Lo Último

Amo a Zack! (creo) (1/??)


Sobre la contrafiesta  (Ellie)
El sonido del despertador inundó mi habitación y abrió mis ojos de par en par, me levanté y caminé hasta el buró un metro delante de la cama, apagué el despertador y me estiré; comenzaba otro día mas.
Últimamente mi hermana se comportaba extra competitiva, gustaba de levantarse temprano solo para ganarme el baño y amargarme la vida, pero esto era una buena señal, considerando que hasta hace un par de meses yo era inexistente para ella.
No me dejaría vencer esta vez, es por eso que apenas cobré conciencia de lo que pasaba en el mundo tomé la toalla entre mis brazos y salí de mi habitación con pereza, fue como un encuentro con el destino, pues Chelsea había hecho lo mismo que yo, ambas nos miramos de extremo a extremo en el corredor, ¿El objetivo? El baño, ¿Las reglas? Ninguna.
Ella dio el primer paso y yo la secundé, pero aquella que hacía ejercicio a diario era yo, por lo que rápidamente la superé en distancia recorrida y me posé frente a la puerta del baño, finté con abrir la puerta y ella trató de aprovechar su baja estatura para pasarse por debajo de mi brazo, tuve que aplicar una defensa italiana, utilizando mi cuerpo como escudo.
– ¡Te gané, adiós Chelsea! – Burlé, mientras ella seguía tratando de meterse por debajo de mí.
– ¡Tengo que ir temprano a la escuela, espérate un rato! – Pidió, en ese tono de reproche que no hacía otra cosa que cansarme.
– Oh, ¿Para qué tienes que ir temprano a la escuela? No mientas, ahora, a tu cuarto.
– ¡Es verdad! ¡Soy encargada de la mascota de la clase y debo darle de comer a Esteban!
– ¿Qué eres, una estudiante de primaria? ¡No me engañarás con eso!
Sin decir más me metí en el baño y cerré la puerta en su cara, increíblemente era la primera vez que ganaba el privilegio de tomar la ducha primero, ¿Qué había de hacer con tal recompensa? Podrá sonar a poca cosa pero vaya que importa mucho, como mis padres se levantaban muy temprano el agua caliente comúnmente se terminaba con la tercera persona en ducharse, y con las largas duchas de Chelsea continuamente me tocaba ducharme con agua tibia o tristemente fría.
– Pues hoy es mi día de suerte… – Murmuré, enjugándome las manos con tentación. – Ah, agua caliente…. ¿Quién fueras tu para presentarte a diario ante mi?
– ¡Espero puedas vivir con la responsabilidad de que regañaron a tu hermanita por no ser responsable! – Gritó Chelsea, desde afuera.
Por muy increíble que esto parezca, las palabras de mi hermana me llegaron, mi corazón se dividió en dos peldaños importantes para mí… ¿Agua caliente o hermana? ¿Agua caliente o hermana? Miré a la puerta y a la regadera de forma intermitente, al final maldije mi bondad mientras abandonaba el baño.
– Está bien, puedes ir tu primero.
Chelsea no se lo pensó dos veces y entró al baño corriendo, una vez cerró la puerta pateó al caído con desdén.
– ¡Te lo creíste, tonta!
Me encogí de hombros, a fin de cuentas eso me ganaba por bonachona, sería otro día con agua fría y una Charlotte malhumorada por mi retraso matutino.
Al no tener nada que hacer mientras Chelsea se bañaba, aproveché para tomar mi lap y checar si había alguna novedad en myspace, miré con una mezcla de orgullo y cariño mi lista de top friends:
1.-Karla Rodríguez
2.-Steven Morgan
3.-Romy Bayer
4.-Jacqueline Cano
5.-Ronald Chuck
6. - Charlotte Freeman
7.-Elizabeth Morgan
8.-Chelsea Clearwater
9.-Sharon Reeves
10.-Lucas Shawn
Todos ellos formaban una parte muy importante en lo que era mi vida, aunque bueno, los últimos dos estaban desaparecidos desde que iniciamos clases, pero ya aparecerían seguramente, comenzaba a pensar que sería bueno enviarles un texto y quedar para ir al cine o algo así, seguramente tendrían un mundo de cosas para contarme, personas tan ocurrentes y activas seguramente a estas alturas, a apenas un mes de llegar a la mitad del primer año, ya estarían cerca de descubrir un nuevo continente o algo así.
Dejándoles a Chelsea y a ellos de lado, todos los demás estudiaban en mi preparatoria y eran protagonistas diarios en lo que era una bastante activa, provechosa y divertida rutina estudiantil, la cual apenas estaba comenzando y seguramente se pondría mejor paso a paso.
Bajé la mirada a los boletines de publicaciones recientes y me encontré con la sorpresa de uno muy reciente, con apenas 5 minutos de antigüedad, apenas vi que el nombre del autor era “Junior el encantador de perros” se me erizó la piel y me fue imposible guardar compostura y pasar por alto el tema, di click sin pensármelo dos veces.
“MOSH VIP PARTY #2”
¿Eres plata pura?
¿Te hemos saludado en más de una ocasión?
¿Tienes boobies?
¿Anna te ha mirado feo?
¿Te gusta tomar?
¿Te consideras popular?
¿Tienes boobies?
¡Si la respuesta a todo esto ha sido SI eso significa que tienes todos los requisitos para venir a la segunda fiesta en la residencia Mosh! Solo busca a alguna oveja asesina y solicita tu pase (Menos con Nahomi o Mike, a una la hemos excluido por su bondad y al otro por ser maricón), ya nosotros veremos si vale la pena invitarte o si eres solo un don nadie, ¿Bien? ¡Excelente, será este sábado así que apúrense!
PD: Esta vez de nada servirá tratar de pedirme un pase a cambio de dulces, Zack me ha regañado y me ha prohibido aceptar sobornos.
Me encogí de hombros y cerré el boletín con amargura, como en casi toda vida estudiantil normal, la mía también tenía ciertos baches, uno solo, en realidad… Su nombre: Zack Mosh.
Después de todo lo ocurrido con Zack estaría mintiendo si les dijera que no llegué a considerarlo un gran amigo y parte muy, pero muy importante de mi vida, pero lo que había hecho sencillamente no tenía perdón, me era imposible asimilar que me utilizara de una forma tan ruin, como si fuese yo un objeto, sentí como todos esos buenos momentos que pasamos juntos cobraban su verdadera forma, al final todo era parte de un estúpido y complicado plan para meter en problemas a Rocko. Zack trató de disculparse y de asegurarme que el riesgo era mínimo y que al final había cambiado su opinión, pero me vi obligada a aferrarme a la creencia de que una amistad era algo muy valioso a tal punto de casi ser sagrado, un lazo con el que nunca se debía de jugar y mucho menos, manipular.
Zack duró una semana arrepentido, rápidamente se cansó de tratar de darme explicaciones y prefirió pasar de mí, eso era lo ideal a fin de cuentas, ¿No? Él era un chico problemático y yo una estudiante normal, visto con naturalidad, nuestra amistad era algo que nunca debió comenzar en primer lugar.
Yo me dediqué a lo mío y él a lo suyo, ahora era uno de los chicos más populares, por no decir el más popular y yo era solo una simple animadora novata que gustaba de pasar el rato de la forma más tranquila posible, a mi rutina pacifica se unió Rocko, que cada vez se pegaba más a mí, ahora con su verdadera personalidad a flote; era un chico sarcástico, burlón, coqueto y directo, sus aseveraciones y expresiones me eran de mucha gracia, con un poco de trabajo terminó volviéndose un buen amigo mío.
También se me unía, por supuesto, mi mejor amiga Karla y mi mejor amigo Steven, ambos unos tremendos ancianos sabios en cuerpo de adolescentes, amaba pasar el rato con ellos, de hecho, poco a poco nos convertimos en un tridente obligatorio entre clases, pues lastimosamente Steven se encontraba en otro grupo, casualmente en el mismo que el enemigo público número uno mencionado ya anteriormente.
El ya mencionado anteriormente, ya no decía nada de Zack, al parecer ahora le apenaba quejarse de las jugarretas del desgraciado sabiendo que yo llegué a ser muy buena amiga suya, pero ya yo era conocedora de su situación, no quedaba más que aguantar al final del curso y rezar al año siguiente para que no le tocara en la misma clase que ese ególatra abusivo y violento manipulador de masas que aparentemente había encontrado una diversión irremplazable con Steven como su piñata.
En realidad con los rumbos que comenzaba a tomar en la escuela hubiese sido natural nunca volver a toparme con Zack y no tener que soportar su actitud altanera y descarada más que aquellas ocasiones en que él deseara hacer un concierto o broma masiva, por desgracia no fue así, pues no contaba con que inmediatamente después de nuestra pelea él comenzara a salir con Elizabeth, que era la capitana de las animadoras y también se había convertido en una excelente amiga y consejera mía, es por eso que Zack se volvió un constante espectador en las prácticas y en los descansos, durante estos encuentros, él dedicaba como mínimo 5 minutos a mirarme con profundidad, mirada que obviamente nunca respondía.
Apagué la computadora y preparé la ropa que me pondría, apenas estuvo libre el cuarto de baño corrí a arreglarme, unos cuantos minutos atrasada.
Charlotte me regañó por no estar lista cuando llegó, traté de excusarme pero fue inútil, para colmo de males, Chelsea pidió que la lleváramos con nosotras y me vi desplazada al asiento de atrás, al ser un convertible el auto de Charlotte mis cabellos se vieron vilmente despeinados y cuando llegamos a la escuela apenas me dio tiempo de cepillarlos de forma rápida con los cinco minutos restantes para que empezaran las clases.
– ¿Te has enterado ya? – Preguntó Charlotte, mientras se aplicaba bálsamo de fresa en sus labios.
– ¿De qué? – Pregunté, optando por tomar una liga de mi muñeca para hacerme una coleta sencilla.
– De la fiesta de Zack… ¿Irás?
– Para nada – Contesté, en tono amargoso. – Ni estando loca iría a una fiesta suya.
– Pero si tú fuiste a la primera como invitada especial, ¿De qué hablas?
– Eso fue antes… ahora sinceramente prefiero estar alejada de él.
– Ah, ya veo… ¿Te ha rechazado acaso?
La miré de reojo, con unos ojos tan desorbitados que automáticamente descartaban todas las variantes en ese rumbo.
– Entonces sencillamente se pelearon y ya, ¿No? – Insistió, con ese tono seseante y provocativo que solía usar. – Juro que yo pensaba que ustedes dos comenzarían a salir tarde o temprano.
– Ni de broma, somos demasiado distintos… él es carne y yo soy verdura…
– ¿Por qué no hacer ensalada?
– Charlotte…
– Bien, bien… en fin… ya ustedes sabrán… yo sin duda estaré ahí.
– Si eres sexy y borracha… seguramente te aceptarán como una de ellos…
– Excelente, entonces califico perfectamente.
– Aunque no entiendo en realidad porque le toman tanta importancia en esto de las fiestas VIP… es como si todos esperaran a que Zack les dijera si valen o no la pena.
– Si lo ves de esa forma es obvio que se verá mal – Explicó, mientras bajábamos de su auto y comenzábamos a caminar por el estacionamiento, rumbo a los edificios. – Pero si lo ves con ojos de socialité estas fiestas de Zack serían algo así como las reuniones de la realeza de hoy en día… y obviamente todos queremos ser de la realeza.
– Yo no quiero serlo. – Reté.
– Para que exista la realeza deben existir campesinos – Aseveró. – Y no lo tomes a mal, pero creo que comprendes lo que quiero decir, ¿No? Es obvio que todo es cosa de roles, si a alguien no le gusta sobresalir y prefiere no ser del tipo pavorreal, es obvio que será considerado un campesino, no es malo serlo… es válido buscar sencillamente la tranquilidad… así como también es válido seguir como cachorritos, moviendo la cola, a Zack Mosh y sus fiestas de alta clase; yo sé que no te lo digo nunca… pero a decir verdad el sujeto me cae muy mal, es presumido, prepotente y payaso… pero también hay que admitir que el tipo es un líder y si todos los populares lo quieren pues yo le voy a seguir diciendo mi amor hasta que su luz deje de brillar.
Bueno, supongo que tenía razón con sus palabras… es por ello que guardé silencio hasta que nos despedimos y cada una partió con sus amigos, Karla y Steven reían estruendosamente en los casilleros.
– Tan temprano y ya borrachos, ¿Niños?  – Acusé.
– ¡Es que Steven anda de ocurrente y malvado! – Chismeó Karla, dándole un codazo al chico de cabello cobrizo, estatura bajita y complexión delgada. – Le dije que estábamos pensando en unirnos al club de teatro y dijo “Deberían de unir también a Jacqueline, con todo lo que le gusta el protagonismo”.
Nuevamente Karla comenzó a carcajearse como loca, Steven luchaba por no hacerlo pero tenía tan poco aliento que le fue imposible articular palabra, me disponía a regañarlos cuando se me pasó la imagen de Jacqueline vestida como Peter Pan, sonriendo y jugando en el escenario, disimulé y escapé a mi casillero, dejándolos esperando.
– Dios santo… – Murmuré. – Solo porque nunca habla ya la agarran de…
– ¿Qué tanto estás murmurando? – Preguntó una voz masculina a mi espalda.
Me giré al instante, un chico alto, piel bronceada, con un peinado al ras y una mirada picarona, llevaba una playera hollister azul marino muy ajustada que dejaba ver que aprovechaba muy bien su membrecía en el gym, era Rocko.
Anteriormente Rocko llevaba un peinado mohicano muy característico de él, pero desde hacia cosa de un mes se le había metido en la cabeza la posibilidad de que mientras más cabello tuviera más chicas obtendría, es por eso que ahora, por vez primera desde que le conocía, podía ver cabello creciendo en los costados de su cabeza.
– Pareces uno de esos muñecos calvos que venden en las ferias – Me burlé. – Ya sabes, esos a los que debes de echarles agua en la cabeza y que empieza a crecerles césped con el tiempo.
– Oh, otra vez agua fría, ¿Eh? – Objetó, sin alterarse y posándose a mi costado.
– Peor, prácticamente hielitos salieron de la regadera… ¿Y tú? ¿Qué te tramas ahora?
– ¿Por qué supones que me tramo algo? – Preguntó, arqueando una ceja.
– Bueno… me has dedicado ESA mirada.
– ¿ESA?
– Si… ya sabes… esa que tú haces cuando tramas algo.
– No sé de qué mirada me hablas… pero si tramo algo ahora que lo preguntas…
– Lo sabía… ¿Qué ocurre, Rocko?
– Ya lo sabes, ¿No?
Me encogí de hombros y cerré el casillero.
– Suponiendo que eres igual que Charlotte… seguro hablas de la fiesta de Zack.
– Acertaste – Apuntó. – ¿Sabes que pienso hacer con eso?
– Ya te he dicho que es mejor ignorarlo… pasa de ello… anda, vayamos a clases…
– No me refiero a algo que pueda provocarme problemas, Ellie… estoy hablando de algo más inteligente.
Ahora había captado todo mi interés, el chico guapo cabeza de césped me sonrió con picardía, satisfecho.
– ¿Qué clase de cosa inteligente?
– Una contrafiesta, Ellie… una contrafiesta.

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