― Te lo prometo que claro que no mami ― Saltó Chelsea, abrazó y besó a su madre y después arrancó en carrera plana junto con sus amigas hacia la entrada. ― ¡Te quiero te amo adiós!
― ¡UN MOMENTO! ― Gritó, provocando que todas se frenaran de golpe. ― ¿No te estás olvidando de algo?
Chelsea pensó por unos segundos, luego se golpeó la frente.
― Tienes razón, ¡La mochila!
―… Y Sharon, te olvidas de Sharon.
Me volví de inmediato con la tía Eva, como gritándole “¡No hace falta, no quiero ir!”. Pero ella no captó que la estaba observando.
Chelsea intercambió miradas con sus dos amigas, ambas hicieron el mismo gesto: señalaron con el dedo índice a sus muñecas, haciendo entender que el tiempo era oro. Chelsea terminó resoplando.
― ¡Anda Sharon! ― Me apuró Chelsea, con un tono tan lleno de autoridad que me fue imposible hacer replica alguna o gesticulación en negativa. ― Tenemos prisa, ya comerás después en la cafetería.
―… Si no quieres ir con ellas podemos llevarte con nosotros a la escuela ― Me ofreció Ellie, dándose cuenta del pánico que me provocaba la situación. ― Así tienes tiempo de terminar tú desayuno y…
― No, no ― Negó mi tía Eva al instante, acariciándome por el hombro. ― Sharon tiene que hacer amigas de su grado, y esta es su oportunidad. Diviértete, cariño.
Asentí, recogiendo mi mochila y avanzando hasta Chelsea y sus amigas cual condenado a la horca. No sin antes, dirigir un gesto de agradecimiento a Ellie, que trató a toda costa de ahorrarme la incomodidad.
Sé que a estas alturas para muchos de ustedes ya es algo obvio teniendo en cuenta los modos con los que me trató cuando recién salió de la ducha y con su actitud durante el desayuno… pero para mí aún no era una realidad que mi alegre y jovial prima Chelsea ya no era lo que solía ser… afortunadamente tampoco tomó mucho tiempo que me diera cuenta de ello, fue en ese primer día con ella que me enteré del mundo de diferencia que había entre ambas, y del conflicto que esto generaría teniendo en cuenta que éramos compañeras de cuarto.
Para saber más, no se pierdan del próximo capítulo: “¡Territorio Chelsea Clearwater, perra! (Parte dos)” Donde conoceré personajes importantes, y donde sinceramente la pasaré bastante mal… bueno, solo me queda pedirles por adelantado que no sientan lastima por mí, porque eso solo me hace sentir peor, ¿Bien?
Bueno… lo mismo de la vez pasada, ¡Adiós!

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