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Asociación de lectores y escritores (9/??)


Capítulo 9: El gremio de escritores

– Tú entra y pide algo para las dos – Pidió Alice. – Yo iré antes a decirle hola a la señora Gambino y te alcanzo, ¿bien?
– Bien – Asintió Claudia. – ¿Quieres café con…?
– Quiero leche tibia con chocolate…
– ¿Leche con chocolate? ¿Cuántos años tienes? Bah… está bien…
El lugar se encontraba inusualmente lleno. ¿Es que había alguno de esos eventos especiales que normalmente se organizaban ahí? Las dudas de Claudia con respecto al tema se vieron disipadas cuando notó que había un grupo de técnicos preparando el sistema de sonido en el pequeño escenario del fondo a la izquierda, donde había ya 5 sillas, cada una con un micrófono a la altura del respaldo.
Al llegar a la barra, Claudia buscó con la mirada al señor Gambino, pero solo estaba el empleado de aspecto gótico atendiendo, se dirigió a él.
– Hey, hola – Saludó. – ¿Dónde está Don Gambino?
No hubo respuesta alguna, el chico pasó de ella y se puso a limpiar la barra con un trapo húmedo.
– Él no habla, al menos no con desconocidos.
– ¿Huh? – Claudia giró la cabeza a un costado, donde un sujeto de piel morena con una gorra, lentes de sol y bufanda le miraba. Pese a no estar su rostro a la vista, el sujeto aparentaba ya estar adentrado en una edad mucho mayor a la de Claudia. – Eso es algo raro… ¿Tú eres su amigo?
– Algo así – Repuso al instante, volviéndose al sujeto gótico con una sonrisa radiante. – ¿Cierto, amigo?
– Tsk – Gruñó este en respuesta, sin dejar de limpiar.
– Veo que no te quiere nada – Observó Claudia, encogiéndose de hombros. – Como sea… ya que parece que Don Gambino no está, yo paso a…
– Ninguno de ellos están ahora aquí – Explicó el misterioso sujeto con un seseo rítmico. – Como puedes ver en unos momentos va a haber un evento especial aquí, ellos han ido en persona a recoger a una de las invitadas.
– ¿En persona? – Arqueó una ceja, intrigada. – ¿Será alguna escritora famosa?
– Exacto, y no solo eso… por lo que oí recientemente ha sido elegida como la representante de la Lovely Magazine en la mesa de líderes del gremio de escritores.
– Un momento… cuando estamos hablando de Lovely Magazine hablamos en definitiva de Mint, ¿No es correcto?
– Ah, veo que la conoces bien, ¿No? Así es, Mint se presentará aquí.
– ¡¿Viene para acá?! – Exclamó Claudia, cubriéndose la boca con ambas manos y soltando un grito ahogado. – ¡Soy una gran admiradora de amor en ruedas! ¡Soy la mayor fan de Mint!
– Entonces has venido en el momento correcto… llegará en cualquier momento y junto con otros invitados de alto caché van a repartir talento, responder preguntas y hablar sobre algún tema extraño que está de moda entre escritores agremiados, no estoy seguro de qué será.
– ¡Pero no sabía que estuviese en la ciudad ni tampoco que hubiese sido elegida como la representante de su revista en el no sé qué cosa dijiste!
– ¿No sabes que es el gremio de escritores? Bueno, supongo que has de ser solo una lectora fangirl, ¿Cierto? – Suspiró profundo el hombre. – Te explico rápidamente. Las revistas de publicación y editoriales son empresas gigantescas, avariciosas y multimillonarias que constantemente tienden a exprimir a los escritores hasta dejarlos secos y después sencillamente los tiran a la basura, ¿No? Para muchos esto es la magia de la profesión y este método funciona como un simple filtro que divide a los buenos escritores de los no tan buenos y de los malos; ¿pero qué es lo que piensa un escritor al respecto? Es natural que esté en desacuerdo, ¿Cierto?
– Por supuesto, estamos hablando de la comida de ellos y de sus familias, es natural que no les guste esa mecánica.
 – ¿Verdad? Entonces, teniendo frente a él semejantes monstruos corporativos, con tantas barreras, con tantos bloqueos, y vamos, con tanto poder, es natural que un escritor, frágil ser de carne y hueso no pueda hacer nada para evitar las injusticias. Lo máximo a lo que llegaría sería a quejarse con la secretaria de la entrada, pues ni siquiera podría presentar una demanda tomando en cuenta que a la hora en que firmas un contrato de publicación en una revista usualmente firmas también una lista de clausulas que pueden dar cancelación a tu contrato inmediatamente, siendo una de ellas, obviamente la baja popularidad de una historia.
– No sabía nada de eso… – Admitió la joven, sorprendida. – Y mira que mi amiga se la pasa contándome las cosas que lee en los foros de escritores… continúa por favor.
– Bien. ¿Qué hace un escritor desempleado, abandonado, golpeado y sin ilusiones? ¿Irse a llorar a su casa? ¿Buscar empleos alternativos y dejar sus sueños atrás? ¿Embarcarse como cazador de ballenas? Todas estas son opciones validas, pero aquellos que aman la escritura y están convencidos de que no quieren hacer nada más que no sea escribir pueden acudir al gremio de escritores, que es una organización no lucrativa organizada por los escritores de las revistas más grandes, y al cual todos los escritores pueden pertenecer desde el momento en que firman un contrato profesional en cualquier revista. El gremio de escritores tiene una presencia y reconocimiento importante en todas las compañías que forman parte de este medio, y gracias a la fuerza inmensa de tantos escritores de tantas revistas en conjunto, se puede luchar por la transparencia y la justicia de cada una de las revistas y editoriales que lucran con el talento de los que viven para crear historias.
– Eso es tan… impresionante… no puedo creer que nunca haya leído nada sobre ese gremio.
– Ciertamente es impresionante, y cada vez el gremio va ganando más fuerza. – Coincidió el sujeto, asintiendo con los brazos cruzados. – ¿Estás segura d que lees otras cosas además de la historia de tu amada Mint?
– ¡Por supuesto, también leo otras historias! C-como “ositos al rescate” y “pequeños burros de colores”
– Dios santo… – Resopló en réplica el misterioso sujeto. – En fin, el gremio da consejo y apoyo para el escritor despechado, no da cheques de desempleo ni nada por el estilo, pero es un grupo muy concreto de gente dispuesta a ayudarse entre sí, después de todo todos son escritores y aman lo que hacen. Es natural que se den apoyo entre ellos, ¿no? También organizan actividades grupales, conferencias, concursos y demás.
– Suena como una organización enorme, ¿en serio existe algo tan grande?
– Bueno, sí… las instalaciones se ubican en la capital. He oído incluso que hay clases de literatura y capacitaciones por géneros, a decir verdad la cosa es grande y potente. Lo mejor de todo es que no existe un solo líder, los escritores de cada revista eligen a un miembro para representarlos en una mesa redonda anualmente, y todos en esa mesa son quienes dirigen el accionar del gremio.
– Suena a un grupo fantástico de unión. Seguramente mi amiga querrá ir ahí de visita cuando logre publicar una historia, con lo apasionada que es seguramente así será.
– Es la segunda vez que mencionas a tu amiga… ¿Es una escritora wannabe acaso?
– Así es, ella es mi mejor amiga… una atolondrada y enérgica mejor amiga.
– Ya veo… y las dos son escritoras, ¿eh?
– ¿Huh? ¿Ah? – Balbuceó Claudia, casi perdiendo el equilibrio en el cual desde hacía un rato estaba asentada. – ¡No! Yo no sirvo para la escritura, eso es imposible, imposible… yo solo la apoyo y leo lo que escribe, pues lo mío lo mío es eso precisamente, leer.
– Bueno, ¿Nunca has escuchado la frase “En todo buen lector existe un gran escritor”?
– Para nada… ya te he dicho que soy la mayor admiradora de Mint, ¿No? Para mí sería imposible compararme con ella, ese nivel de sentimentalismo y profundidad no cualquiera puede lograrlo, es imposible que una chica tan poco Mint como yo pueda llamarse de la misma forma que ella hace.
– Ah, has mencionado su “sentimentalismo y profundidad”. – Observó, arqueando una leve sonrisa. – Dices que eres una gran admiradora suya, ¿cierto? Entonces sabrás que ella se las ha arreglado para agregar algo de sus propias vivencias y emociones dentro de sus personajes.
– Por supuesto, lo dijo en una entrevista de la Writer´s News.
– Ese es el secreto detrás de la autenticidad refrescante de Mint… es algo que le viene muy bien a ella… encontró una forma de insertar su corazón en su historia y ahora es una de las grandes promesas del siglo. Tienes razón al afirmar que es muy difícil igualarse a ella.
– ¡Exacto! ¡Ella es una en un millón!
– Bueno, tampoco diría eso – Negó de inmediato, sacudiendo levemente su cabeza. – Todos tenemos corazón, memorias, vivencias y emociones retenidas… todo lo que necesitas es encontrar una forma de plasmarlas en una historia. Es tarea difícil pero no la llamaría imposible.
Claudia observó con profundidad al rostro aleatorio con el que se encontraba charlando y parecía comenzar a mover sus labios para formular una respuesta cuando su teléfono imploró su atención, anunciando la entrada de una llamada. Tomó su teléfono y respondió.
– ¿Hola? – Murmuró Claudia, aún adentrada en la otra conversación.
– ¡Claudia! – Exclamó Anthony. – ¿Cómo estás? ¿Estarás libre ahora mismo? A decir verdad quisiera que…
– Anthony, ¡espero puedas vivir con la culpa de haber afectado directamente a uno de los momentos más inspiradores y alentadores en toda mi vida, tonto! Llama después, ¿Si? Adiós, hasta luego.
Sin esperar respuesta, Claudia colgó el teléfono y se volvió con su compañero de charla desde hace ya varios minutos atrás, la chica sonreía con nerviosismo.
– Esto… ¿en qué estábamos?
– En que hay que encontrar la forma de plasmar tu corazón propio en una historia.
– Ah, si… eso.
– No suena tan genial después de la interrupción, ¿Cierto? – Bufó el misterioso sujeto, soltando una carcajada.
– Tienes razón – Admitió, haciendo un puchero. – Pero por otro lado… no me siento una escritora para nada… agradezco que me hayas dicho esto pero… no, simplemente no.
– Bueno, tampoco se trata de presionarte. Es solo que despides un aura de escritora y… bueno… en fin… tu amiga es una novata, ¿Cierto?
– Es una novata luchando por publicarse, si.
– ¿Qué edad tiene?
– 16 años, igual que yo…
– Vaya, es muy joven, ¿Qué les pasa hoy día a los chicos? ¿Es que nos quieren dejar fuera del negocio a los viejos cuando nosotros tuvimos que esperar hasta los 20 por nuestra oportunidad?
– Ah, ¡¿Tú también escribes?! – Claudia se sobresaltó, impresionada; ¿había estado charlando con un escritor publicado? – ¿En qué revista? ¿O es que eres un NINI como mi amiga?
– De hecho yo…
– ¡Queridos invitados, deseo informarles que finalmente han arribado los protagonistas de esta conferencia del gremio de escritores. Ahora mismo están bajando por las escaleras, ¡me gustaría que les recibieran con un gran aplauso!
Hubo un momento de increíble excitación dentro del café, los clientes dejaban sus mesas y se ponían de pie para acercarse a la puerta, pronto toda la audiencia en la cafetería se encontraba alrededor de dicho lugar.
– Ah, ya han llegado – Observó el acompañante de Claudia, levantándose del banquillo en que se encontraba sentado. – Es mi señal, nos vemos ¿Bien? Un placer hablar contigo y espero puedas encontrar la forma de plasmar lo que sientes, ¡Adiós!
De un salto se puso del otro lado de la barra y entró a la cocina, dejando a Claudia con los ojos muy abiertos, ¿Qué había sido eso? Apenas y pudo pensar en ello, pues recordó que no era con él con quien ella venía, ¿Dónde estaba Alice? Seguramente la muy tonta se había entretenido con algo más tonto todavía, tomó su celular y marcó rápidamente el número “2”.
– ¿Huh? – Respondió ella. – Ah, hola Claudia, ¿Cómo estás? ¡No vas a adivinar lo que ha pasado! Me he topado con un chico muy amable, y comenzamos a charlar, me dijo que…
– Un momento – Interrumpió Claudia, llevándose una mano a la frente. – ¿Estás ligando? ¿Me has dejado plantada para irte a ligar? ¡¿Dónde rayos estás?!
– ¿Eh? AH… ¡Rayos! –Exclamó atolondrada su despistada amiga. – Lo había olvidado… ¡Se supone que solo saludaría a la señora Gambino y volvería contigo! ¡Perdón, perdón, ya voy para allá!, cuenta hasta 10, no… mejor hasta 20, chao.
Colgó el teléfono y dejó a Claudia con una curiosidad tremenda sobre con quien había estado ligando, o si en realidad lo había estado haciendo, pues Alice siempre fue pésima en temas de chico-chica. Normalmente cuando un chico se acercaba a tratar de hacer un movimiento en ella, este terminaba arrepintiéndose al volverse evidente que ella era incapaz de entender sus intenciones por muy directo que fuese.
– Aunque bien… –Pensó. – Alice ya está creciendo y quizás… aunque por otro lado… yo también estuve hablando con un chico… pero… no sé si era guapo… digo… traía una gorra, lentes de sol y bufanda… en pleno verano… vaya… eh… tal vez era una especie de acosador de esos que graban debajo de las faldas de las chicas… ¡y yo que traigo mis calzones viejos! Ah, pero tengo jeans… no hay problema…
Un montón de aplausos interrumpieron sus pensamientos aleatorios. Desvió la mirada hacia la puerta y vio como poco a poco esta comenzaba a abrirse de par en par ante las palmas de emoción de todas las almas dentro de la cafetería.
Al final estos aplausos se detuvieron tan pronto como comenzaron, pronto se vieron acallados bajo un montón de suspiros de decepción y uno que otro abucheo.
– ¡Anda, es solo una chiquilla!
– ¡No soy una chiquilla! ¡Tengo 16 años! ¡Sáquense, déjenme pasar!
–  ¿Alice? – Pensó Claudia, poniéndose de pie y acudiendo al rescate de su amiga, que con fuerza luchaba de salir de la gigantesca fortaleza de fans en la puerta, su amiga, tan atenta como siempre, acudió en su ayuda, la tomó de las manos y de un jalón la liberó.
– ¿Dónde rayos estabas? – Riñó Claudia apenas estuvieron a salvo de la marabunta. – ¡Estuve tanto tiempo sin ti por aquí que hasta olvidé que venía contigo!
– ¡No me regañes! Te cuento después – Aseguró Alice, limpiándole la blusa a su amiga con la mano como sacudidor. – ¿Qué está pasando aquí?
– Bueno… – Murmuró,  tratando de recordar, apenas lo hizo esbozó una gigantesca sonrisa de emoción. – ¡VA A VENIR MINT! ¡MINT ESTARÁ AQUÍ!
– ¡¿En serio?! – Exclamó Alice. – ¡Eso es genial! ¡Finalmente podrás conocerla! ¡Tomarte una foto con ella y todo!
– ¡Le pediré que autografíe mis uñas!
– Bueno… eso es algo extraño pero supongo que podrás…
– ¡Le pediré que autografíe mis t…
– Si, si, cualquier cosa, Claudia – Interrumpió Alice, tapando su boca al saber que podría continuar así durante horas. – ¿Y? ¿A qué horas crees que llegue?
– Bueno, dijeron que venían bajando las escaleras… ahora que lo pienso mejor… ¿no te los topaste o algo así?
– Para nada… solo estaba yo… ah y ese vagabundo que ladra también.
– ¿Eh? Qué extraño…
Las puertas de la cocina se abrieron nuevamente, atrayendo la atención de las únicas dos personas en la barra ahora (Alice y Claudia), de ellas salió el mismo sujeto que había estado hablando con Claudia.
– Hola de nuevo, ¿Cómo estás?
– ¿Qué haces ahí adentro? – Preguntó ella, con ansiedad. – Te meterás en problemas, el señor Gambino puede llegar en cualquier momento.
– AH, sobre eso…
 – Muévete de una vez – Gruñó una voz masculina a espaldas del sujeto. – Estás muy gordo y no me dejas pasar.
– ¿Eh? –Defendió. – Pero estoy seguro de que pesas más que yo, 4 ojos tonto.
– Eso lo serás tú, 4 ojos tonto.
– ¡Muchachos no se peleen y déjennos pasar que ya van retrasados! Además están asustando a la señorita Leslie.
– ¿Qué está pasando aquí? –Preguntó Alice a Claudia, confundida ante tantas voces misteriosas provenientes de la cocina, el sujeto misterioso se abrió paso y detrás de él pasaron 4 personas más: un sujeto alto, vestido con un elegante traje negro, de lentes delgados con cabello claro, de unos 30 años, el señor y la señora Gambino y una chica bajita de cabello corto y castaño que aparentaba la misma edad que Alice y Claudia, con un gesto natural y curioso; cuando sus ojos se enfocaron en la gran masa de personas esperando en la puerta soltó un respingo y comenzó a temblar, la señora Gambino la tomó por los hombros, de forma tranquilizadora.
– Tranquila, solo sé tú misma.
Ella asintió, apretó sus puños y se puso a la altura de los otros sujetos desconocidos tanto para Alice como para Claudia, aunque para esta última el que llevaba todo el rostro cubierto era ya alguien medianamente familiar.
– Veo que estás algo confundida, ¿No? – Se adelantó el hombre misterioso, refiriéndose a Claudia con amigabilidad. –Bueno, tus dudas se responden… ¡Ya!
Tanto el chico de gafas delgadas como la chica bajita avanzaron con decisión hacia el podio y tomaron asiento cada uno en dos de las tres sillas con sus respectivos micrófonos. Pronto, la gente que se encontraba atenta en la puerta se fue dando cuenta de esto y comenzaron a acercarse a ellos con ansiedad, en ese momento un par de guardias de seguridad saltaron para posarse al frente de ellos y evitar que acosaran a las aparentes celebridades esperadas. El hombre de lentes sonreía con alegría, mientras la chica se limitaba a mirar con nerviosismo al suelo ante toda esa gente dispuesta a darle la mano y otras cosas.
– ¡Silencio! – Exclamó uno de los guardias de seguridad, viéndose cansado ante el incesante parloteo de los presentes. – ¡Mientras más pronto se callen y se tranquilicen, más pronto podremos comenzar con la conferencia!
Como se imaginarán, a la gente le importó un pepino lo que un guardia de seguridad tenía que decirle al mundo y el forcejeo continuó tal como en sus inicios.
– Eh… señor sin rostro – Murmuró Claudia. – ¡¿No me diga que esa chica de ahí es Mint?!
– Así es, ella es Mint, la gran novata del año pasado… a que no se parece en nada a lo que te imaginabas, ¿cierto? Seguro dibujabas en tu mente a una imponente mujer rebosante de seguridad… pues es en realidad una chica tímida y mala en el ámbito social. Es algo callada y en fin… el otro tonto no es nadie importante, pero ya eso lo averiguarán por ustedes mismas, yo debo de ir a ayudarles un poco.
– ¿Eh? – Preguntó Claudia, volviéndose con confusión a su nuevo amigo al momento en que él comenzaba a quitarse la bufanda del rostro. – ¿Qué dijiste?
No recibió una respuesta, lanzó sus gafas de sol y su gorra al suelo y caminó al escenario, le hizo un gesto obsceno al chico de gafas delgadas, acarició la cabeza de Mint, que se estremeció y se puso en “modo compacto” y luego tomó asiento a su lado, ajustó su micrófono y comenzó a hablar.
– A ver, si pueden guardar silencio, ¿Por favor? – Pidió, con amabilidad seca. – Gracias… en fin, ya que no tenemos presentador nos presentaremos nosotros mismos, y ya que uno de mis colegas es retrasado mental y no puede hablar y la otra es muy tímida para romper el hielo yo haré las presentaciones.
– ¡¿A quién le dices retrasado mental?! – Exclamó el sujeto maduro de gafas delgadas. –No necesito que un tonto como tú me haga una presentación, yo soy…
– ¡Les presento al representante de la asociación de lectores y escritores en el gremio de escritores, TEN ZERO! – Interrumpió al instante, señalándolo con la mano extendida como un presentador de algún concurso televisivo. – Pero no se dejen engañar, el tipo no es más que una vil copia de lo que yo soy así que vamos a pasar a la siguiente presentación…
Hubo aplausos y risas, pero algunos otros, como Alice, miraban con confusión la escena, ¿Por qué esos dos se llevaban tan bien? ¿Y en serio Ten Zero, grandioso líder de ALE se dejaría tratar así por alguien por muy amigos que fuesen?
– ¡Yo no soy una copia tuya! – Reclamó Ten. – ¡Tú eres una copia mía!
– Como tú digas, pequeño saltamontes… en fin, pasando a la segunda presentación, ¡esta linda chica que vemos aquí es nada más y nada menos que la novata del año pasado, reciente ganadora a mejor historia de romance en los Awards del año pasado y la mejor escritora de romance del momento! ¡Ella es la única, la inigualable, la inimitable, la inconfundible, la representante de la Lovely Magazine en el gremio de escritores… MINT!
Hubo muchos aplausos, especialmente por parte de las chicas presentes, no hay que mencionar que Claudia casi se quita el sostén para lanzárselo, pero nuestra protagonista la detuvo a tiempo.
– Y para finalizar estoy yo, un tipo que viene representando a la MC Magazine y que humildemente utiliza el pseudónimo de AsmaX.
– ¿¡Es AsmaX!? – Exclamó Alice, tomando a Claudia por los hombros. – ¡Según casi todos en los foros es el mejor escritor del mundo del momento! ¡Incluso venció a Ten Zero en la obtención de la medalla zafiro hace ya 9 años!
Claudia no pudo responder a su amiga, pues los autores de la conferencia continuaron con su discurso.
– Hay que mencionar – Adelantó Ten. – Que este sujeto no es más que un tipo inflado por el medio.
Hubo risas por igual, ambos escritores se miraron con un gesto asesino.
– Eh… chicos... ¿Qué tal si nos concentramos en la conferencia?
Por primera vez Mint articulaba palabra y parecía estar arrepentida de haberlo hecho, su modo compacto pasó a ser “Modo microbio”, Alice podría jurar que la vio encogerse varios centímetros en un abrir y cerrar de ojos.
– Tiene razón esta linda y encantadora jovencita, Alan, ponte serio de una maldita vez – Riñó AsmaX a Ten.
– ¡Eres tu el que está causando desastre! – Se defendió Ten. – Además, ¡No digas mi nombre, idiota! ¿No ves que para eso sirven los pseudónimos?
– ¡No seas niña, no seas niña!
– ¡No soy niña, Arthur Gambino!
– ¡Yo solo dije tu nombre, no tenías porque decir mi apellido! ¡Idiota!
– ¡Eso lo serás tú!
Así continuaron por un rato, hasta que se dieron cuenta que la gente comenzaba a asustarse, en ese momento tomaron asiento y fingieron compostura lo mejor que pudieron, naturalmente tomó un par de minutos para que todos guardaran silencio y las preguntas, las bromas y los abucheos se detuvieran.
– Entonces, ya que estamos adentrados en calor… – Comenzó Ten. – No hemos venido aquí a hablar solo para hacerlos reír un rato o para firmar autógrafos, eso solo fue una fachada a lo que venimos en realidad… de hecho, si creen que vamos a responder preguntas sobre nuestras formas de vida y de agarrar inspiración y tal mejor olvídenlo, en realidad, venimos hoy día a hablarles de ustedes acerca de unos asuntos alarmantes que han comenzado a surgir últimamente en el gremio de escritores…
– ¿Qué asuntos? – Preguntó un reportero desde el público.
– Eh… – Se adelantó AsmaX. – El gremio está siendo manipulado desde hace varios años ya por algunos viejos dinosaurios de las principales editoriales y revistas, eso ya lo saben todos… y hasta el momento todo iba bien incluso con ello, ¿No? Digo, se construyeron las instalaciones, las aulas, se da un apoyo completo a los escritores y tal… pero hace poco surgió una nueva iniciativa por parte de estos avariciosos aprovechados que ha sido secundada por muchas de las revistas más grandes e importantes del mundo. Esta idea ha sido nombrada por ellos como la iniciativa crecimiento, donde pretenden hacer una modificación en los contratos de publicación.
– ¿Qué clase de modificación? –Preguntó otro reportero.
– Pretenden hacerse con los derechos totales de la historia publicada – Respondió Mint, con voz temblorosa. – Quieren dejar de ser solo un medio de difusión para ser poseedores del material intelectual de todos los escritores a los que emplean.
El público estalló en insatisfacción y reclamos, Alice y Claudia se miraron con pánico, ¿Desde cuándo estaba pasando esto? ¿Sería acaso algo que ya venía planteándose desde antes de que Alice incluso tratara de publicarse en ALE? Claramente esto era algo grande e inusual, incluso histórico para la literatura, ¿Poseer material intelectual ajeno en masas? Daba aires de esclavismo de solo pensar en ello.
– Tranquilos, tranquilos – Pidió AsmaX. – Nosotros también estamos en contra de ello… a cambio de un aumento salarial considerable pretenden ser poseedores del material intelectual de otras personas, pero esto quitaría todos los ingresos que recibe un escritor de la venta de sus tomos individuales o de los artículos extras que vayan apareciendo… es una iniciativa redonda y exclusiva para las empresas, como siempre, tratan de magullar a los que escribimos por amor al arte y ensucian la profesión con sus deseos monetarios. Es por ello que hoy, ante todos ustedes, tanto Ten Zero, Mint y yo anunciamos que de aplicarse esta nueva iniciativa estaríamos aplicando una renuncia permanente a la profesión de escritores y nos encargaremos de que se nos unan muchos más, va siendo hora de darnos a respetar y de obligar al sistema a dejar de exprimir cada centavo.
– ¡Exacto! – Exclamó Mint, poniéndose de pie y dejando toda timidez atrás. – ¡No vamos a permitir que se apoderen de lo que más valoramos! ¡Aún si esta iniciativa aún no es nada oficial o escrito de una vez les advertimos que vamos a pelear hasta el final si comienzan a tomársela en serio!
Hubo aplausos y silbidos, por montón, el café Gambino´s quedó cubierto en un mar de vítores para tres grandes gigantes de la actualidad luchando contra un posible problema que podría incluso cambiar el mundo de la escritura para siempre de volverse realidad.
Desde la mesa habitual al fondo y bien oculta en las sombras, Marco y sus seguidores observaban con interés la situación, Andrea miró con preocupación a su líder, en busca de una respuesta.
– No tenía idea de eso – Admitió él, rascándose la cabeza. – Bueno… creo que el gremio de escritores es un asco, pero sus miembros no lo son tanto… tenemos más en común de lo que pensaba.





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