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Asociación de lectores y escritores (ALE) (16/??)


Capítulo 16: Las metas se entrelazan más allá del horizonte

― Y entonces burbuja dijo “No te tardes mucho, voy a pedir la cuenta” con ese tono tonto que solo los chinos afroamericanos pueden conseguir.
Alice y Claudia se encontraban en el salón de clases, ya estando toda la turbulencia del concurso acabada era hora de volver a concentrarse al 100% en los completamente abandonados estudios. Tomaría algo de tiempo poner a Alice al corriente, pero era una tarea que Claudia tomó como reto personal. Antes, sin embargo, era importante saciar la sed de charla de su querida amiga.
― Es una gran historia ― Admiró Claudia, mientras daba vuelta a la página de su cuaderno de notas. ― No puedo creer que vayas a ser publicada por primera vez… y por otro lado, tampoco puedo creer que vayas a tomarte un tiempo tan largo para capacitarte, ¡eso es injusto! ¡De hecho, sigue siendo tan injusto como la primera vez que me lo contaste hoy y eso que ya es la decima ocasión!
― Yo lo pienso igual ― Admitió Alice, resoplando hacia arriba para juguetear con la estabilidad de su fleco en la frente. ―Pero creo yo, muy en el fondo, bajo mi enorme corteza de terquedad que es lo mejor para mí.
― Al menos admites tus falencias, ¿No? Eso es algo importante. Y con eso damos por cerrado el tema. ― Claudia trató de pasar uno de sus libros de texto a su amiga ― Ahora, es hora de estudi…
― Ah, mira, ¡Es Marco! ― Exclamó la chica en réplica, ignorando por completo la poco seductora proposición de estudiar. ―  ¡MARCO!
Justo entrando al salón, Marco buscó con curiosidad a quien le llamaba. Apenas notó que se trataba de Alice, sonrió y se acercó sin pensarlo con paso veloz. Claudia puso los ojos en blanco, descontenta.
― Buenos días, Alice ― Saludó el chico, recargándose con ambos brazos en el escritorio de la joven. ― Se te ve alegre como siempre.
― Justo estaba a punto de contarle a Claudia la historia de cómo fui elegida para participar en el concurso mensual de la mini ALE, ¿Quieres escuchar?
― ¡Alice! ― Riñó al instante Claudia, frunciendo el ceño.
― Está bien, Claudia ― Le tranquilizó ella, manoteando su palma izquierda en repetidas ocasiones. ― Marco es un escritor novato así que por eso debería estar bien que escuche nuestras conversaciones literarias de vez en cuando, ¿No? Ya sabes, al ser tan novato aún esto puede servirle bastante.
― No es eso lo que me molestó ― Hablaba mostrando los dientes la pelinegra. ― Para empezar: ¡ya habías terminado de contarme esa historia! Después: ¡Tenemos que estudiar! Y finalmente: ¡no hables como si tú ya fueras una gran y reconocida autora!
― Todo comenzó cuando nos reunimos en un restaurante familiar ― Ignoró Alice, volviéndose a donde Marco les miraba, divertido. ― Y de pronto me dice el Yao “Tengo algo muy serio que decir…
― ¡Buenos días! ― Saludó Anthony con energía al grupito congregado alrededor del pupitre de Alice, buscando de inmediato el familiar rostro de Claudia entre los presentes. Ella se encontraba donde siempre: a la derecha de su mejor amiga.
― Buenos días. ― Saludaron los 3 sin ganas, volviéndose hacia él sin prestarle mucha atención para después enfocarse nuevamente en Alice, que siguió contando su relato.
Anthony se encogió de hombros, algunas cosas no cambiaron mucho desde su ausencia.
― En fin ― Continuó Alice, buscando retomar el ritmo. ―Como les decía antes de que Anthony me interrumpiera… un momento… ¡Anthony!
― ¡Es verdad, es verdad! ― Exclamó Claudia, alzando la vista con los ojos abiertos como platos.  ― ¡Anthony, has vuelto!
… ¿o tal vez sí?
― Lamento haberme ausentado tanto tiempo sin avisar ― Se disculpó, socarrón y educado como era muy su costumbre. ― Es solo que estuve…
― Un momento, campeón… ― Le interrumpió Claudia, con desconfianza. ― ¿Tú estás en esta clase?
― ¡NO ME AUSENTÉ TANTO COMO PARA QUE ME OLVIDES ASÍ!
― Es broma, es broma, mi estimado compañero bigotudo… ― Le tranquilizó Claudia, con su acostumbrado buen humor. ― ¿Y bien, dónde estabas, picarón?
Anthony sintió una grata y cálida sensación en el pecho. Estaba muy feliz de pronto.
― Es algo que quiero contarles desde hace tiempo, verán… ― Enfocó su vista mientras hablaba en el tercer presente, percatándose recién que no se trataba de uno de sus compañeros de clase habituales, sino de Marco, también conocido como Kopazo. ― Un momento… ¿ERES KOP…
Marco tomó a Anthony del brazo con una brusquedad solo equivalente a la velocidad con la que lo hizo, y lo arrastró hasta fuera del aula llamando la atención de todos los estudiantes presentes por su falta de sutileza. Ya estando en el pasillo se puso a hiperventilar, agotado por el tremendo esfuerzo realizado de un instante a otro.
― Eh… ― Murmuró Anthony, nervioso, mientras observaba a su compañero.― ¿Qué pasa?
― E-escucha, amigo… ― Dijo el otro, que se recuperaba y erguía poco a poco. ― Sé que no nos conocemos mucho y que solo hemos hablado una vez, pero… en realidad necesito que me hagas un pequeño favorcito.
― Eh… claro, supongo… ¿Qué clase de favor?
― ¿Podrías por favor fingir que no me conoces y que no sabes que soy Kopazo? ― Desviando un poco la mirada, se animó a agregar. ― Además, requiero que te unas a mí en una absurda maraña de mentiras, pues por alguna razón he acabado siendo un escritor novato con sed de aprendizaje a los ojos de tus amigas, y me temo que ya es algo tarde para salir de ese papel.
― A ver, déjame ver si entendí… ― Anthony acariciaba sus sienes con una sola mano mientras procesaba las palabras del excéntrico escritor. ― ¿Tú pretendes que yo ignore el hecho de que eres el novato del año y que te siga el juego para que así puedas ligar con mi amiga?
― Si, básicamente es eso… ¿simple, no?
Anthony miró con ironía a Marco por varios segundos. No sabía si dejarse arrastrar por su cinismo o mantenerse del lado cuerdo que usualmente le mantenía seguro. Al final, fueron las palabras que Marco le dedicó en Gambino´s las que le ayudaron a tomar una decisión; directa o indirectamente, ese escritor le ayudó a encontrarse con un lado suyo que no tenía la confianza para explorar, le debía una.
― Bueno… ― Murmuró finalmente el chico del bigote, cambiando su rostro a uno relajado. ― No veo por qué no hacerlo… te lo debo por la iluminación que me diste el otro día… gracias por eso.
― ¿Eh? ¿Iluminación? ― Marco se rascó la mejilla con su dedo índice, confuso. ― ¡Ah, eso! Yo solo te dije una frase de un sujeto muerto, ¿me equivoco? No es nada. ¡Volvamos adentro y comencemos con la farsa!
― Espera... ―Anthony desvió la mirada al suelo, sin dar un paso al frente. ― Solo para confirmar… ¿es Alice quién te gusta, no?
Apenas escuchó la pregunta de Anthony, Marco se llevó ambas manos a los bolsillos, buscando su mirada temerosa e insegura.
― Lo que nos contaste en Gambino´s… ahora entiendo un poco mejor… ― Torció una sonrisa leve mientras liberaba sus palabras en voz baja. ― No tienes nada de qué preocuparte.
Anthony sonrió finalmente, aliviado de escuchar esas palabras.
 ― Bien, volvamos. Seguro esperan una buena explicación.
― Tú déjame eso a mí ― Le tranquilizó de inmediato Marco, con una altanera sonrisa de victoria adelantada. ― Tengo todo bajo control.
Ambos regresaron al aula de inmediato apenas quedó todo aclarado. Claudia les miraba irritada mientras Alice más bien estaba confundida por su repentina huída.
― ¿Qué demonios fue eso, chicos? ―Preguntó Claudia, sin dejar su mal humor de lado. ― ¿No les han dicho que dejar a la gente hablando sola es de mala educación?
Pero Anthony no tenía que preocuparse en inventarse una explicación para cubrir lo anterior, pues Marco le aseguró que ya lo tenía todo cubierto. Tener un escritor de clase mundial de su lado sin duda sería útil a la hora de inventarse explicaciones y demás tertulias de esa índole.
― Lo siento ― Se disculpó Marco, con frescura casual. ― Es solo que Anthony quería decirme que tipo de pornografía le gusta.
Marco hizo una señal de éxito con su dedo pulgar a Anthony mientras le guiñaba un ojo, victorioso.
― ¡NO ME LEVANTES EL PULGAR COMO SI ACABARAS DE HACER LA EVASIVA DEL SIGLO, IDIOTA! ― Pensó Anthony. Golpeándose en la frente una y otra vez. ― ¡ME DIJISTE QUE LO TENÍAS BAJO CONTROL, ESTO NO ES CONTROL!
 ― ¿Eh? ¿Solo por eso se fueron de aquí? ― Alice ladeó su cabeza, mirando a ambos sin inquietarse. ― ¿Saben? No tienen porque ser tan tímidos si van a ser repulsivos. Pueden hablar de eso aquí libremente.
― Anthony preferiría que no fuera así ― Bufó Marco, sonriente. ― Le gustan cosas muy asquerosillas. En fin… ¿qué nos estabas contando, Alice?
― ¡Ah, claro! ― Asintió la chica, entrelazando sus dedos con emoción al ser cuestionada al respecto de su tema favorito. ― Te decía, Burbuja, el chino afroamericano me miró con seriedad y me dijo “Alice tengo…
Anthony tomó asiento en un escritorio cercano, sacó un cuaderno y escribió en él. Arrancó después un fragmento de la hoja y tras doblarlo por la mitad, se lo entregó a Claudia en sus manos; Claudia le dedicó una mirada de extrañeza, que él respondió con una sonrisa nerviosa. Al abrir el papelito, pudo leer lo siguiente:

No hablábamos de pornografía

Claudia soltó una carcajada seca, pero la ahogó justo a tiempo con ambas manos. Inmediatamente tomó un lapicero y contestó con agudeza:

Sí, claro, claro… lo que tu digas… más importante todavía, ¿dónde has estado todo este tiempo?

Escribiendo
¿Escribiendo? ¿Escribiendo como escritor o escribiendo como escribiendo números o el nombre de la persona que te gusta o algo así?

Venía con intenciones de contarles todo con saltos de emoción y exageradas gesticulaciones, pero pensándolo mejor prefiero no acelerarme así que ya se los contaré cuando sea un hecho. En otros temas… ¿quieres saber un secreto divertido de Marco?

Creo que ya lo sé…

¿En serio? ¿Cómo lo supiste?

Bueno… lo tiene en la cara, ¿sabes?

¿Cómo es eso?

No sabría decirte… pero cuando a un hombre le gustan las pelirrojas en trajes de marinerita se les dibuja en el rostro…

¡YA TE DIJE QUE NO HABLABAMOS DE PORNOGRAFÍA!

Sigue repitiéndolo a ver si te lo crees… bueno, de cualquier forma te ha pedido que le guardes el secreto, ¿No? No andes revelando los fetiches de alguien más.

Tienes toda la razón…
¿Y bien? ¿Qué clase de fetiche crees que tenga yo?

No sé como se llame, pero es eso en que la mujer te trata como si fueras un caballo. Te peina, te mete en un establo, te monta en la espalda y te da patadas para que avances… lo leí en una revista el otro día y lo primero que hice fue pensar en ti… no sé, te encaja.

Eso es algo bastante extremo, ¿no crees? Yo soy muy tranquilo, probablemente no tenga un fetiche siquiera

Todos tenemos un morbo anormal dentro, pequeño Anthony, incluso tú… solo falta que descubras cual es

Anthony nunca había estado tan feliz. Era la primera vez que hablaba tanto tiempo con Claudia por recaditos, y si movía bien sus cartas incluso podría conseguir hacer su tan ansiado avance; no faltaba mucho, o al menos así lo creía él. Se armó de valor, y escribió su siguiente mensaje.

Oye, ¿tienes algo que hacer hoy en la tarde?

Claudia levantó la mirada, buscando a Anthony con la misma; pero este miraba al suelo, hecho un nudo de nervios. Ella sonrió.

No realmente… ¿por?

Me estaba preguntando si te gustaría ir a comer o algo así… pero si tienes ya algo que hacer no importa

Ya te había dicho que no tenía nada que hacer, idiota…

Es verdad, lo siento jejeje

En fin… me parece bien, ahora que lo pienso, desde que Alice decidió ser escritora no hemos pasado nada de tiempo los 3, así que creo que será bueno pasar un rato entre cuates

Anthony casi se cae de su asiento para desparramarse en el suelo. ¿Así eran las cosas en realidad? No podía saberlo; sin embargo, también carecía del valor para ser más claro, ¿qué si echaba todo a perder y Claudia terminaba distanciándose de él? Viendo esta posibilidad, una amistad muy cercana y valiosa suena como una resignación justa y satisfactoria. Al menos de momento.

Tienes razón, llevemos a Alice a algún buen lugar para celebrar que… espera, ¿qué está celebrando Alice?

Su historia va a ser publicada para el concurso, está entre las mejores 20

¡ESO ES ASOMBROSO! Con que eso es lo que le está contando a Marco

También te lo está contando a ti, ¿sabes? Voy a decirle que no estás prestando atención :P y hablando de Marco, supongo que podríamos invitarlo también para la celebración, últimamente me da la impresión de que se la pasa siguiendo a Alice

Ah, ¿un acosador? Bueno… pero a Alice parece agradarle, ¿No? Yo lo he tratado muy poco pero no parece ser mal sujeto

En realidad no temo por Alice ni nada por el estilo, pero me da algo de pena verlo tan emocionado atrás de nuestra bebita, pues no va a sacar nada de agua de ese pozo el muy infeliz

Tienes razón, después de todo Alice siempre ha sido pésima en cosas del amor… pero de eso ni tú ni yo deberíamos criticar ¿verdad? Jejeje

Oye, no me pongas en el mismo saco, ¿qué tal si yo tengo una historia romántica que no les he contado a ninguno de ustedes?

Anthony sufrió de escalofríos profundos y punzantes. La sola idea de pensar en aquella posibilidad le hacía sentirse celoso, ansioso, algo molesto y triste. Luchó con todo su ser para responder de forma natural para evitar sacar su lado resentido a flote.

¿Y es así…? ¿Tienes una historia de amor?

Claudia suspiró, luego enfocó su mirada en las ventanas del aula que daban al pasillo; la profesora iba ya llegando al aula. Tomó el papel que habían estado usando, lo hizo bolita y lo lanzó a su bolso… ya lo tiraría después.


― ¿Qué le parece? ― Preguntó Anthony, con gesto nervioso. Apretaba sus puños con sus manos temblorosas. No podía creer que en verdad estaba dando un paso tan arriesgado.

― Mmmh… ― Meditó Román, sobándose la barriga. ― Esto es… lo mejor que he leído en esta explanada, muchacho… ¿cómo te llamas?

 ― Anthony ― Repuso. ― Pero me gustaría ser conocido bajo el pseudónimo de ZerG.

― Ya lo tienes todo bien pensado, ¿eh? ― Bufó Román, acariciándose la barbilla grasosa de su rostro redondo y rechoncho. ― Bueno, con una historia tan espectacular no me extraña.
― Gracias, señor.
― Dime, muchacho… ¿cuántos años tienes?
― 16, señor… cumplo los 17 pronto.
― Eres muy joven, ¿no? Pues vaya que me has impresionado, esto es una obra maestra.
― ¿En serio lo cree así?
― ¡Por supuesto! ¡El concepto de repetir una vida toca temas muy interesantes, originales y muy poco abordados hoy en día! Más aún porque quién está repitiendo su existencia no es alguien santo o pulcro, sino un vividor malnacido; tu narración es constante, tus palabras son intrigantes a cada instante y se absorbe con naturalidad. El único contra es que la trama es algo fuerte para alguien de tu edad, debo decir… sin embargo creo que mientras controles el género a la perfección eso no importa, y es este el caso.
― G- Gracias por sus palabras de halago, señor.
― Escucha, ¡voy a jugarme la vida contigo muchacho, presentemos esta historia para su publicación! Solo tenemos que retocar algunos asuntos y ya estará. ¿Te parece?
― ¡C-claro! ¿Qué clase de retoque?
― Bueno, ya hablaremos de eso con más calma. Por ahora solo quiero que lo tengas bien claro: tienes un gran talento muchacho… de hecho, creo que eres uno de esos diamantes en bruto… un genio de aquellos que surgen cada 30 años.
― ¡¿U-un genio?! ―Exclamó, casi yéndose de espalda. ― E- eso es… eh… eh…
― Correcto, ¡Un genio! ¡Y presiento que el que te hayas topado conmigo debe de ser el destino! ¿Sabes? Antes me portaba escéptico ante los rumores y predicciones de que un boom de escritores jóvenes se avecinaba. Pero nuestro encuentro me ha ayudado a darme cuenta de que es correcto... ¿sabes, Anthony? Juntos podemos iniciar una nueva era para la revista… no, no solo para la revista… ¡PARA LA LITERATURA ENTERA!
― B-bueno… ― Asintió el muchacho, mareándose y asustándose como nunca por las altas expectativas del barrigón editor en entrenamiento. ― Haré mi mejor intento, señor…
― ¡Esas palabras tímidas no parecen salidas del gran líder de la súper oleada de novatos que se avecina al mundo, ZerG!
― C-creí que esa sería Mint… o Kopazo en todo caso… yo a decir verdad no creo estar a su nivel…
― ¿Bromeas? ― Román tomó a Anthony por el cuello, con brusca camaradería. ― ¡Claro que no estás a su nivel, estás más arriba de ellos! ¡Kopazo y Mint no existirán a tu lado, ya lo veo venir!


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