Lo Último

Breyta!: (Prologo)


El prologo mas cool que haya existido nunca jamás, es decir, el prologo de:
“*BREYTA_!*”
“Las lágrimas del destino”



Temblaba, el frío era tal que me era difícil gesticular inclusive en una situación tan comprometedora… ¿Qué seguía ahora? ¿Qué pasaría de elegir yo esta ruta? Me era imposible poner mis pensamientos en orden, pero era necesario dar una respuesta rápida.
― ¿Entonces…? ― Insistió Jake, con una mirada ansiosa; una sonrisa nerviosa sobresalió de sus labios. Se cruzó de brazos.
― No lo sé… yo… ― Dudé, entrecruzando mis dedos, jugueteando con ansiedad. ― Todo esto ha pasado tan deprisa que yo…
― Yo también estoy sorprendido pero te aseguro que…
― ¡SHAAAAAAAAAAAAAAROOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOOON!
Mis ojos se abrieron como platos, era él… montado en un deportivo, volando por los aires y con su mirada clavada en la mía; era como si no existiera nada más. ¿Por…
*****
¡Un momento!… creo que no pueden entender nada de lo escrito arriba, ¿Cierto? Bueno, eso es porque esta es una parte muy avanzada ya de la historia, casi al final… quizás lo mejor sea retroceder para que así puedan entender un poco mejor lo que está pasando:
*Retrocediendo en el tiempo*
― ¡Felicidades, señor y señora Clearwater! ― Exclamó la Doctora, sonriente mientras yo lloraba con desesperación y confusión. ― ¡Es una niña, una linda y sana niña! ¿Ya pensaron en un nombre?
― Sharon ― Respondió mi padre, mientras me observaba con fascinación, sus ojos brillaban con amor puro. ― Así tendrá el mismo nombre que…
*****
¡Pausa! ¡No hay que retroceder tanto! Además, ¡por poco y se hace spoiler a una tierna escena padre e hija por culpa de la bromita! Bueno… vamos a adelantar un poco en el tiempo, a cuando tenía yo 16 años y toda mi vida dio un giro de 180° para finalmente dar inicio al relato:
*Adelantando en el tiempo (Esta vez al momento correcto… espero)*

Pero esperen un segundo, antes de empezar la historia como se debe, voy a hacerles una pregunta… ¿Ustedes creen en el destino? Quiero que miren a su alrededor, contemplen su entorno, valoren su recorrido hasta el momento y me respondan: ¿Sienten que una fuerza misteriosa y desconocida para todos nosotros fue quién los llevó hasta donde se encuentran ahora?
En lo personal, nunca creí en el destino… desde niña fui de mente fría y no me dejé llevar por supersticiones, apasionamientos, fanatismos ni cualquier tipo de palabrerías sobrenaturales, ¿Por qué entonces habría de dejarme convencer de que existe algo que controla mi ser y que si hago algo malo era porque esa cosa lo quería y no porque yo tomé esa decisión? Para mí fue mucho más fácil y lógico asimilar que era yo la única responsable de mis acciones y que si mi vida tomaba un rumbo, ya fuese bueno o malo, sería puramente porque yo así lo decidí.
Lo que voy a contarles a continuación es el inicio de cómo estos pensamientos, así como mi vida tal cual la conocía y amaba se vieron obligados a cambiar bajo una serie de sucesos que transformaron desde mi entorno hasta mi ser, pero no nos adelantemos, mejor, empecemos desde el mejor lugar posible para comenzar: el inicio.

(2007, Nueva York)
― ¿Alguna vez se han animado a comprar licor en la tienda de la señora Marsh? ― Preguntó Cristy, bostezando. ― Yo tengo fiestas por aquí todo el tiempo pero siempre que alguien me propone comprar algo en su licorería sencillamente no me atrevo y me escapo corriendo.
― ¿Ya vas a empezar a contar tus anécdotas de tequila? ―Pregunté, con desinterés. ― Sabes que yo no tomo… si alguien lo ha hecho seguramente fue JJ.
― ¿Yo? ― Preguntó el mencionado. ― Para nada, soy un pequeño inocente.
Era un día de verano como cualquier otro en mi agradable y familiar vecindario neoyorquino, aunque bueno, era el último día de vacaciones así que no puedo llamarlo “normal”… el caso es que todo estaba igual que siempre, me encontraba pasando el rato con mis dos mejores amigos en el mundo: Cristy, una chica bajita de esas que son rubias pero por el odio a ser tratadas como estúpidas se pintan el cabello negro y con JJ, un chico de largos cabellos rizados con estilo rastafari y amante de Bob Marley más que de la vida misma.
Era lo mismo de todos los días durante el verano y también en los días que no había tareas o los fines de semana, nos sentábamos en el pórtico de nuestro edificio y charlábamos sobre todos los temas habidos y por haber, a veces era aburrido, si, pero es mejor aburrirse en compañía de tus mejores amigos que aburrirte sola… o al menos así lo veo yo.
― Me pregunto si incluso cuando seamos mayores de edad seguiremos siendo igual de gallinas con eso ― Bufó Cristy, acurrucándose en su escalón.
― ¡Hey, Cristy! ― Exclamó JJ, señalando a la ya mencionada licorería, cabe mencionar que la señora Marsh era una vecina de nuestro edificio, una mujer muy vieja y amable que tenía cientos de gatos en su departamento. ― Te apuesto $100 a que no vas y compras algo de licor con la señora Marsh.
― ¿Tienes dinero para tirar o qué? ― Preguntó Cristy, con su usual aire de aburrimiento. ― Ayer le diste $100 a Rarito el de la escuela para comerse su propio cabello.
― Bueno, soy un empresario y es natural que haga inversiones ― Respondió, sin alterarse. ― Pronto ese dinero va a duplicarse.
― ¿Cómo es que un video en youtube de un calvo comiéndose su propio cabello va a generarte ganancias? ― Insistió.
― Oye, oye… ¡odia al juego, no al jugador!… entonces, ¿Aceptas?
― Para nada ―Se negó. ― Ella vive a mi lado y se lleva muy bien con mis papás.
― Pasa igual conmigo.
― Tú vives solo, mentiroso. ― Acusó, aún manteniéndose inmutada.
― Mentiras y verdades, todo es relativo… ― JJ buscó mi mirada, al momento en que soltaba una sonrisa perversa. ― Entonces solo queda alguien de nosotros 3 que podrá comprarnos ese vodka que tanto necesitamos.
― ¿Necesitamos? ―Bufé. ― Creí que solo querías apostar 100 billetes por puro morbo.
― No te fijes en pequeñeces, Sharon… entonces… ¿Vas a hacerlo? Tu papá no es amigo de la señora Marsh y te vale un pepino casi todo así que…
― Por supuesto que no lo hará ― Adelantó Cristy. ― Sabes que Sharon es tan abstenida del alcohol que ni siquiera puede tomar una botella en sus manos.
― Tienes razón ― Coincidió JJ. ― Es una mojigata… lamento haber dicho tu nombre después de haber dicho vodka, Sharon.
― Eso es una mentira… solo no me llama la atención beber, se le llama sencillamente ser diferente, ¿Saben?
― Eso quiere decir… ¿Qué vas a hacerlo? ¿Por $100?
JJ me miraba con seriedad, me encogí de hombros y retorcí la boca, con desinterés.
― Lo haré, solo porque quiero comprarme un Wii y porque creo que si duro 30 segundos más sentada en este escalón mi trasero va a escapar de mi cuerpo.
Así es como surgió “La actividad” del día, “La actividad” era un pequeño evento que día a día nos daba suficiente entretenimiento como para poder decir “Lo que hicimos hoy valió la pena”. Solo por dar un ejemplo, voy a citar “Las actividades” de los 3 días anteriores a este:

*****

Hace 3 días…
  ― ¿Se han preguntado qué pasaría si vamos a una tienda de mascotas, alegamos que vamos a comprar 7 perros y cuando ya los tienen listos para su partida salimos corriendo?
― Iré por mi abrigo. ―Respondió JJ.
Hace 2 días…
― Lo he decidido ― Anunció JJ. ― ¡Voy a ir a la fiesta de cumpleaños del pequeño Timmy, en el edificio del frente vestido de payaso y voy a contar chistes obscenos! ¡Será la bomba!
Hace un día…
― Sabes… ¿Cristy?
― Dime… ¿Sharon?
― Creo que deberíamos ir a sacar a JJ de prisión…
― ¿Para qué? Lo sueltan mañana…
*****
― Entonces ― Explicó JJ, mientras soltaba en mi mano un billete de $50. ― Las condiciones para cobrar la recompensa de este desafío son: Debes de comprar alcohol, cigarrillos o cualquier artículo indecente de la tienda de la señora Marsh estando ella atendiendo en la caja, ¿Entendido?
― Si, si… como sea. ― Cerré el puño para retener el dinero y caminé con paso decidido hacia la licorería.
Soy ese tipo de personas que no se escandalizan ante las cosas de la vida diaria, me gusta la vida tranquila y agradable. En otras palabras… complicarme no es lo mío. Es por eso que acepté sin problemas el desafío de JJ, es por eso que crucé las puertas cristalinas cubiertas por rejas metálicas del establecimiento y es por eso que miré de frente a la señora Marsh, una viejecilla adorable.
― ¡Ah, la pequeña Sharon Clearwater! ― Exclamó la señora Marsh, esbozando una maternal sonrisa de fascinación. ― ¿Ahora quién estará cuidando el pórtico del edificio?
― Muy graciosa, señora Marsh… es solo que en las vacaciones no hay nada mejor que hacer.
― Yo sé mi niña ― Coincidió. ― Yo desde que eras una niñita te he visto que te encanta andar haciendo las tareas y estudiándole para ir bien en la escuela… eres una niña muy lista.
Irónica visión de una tercera persona de lo que ha sido mi desarrollo estudiantil… si tan solo la pobre supiera que yo odio estudiar pero no me quedaba de otra si quería estar al corriente de las malditas clases avanzadas a las que mi papá me obligó a entrar durante toda mi infancia y hasta terminar la secundaria para mantenerme ocupada por cierto tema que ya les hablaré después.
― Bueno… ya mañana es el primer día de clases… mi primer día en preparatoria.
― Como pasa el tiempo, ¿Verdad mija? Cuando menos te des cuenta vas a ser ya una mujer y te vas a ir de este viejo barrio para conquistar el mundo.
― ¿Irme? ¿Estando en Nueva York? Buena esa, señora Marsh.
― Tienes toda la razón ―Bufó. ― Sería tonto irse de la mejor ciudad del mundo.
― ¡Totalmente! Y ya que estamos entrados en charla… señora Marsh… podría por favor darme…
― ¿Qué cosa, un caramelo? ¿Chocolate? ¿Refresco?
― Eh no… un… un…
Era más difícil de lo que pensaba, después de todo no podría hacerlo; la señora Marsh era una mujer muy buena y, incluso para alguien como yo que no me importa lo que la gente piense de mí, sería muy doloroso que ella se llevara una idea equivocada de mí.
Sin embargo, ¿Saben de esos momentos en que uno siente que no hay vuelta atrás pero de cualquier forma busca salir librado en base a una decisión aleatoria? Bueno, en ese momento yo estuve en uno de esos momentos.
― Quiero… ¡Eso!
Señalé mi dedo en una posición aleatoria del mostrador cristalino que tenía ella a sus pies. Observé con curiosidad a lo que había apuntado:
A peor lugar no pude haber apuntado, era una caja de condones de una marca que no indicaré para no hacer patrocinios.
― Rayos ― Pensé. ― Bueno… tranquila… solo debo decirle que en realidad quiero algo que esté cercano a ellos, así no pensará que…
Pero todo en los alrededores, al menos en un metro a la redonda eran condones… no había escape ahora.
― ¿Eh? ¿No son chocolates? ―Pregunté. ― Yo pensé que eran chocolates porque probé unos parecidos el otro día y…
― No te preocupes, cielo ― Me tranquilizó la señora Marsh. ― Yo entiendo que son épocas distintas y que ya estás en esa edad… ¿Tienes 18 no?
― 15 pero…
― Ah caray… bueno yo a esa edad me casé, así que no te preocupes, entiendo…
― No, señora Marsh no entiende, yo no…
― Mira, te los voy a regalar y prometo guardarte el secreto, ¿Bien?
― Es que es enserio, señora Marsh… yo no los quiero… fue una equivocación.
― Claro, claro… anda ― Me entregó la cajita dentro de una bolsa de papel. ― Tómalos y salúdame mucho a Cristina y a Jeremiah.
Esa es la triste y deprimente anécdota de la vez que compré condones en la licorería de la señora Marsh, vecina de piso y viejecita que me vio crecer desde que era una niña hasta que… me convertí en mujer… al parecer.
― ¡Mira quién ha vuelto! ― Exclamó JJ, levantándose del pórtico al igual que Cristy. ― ¡Y traes una bolsa! ¿Qué has comprado? ¿Cigarrillos? ¿Whiskey?
― Eh… ―Murmuré, mientras entregaba la bolsa a mis amigos, que se abalanzaban sobre la bolsa como buitres ante bestia caída. ― No quiero hablar de eso…
― ¡LE COMPRASTE CONDONES! ― Gritaron al unísono.
― Y aquí vamos…
― Mira, ten aquí, $100 ― JJ sacó de su bolsillo la recompensa, ahora carente de valor para mí. ― ¡También puedes conservar el cambio de los $50 de hace rato! Te lo mereces, ¡pues tienes el valor de una campeona!
― Si que eres atrevida, ¿Eh amiga? ― Se burló Cristy, con una palmadilla en la espalda. ― Ni yo estando ebria haría algo así… una cosa es comprar licor, pero… ¿Condones? ¡Dios mío!
― Por cierto, la señora Marsh los manda saludar… y no es como si yo quisiera comprarlos… en realidad hubo un malentendido, una cosa llevó a la otra y… heme aquí, con condones extra largos con anillo de vibración hechos con 100% látex.
― ¡Pues malentendido o no, la señora Marsh cree que andas de traviesa! ―Insistió, colgándose a mi cuello con gallardía.
― ¿Podemos dejarlo ir? ― Supliqué, con mal humor, solo deseaba dejar el tema de lado. ― En serio ha sido lo más vergonzoso que me ha pasado en la vida… vaya forma de pasar un último día de vacaciones…
― Ah, es verdad ― Interceptó JJ. ―Mañana es nuestro primer día de clases en la preparatoria, ¿Cierto? Estoy emocionadísimo, estaremos en todas las clases juntos…
― Y finalmente dejé las estúpidas clases avanzadas… ― Agregué, con un brillo motivacional en mi mirar.
― Conocemos a todos, pues es la escuela del barrio, así que será una gran fiesta donde todos, si no somos amigos, al menos podemos dejar de pensar en pleitos tontos o rivalidades… ― Agregó Cristy, eso si… sin abandonar su actitud indiferente.
― Y finalmente asistiré a una escuela normal… ―Agregué nuevamente.
― Eh… Sharon… ya dijiste eso.
― ¡Y finalmente podré dejar de asistir a esas estúpidas clases avanzadas! ― Grité. ― Para estar con ustedes como soñamos desde que íbamos a primaria… ¿Saben qué? ¡Van a ser los mejores 3 años de mi vida, lo sé!
Sonreí, emocionada por lo que nos esperaba al día siguiente. Pobre tonta de mí… de hecho, ahora que me leo diciendo esto… me dan ganas de agregar un poco de ciencia ficción en la historia, ya saben… poner una escena con una yo mayor con una máquina del tiempo que viaja para prevenir a mi yo del pasado lo que se avecina… pero eso sería hacer trampa, además… si eso pasara yo… un momento, ¿Por qué estoy tratando de adelantarme de nuevo? Mejor  continúo como debe de ser.
Mucha gente no cree en el destino, dicen que tu fabricas tu propio camino y que no hay otro responsable que no seas tú de haber elegido uno u otro sendero. ¿Pero qué pasa cuando de pronto tú sendero toma un camino completamente distinto al que tu habías luchado por fabricar? No hay que llamarlo factor, pues ni a eso llega… digamos… un conjunto de globos de látex… así es, ¿Pueden creerlo? Los condones en realidad toman una parte importante en la historia, ¿Creían que estaba contando algo tan vergonzoso solo para dar diversión a la historia? Eso es egoísta, señoritos… pero ya los regañaré después, a continuación se explica el porqué de la anécdota de los condones:
A la mañana siguiente, me desperté temprano y empecé a alistar mis cosas para ir a mi primer día de clases como estudiante de preparatoria, sin embargo, mis largos planes de tomar una ducha, preparar el desayuno y salir a despertar a JJ y Cristy se vieron frustrados por la mortificada imagen de mi padre esperándome con los brazos cruzados en el sillón del living.
― ¿Qué pasa, papá? ―Pregunté bostezando. ― ¿Sentado en el sillón y con la televisión apagada? Eso no puede ser nada bueno.
― Ayer en la tarde la señora Marsh me llamó al trabajo… me ha dicho que fuiste con ella y compraste…  anticonceptivos…
Eso no podía ser nada bueno… quiero decir… ¡Esa vieja infeliz me había engañado! Había prometido no decírselo a nadie y… un momento… no, me estoy equivocando… en realidad, lo que se pasaba por mi mente en ese momento no era la traición de la señora Marsh en absoluto, sino la opinión que tendría mi padre al respecto; la sola idea de que pensara algo equivoco respecto a mi me provocaba un miedo terrible; pues mi padre es la persona en este mundo a quién más temo decepcionar… aún es muy pronto para extenderme mucho en el asunto… solo puedo decir que la sola idea de decepcionar o angustiar a mi viejo era lo que menos deseaba en este mundo.
― Bueno… ― Murmuré, tratando de conservar la calma ante todo; pues cuando pierdo los estribos tiendo a irme por las ramas y a hundir más aún las cosas. ― En primer lugar… ella me los dejó gratis… y en segundo lugar… todo esto es parte de un malentendido, Cristy, JJ y yo hicimos una especie de apuesta que consistía en comprarle algo inapropiado a la señora Marsh… me puse nerviosa y terminé eligiendo los condones… como sé que confías en mí, estoy segura que bastará con esta explicación para dejar el tema por olvidado y seguir adelante… ¿No?
Sonreí, confiada… sin embargo, su rostro se mantuvo severo.
Chicas… si algún día se les pasa por la mente que su padre es alguien que confía en ustedes por el solo hecho de haberlas criado por si solo de la mejor manera posible, les recomiendo que se replanteen un poco la situación, pues si resulta que por una mínima y estúpida razón no es así, van a sentirse muy decepcionadas y traicionadas en el momento en que se enteren de la realidad… y créanme, van a llorar.
La discusión que tuvimos mi padre y yo a continuación fue larguísima, y muy dura también… ambos dijimos cosas hirientes, tocamos temas ajenos en su totalidad y soltamos viejos fantasmas supuestamente enterrados… es por ello; que por motivos de estética, para no salirnos de la historia actual y para no hacer este prologo más largo aún, voy a saltarme la discusión y guardarla para más adelante, no se pongan ansiosos que a su momento todo será revelado, lo juro.
Entonces, una vez aclarado esto, vamos a llegar a la parte en que la discusión había terminado, yo me encontraba sobre mi cama, abrazada a Ninón, perro de felpa que tengo desde los 2 años, con la puerta cerrada y sin ánimos de nada; la carencia de luz solar en mi ventana era la viva prueba de que habíamos estado peleando por muchísimas horas, estaba muy cansada; ya no quería decir nada más… sencillamente no podía.
― Sharon… por favor, abre la puerta.
Pude notar su voz quebrada y seca, ¿había estado llorando por igual? En realidad no me importaba. Bueno… en realidad si… solo que en ese momento, no quería volver a verlo.
― Sharon… ―Insistió. ― Esto es algo que no puedo decirle a la puerta.
― Pues díselo al sillón. ― Mi voz sonaba tan mal como la de él, de hecho se escuchaba tan fea que casi me da risa… está bien lo admito si me reí un poquito pero no quería romper la tensión del momento diciéndolo.
― ¡No quiero hablar con el sillón! ¡Quiero hablar con mi hija!
Bueno… tenía un punto; está claro que el sillón es muy vacío y seco como para tener con él una conversación decente, además de que soy creyente de que nunca era bueno tener una fuerte discusión con alguien sin al final de la misma hacer las paces, pues el cuerpo es débil y las batallas inmensas en tiempo, importancia y gravedad no te hacen más joven; por ello, es necesario a veces detenerte por una cierta cantidad de tiempo mientras sanan las heridas… aunque sea solo momentáneo y después tengan que reiniciarla, ya con fuertes cicatrices de batalla en el pecho.
Abrí la puerta y volví a refugiarme en mi habitación, papá se quedó plantado al pie del marco; mirándome con arrepentimiento.
― No es que no confíe en ti… ―Murmuró, con seriedad absoluta y claro dolor en sus semblantes alicaídos. ― Es solo que… no confío en el mundo…
― Eso es como si no confiaras en que soy capaz de enfrentarme al mundo, y eso es aún peor.
Agachó la mirada y la enfocó en en estante que tenía a un costado de la entrada, donde tenía mis objetos de uso diario.
― Ayer en la noche he llamado a tu tía Eva, ¿La recuerdas? Vive con su esposo e hijas en Texas.
No respondí, no me interesaba en realidad… aunque si que les recordaba; solíamos pasar mucho tiempo con ellos en vacaciones cuando aún era una niña, ellas tenían dos hijas, una un par de años mayor que yo y otra de mi misma edad.
― Bueno… ella está encantada con la idea de…
― No lo digas. ― Ordené, tapándome los oídos.
― Recibirte.
― Te dije que no lo dijeras.
― Creo que es la oportunidad de que tengas una vida normal fuera de todo este ambiente insano que hay en esta gran ciudad…
― No sé si no te has dado cuenta, papá… pero mi vida es completamente normal: voy a clases, tengo altas calificaciones, estudio y me esfuerzo al máximo y además me doy el lujo de pasar el rato con mis amigos sin nunca haber tomado o fumado en toda mi vida… ¿Quieres saber qué más? Vivo con mi padre, en un departamento CON techo y en un edificio en el que NUNCA ha habido un asesinato… ¿Cómo planeas volver mi vida aún más normal? ¿Enviándome lejos de mi propia casa para ir a molestar a una familia que no hemos visto en los últimos 7 años? ¿Esa es tú idea de hacer mi vida normal?
 ― Aire limpio, calles espaciosas, calles seguras… influencia femenina… las mejoras son muchas, hija…
― ¡Yo no quiero nada de esas cosas! Soy una neoyorquina con una identidad que no necesita ni pulmones limpios, ni espaciosos espacios para que los automóviles circulen cuando no tengo un auto siquiera ni tampoco necesito calles seguras cuando en todo el tiempo que llevo viviendo aquí, por si no lo sabes, 15 años, ¡nunca he visto un asesinato! Y sobre la influencia femenina, ¡DIOS MIO! No me hagas comenzar con eso por favor… solo… solo…
― Hija…
― Quieres alejarme de ti, ¿Cierto?
― Eso es lo que menos deseo, Sharon, yo solo…
― No, no… no digas nada… en verdad quieres deshacerte de mí, ¿No?
― Nunca haría algo tan terrible y lo sabes…
― ¡Y es que lo que menos entiendo es que todo esto haya sido solo por unos estúpidos condones!
― No es por los condones hija… es solo… es solo…
― ¿Es solo, QUÉ?
―… Yo en verdad te quiero… ¿Bien?
No me di cuenta cuando fue que se acercó lo suficiente a mí como para arrodillarse sobre la cama y abrazarme, aunque de haberme enterado seguramente no me hubiera resistido de cualquier forma.
― No quiero irme…
― Yo sé que no… lo sé… pero…tendrás que, hija… lo siento… solo será mientras terminas la preparatoria, prometo que una vez termines tus estudios podrás volver si así lo deseas, y aplaudiré tu regreso… y te compraré un auto… y podrás tener la habitación grande del departamento… y tú sabes cuánto amo mi habitación.
Mis lágrimas empaparon la playera de papá, así como mis sollozos se vieron ahogados poco a poco ante el calmado ritmo de su respiración. Me quedé dormida, agotada ante el día más duro de mi vida hasta ese momento.
―… el avión sale mañana… ― Murmuró con ternura mientras me acomodaba sobre mi cama. ― Empaca dos maletas con lo más esencial.
Caí completamente en los brazos de Morfeo.
Después me enteraría que lo que decía mi padre era verdad: no era por los condones en absoluto… sin embargo en ese momento me era imposible encontrar otro culpable.
Al día siguiente ya no me quedaban ánimos siquiera de oponer resistencia, todo estaba ocurriendo tan repentinamente que me era difícil siquiera asimilar que estaba armando maletas para mudarme fuera de la que había sido mi casa de toda la vida, y es que hay algunas cosas que tardan incluso años para ser digeridas; me preguntaba cuándo sería que le tocaría a mi organismo digerir semejante bomba.
Despedirme de mis amigos fue amargo y sin embargo insípido… la idea a ellos les cayó tan de pronto como a mí, por lo que apenas y pudieron armar una pequeña manifestación que mi padre eliminó en un santiamén con una mirada seria y un “¿Nos acompañan al aeropuerto o no?.
Abracé a mi padre, a Cristy y a JJ antes de irme, nuevamente, al igual que con la discusión con mi padre, me voy a guardar las palabras de despedida que cada uno dijo para el momento necesario, pues de cualquier forma es probable que escucharlas en este momento no haría más que confundirlos.
Apenas me subí al avión comencé a llorar, fueron varias las azafatas que buscaron auxiliarme; pero me limité a decirles que todo estaba bien y que solo estaba un poco sentimental, como consuelo me regalaron un jugo de naranja natural, que por cierto estaba delicioso.
Pensándolo un poco mejor, mis lágrimas no eran por dejar Nueva York y con él mi antigua vida… más bien, eran lágrimas de miedo, de terror… y es que iba camino a un destino incierto… para reunirme con un grupo de personas que no había visto en muchísimo tiempo y encima a vivir con ellas por 3 largos años. Ustedes no pueden dejarme mentir, la sensación de no encajar en un lugar es terriblemente incomoda, pero la sensación de estorbar en un lugar, es mucho peor.
¿Qué si ellos solo estaban siendo amables? La gente hace eso a menudo “Llama cuando gustes que yo te ayudo” “Puedes contar conmigo” “Por supuesto, cuando salgas de prisión prometo conseguirte un trabajo” y demás, todas ellas, sencillas palabras de amabilidad que dichas en serio ni en un millón de años serían articuladas; tenía el temible presentimiento de que este sería el caso.
Recordé las palabras que dijo mi padre esa misma mañana, mientras me ayudaba a empacar:
Sobre Chelsea, mi prima con mi misma edad:
― Vas a compartir habitación con Chelsea, es de tu edad así que será como un departamento de universitarias o algo así… ¡Ella está encantada al respecto!
Sobre Ellie, mi prima 2 años mayor:
― Bueno, Ellie tiene novio ahora así que creo que no pasa mucho tiempo en casa… de cualquier forma eso no significa que no puedas confiar en ella, por lo que me han contado es más dulce que la miel y tan madura como su madre y padre.
Sobre mi tía Eva, una mujer que según recuerdo amaba abrazarme y besuquearme cuando aún era linda.
― Tu tía Eva tiene un gran corazón, verás que vas a encariñarte con ella en solo unos días.
Sobre mi tío George, del cual no sabía nada:
― Y mi hermanito, tú tío George es una de las mejores personas que conozco… es solo que no sabe expresarlo… ya lo verás cuando lo conozcas.
Algunos dicen que el destino no existe… que cada quién hace su propio camino… incluso en ese momento, siendo víctima de un cambio entero en mi existencia iniciado por un insignificante paquete de insignificantes globos de látex, yo seguía siendo de ese grupo de personas…  aunque eso estaba a punto de cambiar… ¿Quieren saber cómo? Bueno, sean pacientes; pues como ya dije, es una larga, larga historia.
El avión aterrizó, y mi nueva vida estaba a punto de comenzar.

1 comentario:

kurau dijo...

-3-

pense ke ya lo habias lanzado en mc, pero no me aguante a ver un tema para breyta n.n keria ke supieras ke (aunke ya te lo dije) me gusto mucho el prologo y espero leer pronto el primer cap!!

saludoss~~~~

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