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"El caminante"


El caminante
Fue criado tal cual se cría a un hijo común de una familia común: se le reprendió cuando hizo algo mal, se le premió cuando acertó y se le enseñó cuando ignoró. Los años no pasan en vano, y 17 fueron los responsables de hacerle crecer tanto en altura como en identidad. Y es que en esta última sufrió un poco más de lo natural; no porque hubiese sido mal influenciado o tuviera problemas, más bien resultó que su yo estaba un tanto más oculto que los yo de sus primos y compañeros, le tomó sus años darse cuenta de lo que él quería ser en realidad: resultó que el joven, aspiraba con garra, deseo y entrega a convertirse en un caminante.
Un caminante no paga, un caminante no pone pan en mesa ni en boca propia. No es de extrañar que en una familia cuyo pilar principal era el sacrificio para salir adelante surgieran contrariedades a la decisión del joven. Él no sabía nada del mundo, y ellos, como expertos en el tema tenían que explicarle la crueldad que le esperaba allá afuera, en la vida real. Había que hacerle entender que solo infelicidad, miseria y censura existían para aquel que buscaba aventurarse sin armas a un terreno atrincherado, ya cubierto y teñido por la sangre de los caídos.
Las palabras de cautela de sus consanguíneos mermaron en él, las críticas y ataques a sus amagos se clavaron cual dagas en su determinación y cayó al suelo, derrotado y humillado. Una mañana dejó de mirar al horizonte con poesía, una tarde siguió las instrucciones que se le dieron al pie de la letra y una noche vivió como le dijeron que se debía de vivir en esta vida.
Un día duró su derrota. 
Un corazón de aventurero no conoce mella alguna, y pronto se dio cuenta de que lo que existía en su mente y corazón no podía ser reemplazado por lo que existía en tierras extranjeras, y es que para él, las leyes y senderos seguros carecían de sentido, emoción, pasión y convicción… no porque se sintiera superior a ellas ni a quienes las seguían y transitaban, simplemente porque no eran para él, por eso él tenía que crearse su propio camino, caminando.
Nuevamente anunció a todo pulmón la que ahora era su razón de ser, y nuevamente fue cuestionado por sus más cercanos, pero esta vez las palabras no afectaron en su determinación, estaba convencido de lo que haría, y les tranquilizó diciendo que de fracasar, sería el primero en admitir su error. Nadie quedó satisfecho con su simple pensamiento, pero tampoco nadie fue capaz de detenerle.
A la mañana siguiente, después de hacer sus maletas, comenzó su travesía para convertirse en un caminante. Dio un primer paso nostálgico, que le alejaría de los suyos mucho más de lo que se imaginaba. Pero sería un sacrificio necesario, ¿Quién se hace grande en la seguridad de su cotidianeidad? ¿Quién puede caminar en una jaula sin otros barrotes que los de lo establecido? Nadie, porque la grandeza solo se encuentra dando pasos de gigante.
Durante su viaje, recibió cartas de sus queridos, muchos de ellos ahora admiraban su determinación y otorgaban todo su apoyo, deseándole también todo el éxito posible en su dura cruzada, el caminante lloró de felicidad al leer cada uno de los buenos deseos que llegaron a sus callosas manos. De alguna forma, en la fría y oscura noche, sentía que caminaba estando acompañado por todos aquellos que le conocieron en el pasado, y sentía el ánimo de cada uno de ellos aligerar el peso que su equipaje otorgaba a su espalda.
Con el tiempo, perdió muchos cercanos, dejó de recibir respuestas de las cartas que enviaba cada que podía. Solo le quedó aceptar que no hay enfermedad más mortífera para una amistad que la distancia, y él estaba ya a millones de kilómetros de todos.
No había día en que no se sintiera triste, ¿Llegaría un momento en que dejaría de recibir noticias de sus amistades y familiares? ¿Debido a su distancia todos se aburrirían de él y le olvidarían en recompensa?  
Distanciarse ya no le parecía un sacrificio necesario, quería caminar pero no quería alejarse más de sus inicios. Le provocaba terror la sola idea de darse la vuelta un día y no ver retorno alguno. Le gustaba caminar, amaba hacerlo… pero no estaba dispuesto a que se le dejara atrás justo como él había hecho con ellos cuando comenzó su aventura.
Regresó corriendo, angustiado, asustado y bañado en lágrimas. Abrazó a sus familiares, amigos y conocidos. Muchos de ellos ya le habían olvidado, pero un grupo pequeño le esperaba con una calurosa bienvenida seguida de una gran celebración.
Quería contarles que había fracasado, que a partir de ahora no volvería a fintar con explorar nuevos horizontes y que se apegaría a las líneas, justo como todos ellos hacían… sin embargo, no pudo hacerlo, no cuando todos le preguntaban apenas tenían oportunidad una y otra vez por todo lo que había visto en su larga caminata.
Les contó de los paisajes, de los caminantes que conoció en su paso y con los que viajó distancias importantes, de los enemigos que surgieron a su paso, de los lugares que descubrió, de las sensaciones que experimentó y sobre todo: de lo mucho que maduró.
Tal vez perdió una gran cantidad de seres queridos en su viaje, pero cuando terminó de contar todas sus vivencias, se reflejó en los rostros de interés de cada uno de sus oyentes, y gracias a sus radiantes sonrisas se dio cuenta de que la distancia no es veneno suficiente para matar lo auténtico, y que todos aquellos que seguían a su lado, sin duda alguna seguirían ahí inclusive si recorría el doble de lo que recorrió su primera vez, pues más autentico que ellos, solo el poderoso lazo de unión que les vinculaba inclusive a leguas de distancia.
Se alegró por ser tan afortunado, y una vez hubo descansado por un par de días, volvió a retomar su viaje. Esta vez, con la seguridad de que a su regreso, habría alguien esperándole en casa, el lugar a donde pertenecía, pero a donde no volvería sin no tener algo fantástico que contar primero.

3 comentarios:

kurau dijo...

ke kieres ke te diga?? siento que tiene tanto de todas esas cosas ke hablamos, me llega tanto, y aunke sea de esos de "10 minutos" no puedo evitar pensar que ha tomado toda una vida XD pensamientos locos no??

Anónimo dijo...

...sin palabras, seria una forma de expresar.
No, con mirada nostalgica seria una mejor forma de escribirlo. Yo, a mi modo, he sido y soy un caminante tambien y no he parado desde hace ya varios años que llevo en las botas. Por ello no puedo evitar sentirme en cierta forma bstante indetificado en ciertas partes de tu escrito. Corto, pero muy conciso en lo que expresa.

Mexico siglo XX dijo...

en la búsqueda de alcanzar nuestros sueños, nuestras metas, somos caminantes, vivir en busca de quien eres, de lo que amas, te depara sendero , a veces no tan amables, pero al final, descubres lo maravilloso que es haber hecho tu camino....otro cuento para leer a mis alumnos!!!!!!, de diez minutos, pero es mas de lo que algunos pensaríamos en escribir en toda una vida!!!! te amo bebé

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