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Asociación de lectores y escritores (ALE) (1/??)


Capitulo 1: la explanada de la asociación

Era una tarde de un 7 de agosto del año 2355. Desde hacía una semana que el sol no se asomaba en el cielo citadino a causa de las espesas nubes, que se negaban a dar pausa de lluvia en la ciudad de Puente Grande.  El suelo se encontraba húmedo, y el aire estaba impregnado por el puro y relajante olor de la tierra mojada.

En la inmensa explanada de pruebas de la asociación de lectores y escritores estos percances climáticos no se pasaban por alto: gran parte de los aspirantes no paraban de quejarse de que por culpa de las continuas lluvias los escritorios en los que se supone se debe de tener una reunión con los editores en entrenamiento estaban mojados y les era imposible depositar sus escritos sobre ellos sin arruinar meses enteros de esfuerzo.

Alice miraba con fascinación lo que se encontraba ante sus ojos, era la primera vez que se erguía en carne propia en ese afamado lugar del que tantas cosas se decían por internet. “El infierno de la miseria”, “Centro de crueldad”, “La muralla china”… todos estos apodos, hechos especialmente para recalcar que para ser publicado aquí se tenía que ser muy, muy talentoso.

Fue hace apenas un par de meses que Alice se enteró de la existencia de esta revista. De hecho, fue apenas hace medio año que descubrió que existían las revistas de publicación semanal, más apenas se enteró de su distribución se hizo una completa fanática de las mismas, y no enteramente por el contenido; en realidad, le apasionó la sola idea de un montón de virtuosos escritores dando lo mejor de sí para mantenerse en una permanente competencia de darse a conocer al mundo.

Investigó a fondo en internet acerca de ello y fue así como terminó volviéndose una experta al respecto. Sin nunca antes haber pisado territorio literario, aprendió las jergas de los escritores, aprendió las leyendas que se arrastraban dentro de este nuevo mundo y se hizo una experta en los mejores escritores de las mejores revistas.

Fue así que dio con la “ALE”, una de las revistas más fuertes en cuanto competencia y régimen de exigencias, al darse cuenta de que para ser publicada se tenía que sobrepasar un total de 6 obstáculos con calificación perfecta y que una vez estando del otro lado se tenía que mantener la supremacía sin oportunidades de tropiezo, algo en ella se encendió.

Dicen lenguas antiguas que en todo lector hay un escritor, que en cada persona existe un fuerte deseo de crear historias y de darlas a conocer al mundo. Sin embargo existe también un “empuje” necesario para activar ese deseo, en el peculiar caso de Alice, el empuje fue la posibilidad de socializar con miles de escritores y de competir con ellos hasta levantarse como la mejor.

Con esas posibilidades se sentó en el escritorio de su habitación y escribió, escribió día y noche buscando la perfección, borrando cuando fuese necesario y evitando acelerarse para no arruinar la trama principal. Al principio le costó mucho, pero conforme fue avanzando, mayor fue su capacidad de frenarse y dar descripciones detalladas y de agregar emoción hasta en la más seca escena.


Su historia trataba de la llegada de un alienígena llamado Marthur a la tierra y de sus deseos de dominar el planeta. Desafortunadamente su razón de buscar la dominación era a causa de que en su planeta nadie lo quería ni lo tomaba en serio, por lo que hizo lo que cualquier otro alienígena hubiese hecho: tomar su nave y largarse a dominar un planeta primitivo.

En infortunio para él, y en gracia para la humanidad: la raza de Marthur resultó no ser precisamente la mejor a la hora de diseñar armas, pues los súper rayos ultrasónicos que disparaba su súper magna x790 3000, que en su planeta era conocida por asesinar de un solo disparo y sin excepción a todo el que fuese victima de la misma, a los humanos no les hacia ni cosquillas.

Viendo fracasado su plan de asesinar a todos los humanos uno por uno, Marthur llega a la conclusión de que es necesario armar su propio ejército de humanos que odian a su propia raza para dar frente a los grandes gobiernos y derrocarlos. Es entonces que conoce a David, un joven repartidor de pizza que por azares del destino termina arrollando a Marthur con su motocicleta y se ve obligado a cuidar de él.

Marthur decide que David será su primer reclutamiento, por lo que se pega a él como la goma de mascar y empieza a seguirle a todos lados, David al principio no puede creer que Marthur sea un alíen, pero cuando ve que brilla en la oscuridad termina creyéndole, más se niega totalmente a unirse a su ejército, es así que comienza una historia cómica que trata temas de bien social como la amistad y la amabilidad.

Apenas terminó de escribir su prologo, su primer capítulo y sus planes a largo plazo de la historia, Alice se puso sus patines y salió a toda prisa de su casa, convencida de que había hecho un excelente trabajo y que sin lugar a dudas sería publicada en su primer intento; cosa que según los rumores, nunca antes ha ocurrido en ninguna revista, a excepción de las que están en debut y se encuentran desesperadas por lanzar su primera edición.

– Bien… – Suspiró, apenas recuperó el aliento. Limpió con su mano el sudor de su rostro antes de erguirse por completo. – Ahora… según recuerdo tengo que sentarme en un escritorio vacío y un editor en entrenamiento se me acercará…

Había alrededor de 500 escritorios esparcidos por toda la explanada; esta misma, estaba rodeada de frondosos pinos de bosque y al frente se encontraba el gigantesco edificio de editorial de ALE. Según los foros, los sueños se hacen realidad solamente para los más dotados en ese místico lugar.

Frente a la entrada del edificio de editorial, existía una estatua de aproximadamente dos metros de altura forjada con metal oscurecido. Eran dos figuras delgadas que asemejaban a dos seres humanos cargando al planeta tierra en equipo. El significado de esta estatua no quedaba claro para Alice, ¿Por qué se hacía llamado al trabajo en equipo en una revista semanal donde se rechaza semanalmente a cientos de escritores, y donde lo más importante es el triunfo personal?

No era tiempo de preguntarse eso, Alice sacudió su cabeza y comenzó a caminar hasta uno de los escritorios vacíos. Tanto el asiento metálico pintado de color verde como la mesa gris de plástico grueso estaban llenos de agua. Maldito mal clima.

Miró a su alrededor en busca de una solución, y tras un rato de búsqueda finalmente se encontró con un trozo de cartón suelto y seco. Lo partió en dos partes, usando el primero como una pala, para quitar el agua del escritorio y el segundo para sentarse sin mojarse el trasero, orgullosa de su ingenio esperó pacientemente a la llegada de un editor en entrenamiento.

Apenas a los 5 minutos de espera transcurridos, apareció el susodicho. Era un joven de unos 20 años, enano y gordinflón, de apariencia bastante graciosa, más sus ojos reflejaban seriedad y profesionalismo, tomó asiento frente a ella y entrecruzando sus dedos para crearse una almohadilla para la barbilla se presentó.

– Buenas tardes, yo soy Shawn Rodes y seré tú editor hoy, ¿Cuál es tú nombre?

Alice se ruborizó de la emoción, era justo como lo narraban en los foros: el sujeto amablemente se presentaba y entablaba una pequeña charla previa a la entrevista. Según chicas escritoras con experiencia a sus espaldas, aquí serviría bastante el atractivo femenino, por lo que había que verse originales, tiernas, interesadas y sobretodo, bonitas; es por ello que Alice disimuladamente empezó a moverse de forma coqueta mientras hablaba.

– ¡Hola! – Exclamó la jovencita, levantando su mano a la altura de su rostro. – ¡Mi nombre es Alice Delaware y esta es mi primera reunión con esta revista!

En realidad era la primera reunión en la vida de Alice, sin embargo, según la gente de los foros, era necesario aparentar experiencia anterior con los editores en entrenamiento para que se sintieran amenazados y sucumbieran ante la permisión de la segunda entrevista. Sin embargo, el editor en entrenamiento que le tocó a nuestra protagonista, no reaccionó en ningún sentido, como si fuese un robot.

– Ya veo. – Repuso, rascándose su grasoso cabello. – Entonces ya sabes el procedimiento…

– ¿P… Procedimiento? Eh… así es. – Murmuró Alice, abriendo sus ojos como platos ante la frialdad imprevista del sujeto.

– Bien, entonces comencemos.

Afortunadamente también leyó de eso en los foros. Era ya conocedora que primero que nada, se debe de mostrar el prologo, que es la apertura inicial de la historia y en segundo lugar se muestra los planes a futuro desde un margen superficial: número aproximado de episodios que se lanzarán, número de sagas previstas, y una explicación general de lo que será la trama de inicio a fin.

Alice entregó su prologo, engargolado y en excelente presentación, con letra reglamentaria (Arial/Times New Roman 12 con doble espacio) que el regordete leyó con tranquilidad; esto a nuestra heroína no hizo otra cosa que desesperarla, ¿qué si su historia le resultaba aburrida? Gran parte del prólogo era de contenido cómico y el sujeto no fintó siquiera en esbozar una sonrisa de emoción durante la lectura de 8 páginas completas.

Al terminar de leer, alguien esperaría que el editor dijera sus opiniones al respecto, sin embargo, el sujeto extendió su mano, indicándole a Alice que era hora de revisar el mapa de la historia. Ella sacó nuevamente de su mochila con forma de conejo el cuaderno profesional de 100 hojas y se lo entregó al editor, nerviosa. Sus planes no cumplían con el reglamento de presentación (Desgraciadamente su impresora se quedó sin tinta y estaba tan desesperada por llegar que prefirió hacerlo con una presentación medianamente pobre y a mano)-

El editor hojeó los planes con análisis. Alice mientras tanto, trató de interpretar las pocas gesticulaciones que su rechoncho rostro expresaba. Finalmente, llegó a la conclusión de que el sujeto era un amargado que odiaba a las pequeñitas talentosas como ella y que solo estaba buscando un error en su trama para echarla a la calle. Por suerte, estaba segura de que la trama que había fabricado era perfecta y que el sujeto no encontraría ninguna filtración dentro de la misma.

Pasaron varios minutos hasta que el sujeto bajó el cuaderno y lo dejó sobre la mesa, para comenzar a mirar a nuestra protagonista con seriedad. Para este instante, el chip negativo en el cuerpo de Alice se activó y le sumergió en un mundo de pesimismo. Ya no consideraba a su historia perfecta, y se sentía estúpida por siquiera haberlo intentado en primer lugar. Viéndose conocedora de su falta de talento, pensó cosas como “¿Escritora? ¿En qué rayos estaba pensando? Y “Debí escribir porno, la gente ama el porno… ¿no es así?”.

– Eh… bien… – Comenzó Shawn Rodes, carraspeando un poco antes de empezar a hablar con el entusiasmo de un perezoso recién despertado. – Creo que la historia es divertida e interesante… las personalidades de ambos protagonistas chocan al más puro estilo de las comedias de parejas más populares… es bastante interesante también por el hecho de que los personajes secundarios están en constante cambio y a diferencia de la vecina de piso de David todos son reemplazados por gente igual de prometedora en planes futuros…

Los ojos claros de Alice se iluminaron como estrellas, en su estomago sintió maripositas de felicidad y le fue imposible no ponerse cual tomate ante semejante marea de halagos a su buen trabajo. Ya podía sentir en sus manos el pase libre para ser revisada por un editor de clase 3, ya podía imaginar su primer número impreso, y ya podía ver su estatua en el parque de las leyendas como la mejor escritora de todos los tiempos.

Pobre Alice… aún no sabía que mientras más alto se aspire, más dolerá volver al suelo.

–… Sin embargo tu ortografía es un asco, tu narrativa aún necesita ser trabajada, no logras agregarle emoción a las escenas y claramente no conoces los signos de exclamación, gran parte de la historia la has copiado de otras historias cómicas y les has agregado pequeños cambios que solo logran entorpecer la fluidez de la historia… quizá debas pensar detenidamente si en realidad deseas dedicarte a la escritura… hay personas que simplemente no tienen madera para ello.

El lindo tono rosado en el rostro de Alice se vio reemplazado por un sombrío color morado por debajo de sus ojos cansados. Por momentos se podía jurar que de sus ojos saldrían unos tentáculos asesinos que darían muerte a aquel desgraciado que osó a menospreciar su duro trabajo y a bajarle sus ánimos con tal brutalidad.

Sin embargo la furia le duró poco, su semblante entró en la categoría de “Tristeza” y dando las gracias, se alejó del escritorio, cabizbaja.

Destrozada, Alice se deshizo de las ligas que aprisionaban su cabello en dos coletas coquetas, ¿Qué caso tenía portar el símbolo de la alegría en alto cuando tú espíritu a duras penas podía permitir el movimiento de tus piernas? La chica se palpó sus parpados, sorprendida de que aún no rompiera en llanto. ¿Tan difícil era digerir la cruda realidad que ni el llanto le daría la compañía urgente que ahora necesitaba?

– Soy una idiota… – Pensó. – Como se me ocurre llegar siquiera a…

– ¡¿QUÉ MI TRABAJO NO SIRVE PARA SER PUBLICADO DICES?! ¡Y YO TE DIGO QUE TÚ NO TIENES MAMÁ, PELAFUSTÁN! ¡PELADO INFELIZ! ¡Y TÚ, EL OTRO, TÚ TIENES CARA DE CHANGO!

Alice levantó la vista en la dirección que se originaron los gritos, extrañada. Ante su sorpresa, había varios espectadores reunidos alrededor de un escritorio en específico, probablemente una pelea entre un aspirante inconforme con su calificación, y un editor en entrenamiento se estaba librando en ese momento.

– ¿Pero qué…? – La chica, arqueó una ceja. – ¿Cómo se puede ser tan inmaduro? Yo también acabo de ser rechazada y no ando diciéndole cosas feas a todo el mundo…

– Es uno de los novatos más curiosos que he visto – Explicó una voz a un costado de Alice. Esta se estremeció del susto, pues segundos antes no había nadie a su alrededor. – Viene casi a diario y siempre es rechazado, cuando eso pasa le busca pelea al editor que lo rechaza por un rato y después se va a su casa para escribir algo nuevo e intentarlo a la mañana siguiente.

Un hombre de ojos rasgados, cabello canoso y gesto sonriente que vestía con una gabardina café y un sombrero gris fue el autor de esas palabras. Se detuvo a un costado de Alice, y con una notoria aura de curiosidad apreció la escena del rechazado como si en ella descubriese un extraño encanto que Alice no podía descifrar.

– Ah… un escritor fracasado y perseverante… – Murmuró la chica, mirando con los ojos muy abiertos como los de seguridad sometían al chico y se lo llevaban a la fuerza de la explanada. – Bueno… si no ha funcionado hasta ahora es porque no tiene lo necesario, ¿No?

– Quizá no lo tenga – Repuso el hombre, mientras miraba con una sonrisa como el revoltoso  escapaba del agarre de los de seguridad y se subía a los hombros del editor en entrenamiento para jalarle los cabellos. – Pero lo recompensa con trabajo arduo… eso es lo que necesita la gente… en esta profesión y en la que tú me digas… el trabajo duro a la larga ofrece mayor recompensa que un simple talento nato.

– ¿Está usted diciendo que incluso ese sujeto puede llegar a ser publicado en esta revista?
Ahora Alice se sentía un mal por haberse rendido tan pronto hace apenas unos instantes, visto desde todos los puntos de vista, ese sujeto era mejor que ella, pues no estaba dispuesto a rendirse a pesar de lo que un editor pudiese decirle o hacerle sentir con una crítica negativa, o con muchas más.

– Estoy diciendo que ese sujeto puede llegar a ser publicado en esta revista, sí. – Se encogió de hombros, convencido en sus palabras. – Bien… yo tengo que trabajar, si me disculpas… pero antes, te regalo esto.

De su gabardina, el hombre de gesto bonachón sacó la nueva edición semanal de la “ALE”, que era un tecno libro de grosor considerable y hojas delgadas, en la portada se veía el logo oficial de la revista en color naranja al centro y alrededor un listado de las historias incluidas.

– Muchas gracias, eh…

– Puedes llamarme Ronald. – Interrumpió el sujeto, mientras se alejaba a paso lento con dirección al edificio de la editorial.

– Ese hombre será… ¿Un editor de clase alta? – Pensó, mientras hojeaba con desinterés su nueva adquisición, sin embargo sus ojos se detuvieron con emoción en una de las últimas páginas, en la sección de los rankings.

¡TOP 10 DE LA SEMANA!

1. – Memorias perdidas – Ten Zero
2. –La leyenda del rey dragón – Ten Zero
3. –  Bella agente secreto – Ten Zero
4. – Lagrimas del Dios de la muerte – Ten Zero
5. – El príncipe oscuro – Ten Zero
6. – Horneando el amor – Arwen
7. – Gilgamosh – Samuro
8. – Relatos del Fénix pensante – Cronos
9. –  Juegos de azar – Corazón armado
10. –  Secretos, sueños y otras mermas – Keiko

– Ya veo – Murmuró, sorprendida. – Ten Zero ha logrado repetir la hazaña de tener los primeros cinco lugares del ranking con sus cinco historias, ¡eso es tan admirable! No puedo rendirme… ¡Tengo que ser publicada en esta revista a como dé lugar y debo de quitarle el puesto #1 a Ten Zero!
Fue eso precisamente lo que hizo que Alice se interesara tanto en ALE, que desde hace un par de semanas atrás los primeros 5 lugares estaban ocupados por Ten Zero, el mejor escritor de la revista. La chica encontró dicha hazaña fascinante, no cualquiera puede mantener a tan buen nivel 5 historias en un ambiente tan competitivo como lo era una revista de las 10 grandes. Esto Alice decidió tomarlo como un reto, su sueño: publicar una historia semanal en ALE. Su meta: vencer a Ten Zero.

Tenía que trabajar más duro si quería lograrlo, no se daría por vencida. A la próxima definitivamente crearía una historia tan impresionante que le permitiría cumplir su sueño y arrasar con su meta. Con estos pensamientos fortalecidos, y con una gran determinación, se dio la vuelta y patinó de vuelta a casa.

1 comentario:

Anónimo dijo...

Me gusta esta historia, la niña es peculiar ^^
Pero eso me hace pensar que nunca terminarás OneShot... T^T

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