Lo Último

4 de Marzo


4 de Marzo
Comienzo a acostumbrarme a las altas temperaturas del lugar, también me doy cuenta que la nieve constante requiere un trabajo constante que va mucho más allá de jugar con ella y de admirar su belleza: limpiarla y lidiar con ella.
Todas las mañanas (al menos desde que llegué), el tío Jorge limpia la entrada con su pala y se encarga de revisar que todo funcione correctamente alrededor de la casa, cuando vuelve a entrar, está empapado y maldiciendo la lata que es tener que andar pendiente de la “jodida” nieve. He pensado en empezar a ayudarle con esta tarea, ya que me permite quedarme con ellos, lo menos que puedo hacer es colaborar en las labores diarias.
***
Ayer no lo había mencionado, pero cuando mi tía nos dejó frente a la escuela, Linda se fue prácticamente corriendo, hoy hizo lo mismo. ¿Será para evitar caminar a mi lado? No me sorprendería que así fuera, después de todo estoy causándole problemas.
En la entrada me estaba esperando Alan, a su lado había un chico en silla de ruedas con el cabello corto y piel clara. Alan lo presentó como Luis.
Luis, a diferencia de Alan y yo, es mucho más expresivo y platicador, habla con mucha amabilidad y contagiosa confianza. Rápidamente me entregó algunos consejos sobre las mejores comidas de la cafetería y hasta me invitó a comer con ellos durante el almuerzo. Acepté, pues al comer sola me da la sensación de que todos me miran.
***
Durante la clase de inglés, el profesor me pidió que me presentara ante todo el grupo en inglés. Estaba tan nerviosa que se me podía ver temblar a cada paso que daba.
Justo cuando iba a empezar a hablar, uno de los chicos que se sentaban en la parte de atrás gritó “Tacos please señorita miss Juana” y todos se rieron. Aún cuando el chiste no tuvo que ver conmigo en absoluto, escuché como algunos me señalaban y me llamaban Juana mientras reían. Mi presentación fue solo decir mi nombre y edad para después volver a la seguridad de mi asiento.
A la hora del almuerzo, pude ver a lo lejos a Linda con sus amigas, eran un grupo de 8 chicas bastante escandalosas que no paraban de reír mientras sostenían sus celulares en las manos. Me les quedé viendo por tanto tiempo, que un par de ellas sintieron mi mirada e inmediatamente avisaron a Linda, ella hizo un puchero de desagrado y me ignoró. Me dio una punzada en el corazón.
No todo fue desagradable, al menos puedo decir que estando acompañada de Alan y Luis, aún si uno de ellos es tan callado como yo, puedo sentirme un poco más cómoda… me pregunto si algún día podré llamarlos mis “amigos”.
***
Hoy en casa me esperaba una llamada de papá, me puse muy feliz y fui a atenderla corriendo… pero él estaba molesto y me gritó.
***
He terminado la tarea, mi adaptación hasta ahora va… va.

No hay comentarios:

Publicar un comentario

Bienvenido al mejor blog del universo!

Puedes seguirme en las redes sociales o suscribirte al feed.

¡Suscríbete a mí blog!

Recibe en tu correo las actualizaciones de mis relatos y cuentos. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.