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Asociación de lectores y escritores (6/??)


Capitulo 6: Un nuevo reto

– Mira, ahí hay un escritorio vacío, ve a por él y estate tranquila, ¿bien?

– ¿No puedes venir conmigo? – Preguntó Alice, aferrada a su amiga con ojitos de borrego a medio morir.

– Eh… no creo que se pueda… a menos claro que quieras que seamos socias y digamos que escribimos en equipo y que dividimos ganan…

– Tienes razón, lo haré yo sola. – Interrumpió, dejando ver una mirada de guerrero listo para afrontar su destino en una fiera batalla a muerte. – Adiós los veré más tarde.

Alice apretó sus puños, con determinación y patinó hasta el escritorio vacio más cercano, recordó como le había ido en su primer día y sacudió su cabeza, para ahuyentar a las malas vibras de su espacio personal. Ya serían problema de otros desgraciados.

No pasó mucho tiempo para que se acercara un editor en entrenamiento con ella. Era un chico afroamericano de aspecto arreglado, con una camisa azul con líneas blancas y un pantalón de vestir color gris, estaba entrado en sus 25 como máximo. Su cabello parecía una alfombra, pues lo tenía rizado y muy corto. Cuando enfocó sus ojos avellana en Alice, esta ya le miraba con determinación.

– Buenos días – Saludó el hombre, extendiendo su mano. – Mi nombre es Yao Ming Chang y voy a ser tu editor hoy, ¿cuál es tu nombre?

– Soy Alice Delaware… eh… ¿Yao Ming Chang?

– Correcto, soy de China y he venido aquí a trabajar como editor desde hace unas semanas.
Alice le miró, incrédula, no pretendía ser grosera pero la peculiaridad del asunto no le permitió reaccionar a tiempo. El sujeto esbozó un gesto de descontento, ofendido.

– ¿Qué? ¿Crees que porque soy negro no puedo ser chino? ¿Crees que mis padres me adoptaron en la ciudad de San Francisco cuando era un bebé y me llevaron a Hong Kong a vivir con ellos? ¿Eh? ¿Soy muy negro y con los ojos muy abiertos para ser chino?

Yao Ming Chang golpeó la mesa con ambos puños, estruendoso. Alice se estremeció y ya con los ojos llorosos buscaba de una respuesta que la sacara del ojo de tan inmenso huracán afro-asiático.

– N-no… no… yo no… d-digo… no pienso nada de eso… y-yo…

– Porque si crees eso tienes razón – Bufó, soltando una carcajada ante el rostro de pánico y temor de Alice. – ¿Qué? ¿Creíste que me enojaría por una obviedad? Desde los 4 años ya lo veía venir… vamos… mis padres eran de color vainilla y yo era color chocolate… ¿no es obvio que hay gato encerrado? Pero fuera de eso, soy orgullosamente chino…

– Ah… menos mal – Alice suspiró, aún aliviándose del susto con la respiración agitada. – Pensé que te habías molestado… me alegra ver que no es así…

– Tú tranquila, no eres la primera ni la ultima que reaccionará de esa forma… ya cuando se ha vivido tanto tiempo siendo uno mismo, uno se acostumbra. ¿Entiendes de lo que hablo, no?

– Eh, eso creo… – Meditó la chica sus palabras, analista. – ¿Sabe? A mí me critican mucho por mi extraña forma de ser así que creo que podemos comprendernos mutuamente.

– Yo lo dudo – Sentenció el hombre, mirándola con seriedad. – Yo con gente extraña nunca me voy a relacionar.

– Ah… – Murmuró Alice, dejando ver como su rostro comenzaba a entintarse con aires de decepción y tristeza. – E-entiendo…

– ¡ERA BROMA! – Exclamó Yao, soltando una carcajada resonante para toda la explanada. – ¡Dios, no te tomes las cosas tan en serio! Pero bueno, ya dejemos las bromas de lado… ¿Cuál es tu nombre?
Vaya persona más extraña, aunque no era de extrañarse. Alice sospechaba que no existían personas más locas que aquellos que eran artistas, y los editores algo tenían que saber del arte de la escritura.

– Soy Alice Delaware, mucho gusto señor Yao.

– Mucho gusto, Alice, ¿Qué tienes para mostrar hoy?

Alice estaba mucho mejor preparada que la ocasión anterior. Esta vez se postró ante la ALE con un trabajo presentable en todos los aspectos: contrario a la primera ocasión, en que presentó un prologo engargolado y un mapa general de la historia trazado a mano, esta vez optó por entregarlo todo en un álbum rosa ilustrado con imágenes y gráficos; en las primeras páginas se encontraba el prólogo y el capitulo 1, mientras que en el resto se podían apreciar esquemas con tramas, rutas posibles  y varias opciones en los rumbos que podría tomar la historia. También había agregado un espacio para las fichas de cada personaje, y con varios puestos en blanco, libres para aquellos que se fueran anexando con el avance de la historia.
  

La historia narraba la rutinaria y aburrida vida de Lily, una reportera de un pequeño diario local en una ciudad granjera, a la chica le estresaba que a sus 25 años no lograra conseguir pareja o pasión alguna que le diera emoción a su vida. Comenzaba a cansarse de su vida carente de emociones al punto que ya planeaba una mudanza a una ciudad más grande en la cual su espíritu hiperactivo pudiese encajar mejor.

Sin embargo, algo que no estaba en sus planes sucedió. Un día al llegar a casa se encontró con que un gigantesco agujero en el techo revelaba que su casa había sido impactada con alguna especie de meteorito o algo así, pero no había ningún resto de roca por ningún lado. El proyectil prácticamente se había esfumado… o eso pensaba Lily, hasta que escuchó que el agua de la regadera había sido activada. Se armó con una sartén y fue al baño a ver quien había irrumpido en su casa de forma tan poco práctica solo para tomar una ducha, y se encontró con un apuesto hombre desnudo llorando en posición fetal en la esquina de su regadera. El sujeto estaba asustado del agua, emitía gemidos de pánico cada vez que el agua tenía contacto con su piel.

Lily pensó que podría ser un retrasado mental, así que le ayudó cerrando la llave del agua y lo vistió con una bata. Extrañamente cuando sus manos se tocaron el sujeto dejó de articular solo balbuceos y comenzó a hablar en español. Le explicó a Lily que su nave había tenido problemas y tuvo que hacer un aterrizaje de emergencia, se disculpó por haberse estrellado en su casa y también se disculpó por haberse mostrado desnudo ante ella, pues era desconocedor de que en ese planeta fuese necesario estar vestido.

En un principió Lily se mostró cuadrada y burlona, era imposible que se creyera un cuento de alienígenas así como así, pero una vez el chico le mostró que brillaba en la oscuridad terminó creyéndole y dándose cuenta de que la emoción que buscaba finalmente había llegado a su vida. Literalmente, caída del cielo.

El alienígena explicó que para volver a su planeta necesitaba reparar su nave, pero eso era imposible pues esta se había desintegrado al chocar con la estratosfera. También explicó que no tenía nombre y es ahí donde Lily decidió llamarlo “Ramón”, y ofrecerle quedarse en su casa a cambio de un sinfín de aventuras fuera de serie. El problema es que Ramón resulta ser más bien del tipo pacifico y que gusta de asimilar las costumbres de los lugares en los que se encuentra, dejando las suyas de lado para así no alterar las vidas pacificas de los habitantes del planeta en que se encuentre.

Esta actitud pacífica representa una decepción para Lily, que quiere llevar una vida a lo Rambo, pero no se vuelve loca; ella está segura de que podrá obligarlo a cambiar de opinión con el paso del tiempo.


– Bueno, – Alice desvió la mirada, expectante. – Es una comedia romántica muy atípica y espero la encuentre tan divertida como yo…

Yao leyó el prologo en silencio, leyó al menos dos veces cada página y continuamente esbozaba gestos de sorpresa y sonrisas divertidas, esto no hacía más que poner nerviosa a la chica.

– Rayos… – Pensó Alice. – ¡Viene la parte donde Ramón le dice que no le gusta alterar la vida de los terrícolas! Seguramente aquí pondrá una cara de decepción… ahora que lo pienso… fue muy tonto escribir algo así… ¿Por qué lo hice en primer lugar? Debí haber escrito pornografía ¡LA GENTE AMA LA PORNOGRAFÍA!…

Contrario a lo que Alice pensaba, el chino soltó una risilla. Es difícil contarles como se sintió la chica en ese momento. Fue como si todo el esfuerzo, el tiempo invertido y el trabajo intenso hasta ese momento ya valiera la pena por esa sencilla risilla. Un gusto inexplicable le recorrió de pies a cabeza de solo pensar que había logrado hacer reír a alguien como lo tenía planeado al escribirlo. Alice de pronto se vio envuelta por esa extraña sensación de satisfacción que uno solo puede lograr al ser leído y apreciado por alguien más, todo por una sencilla risita. ¿El mundo de la escritura estaría lleno de esas pequeñas dosis de alegría? No podía esperar para verlo con ojos propios.

El editor en entrenamiento levantó la mirada cuando terminó de leer, miró a sus costados y después se enfocó en Alice, que ya esperaba su sentencia con ojos brillantes muy abiertos.

– Y… ¿Bien? – Preguntó Alice, ansiosa.

– Es curioso… – Comenzó, rascándose la cabeza. – Estoy casi seguro de que he visto millones de historias de alienígenas que se estrellan en la tierra y que con sus costumbres extrañas y raras maquinas de última tecnología ponen en situaciones peliagudas a personas comunes… basta con mencionar a Mork y Mindy o a Alf… pero por más que busco en mi memoria no puedo recordar ninguna en que quien cause las situaciones peliagudas sea el terrícola… ¿Sabes? Creo que has encontrado uno de esos famosos huecos argumentales que dividen una historia cliché y una joya original… esto… también, no he podido evitar notar que escribes en primera persona… ¿Es Lily un self insert?

Nuevamente su investigación en los foros le ayudó a responder de forma satisfactoria, normalmente no hubiese sabido lo que un self insert significaba, pero gracias a su alta preparación previa sabía que se refería a que si basaba a la protagonista en su persona.

– Oh, no, para nada – Repuso Alice, agitando la mano. – Escribo en primera persona porque me es muy fácil expresarme de esa forma y porque según me he dado cuenta la narrativa de este tipo es ideal para adentrar en sentimientos y sensaciones. Es decir, es ideal para el romance y sus géneros allegados como los recuentos de la vida, la comedia romántica o el drama.

– Concuerdo con eso – Respondió Yao, ahora hojeando el resto del trabajo de Alice. – Estoy convencido de ello, pues los mejores escritores de romance del momento lo hacen de esta forma... ¿es la primera vez que presentas un trabajo?

– No… – Confesó, agachando la cabeza. – Hace ya 4 meses fui rechazada por esta misma revista en esta misma explanada… ¡Pero eso solo me ha hecho mejorar! Créame, si viera la diferencia de mi primer escrito a este quedaría sorprendido, de hecho estoy muy orgullosa de lo que he logrado.

– Ya veo… – Yao Dejó la carpeta en el escritorio, y se enfocó en la joven. – ¿Cuántos años tienes? Pareces ser muy joven aún.

– Tengo 16 años aún.

– ¿Eso no te convierte en una estudiante de preparatoria?

– Así es… no me diga que usted también se va a poner como mi mamá con eso de que no puedo con la responsabilidad… ¡por favor, Yao Ming usted me cae muy bien!

– En realidad no hay ninguna regla que nos diga que no podemos firmar contratos de publicación con un menor de edad ni nada por el estilo… de hecho actualmente ya hay un chico de tu misma edad publicando… pero de cualquier forma debes tener el apoyo de tus padres, ya que ellos tendrían que firmar cualquier contrato.

– ¡Definitivamente lo conseguiré! – Aseguró la chica, levantándose de golpe, con una sonrisa de oreja a oreja y un brillo rebosante de felicidad en su mirar. – ¡Definitivamente! ¡No se preocupe Yao!

– También necesitarás una carta firmada por el director de tu escuela…

– ¡Eso también lo conseguiré! – Asintió, levantando un puño y apretándolo al viento. – ¡No hay duda!

– Y supongo que tendrás que aceptar que sean tus padres quienes decidan en qué momento debes detenerte y en cual continuar.

– ¡Claro, no hay duda de eso! – Coincidió Alice, ya dando saltitos en su lado del escritorio.

– Pues supongo que eso sería todo lo necesario… – Murmuró el afroamericano, rascándose la barbilla.

– Señor Yao… ¡Es usted un hombre maravilloso!

– Pero claro que lo soy – Presumió, guiñando un ojo. – Así somos los chinos, pequeña Alice.

– ¡Sin duda usted es el más chino entre los chinos!

– Seh, seguro que si… finalmente alguien se da cuenta de mi chineza.

– ¡Y muchas gracias señor Yao! ¡En serio! ¡Gracias por darme esta oportunidad!

– ¿Eh? ¿Qué oportunidad? – Preguntó, arqueando el cuello.

– ¡Pues usted va a darme el pase para ir a con un editor de clase 3! ¿Cierto?

– ¡Claro que no!

– ¡Esto va para mi perrito pulgoso, que siempre creyó en mí! ¡Prepárate Ten-zer…   ¿Eh?

– He dicho que no te voy a dar el pase al edificio de editores… ¿Estás loca? Si tu historia no le gusta a ese editor yo pierdo el trabajo y me hundo contigo.

– Pe… pe… pepe… yoyo… pe… ro… yo… usted… me dijo del contrato… de mi mamá… el director… p-pulgoso…

– Bueno, tú me preguntaste algo y yo te respondí… nunca dije que fuésemos a irnos al grano con lo que me has entregado hoy.

– Entonces… al final… ¿mi historia es mala?

Alice tomó asiento de nuevo; bueno, en realidad se dejó caer sobre la banca. Fue como si toda su fuerza y espíritu se hubiesen alejado de ella de un instante a otro. Sus labios se tiñeron de decepción y dejaron ver su desilusión desgarradora y deprimente. Se le veía hecha trizas y en su tono de voz hacían eco sus ganas de llorar.

– No es mala… de hecho me parece una historia buena. Pero… no me parece algo del tamaño de la asociación… he estado viendo las rutas que me has colocado aquí y por momentos se deslinda un poco del genero o pierde nivel de cálidad.

– Ya veo…

– Pero eso no significa que no quiera ver esta historia publicada – Se apresuró a agregar, al notar la tristeza impresa en la chica. – Vamos, Alice… eres una escritora, ¿no es así? Levanta la mirada entonces.

El tono serio de Yao hizo reaccionar a Alice, que poco a poco irguió su cabeza hasta mirar de frente a su juez. Yao continuó su charla, ahora con su tono habitual.

– Creo que esta historia podría encajar muy bien en el concurso de comedia romántica que se celebra en un mes en la MINI ALE, pero para ello necesitarías adaptarla a un one-shot; es decir, a una historia corta conclusiva.

– ¿La MINI ALE? – Preguntó Alice.

– Es una de las revistas afiliadas con las que cuenta la asociación. En ella se hacen concursos mensuales de one-shots de distintos géneros para descubrir nuevos talentos.

– Nunca había oído de ella… ¿En serio existe tal oportunidad de darse a conocer?

– Claro, aunque solo la reciben como regalo mensual aquellos que tienen suscripción privada a la revista. Es decir, no se vende en tiendas, librerías o autoservicios.

 – Entonces… ¿Si convierto las aventuras de Ramón y Lily en un one-shot puedo entrar en ese concurso?

– Así es, solo debes modificar tu historia de una forma en que entre dentro de los limites. Tiene que ser una historia auto conclusiva de máximo 20,000 palabras del genero comedia romántica. En caso de que tu historia esté seleccionada entre las 20 mejores, estarás dentro de la revista y del concurso. El premio es de mil dólares, además de una mención especial dentro de la revista principal de la asociación en la sección de anuncios.

– ¡Quiero entrar! – Exclamó Alice, tan motivada como hace un par de minutos. – ¡Definitivamente quiero entrar!

– Bien, entonces… ¿qué te parece si intercambiamos números telefónicos? Cuando termines la historia puedes llamarme para reunirnos aquí mismo, yo me encargaré de meterla al concurso y de ayudarte con todo lo que pueda para que la historia sea un éxito.

– ¡Genial! ¡Gracias, Yao!

– Escucha… Alice… creo que eres una buena escritora… llevo ya varios años trabajando como editor en distintas revistas y te has presentado a mí con algo que muy rara vez he visto en otros escritores; como es algo que no tiene nombre vamos a llamarlo “SaSabuM”. Estoy cierto que aún te falta mucho por mejorar, y puedes hacerlo si trabajas duro. Soy de los fieles creyentes de que el trabajo duro multiplicado por mil puede vencer al talento de un genio, así que mucha suerte. Voy a tener que pedirte que me prometas que no te rendirás nunca, por muy duro y empedrado que pueda ser tu camino.

– ¿SaSaqué? – Preguntó Alice, confusa. – Y está bien, no se preocupe por eso, ¡no me rendiré nunca!

– Bien, esta es mi tarjeta. – Dijo el chino pasándole una tarjeta de presentación mientras hablaba. – si se te ocurre algo puedes enviarme un texto o llamarme y podemos quedar en algún lugar para discutirlo. Por el momento, ¿Te importa si antes de irte hablamos un poco de lo que tratará el one-shot? Recuerda más que nada que el límite de palabras es tu mayor enemigo y debes de adaptarte a él.

Con su dedo índice sobre los labios, Alice meditó con cuidado las últimas palabras del sujeto. Finalmente, dio a exponer sus ideas momentáneas.

– Mmmh… pues el one-shot podría tratarse de una de las situaciones absurdas que Lily arma en su afán de usar a Ramón, ¿qué opinas?

– Esa sería la elección natural, sí… – Asintió Yao. – Tomando en cuenta que la sola entrada de Ramón a la vida de Lily ocuparía mucho más de 5500 palabras, ¿qué clase de evento se te ocurre?

Alice nunca antes había hablado acerca de sus historias con un tercero antes de escribirlas, así que esa charla con el editor en entrenamiento resultó una gratificante y nueva experiencia. En un inicio, se sintió algo incómoda e insegura al soltar ideas a medias sin hilos concretos y elaborados, pero conforme el hombre fue contestándole con objetividad y apertura, su lengua se soltó, dejó de darle pena exponer su creatividad antes de ser plasmada.

Por un lado era algo decepcionante saber que su segundo intento de ser publicada en ALE resultó en un negativo. Más por el otro lado, se sentía motivada al divisar de inmediato una nueva posibilidad asomándose delante de ella.

Apreció lo mucho que había avanzado. Este nuevo desafío era definitivamente un paso adelante, pues de ser elegida entre las mejores 20 historias sería oficialmente una escritora con trabajos publicados. Y mejor aún, si ganaba el concurso sería mencionada en la revista principal de ALE, y recibiría su primer bocanada de prestigio; y si los foros estaban en lo correcto, ese prestigio es valioso en todo momento y en toda ocasión si eres un escritor, sobre todo durante época de vacas flacas, cuando tus ideas están bloqueadas y requieres de la paciencia de los editores y del apoyo de algún colega.

¿Qué se vendría después? Era obvio: fama, dinero y más prestigio. Y después de eso, ¡hacerse con el primer lugar en el ranking! Era cuestión de seguir con la misma paciencia y disciplina que  hasta ese momento guió sus pasos literarios. Sin desesperarse y trabajando duro para mejorar a cada momento.

Estaba claro que aún había mucho por recorrer por sus pies novatos, pero eso no la desilusionaba; de hecho, se sentía más motivada que nunca, esta era la primera vez que estaba verdaderamente cerca de ser publicada.

– Bien – murmuró finalmente Yao Ming, luego de media hora de calurosa discusión. – Supongo que eso es todo por hoy. Estoy seguro de que crearás algo interesante, y si tienes alguna duda o dificultad ya sabes que hacer.

– Muchas gracias, señor Yao – Agradeció la joven, sonriente, mientras guardaba sus carpeta en su mochila de conejo. – Prometo entregarle algo genial.

– ¡Así se dice! – Exclamó el afroamericano alzando su pulgar diestro con una sonrisa, para inmediatamente transformar su rostro en un estricto semblante militar. – ¡Ahora sáquese de aquí y váyase a trabajar!

– Espere… antes de irme…

– ¿Qué pasa? ¿No me digas que querías decirme que soy muy guapo?

– Para nada – Repuso la chica tan rápido que para Yao fue imposible no ofenderse un poco. – Es que antes ha mencionado que tienen contrato con un escritor de mi edad… ¿quién es? ¿No será Ten Zero o sí?

– No, no… Ten Zero ya tiene 30 años, de quien hablaba es de un chico nuevo que recién ha firmado el contrato. Su pseudónimo es Kopazo, y también hay un chico un año mayor de nombre Follow… los jóvenes están inspirados por estos días, ¿eh?

– Eso veo… – Asintió, frunciendo el ceño. – Aunque eso significa que me estoy quedando atrás…
Por un momento pareciera que Alice se deprimiría de nuevo, pero fue todo lo contrario. Apretó sus puños, se llevó su conejo a la espalda y miró con determinación al chino afroamericano, que le dedicó una sonrisa.

– ¡Voy a alcanzarlos y les ganaré!

Sin esperar respuesta, Alice se fue patinando hasta donde sus amigos la esperaban. Con una sonrisa, Yao vio como la chiquilla les contaba fascinada la nueva etapa en la que se había visto inmiscuida; incluso le pareció escuchar un “vámonos para mi casa a trabajar que ustedes me van a ayudar”.

Se encogió de hombros tras soltar una risilla, se dio la vuelta y fue hasta el otro extremo de la explanada a tomar asiento en una banca de descanso. Un sujeto gordo, con cabello largo  grasoso y unas gafas de fondo de botella se sentó a su lado apenas lo vio.

– ¿Qué tal te ha ido, Yao? – Preguntó, sentándose a su lado con una mirada de fastidio. – Vi que era una chica algo infantil… seguro entregó pura basura, ¿No?

–… Es todo lo contrario a eso.

– ¿Valía la pena? ¿Entonces por qué no le diste un pase?

– Bueno… aún le falta mucho por mejorar, eso es todo. Pero tiene… ¿cómo se les llama? Condiciones.

– ¿Condiciones?

– Así es, Román… tiene lo que tú y yo nunca tuvimos, y por eso nos vimos obligados a ser editores… tiene sentimiento.


3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola :)
Gracias por el capitulo, llevaba tiempo esperándolo
Muero por ver que pasa con Kopazo :S
Solo una cosa, en la siguiente parte: " – Entonces… ¿Si convierto las aventuras de Oscar y Lily en un one-shot puedo entrar en ese concurso?" te referías a Ramón y Lily verdad?... eso es todo

voz dormida dijo...

Asi es mi amigo! Muchas gracias por tu comentario! Ahora, sobre lo de oscar, así es... me confundí :S! lo siento ya lo corrijo!
Saludos y un abrazo! Saludos :)!! pd: puedo saber quien eres? xDD!

Anónimo dijo...

Hola otra vez :)
Redirigida desde Mcanime: Sekai27
Esta muy interesante, estaré esperando la parte 7 XD
Saludos y de nuevo gracias por los capítulos

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