Lo Último

¡Amo a mi esposa! (Creo) (13/??)

Sobre Chelsea Aeryn Clearwater, sobre el chico guapo y la chica animadora y sobre el escritor del cuarto piso que ayuda con las bolsas pesadas (Ellie)
(2005, Texas)
Tras el incidente del gimnasio provocado por el descarado criminal Zack Mosh la escuela se vio envuelta en una semana de calma, una semana tan pacifica en la que incluso el pobre de Steven comenzó a creer en la bondad de la humanidad nuevamente, pues, sin su cáncer en la escuela, pudo nuevamente ver el sol.
Por desgracia, lo bueno siempre dura poco, de lo contrario, dejaría de ser bueno; así que llegó el tan poco deseado miércoles en que los ataques contra la paz se reanudarían; pero también, llegó con una excelente noticia acompañándole: ya el martes nos habían entregado nuestros uniformes de animadoras (En sus ediciones de verano y de invierno) y ese día comenzaban las practicas.
Me miré con orgullo frente al espejo, el uniforme de verano era precioso: color azul rey con una gruesa franja blanca atravesándole a la altura del vientre contorneada con un fino tono amarillo alrededor de la misma, con la leyenda “Mc Highley” en el medio y una falda azul con color blanco en los dobleces.
Até mi cabello en una coleta, como lo estipulaba el reglamento de vestimenta de las animadoras de Mc Highley; era la hora de comenzar.
Todo parecía ser una mañana común en la residencia Clearwater, el agua caliente se la había terminado mi adorable hermana menor, cuyo rostro no había visto en lo que ya parecían ser 5 años, los waffles que cocinó mi mamá para mí estaban quemados por los bordes, mi papá leía el periódico mientras comentaba indignado cada noticia negativa alegando que en sus tiempos todo tenía un orden y que Bush hijo no era ni la mitad de lo que su padre era, en resumen, una adorable mañana en la residencia Clearwater.
Sin embargo, mientras ton mi tenedor daba corte a uno de mis waffles quemados por los bordes y pensaba que estábamos severamente viéndonos arrasados por el venenoso mal de la rutina ocurrió un evento severamente atípico, frente a nosotros, apareció en la puerta una chica rubia de unos 12 o 13 años con aires de seriedad vestida con una ombliguera rosa escotada, unos shorts cortos de mezclilla y tenis deportivos.
– Mamá, no me dijiste que le habías rentado una habitación a una inquilina –Me burlé. – Mucho gusto, ¿Cómo te llamas, compañera de piso?
La chica puso un gesto de fastidio y buscó apoyo en mi madre, como diciendo “Deshazte de esta loca”.
– Ellie, no seas mala, siéntate Chelsea ya están tus waffles.
– Sí, mamá. – Respondió.
– ¿Vas a ponerte eso? – Pregunté. – ¿No te parece un poco “ramerezco”?
– ¡Mamá! – Se quejó; aparentemente, mi pequeña hermanita planeaba utilizar a nuestra madre toda la mañana como mediadora y moderadora de nuestras conversaciones.
– Ellie. – Riñó mi madre, con ese tono que tanto odio.
– Pero bueno… – Murmuré, tratando de cambiar el ambiente. – Es raro verte por aquí en las mañanas, y por las tardes… y por las noches… ¿A que debemos el honor?
– Chelsea me ha preguntado si Charlotte puede darle aventón y le he dicho que sí, la secundaría está apenas a un par de cuadras así que no habrá problema.
– Ah, ya veo... – Bufé, verdaderamente sorprendida de que mi madre respondiera por ella. – ¿Esto significa que seremos súper amigas a partir de ahora?
Evidentemente, Chelsea no abría la boca más que para masticar pequeños trozos de waffles, así que fui groseramente ignorada, aunque no es como si no estuviese acostumbrada, las actitudes de Chelsea dejaron de ser las de una hermanita linda, cariñosa y admiradora de su hermana mayor cuando la pubertad llegó a su cuerpecito, a partir de ese momento se volvió algo así como una especie de criatura que vive en el cuarto de al lado que me odia y que está dispuesta a atacarme si trato de socializar en exceso.
– ¡ya llegueeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeeee! – Gritó alguien desde la entrada, reconocí la voz de Charlotte.
– ¡Ya voy! – Grité. – Andando, Chels.
No me sorprendió ni un poco que Chelsea no pudo siquiera terminarse la mitad de su desayuno, pero no tenía tiempo para regañarla; aun tenía que lavarme los dientes y tomar mi mochila y Charlotte era ligeramente impaciente cuando una no cumplía con los horarios establecidos.
– Me dices que pase por ti a las 7 y así lo hago, ¡Pero no! ¡Tú ni siquiera estás con la boca limpia! ¿Así celebras tú debut en las animadoras? ¡Elizabeth podrá parecer buena gente pero no por nada es capitana! – Me riñó, durante el resto de mi preparación.
Unos minutos después las 3 ya estábamos en la entrada, Charlotte cambió totalmente su estado cuando vio que mi hermana estaba con nosotras; pues siempre decía que Chelsea estaba destinada a ser como ella.
– ¡Chelsea! ¡Cariño! ¿Vas a acompañarnos hoy? ¡Qué honor! Eso merece el asiento del frente, lo siento, Ellie.
– ¿Eh? – Chillé. – ¡No es justo!
– La vida no es justa, cielo… tú no te cepillas los dientes temprano, Estados Unidos no utiliza el mismo sistema métrico que el resto del globo, México tiene más Maíz que todo Europa junta, Barack Obama será presidente en unos años y tú hermana se sentará enfrente hoy, simplemente afróntalo y vive con ello.
De esta forma me vi horriblemente desplazada al angosto asiento de atrás, donde por cierto, el aire golpea casi como si fuese un barco en altamar, por lo que me recosté para tratar de proteger mi peinado mientras el auto se movía; sorprendentemente me quedé muy cómoda, tanto así que perdí el interés en charlar por la mañana y me limité a escuchar lo que conversaban esas dos.
– ¿Cuántos años tienes ya, Chelsea? – Preguntó Charlotte, con ese típico tono hipócrita-amigable que solía usar con aquellos  a quienes no conoce lo suficiente. – No debe faltarte mucho para graduarte y entrar a la preparatoria, ¿Cierto?
– Tengo 13, y faltan un par de años solamente. – Respondió Chelsea, como siempre, sin sabor.
– ¿Y tienes novio?
– En la secundaria todos son unos perdedores…  busco a alguien mayor… ¿Entiendes, no?
Era honestamente increíble, apenas a un par de minutos de camino Chelsea ya había hablado más con Charlotte que conmigo en 3 meses; debo admitir que me sentí algo celosa, ¿Por qué no podía responderme con la misma naturaleza que a mi amiga?
– Ah, ¿Te interesan mayores? – Preguntó Charlotte, soltando una carcajada seca. – Entonces tal vez tendrías que faltar a clases para ver el catalogo de guapitos de primer año, ¿Sabes? Yo el sábado pasado he ido a la fiesta de uno de ellos, le gusta que le llamen Rocko ¡y está guapísimo!
– No sería mala idea… –Repuso.
– ¡Para nada! – Intervine. – Luego se le va a hacer costumbre.
– ¿Y qué? – Preguntó Charlotte. – Yo lo hago todo el tiempo y soy un éxito.
– No te molestes en debatir con ella, – Murmuró Chelsea. – Cree que soy una cualquiera sin importar lo que pase.
– ¡Claro que no pienso eso! – Exclamé, sin dar crédito a lo que estaba escuchando. – Pero…
– Ya basta, Ellie. – Ordenó Charlotte, en tono decepcionado.
¿Ahora me regañaban por nada? ¿Era acaso una señal de que mi primer día como animadora se vería opacado por una serie de eventos desafortunados?
 – Pero yo no pienso…
– ¡Y llegamos! –Exclamó Charlotte, entrando al estacionamiento de la escuela. – ¿No te molesta caminar el tramo faltante, verdad Chelsea?
– No importa, gracias por traerme. – Contestó, con una sonrisa nerviosa.
¿Cuánto tiempo había pasado desde la última vez que pude ver los dientes de mi hermana? Me aterraba un poco conocer que tan negativos esos datos pudiesen ser; y sin embargo, me aterraba aun más que mi hermana menor se llevara mejor con una amiga mía que conmigo, estaba tan celosa que una vez nos bajamos del auto me fui adelantando de ellas a gran velocidad.
– ¿A dónde vas, Ellie? – Preguntó Charlotte, a mis espaldas.
– Tengo prisa. – Respondí, sin darme la vuelta.
– ¿Quién es él? – Preguntó Chelsea.
– ¿Ahora va a interesarse en un chico mayor? – Pensé. – Y seguro Charlotte se lo va a presentar… bueno, no me importa… ¡Puede hacer lo que se le dé la gana! ¡No me interesa!
– ¿Él? – Preguntó Charlotte. – Ah, ese es Zack Mosh, es un chico malo, es guapo, sexy y hace todo tipo de locuras, si quieres correr riesgos a su lado seguro los consigues… ¿Sabes? Las capitanas lo conocen, si gustas puedo…
– ¡NO! – Exclamé; no sé porque, pero apenas escuché “Zack Mosh” abandoné mi postura de hermana celosa y me volví para encararlas; por desgracia, grité tan fuerte que todos se me quedaron viendo; avergonzada, me giré y seguí caminando, casi corriendo, hasta que sentí que las miradas habían dejado de seguirme.



(2010, Los Ángeles)
Con el avance de los días, la diaria rutina de recién casados fue convirtiéndose en una tarea menos pesada de llevar; hasta tal punto en que ya no me costaba nada levantarme a las 6 de la mañana a prepararle el desayuno a Zack y salir a correr un rato; aunque tampoco era como si todo se sintiese establecido y predecible.
Para mi felicidad y alegría, todas las mañanas, al volver de correr, Zack me esperaba con un regalo sobre la mesa; podía ser cualquier cosa, ropa, joyas, celulares e incluso, en una ocasión un comic de Spiderman.
– Bueno… es que la mamá de Melmar empezó a sospechar así que cerró su puerta con llave. – Explicó en aquella ocasión, aunque eso solo me dejó aun más confundida.
Al volver del trabajo, cada tarde Zack tenía un té de limón esperándome en la mesita de centro frente al televisor; donde me permitía descansar un poco mientras me daba un masaje de pies y me recordaba lo mucho que me amaba.
Veíamos alguna película mientras comíamos lo que él había preparado para cenar (Así es, ahora se encargaba de hacer la cena y la verdad es que no lo hacía nada mal) y aunque él las detestara de esta forma, siempre agregaba caramelo a las palomitas y no rechistaba sí yo prefería ver comedias románticas o cine en blanco y negro que Space Jam y los hombres de negro.
Cuando era hora de ir a la cama me preguntaba en qué lado de la cama deseaba dormir (aunque la respuesta siempre fuese la misma, del lado izquierdo) y ya con las luces apagadas dulcemente me besaba en el oído y pacientemente esperaba mi aprobación o mi negación, y en caso de negarme, ni siquiera insistía.
No es que esa clase de mimos por parte de mi esposo me molestaran, de hecho, estaba encantada y más enamorada de Zack que nunca; sin embargo, no podía dejar de pensar que en los 3 años que teníamos ya de casados anteriormente, él nunca me había tocado los pies, siempre preparaba dos bolsas de palomitas, nunca tocó la cocina y siempre insistía besando mi oído hasta que aceptaba.
¿Mi esposo se estaba volviendo loco? ¿Fetichista de algún tipo o fanático del sadomasoquismo? ¿O era solamente que el chip de sensibilidad se le había activado repentinamente debido al amor creciente entre nosotros dos por estar solos en una ciudad nueva?
De esta forma pasó un mes, podía acostumbrarme a este nuevo estilo de vida, eso era seguro, ¿Pero qué tal Zack? No quería que se sintiera forzado a comportarse extremadamente bien conmigo, tenía que probarle de alguna forma que era justo como él había dicho, éramos un equipo,  y por tal, ambos teníamos derecho a mimarnos.
– ¡Entonces prepárale una cena romántica! – Sugirió Javier; mientras cargábamos un pesado rollo de piel sintética. – Tú sabes, a lo Courtney Cox, vístete con un vestido negro muy sexy y llena toda la sala de velas y coman fondue de rodillas ¡ante el brillo de cientos de velitas!
– De hecho eso suena muy bien, Javier. – Admití. – Pero ¿Cómo se hace la fondue? La verdad yo he metido queso al microondas y no es precisamente de esa forma en que lo tenías planeado, ¿Cierto?
Javier se llevó una de sus manos al rostro; fastidiado por mi ignorancia.
– Ya te hago yo una lista de compras y de donde debes de ir, ¿También has de necesitar velas aromáticas verdad?
– ¡Te lo agradecería mucho! Y no, nunca he usado velas… ya sabes… él y yo solo…
– ¡Sin detalles amiga no me presumas de tú intensa y pasional vida repleta de loco placer!
– ¿Qué están hablando? – Preguntó Shirley, que llegó cargando un montón de sillas desplegables.
– Ellicita va a hacerle una cena romántica a lo Courtney Cox a su niño. – Explicó Javier, mientras dejaba el rollo de piel sintética en el suelo.
– ¡¿En serio?! – Exclamó Courtney, ampliando sus grandes ojos. – ¡Qué emoción! ¡Amo esa escena! ¿Le pedirás matrimonio también?
– Bueno… de hecho ya estamos casados…
Shirley me miró con el mismo rostro de fastidio que hace unos instantes Javier había utilizado; ¿Tan tonta era?
– Javi, lista de películas y series en las que las parejas casadas se vuelven a casar para reanudar la magia…
– No, no, espera Javi no es necesaria la lista… de cualquier forma, la magia entre Zack y yo no se ha terminado… es solo que siento que estos días él hace demasiado por mí y yo también quiero hacer algo por él.
– Ah, bien… – Repuso Shirley, visualmente decepcionada. – entonces supongo que pedir matrimonio no será necesario… que aburrido…
– Listo, ya está la lista – Intervino Javier. – Ve a estos lugares y compra lo que te digo, ¿Por qué no le pides permiso al señor Logan de salir temprano? Después de todo hoy es el día de la reunión esa rara…
– ¿Reunión? – Pregunté.
– Tú sabes… la convención nacional de vendedores de alfombra… la sede en este año es aquí…
– ¿Hay convenciones para alfombreros? – Respondí, altamente sorprendida.
– Solo asisten como 3 personas… – Explicó Javier. – y se ponen a beber y a reír como locos, tampoco es nada serio…
– Pero tampoco quieras demeritarlo frente al señor Logan o frente al calvo Ned, ¡Para ellos esto es cosa seria!
No sé porque no se me ocurrió que el calvo Ned estaría presente en un evento de calidad nacional sobre alfombras; después de todo, aquel sujeto de aspecto bonachón y mente de loco no amaba a nada en el globo más que a las alfombras.
– Está bien… Voy a preguntarle al señor Logan, ¡Gracias por los datos, chicos!



(2005, Texas)
–… ¡Y parece que le gustó Zack Mosh! – Exclamé, finalizando la historia de lo que recién había ocurrido hace un par de minutos. – ¿Puedes creerlo? El tono que usó cuando dijo “¿Quién es él?” Casi se me sale el corazón, ¡Te lo juro!
– Espera… ¿Tienes una hermana menor? – Preguntó Karla. – Hasta ayer puedo jurar que tenías “Hija única” escrito en el rostro…
– Lo sé… eso es porque estaba encerrada en su cuarto siempre, pero ahora por alguna razón ha decidido salir… y encima se interesa por Mosh…
– Espera nuevamente… ¿Ahora le llamas Mosh? ¿Tú y Steven han dado el salto en su relación en que van a compartir enemigos o algo así?
– ¡No! –Exclamé. – ¡Pero Mosh es malvado! Incluso su apellido suena malvado, escucha: “Mosh, Mosh, Mosh”
– ¿No crees que estás exagerando? – Preguntó, al momento en que ingresábamos al aula, Romy y Jacqueline charlaban animadamente en los primeros asientos del fondo a la izquierda, justo frente al escritorio del profesor; nos unimos a ellas y seguimos la conversación.
– ¿Por qué lo dices? – Pregunté.
– Bueno… entiendo que Steven tenga cierto repudio a Zack y a su guapísimo mejor amigo Junior, con quien por cierto hablé antes de que tú llegaras, pero ¿Por qué también tú debes de tenerlo si no te han hecho nada malo? Por como yo lo veo, Zack es solo el típico chico apuesto que quiere llamar la atención y que es inofensivo, ¿Por qué no lo dejas por la paz? Digo, el que tú hermana haya pensado que sea guapo no significa que vayan a casarse.
– Tienes razón… – Murmuré, con mi ira asesina totalmente retenida.
– ¡¿Ahora podemos empezar a alegar de lo hermosas que nos vemos en nuestros nuevos uniformes de animadoras?!
– Casi… ¿Hablaste con Junior?
– Un poco, sí… se ha sorprendido mucho al ver que ahora era animadora; de hecho me quiso pedir un favor al respecto pero se fue cuando vio a su primo y ya no pudimos hablar…
– Ya veo… – Murmuré. – Ese Junior no creo que sea un criminal o algo parecido… quizá Zack lo esté corrompiendo…
– Ellie, lo prometiste…
– Ah, claro… te ves preciosa, amiga… ¿Dime, crees tú que mi hermana y él lleguen a hacer buena pareja? Un narcotraficante y una Charlotte 2, ¿Qué opinas?
Un par de comentarios negativos después las clases comenzaron; pude finalmente alejar de mi mente mis celos de hermana y mi odio injustificado a Zack Mosh gracias a los vectores y a Hitler para concentrarme en cosas verdaderamente importantes como la segunda guerra mundial y el álgebra.
 Durante la clase de literatura la profesora López llegó con un interesante proyecto para todos nosotros, el cual consistía en juntarnos en parejas y escribir un libreto de una obra famosa de la época de la iluminación con tintes del presente, el valor de dicho proyecto sería de 30% de la calificación total; naturalmente, Karla y yo hicimos pareja, mientras que Jacqueline y Romy hicieron lo propio, a la hora del almuerzo, estaba tan fascinada con la idea que no podía esperar más para comenzar.
– Karla, estaré en la biblioteca, quiero ver obras de la época para hacerte una lista y que escojamos juntas, ¿Te parece?
– Sabía yo que no nos iríamos simplemente por Romeo y Julieta... – Bufó. – Bien… ¿Quieres que te acompañe?
– No, no te preocupes – Respondí. – no tardaré mucho… en 10 minutos estoy con ustedes.
La biblioteca de la escuela estaba casi vacía, solo había un par de chicas estudiando y un chico trabajando en una de las computadoras, me acerqué con la bibliotecaria y registré mi entrada, luego de preguntarle por la localización comencé con mi búsqueda, no tenía idea de que tuviesen tantas novelas dentro de una biblioteca de la escuela.
– ¿El fantasma de la ópera? – Pensé. – ¿Contará eso como obra grande de la época de la iluminación?
No me haría daño leer un poco para enterarme de las similitudes con la película, por lo que tomé asiento y me puse a leer en una mesa libre que tenía un tablero de ajedrez en el centro; era increíble; la película era una de mis favoritas, sin embargo, la obra era más profunda e intensa.
– ¿Así que a esto se refieren con eso de que los libros son mejores que las películas? – Pensé. – Debo comprar los libros de Harry Potter en ese caso…
Sentí como alguien llegó y se sentó a mi lado, al levantar la vista me topé con una hoja de cuaderno frente a mi rostro, leí el contenido:




Hagamos un experimento social, ¿te parece? mi nombre, así como el tuyo no importa, por ahora nos conoceremos como "Chico guapo" y "Chica animadora" ¿bien?

Me imagino que estás confundida, digo, si de la nada alguien tan ardiente como yo se me acercara sin decir nada y me pusiera a leer algo mientras acomoda un tablero de ajedrez juro que tendría muchísimo miedo, pero no te preocupes, no estoy loco ni soy un criminal ni trato de ligar contigo, por muy raro que parezca solo quiero jugar una partida de ajedrez contigo para disfrutar de tus reacciones
, ¿Mis razones? Bueno… son varias, pero una de ellas es que soy un tipo impredecible, y me gusta recordarlo, así como me gusta que todos los que estudien en mi escuela lo recuerden.
¿Qué me dices? ¿Aceptas? Digo, por supuesto que puedes negarte… no es como si fuese un secuestrador o te estuviese apuntando con un arma, sin embargo, si te negaras el experimento fracasaría y yo tendría que empezar de cero… ¿Puedes vivir con eso?”
Por cierto, las reglas son: No hablar, solo jugar… te permitiré escribirme una pregunta por cada turno que finalices sin perder el juego, de hecho este es el lado interesante de la actividad, por cada turno que yo siga vivo, tendrás que responderme una pregunta con honestidad total… aunque por supuesto, tú también puedes divertirte, pregúntame lo que quieras y tendrás respuesta… entonces, ¿Quieres que veamos quien hace mejores preguntas y quien juega mejor al ajedrez? ¡Andando, nena!
Atentamente: Chico guapo.

Me fue inevitable soltar una risita fascinada, ¿Quién era el autor de algo tan original como esto? ¿En serio no trataba de coquetear? Quité mi rostro de la hoja y a quien vi era precisamente a quien menos esperaba que fuese.
Cabello negro brillante con textura usando su largo flequillo levemente hacía arriba, largas patillas, altaneros ojos azules, piel clara, labios color coral opaco y una fila de perfectos dientes tan brillantes como perlas esbozando una confianzuda sonrisa de estrella de cine; primera vez que veía de tan cerca a Zack Mosh, que con su mano me ofreció su pluma; al hacer contacto nuestros dedos sentí escalofríos, estaban fríos.
– ¿Qué debería hacer? – Pensé. – Esto suena divertido y todo pero… bueno… ¿Qué tan bueno puede ser en ajedrez siendo un abusivo escolar? Seguro le gano en unos cuantos turnos…

Hola, Chico Guapo, acepto tú desafío =) estoy ansiosa por saber si eres tan bueno jugando ajedrez como creando experimentos sociales, ¡Andando!
Como las blancas mueven primero, Zack cortésmente me cedió el primer movimiento y así, la guerra comenzó:
P: ¿Eres amigo del subdirector?
R: Sí.
P: ¿Cómo lo sabes?
R: Te he visto bromear con él después del incidente en el gimnasio.
P: ¿Por qué lo has hecho?
R: Porque es divertido.
P: ¿Te gustó ese concierto?
R: No pude escuchar muy bien, todos se volvieron locos, pero lo que pude escuchar me gustó mucho.
P: ¿Eres drogadicto?
R: No.
P: ¿Qué clase de pregunta es esa?
R: Bueno, tenía esa duda, es que no pareces ser una buena persona.
P: ¿Sabías que mi mejor amiga y tú socio rubio parecen estarse coqueteando?
R: No tenía ni idea, luego le preguntaré.
P: ¿No parezco una buena persona? ¿Qué significa eso?
R: Bueno… eres un criminal, ¿No?
P: ¿Coca-Cola o Pepsi?
R: Coca-cola
P: ¿Criminal?
R: Sí, rompiendo cosas y armando caos…
P: ¿No lo eres?
R: Nunca lo había visto de esa forma… aunque sí que amo el caos, tienes razón… soy un criminal.
P: ¿Eres una mojigata, verdad?
R: Eso es bastante grosero, por supuesto que no.
P: ¿Eres alcohólico?
R: Claro que sí.
P: ¿Qué crees?
R: ¿Qué creo?
P: Lo mismo que la respuesta.
R: Jaque mate =) nos vemos, chica animadora, aunque claro, prefiero irme con una recompensa… ¿Por qué no me dices tú nombre? Igual, tú ya sabes el mío por lo que me has dado a entender.
Ellie Clearwater, recuérdalo =)
Zack se puso de pie, me dio una palmadita en la espalda y se alejó en silencio, nunca dejó de sonreír; debo decir que me tomó por sorpresa su inesperado talento para el ajedrez, así como también su originalidad, tal vez no era tan mal sujeto después de todo, aunque claro, no podría comentarle esto a Steven si es que seguía queriendo ser su amiga.
Oculté esto de las chicas, pues no podía repentinamente solo decir que había cambiado de bando y que ahora pensaba que Zack Mosh era un buen sujeto, y no es como si lo pensara realmente, más bien había entrado en la categoría de “Interesante-peligroso” de mi amplia lista de etiquetas; ya el tiempo iría diciéndome lo que “Chico Guapo” era realmente.




(2010, Los Ángeles)
– Son $50.50 – Indicó la cajera; sin alterarse por mi demacrado rostro de sorpresa, ¿Quién cobra tanto dinero por un simple e insignificante trozo de queso que ni siquiera llena mi puño y un montón de cera solida para quemar?
– Aquí tiene. – Respondí, con una sonrisa amable y con el dinero en mano.
Desafortunadamente el cielo ya estaba oscuro para cuando terminé de reunir todo lo necesario, por lo que probablemente Zack no tardaría en llegar a casa de su ensayo en la banda, eso significaba que ya era imposible sorprenderlo con todas las velas colocadas y el queso listo para ser comido; sin embargo, igual era la sorpresa lo que contaba.
También había agregado a la lista de Javier un poco de burbujas, sales y perfumes de baño, para darle un masaje mientras tomaba un relajante baño en la bañera; definitivamente Zack iba a tener una velada inolvidable aunque para ello tuviera que verme obligada a asesinarlo.
Tras varios minutos de caminata, finalmente llegué a la entrada del edificio, sin embargo, mis brazos ya estaban acalambrados de cargar con tantas cosas, ¿Desde cuanto me cansaba solo por cargar un montón de jabones, un poco de queso, un horno de fondue, unas velas y las compras de una semana? Me recargué en la pared, con la intención de darme un ligero descanso.
– Veo que carga con muchas cosas, ¿Le molesta si le ayudo? – Preguntó una gruesa voz masculina desde la entrada.
Era un sujeto bastante alto, rubio con ojos claros que vestía un elegante traje azul marino con una corbata roja a rallas azules, su rostro estaba bastante bronceado y pese a que su expresión era severa y su voz gruesa, su tono de voz era amable y de sus labios se dibujaba una sonrisa de buen samaritano.
– Muchas gracias. – Respondí. – Pero vivo hasta el tercer piso.
– Entonces no hay problema – Repuso. – Yo vivo en el cuarto piso, ¿Me permite?
Tomó mis bolsas y con una reverencia me indicó que pasara yo primero, señal de que había sido correctamente educado en cuanto a las leyes de la caballerosidad americana.
– Lo siento, en serio, pero también se lo agradezco.
– No se preocupe, ¿Sabe? En este edificio somos muy pocos inquilinos, entre nosotros tenemos que ayudarnos.
– ¿Cuánto tiempo tiene usted viviendo aquí? – Pregunté. – No recuerdo haberle visto nunca.
– Tengo ya un par de años, lo que pasa es que rara vez salgo, soy algo así como un vampiro.
– Ya veo… – Murmuré.
– Pero en realidad no soy un vampiro. – Aclaró, en tono nervioso.
– Lo sé, no se preocupe… ¿Entonces, a que se dedica?
– Soy escritor… y actualmente estoy tratando de hacer una novela que revolucione la industria de la literatura… sin embargo, no me va muy bien con eso… por eso me la paso encerrado gran parte del tiempo.
– ¡¿Escritor?! – Exclamé. – ¡Que divertido! Sabe… he escuchado que dentro de todos existe un deseo oculto de escribir…
– Eso podría ser correcto… – Murmuró, una vez estuvimos en la entrada.
– Muchas gracias, señor… eh…
– Me llamo Ryan, Ryan Greaves, tengo 28 años y soy su vecino del cuarto 99.
– ¿99? – Pregunté. – Vaya, ¿Cuántos cuartos tiene este edificio?
– Ah, ¿No lo sabe? – Preguntó. – Este edificio cuenta con solo 12 cuartos, pero el dueño está loco y solo tiene sus números favoritos como números de habitación.
– ¿En serio?
– Así es… si gustas, tú y tú esposo pueden acompañarme algún día a cenar en mi departamento y les contaré todos los datos curiosos sobre el lugar y sus alrededores.
– ¿Conoce a mi esposo? – Pregunté.
– No, lo digo por el anillo – Respondió, nervioso.
– Ah, claro… – Repuse, acariciando el precioso regalo de compromiso de Zack. – A veces olvido que lo llevo, ya es parte de mí…
– Lo entiendo… ¿Entonces, es un tal ves? – Preguntó, tartamudeando un poco.
– ¿Por qué no? Será divertido… Nos veremos un día de estos para planearlo bien, ¿le parece?
– Bien, pero van a tener que hablarme de tú si quieren que cocine delicioso.
– Es un hecho entonces, mucho gusto, Ryan.
Con un apretón de manos amistoso, Ryan caminó por el corredor hasta las escaleras y se perdió en su travesía al cuarto piso; yo, en cambio, abrí la puerta y entré a mi departamento, preparada para darle a mi esposo la velada de su vida.

1 comentario:

Anónimo dijo...

sorry hermano por demorando tanto con el coment. me puse a leer una vez mas 2 mundos, un sentimiento XDD...
cap intrigante en cierta forma, se ve que esta tomando forma este "DORAMA" 10/10 *¬*

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