Lo Último

¡Amo a mi esposa! (Creo) (19/??)

Sobre mis uniformes, sobre lo que pasa cuando te metes con un Mosh y sobre Chelsea Clearwater(Ellie)
(2005, Texas)
El estridente sonido de la alarma de mi celular me despertó de mi hermoso sueño en el que Orlando Bloom y yo estábamos casados, una vez esa maravillosa fantasía se borró de mi mente me vi obligada a poner los pies en el suelo y correr a ducharme, pues ya estaba atrasada 10 minutos más de lo normal y eso significaba ser regañada por Charlotte.
Tomé el baño más rápido de todos los tiempos, ¿Saben lo difícil que es resistirse a que el agua caliente recorra el cuerpo por varios minutos? Es prácticamente imposible; por no mencionar, impensable, sin embargo, tuve que hacerlo; para estar lista a tiempo.
Salí del cuarto de baño envuelta en una toalla y me refugié en mi habitación,  donde mientras me secaba, recordé que Elizabeth me había ordenado  reunirme con ella en el gimnasio durante el almuerzo, por lo que era necesario vestirme con el uniforme de animadora, este, probablemente estaría en el cuarto de lavado ya limpio, planchado, colgadito y oliendo a rosas gracias a mi adorable hermanita.
Me puse mi ropa interior y mi pijama, que constaba de unos shorts azules y una blusa blanca sencilla para bajar a buscar al cuarto de la lavadora, que estaba justo detrás de la cocina y a un lado de la sala, mi padre y mi madre ya estaban en la cocina; mi padre leía el perodico y mi madre hacía el desayuno.
– Ni creas que irás vestida así a la escuela. – Bromeó mi madre.
– No, lo que pasa es que mi uniforme de animadora está en el cuarto de lavado – Expliqué. – Chelsea lo lavó para mi ayer.
– Por cierto, hoy Chelsea se ha ido muy temprano y con mucha prisa, creo que tenía un trabajo de campo o algo así dijo.
Entré al cuarto de lavado mientras mi madre hablaba, no había nada de ropa dentro.
– Que extraño… – Murmuré. – Oye, ¡Mamá! ¿No sabes donde dejó Chelsea mi uniforme?
– No lo sé cariño – Respondió mi madre. – Quizá está en tú cuarto y no te diste cuenta.
– Mi cuarto. – Pensé. – Ahí debe estar, es cierto.
Corrí hasta las escaleras y las subí en 4 patas como cuando niña (para mayor velocidad) y entré en mi habitación, busqué en cada rincón, no estaba por ningún lado.
– ¿Dónde estará? – Pensé. – ¿No lo habrá olvidado, o sí?
Ciertamente era una posibilidad, Chelsea probablemente había supuesto que por ser jueves no necesitaría el uniforme y quizá aplazó su lavado para hoy en la noche.
– Entonces fue mi culpa por no decirle que lo necesitaría para hoy. – Finalicé. – Bien… tomaré la edición de invierno en ese caso, de cualquier forma hoy no hace tanto calor e igual es bastante ligero.
Abrí mi armario y rebusqué en el fondo, donde había guardado la edición del uniforme de invierno desde que se me había entregado, no estaba, en su reemplazo, solo estaba un gancho colgando una bolsa de plástico transparente para protegerle del polvo, alguien había tomado mi uniforme.
– ¡MAMÁ! – Grité. – ¡¿NO HAS VISTO MI UNIFORME DE INVIERNO?!
– ¡VAS A UNA ESCUELA PUBLICA CARIÑO! –Respondió ella. – ¡NO USAS UNIFORME!
– ¡HABLO DEL UNIFORME DE ANIMADORA!
– ¡¿TAMBIEN USARÁS ESO EN INVIERNO?! ¡ESTÁS LOCA, QUE VALIENTES SON LAS ANIMADORAS DE HOY EN DÍA!
Bien, claramente mi madre había amanecido en su modo graciosito, por lo que estaba sola en esto… ¿Dónde podría estar mi uniforme de invierno? Estaba totalmente segura de nunca haberlo movido de lugar y no existía razón para que mi mamá lo tomara por accidente y decidiera lavarlo de pronto, entre toda esa lluvia de ideas llegó a mí una idea demasiado tentadora como para ser descartada.
– ¿Y que si mi uniforme de invierno ha sido tomado a propósito y ahora mismo está junto con mi uniforme de verano quien sabe dónde?
Era imposible, me negaba a creerlo, eso implicaría que todo lo ocurrido el día anterior era una mentira para que bajara la guardia, haciéndome creer que ella y yo nuevamente caminábamos de la mano como un equipo para luego hacerme una infantil jugarreta, jugarreta que me costaría 160 dólares, pues cada uniforme costaba 80 billetes; eso era imposible… era impensable… Chelsea no me haría eso.
Por otro lado, Chelsea… ¿Levantarse temprano? Había vivido a su lado por casi 14 años, e incluso siendo una bebé se quedaba dormida mientras lloraba al sentirse sola, mi hermana era una floja, era imposible que le tomara la suficiente importancia a la escuela como para levantarse incluso antes que yo para irse a preparar un simple “Trabajo de campo”.
El retorcido rompecabezas empezaba a unir piezas poco a poco, solo quedaba una pregunta que hacer… la respuesta decidiría si mis suposiciones eran las correctas, deseaba de todo corazón estar equivocada.
– ¡MAMÁ! – Grité. – ¡¿CHELSEA LLEVABA ALGO CON ELLA CUANDO SALIÓ?!
– ¡ME PARECE QUE LLEVABA EL ABRIGO ESE BONITO QUE LE REGALASTE EN SU CUMPLEAÑOS, EL AZUL!
Caí recostada en la cama, con pesadez.
– ¿Qué has hecho, Chelsea? – Murmuré, mientras estrujaba mi rostro con las manos.
– ¡YA LLEGÓ CHARLOTTE, ELLIE!
Elizabeth amablemente me permitió abandonar la práctica, bajo la única condición de que al día siguiente me reuniera con ella en el gimnasio a la hora del almuerzo para recuperar el tiempo perdido, ¿Qué haría una capitana si una simple novata le fallara dos veces seguidas un día después del otro? Y peor aún, después de que amablemente se le ofreciera apoyo extra, era como morder la mano que te da de comer, en otras palabras, sin duda alguna, quedaría fuera de las animadoras.
– ¡DILE QUE HOY NO VOY!
– ¡¿TE SIENTES MAL?!
– ¡SÍ MAMÁ, DEJAME SOLA!
Lentamente fui deslizándome hasta quedar de rodillas en el suelo con el rostro recargado en mi cama, entre sollozos empecé a llorar.
Primero estaba mi falla, por ser tan mala hermana Chelsea me había hecho una broma cruel en venganza, de haber sido yo un poco más comprensiva quizá esto no hubiese pasado, ¿Por qué era tan difícil dejarla hacer lo que quisiera aun siendo claro que esto era lo que ella deseaba? ¿Por qué siempre trataba de interponerme en su camino aun sabiendo que ella lo detestaba? Si alguien no te quiere o no le agradas lo mejor es hacerte a un lado… sin embargo yo era tan egoísta que me aferraba a la posibilidad de una hermandad ideal, esto terminó cansando a Chelsea y la orilló a odiarme.
Como segunda frustración estaba mi estancia en el grupo de animadoras, ninguna capitana en su sano juicio permitiría que se burlaran de su confianza, las reglas eran severas y establecidas como base principal al éxito en los últimos años del equipo Mc Highley, sin excepciones, ¿Cómo podía presentarme ante ellas descaradamente sin uniforme a reponerme de haber faltado a una práctica? Eso me dejaría como una irresponsable, odiaba eso, era una falla profesional severa y personal.
Lloré, lloré como hace mucho no había llorado, estaba furiosa, triste, decepcionada y con miedo, solo deseaba escapar, quedarme en mi habitación para siempre y olvidar que alguna vez fui animadora y que mi hermana no me quería, ¿Cómo dejar ir los recuerdos para liberarme del sufrimiento? La sola sensación de impotencia a no poder ser una cobarde y escapar de mis problemas como muchas personas hacían me enfureció aún más, con mis manos me apoderé de una almohada y comencé a apretarla con fuerza, sin detener mis inconsolables sollozos.
  Pasaron unos 5 minutos en los que no moví para nada mi rostro de la almohada que sufriría conmigo mi dolor, hasta que llegó un mensaje de texto a mi celular, era Karla.
No me vas a creer lo que acabo de ver, recién he llegado a la escuela y juro que pude ver a Junior jalando a un burro montado por una animadora por los alrededores del campo de football, me pregunto que estarán planeando estos chicos ahora, te espero donde siempre y vamos a ver que es, ¿Te apetece? XOXO
No estoy segura de la razón, pero en ese momento empecé a pensar en ese interesante primer encuentro que tuve con Zack, en el que llegó con un cuaderno y me retó a un duelo de ajedrez presumiendo de estar  llevando a cabo un experimento social por la principal razón de que era un sujeto impredecible… sin embargo… al explicar sus razones él escribió “son varias”, además de que desde un principió se refirió a mí como chica animadora.
“¿De qué color era el cabello de la animadora?” 
No había tiempo para seguir amargándome por mis equivocaciones, pues ahora, había surgido la posibilidad de que Zack estuviese rompiendo mi petición de que se mantuviera alejada de mi hermana y encima de eso, que lo hiciera poniéndola en peligro usándola en uno de sus extraños planes que poco les faltaba para ser delitos federales; me vestí con unos jeans y una blusa sencilla y me até mi cabello con una coleta, me puse unos tenis blancos y abandoné mi habitación leyendo el nuevo mensaje de Karla.
Era rubia, ¿Por? No me digas que ella era tú hermana”
“así es… ella es mi hermana, te explicaré todo cuando llegue, si es necesario falta a la primera clase, averigua con Junior que planean, te veré detrás del gimnasio, ah, y si vez que Zack está cerca mejor espera y no hagas nada
Corrí hasta la puerta como alma que lleva el diablo y me despedí de mis padres con un grito vago pues no había tiempo que perder, tenía que evitar que Chelsea hiciera lo que fuese que tenía planeado hacer para complacer a Zack, justo me disponía yo a correr como loca hasta la escuela cuando me di cuenta de que Charlotte seguía estacionada frente a mi casa, maquillándose con descaro.
– ¡CHARLOTTE! – Grité, mientras había la puerta del copiloto. – ¡Sabías que saldría!
– ¿Qué? Elli… ah… sí… claro que… claro que lo sabía… solo déjame terminar de maquillarme y nos vamos… ¿Bien?
– ¡Claro que no! ¡Es una misión de vida o muerte! ¡Arranca!
Finalmente la misión de vida o muerte tuvo que esperar unos cuantos minutos más, pues según Charlotte, llegar desmaquillada a la escuela era algo impensable, sin embargo, resultó mucho más rápido y cómodo que haber ido corriendo hasta la escuela, cuando el auto de Charlotte dejó de moverse aproveché que fuese convertible y pegué un salto para luego echar a correr como loca rumbo a la parte trasera del gimnasio, que quedaba bastante cerca.
– ¡GRACIAS POR OLVIDAR MAQUILLARTE HOY, CHARLOTTE! – Grité, sin dar tiempo a recibir una respuesta; urgía desenmarañar el plan de los “Mosh”.
No pude evitar volver a pensar lo mismo que pensé mientras lloraba en mi habitación, “¿Por qué me estoy entrometiendo nuevamente en la vida de Chelsea?” “Sí ella está haciendo esto y yo trato de detenerla, ¿No provocará eso que me odie aún más de lo que ya me odia?” “¿Por qué no lo dejo por la paz? Es mejor simplemente dejar que mi hermana menor haga lo que quiera con su vida, yo tendría que ir a disculparme con Elizabeth y rezar por qué no me corra de las animadoras” pero, por alguna razón, en esta ocasión la respuesta llegó por sí misma.
– Por que la quiero… – Murmuré. – Sí hago todas esas cosas que ella odia es porque la quiero y me preocupo por ella, aún si me odia, no me importa, no dejaré que haga estupideces.
Llegué a la parte trasera del gimnasio, donde Karla me esperaba con ansiedad en la sombra, me sentí algo aliviada de que ella tampoco llevara el traje de animadora, aunque inmediatamente recordé que solo yo tendría que estarlo usando hoy.
– ¡Karla! – Exclamé. – ¿Has averiguado algo?
– Lo siento, Ellie, Junior no está por ninguna parte… y cuando traté de buscar en las gradas solo pude ver a la chica de nuestra clase que se la pasa con ellos, Anna, usando al burro para forzar la puerta del cuarto de sonidos, ya sabes, ese que está al lado y que el club de comunicaciones utiliza para explicar las acciones del partido y activar la música para las coreografías de las animadoras…
– ¿Forzar la puerta? – Pregunté, llevándome la mano a la boca. – ¿Para que necesitarán el cuarto de sonido? Seguro quieren decir alguna obscenidad o algo así… tú sabes, algo como “Hey, Mc Highley, hay un burro en el campo de football, ¿Qué harán para evitarlo?”
– ¿Y eso es obsceno porque…?
– Para empezar… ¿Cómo consiguieron el burro?
– Ellie, no empieces a divagar y tranquilízate – Ordenó Karla, tomándome por los hombros y mirándome con seriedad. –entonces déjame ver si entendí lo que decías en tú mensaje en plus con lo que tenemos ahora… ¿tú hermana te ha desobedecido cuando le dijiste que no volviera a acercarse a Zack y ha robado tú uniforme de animadora para trabajar con Zack, Junior, Anna y un burro en una jugarreta infantil que incluye el cuarto de sonido del campo de football?
– De momento así es… y no solo robó mi uniforme, también ha robado el de invierno, en un principio creí que era solo por fastidiarme pero ahora veo que tienen planes para ellos.
– ¿Para que necesitarán dos trajes de animadoras, un burro y el cuarto de sonidos? – Se preguntó Karla, tratando de asimilar todo junto. – Supongo que solo nos queda esperar…
– Supongo que así es… por eso he elegido este lugar para esperar, si te fijas tenemos vista total del campo de football… lo que me deprime es que ahora Elizabeth pensará que soy una irresponsable… se suponía hoy tendría que reunirme con ella a la hora del almuerzo pero sin el uniforme yo…
– Bueno, por suerte ya escuché todo… – Murmuró una dulce voz femenina a mis espaldas, al girarme, asustada, pude ver el dulce y comprensivo rostro de nuestra capitana acercarse lentamente para tomar con sus manos mi rostro.
– ¿Has estado llorando, verdad? – Preguntó, palpando con cuidado mis parpados inferiores. – Sabes… desde la primera vez que te vi me di cuenta de que eras una chica muy pasional en todo lo que hacías… eres tan pasional que no te enteras de que yo soy un juego total… disculpa si me equivoco… pero, además de llorar por tú hermana, lloraste del miedo que te daba el pensar que yo tenía razones de sobra para darte la baja del equipo, ¿Cierto?
– Sí… – Admití, algo abochornada porque ella estuviese sosteniendo mi rostro de esa forma.
– Ya veo… bueno… en casos de extrema emergencia supongo que puedo perdonarte… no te preocupes, soluciona las cosas del todo con tú hermana y con ese burro y ya después hablaremos de tú castigo… pero descuida, no planeo echarte, al menos no aún… puede que me equivoque… pero tengo ambiciosas ideas sobre ti, Ellie.
Elizabeth se dio la vuelta y se fue caminando con ese paso tan ligero y sencillo como el de una gacela, tanto Karla como yo nos miramos con emoción ante la genialidad de nuestra capitana.
– ¡Es tan genial!
– ¡Es tan hermosa!
– ¡Es tan permisiva!
– ¡Es una líder natural!
– ¡Quiero ser como ella!
– ¡Yo también!
– ¡Elizabeth es la mejor!
– ¡Elizabeth es sensacional!
– ¡Cuando sea mamá le pondré a mi hija Elizabeth!
– ¡Yo no, no me gusta su nombre, pero ella es genial! ¡¿No?!
– ¡Sí que lo es!
Pasamos un buen rato admirando a Elizabeth, pues en realidad no pasaba nada en el campo de football, cuando nos dimos cuenta ya era la cuarta hora y nosotras nos habíamos recostado en el pastito disfrutando de la fresca brisa bajo la sombra.
– Lamento que tengas que faltar a tantas clases, Karla… – Me disculpé, cuando los elogios a Elizabeth se terminaron.
– No te preocupes… ¿A quién le importa un record perfecto de asistencia? Estamos en primer año solamente… debemos divertirnos de vez en cuando resolviendo misterios y salvando hermanas menores de las garras del mal…
– Oye, mira… son los del equipo de football… ¿Tendrán practica?
– No creo… – Respondió. – Me parece que hoy eran las audiciones para entrar al equipo de football así que seguro van a arreglar todo.
– ¿Las audiciones? – Pregunté, mirando a Karla con los ojos como platos.
– Así es… las… audi…ciones…
– ¡Van a arruinar las audiciones del equipo de football también! – Gritamos al unísono.
– ¿Qué haremos? – Preguntó Karla.
– No lo sé – Respondí. – ¿Advertirle al entrenador?
– En realidad, me pareció haber escuchado que el entrenador estaba ausente por un par de meses así que los miembros del equipo harían la prueba…
– ¿A qué horas son las audiciones? – Pregunté.  
– Tenía entendido que eran a la hora de salida, pero el que estén ya caminando a la cancha quiere decir que ya empezarán, ¿Cierto?
– Pues… vayamos a preguntar… –Finalicé, poniéndome de pie y ofreciéndole una mano a Karla.
Caminamos hasta la cancha, donde un chico de complexión gruesa comenzaba a acomodar conos de práctica en una línea recta con espacio de un metro.
– Oye… disculpa… ¿Van a empezar ya con las pruebas para el equipo de football? – Pregunté. – Teníamos entendido que era terminando las clases.
– Bueno… el capitán habló con el director por alguna razón y cambió el horario, ya se hizo un aviso por las bocinas de la escuela avisándole a los postulantes, empezamos apenas llegue la hora del almuerzo ¿No se dieron cuenta?
– Ah bueno nosotras… gracias por la información.
Nos alejamos en dirección a las gradas, ¿Por qué se había cambiado el horario?
– ¿No será que quizá se dieron cuenta del plan de Zack y por eso han querido tomarlo por sorpresa? – Propuso Karla, que hiperventilaba con una gran sonrisa de emoción.
– Puede que tengas razón… de cualquier forma, sentémonos en las gradas y vigilemos por si acaso, en caso de que veamos a Chelsea simplemente tenemos que detenerla y llevárnosla.
Así lo hicimos finalmente, tomamos asiento en la última fila de las gradas metálicas, que tenían más o menos cupo para unas 100 personas y que, durante la temporada, se llenaban a tope, pues el espíritu escolar era bastante alto.
 Karla y yo nos perdimos en la charla, estando con ella era imposible aburrirse, hablamos de peluches, de chicos, de las tareas y de la crisis economía en el Congo, poco a poco fueron presentándose los postulantes, al final fueron tantos que las gradas casi se llenan, por supuesto, respetaron nuestro espacio y nuestra fila siguió estando vacía.
– Vaya que son muchos, ¿Eh? – Pregunté. – Parece que todos quieren estar en el equipo de football.
– Es un deporte muy popular… y te da un status enorme… lo peor de todo es que de todos estos seguro muy pocos serán elegidos.
– De hecho, según mis fuentes, señoritas, solo serán elegidos 15 si más no me equivoco, y de esos 15, 5 serán baja durante las primeras semanas dependiendo su desempeño.
– Ya veo… – Murmuramos Karla y yo al unísono, y luego nos giramos, sorprendidas.
Era un chico muy apuesto y estaba vestido con la chaqueta del equipo de football, su cabello era castaño claro y sus ojos eran parecidos a su cabello, amplios e inspiraban ternura.
– Ah, me presento… mi nombre es  Blake Turner, soy el mariscal de campo y capitán del equipo, ¿Les molesta si me siento con ustedes?
– Eh… adelante, no hay problema.
– El chico se sentó a nuestro lado y nos encaró con una amplia sonrisa.
– Me alegro que no se negaran, pues hubiese sido un problema muy grande… aunque no se preocupen… esto terminará tan pronto como empezó.
– ¿Las audiciones? – Bufé. – Creí que duraban muchas horas.
– Ah, las audiciones si duran bastante… lo que durará muy poco será el espectáculo de apertura… es por eso que me he sentado aquí…
– Eh… claro… – Murmuró Karla, en un tono confuso. – En fin… Ah… ¡Ellie! ¡Ahí está Chelsea!
– ¿Eh? ¿Dónde?
–Ahí – Señaló, al otro extremo de las gradas. – ¡mira! ¡Está debajo de las gradas y está hablando con un chico!
Era cierto, justo debajo de las gradas, Chelsea, vistiendo mi traje de animadora hablaba de forma coqueta y ofrecida con un chico que me parecía bastante familiar, tras unos instantes, reconocí a Rock, el chico que me había llevado a casa un día antes.
– Eh, Blake… ¿Podrías quitarte un poco? Ellie y yo tenemos que ir a hablar con alguien.
– Como les dije… no puedo moverme de aquí, prometí que no las dejaría pasar… lo siento, pero no irán a ningún lado.
– ¡¿Qué?! – Exclamó Karla.
– Estás con Zack Mosh, ¿Cierto? – Pregunté.
– No te preocupes, tú hermana no está en peligro…
Miré en todas las direcciones posibles, había postulantes en la fila de abajo así que no era posible simplemente saltar para bajar.
– Chicos… ¿Pueden hacerse a un lado para dejarme pasar? Es una emergencia.
– El que se mueva de sus asientos aunque sea un centímetro queda fuera del equipo… – Sentenció Blake al instante, esbozando una sonrisa malévola.
– ¡No seas malo, por favor déjame hablar con mi hermana!
De pronto, de las dos bocinas ubicadas en cada extremo de las gradas, empezaron a emitirse unos extraños sonidos, después de esto, la canción “Beat it” inundó toda la cancha, provocando la incertidumbre de algunos postulantes.
– Listo, ha empezado… miren, no pueden bajar, pero estamos en la parte más alta, ¿Por qué no miran hacia abajo?
Así lo hicimos, Karla y yo nos pusimos de pie y aprovechamos que estábamos en la parte alta de las gradas para mirar por la parte trasera, se podía observar el dichoso salón de sonido y una pequeña porción de la parte de debajo de las gradas, ahí se apreciaba a dos personas moviéndose… una de ellas era Junior y la otra era… ¿Era un trasero de burro?
– ¿Qué está pasando? – Pregunté.
– Sigue observando – Ordenó Blake. – mira… ya empieza lo bueno…
Chelsea apareció de un costado tomada de la mano con Rock, pensé en gritarle desde arriba pero gracias a las bocinas esto sería inútil, ella encaminó a Rock hasta estar casi totalmente debajo de las gradas y luego coquetamente con sus manos le ordenó cerrar los ojos, probablemente por el ángulo en que él veía la situación le fue imposible darse cuenta de que en las sombras se ocultaban un asno y un burro, por lo que juguetonamente siguió el juego de mi hermana, en ese momento Chelsea se hizo a un lado y salió corriendo, Rock abrió los ojos sorprendido por ese accionar y cuando trató de ir tras ella para buscar una explicación, el burro le pegó una tremenda patada con las patas traseras de lleno en el pecho que lo envió al suelo (Karla y yo soltamos un grito ahogado del susto), Junior aprovechó y salió de la oscuridad, al igual que Anna, a quien no habíamos visto hasta ese momento, ella sostenía algo azul en sus manos.
– Dios mío… es mi uniforme de invierno… – Murmuré, asqueada. – No me digas que…
Efectivamente, mientras Rock yacía en el suelo, incapaz de ponerse de pie o siquiera ejercer resistencia, Anna y Junior empezaron a desvestirlo, una vez estuvo solamente en calzoncillos, le vistieron con mi precioso, costoso y nuevo uniforme invernal.
– Me sorprende que pudieran meterlo en tú delgada cintura amiguita… – Comentó Karla, buscándole el lado cómico a la situación.
– Saben… –Comentó Blake, sin dejar de observar como Junior subía a Rocko en el lomo del burro y le soltaba un puñetazo en el rostro para que dejara de tratar de defenderse. – Hace muchos años, cuando mi padre estudiaba en esta preparatoria existía un dicho… “No te metas con un Mosh que saldrás quemado”, y es una realidad… cuando vi a Zack por primera vez pensé que él sería la primer decepción Mosh en esta escuela… sin embargo, miren lo que ha hecho para vengarse de quien se atrevió a traicionarlo…
– Eso es porque Zack es un criminal… – Me quejé. – Aunque estoy feliz de que mi hermana esté bien y no haya pasado nada malo…
– ¿Criminal? Nah… es un Mosh.
Anna le pegó una peluca rubia a Rocko con pegamento 5000, Junior pegó un letrero con la leyenda “Rocko el calvo rebelde” en el trasero del burro y finalmente lo ataron con una cuerda para que no pudiera bajarse una vez recuperara las fuerzas, seguido de esto Junior le dio una nalgada al burro y este empezó a caminar con dirección a la parte delantera de las gradas, en ese momento la canción se detuvo.
– Señoritas y petardos infelices aspirantes a entrar al equipo de football… – Saludó una voz masculina desde los altavoces. – ¡Quisiera que le dieran un aplauso a Rocko! ¡El tan afamado novato del año!
El burro llegó a ser visto por todos, tanto los aspirantes como los miembros del equipo de football empezaron a señalar con curiosidad y a reírse como locos, pronto todos los presentes aplaudían y gritaban todo tipo de insultos ofensivos para el inmovilizado sujeto, algunos se acercaban a el y le daban bofetadas y otros tantos le lanzaban cosas al burro para que corriera más rápido.
– ¡Rocko se atrevió a meterse conmigo, que esto le sirva de castigo a él y que esto le sirva de advertencia a todos ustedes! ¡No se metan conmigo hijos de perra, que les quede claro que con Zack Mosh nadie se mete sin salir perdiendo!
Uno de los miembros del equipo de football, aquel chico robusto al que le habíamos preguntado sobre el cambio de horario de las pruebas corrió con dirección al cuarto de sonido con una velocidad impresionante, en sus ojos se notaba un enojo total, como si estuviese dispuesto a asesinar a Zack.
– Bueno… aquí mi trabajo terminó, también debo detenerlo a él…
Blake se levantó y corrió al otro extremo de las gradas, donde de un salto se puso sobre el techo del cuarto de sonidos y con otro más cayó frente al sujeto enojado, al cual detuvo con todas su fuerzas con un abrazo forzado.
– ¡ES PROBLEMA DE ELLOS KAROFSKY! – Gritó Blake, forcejeando con el corpulento. – ¡ROCKO SE PASÓ CON MOSH Y MOSH SE DEFENDIÓ, SI TE METES TE VAS DEL MALDITO EQUIPO Y ROCKO QUEDARÁ COMO TÚ MAMADOR!
Para aumentar un poco de picante al ya demostrado espectáculo, Zack salió del cuarto de sonidos y se quedó mirando tanto a Blake como al chico molesto.
– Ah, gordo Karofsky, ¿Cómo has estado? – Saludó Zack, con una mirada radiante.
– ¡TE VOY A MATAR HIJO DE PUTA, TE VOY A MATAR! – Gritó el corpulento, en respuesta a la provocación.
Zack se encogió de hombros y se acercó lentamente a Karofsky.
– Suéltalo, Blake. – Pidió.
Una vez Blake lo soltó, el aparentemente llamado Karofsky fintó con levantar su brazo para golpear a Zack, en ese momento Zack no dudo y le soltó un tremendo gancho directamente a la barbilla, Karofsky perdió el equilibrio y cayó al suelo.
– ¡Eres jodidamente lento, gordo estúpido! – Exclamó Zack, carcajeándose. – ¡Nos estamos viendo, gente! ¡Y devuelvan al burro al refugio de animales Evergreen!
– Vamos al parque… – Ordenó Zack, una vez sus dos socios estuvieron a su lado.
Zack se fue entre aplausos y halagos, siendo seguido por Anna a su izquierda y Junior a su derecha, cual campeón total del mundo, debo decir que ese aire orgulloso le venía bastante bien, pues se veía, hasta cierto punto, atractivo.
– Ese Zack Mosh es lo máximo… – Murmuró uno de los chicos que estaban debajo de nosotras.
– Sí que lo es… – Respondió su amigo. – Está dando una fiesta este fin de semana en su casa, pero es de pulsera así ni en broma nos invita…
– ¿Ahora qué hacemos, Ellie?
–Puedes volver a clases si gustas… yo voy a seguirlos hasta el parque… necesito saber si Chelsea está bien…
– ¿Bromeas? – Exclamó, con un brillo de excitación en los ojos. –Después de ver lo que han hecho sin duda quiero ver más espectáculo, andando.
Así fue que de fracasar en la misión de sacar a mi hermana del malvado plan de Zack terminamos volviéndonos espías, les seguimos de lejos hasta que llegaron a un parque y se sentaron en la primer banca, ubicada prácticamente en la misma esquina, no podíamos avanzar más sin que nos vieran.
– ¿Y ahora? –Pregunté.
– No te preocupes – Me tranquilizó Karla, levantando un pulgar. – Mi abuelita vive por aquí, así que conozco otra forma de llegar por el parque, les llegaremos por detrás y solo tenemos que ocultarnos tras ese árbol de ahí.
Así lo hicimos, dimos la vuelta prácticamente a toda la cuadra y les encaramos por la espalda corriendo en silencio de árbol en árbol hasta que llegamos a uno que estaba apenas a 5 metros de ellos, así que pudimos escuchar el resto de la conversación, Karla y yo nos recostamos, para estar cómodas y por la pura necesidad de estar mejor ocultas, ahora era imposible que nos viesen, el único problema era que Chelsea no estaba con ellos.
– Entonces… he decidido que solo gastaremos mil en la fiesta. – dijo Zack, con si habitual y confiado tono de voz.
– ¡¿Por qué?! – Cuestionó la tierna vocecita de Anna. – ¿Qué otros planes tienes para los otros mil, no será para pagarte mil putas de un dólar, o sí? Porque si es así voy a tener que negarme, ¡en la escuela ya tienes a las animadoras, esas son gratis y tienen los mismos agujeros que las putas!
– ¿Qué dijo? –Murmuró Karla. – ¿Acaba de llamarnos…?
– Así fue… – Respondí, con la boca muy abierta. – ¿Esa fue Anna?
Era ciertamente increíble para nosotras, pues Anna en clase siempre estaba muy calladita y siempre pensamos que era linda, aunque aparentemente era una boca sucia.
– No, Anna… no es para comprar prostitutas… – Respondió Zack. – He decidido que le compraremos ese estúpido cuarto del centro a mi hermano Chris y lo haremos nuestro lugar de estar.
– Pero sí el ha dicho claramente que nos lo vendía en $3000…
– No importa, Anna, porque voy a amenazarlo con contarle a Papá que aún es dueño de esa porquería, verás que si lo amenazo esos 1000 los va a besar, piénsenlo, podemos llevar algunos muebles, conseguir una mesa de ping pong y cosas de ese estilo… ahí podremos ponernos ultra borrachos y experimentar todo lo que queramos… sinceramente ya estoy hasta la coronilla de tener que meter cervezas a escondidas en mi cuarto y de tener que cuidar no oler a cigarro, ¿Ustedes no?
– Sí… – Respondieron Junior y Anna, al unísono.
– Bien, entonces están de acuerdo, ¿Verdad?
– Sí… – Respondieron nuevamente.
– Bien, entonces eso es todo por ahora… mañana vayamos a la escuela como si nada y a la salida nos vamos con Feeney para que compre todo lo necesario, pueden irse.
– ¿No te vienes con nosotros, hermano? –Preguntó Junior.
– No… aún tengo que encontrarme con alguien.
– ¿Aún? – Murmuró Karla. – ¿Crees que sea Chelsea?
– Estoy segura de que así es… – Respondí. – Y desea quedarse solo con ella… ¿No será que quiere besarse con ella?
– Bueno… esperemos que solo sea eso y no llegar más lejos…
Así que esperamos, más nunca sospechamos que la espera sería tan larga, aparentemente con quien Zack se reuniría sería una estudiante o de preparatoria o de secundaria, lo cual tampoco era para sorprenderse.
– Ya he llegado… ¿Te he hecho esperar mucho? Lo siento… quise salirme antes pero sé que me ordenaste no hacerlo así que me aguanté… – Murmuró tímidamente una vocecita tremendamente familiar, efectivamente, era Chelsea a quien Zack esperaba.
– ¿Debemos detenerla ahora? – Preguntó Karla.
– No… yo solo… la dejaré continuar…
– ¿Y eso? – Preguntó. – ¿No has estado hablando todo el día de protegerla?
– Bueno… quizá a ella le guste mucho Zack… además, solo son dos años de diferencia, no es la gran cosa…
– No te preocupes… – Respondió Zack. – Solo fueron un par de horas.
– ¿Y bien..? – Preguntó Chelsea, acercándose a Zack y palpando sus brazos. – Me dijiste que viniera por mí recompensa y aquí estoy… ¿Me la darás?
– Así es, Chelsea… – Respondió Zack, suspirando. – voy a darte tú recompensa, ¿Lista?
Chelsea cerró los ojos y levantó ligeramente sus labios, dándole a Zack luz verde para que hiciera lo que quisiera, sin embargo, Zack rebuscó un poco en su bolsillo y sacó un pequeño papel verde, era dinero, al ver los labios que había puesto Chelsea aprovechó para poner el dinero entre sus labios, ella abrió los ojos sorprendida y tomó los dólares con sus manos.
– ¿Y esto?
– Bueno… son 200 dólares… tú recompensa.
– ¿Eh? Pero tú…
– Quiero que compres dos nuevos trajes de animadora para tú hermana – Ordenó Zack. – Por desgracia el que le pusimos a Rocko se ha destrozado y Junior y yo tenemos planes ambiciosos para el que tú has usado… así que necesito que le compres uno de invierno y uno de verano, cuestan 80 cada uno, lo he investigado, y usa los 40 restantes para ir al cine con ella, pasen algo de tiempo juntas, diviértanse sanamente…
– ¿Eh? ¿Por qué tendría que hacer eso? Mi hermana es una tonta.
– Tú hermana no es una tonta, Chelsea… tú hermana te quiere, te quiere y se preocupa por ti.
– ¡Mentiras! ¡Solo es una metiche total, no la conoces!
– No… no la conozco… ¿pero sabes? Me conozco a mi mismo… en casa ahora mismo me espera mi hermanita menor, la pequeña Becky Mosh, ¿Sabes? Es la primera nena en la familia al menos por estos lares, es la alegría del hogar… tanto mi hermano mayor Bruno, como mi hermano menor Cody y yo la consentimos a más no poder, cuando mis papás la regañan por dibujar en las paredes nosotros nos la llevamos al parque o le compramos un helado… cuando quiere dulces se los compramos y cuando alguien en la guardería se mete con ella amenazamos a los padres de ese alguien…
– Ya veo… – Murmuró Chelsea, que claramente no seguía el punto de Zack.
– Bien… el punto del porque te cuento todo esto… es que me pongo a pensar que haría yo si mi hermanita, adoración total de mi vida, de un día para otro empezara a juntarse con alguien como yo… un inmaduro, delincuente, violento, bebedor y endemoniadamente apuesto chico futuro supermodelo… y te juro… que me da escalofríos del miedo que me provoca imaginarme eso… no puedo… no puedo permitir que ella se ande mezclando con gente de ese tipo…
– ¿Zack? – Preguntó Chelsea, con la voz quebrada.
– Chelsea… Ellie tiene razón… tú no puedes seguir viéndome… y más aún cuando solo lo haces para demostrarte que eres distinta a tú hermana…
– ¡Eso no es cierto! – Exclamó Chelsea, que empezaba a sollozar lentamente.
– Si es cierto, Chelsea, yo sé que tú te has estado saltando de clases porque no quieres parecerte a tú hermana… sabes… la verdad todos mis hermanos siempre han sido un desastre así que no puedo salirte con un ejemplo… pero si yo tuviera un hermano inteligente y bueno en todo, que fuese mayor que yo, seguramente me cansaría de que todos le miraran a él y empezaría a aberrar todo lo que el hiciera… si me dijeran “Tú hermanito Poncho ha conseguido un doctorado” Yo odiaría a los doctores… si me dijeran “Tú hermanito Poncho ahora es actor” Yo odiaría la actuación… ¿Me explico? Eso está mal, Chelsea… debes entender que nadie intenta compararte… y juntándote con imbéciles como yo nunca vas a salir adelante… es por eso que te digo: pienso hacerle caso a tú hermana, deja de buscarme, pues si lo haces voy a ignorarte, espero entiendas que lo hago por tú bien… y espero en serio, que te des cuenta de que ahora mismo en clases hay una hermana que te quiere, te ama y que se muere por llevarse bien contigo y que tiene el corazón roto, pues cree que la odias y que para vengarse te has robado sus uniformes… vete ya, tienes que comprar eso.
– ¡Pero Zack yo…!
– ¡Vete ya y arregla las cosas! – Gritó Zack.
Chelsea se fue caminando en línea recta, tomando dirección a la escuela, inundada en llanto, y Zack se quedó mirándola un par de segundos, luego de eso, se fue caminando por la calle contraria, dejándonos a mí y a Karla sin habla.

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