Lo Último

¡Amo a mi esposa! (Creo) (1/??)


Sobre mí esposa, sobre nuestros sueños y sobre nuestra llegada a la tierra de las estrellas (Zack)
(2007, Texas)
Togas y birretes abundaban ese bello viernes en la preparatoria Mc Highley, como de costumbre en Texas el calor era considerable y un brillante cielo azul iluminaba todos los alrededores; en ese momento el director estaba dando un aburrido discurso para todo el alumnado en el gimnasio, alguna tontería sobre volvernos hombres e ir a la universidad para forjarnos finalmente como verdaderos seres de bien; mi amigo Junior y yo en vez de escucharlo, estábamos charlando de cosas más importantes.
– ¡¿Le pedirás matrimonio?! –Preguntó Junior; casi gritando. –  ¡¿En serio?!
Junior era un chico rubio de ojos azules con gesto perdido, un chico que olvidaría su cabeza sí no estuviese pegada a su cuerpo, mi mejor amigo.
– ¡Es enserio, hermano!  –Respondí. – ¡Ellie es la mujer de mi vida! ¡Estoy seguro!
– ¿Pero es de veras deveritas? Porque si es así estoy dispuesto a ser padrino de bodas y madrina y todo eso…
¡Exacto! ¡Tú y Karla podrían ser los testigos! ¡Y haríamos una fiesta entre nosotros! Tú sabes, familia, ustedes, Rocko, Anna y nosotros, ¡Será el mejor momento de mi vida!
Pero… Hermano… Apenas te vas a graduar de la preparatoria… ¿Piensas casarte tan pronto? ¿No quieres ir a la universidad o algo?
La expresión de Junior era severa, y cuando la expresión de Junior era severa significaba que era llegado hora de hablar con seguridad y corazón.
– Tranquilo, hermano ¡Iremos a Hollywood! ¡Yo entraré a una banda y me haré famoso, y ella será una actriz de renombre internacional! Todo irá bien.
Junior se encogió de hombros, resignado ante mi determinación; luego esbozó una sonrisa y me abrazó con su brazo derecho.
– Sí tu sueño es ser una estrella y estar con Ellie, tienes todo mi apoyo mi hermano.
– Muchas gracias hermano, es bueno tener tú apoyo… estoy tan nervioso…
– Estoy seguro que irá bien, ella está loquita por ti.
– Por cierto –Recordé. –No volviste a decir nada sobre tus estudios, ¿Qué será de tú vida a partir de ahora?
– ¡Voy a quedarme a estudiar aquí en Texas mi hermano, estudiaré en UTEP! ¡Seré un abogado surfista!
– Ah, ¿Seguirás los pasos de tú padre después de todo?
– ¡Claro! ¡Ese viejillo sí que sabe rockear!
Siempre me pregunté cómo era posible que alguien tan agradable, ligero, despreocupado y maleducado podía ser hijo de la viva imagen de la rectitud; el padre de Junior era un juez muy conocido en Texas por ser rígido y tradicional y Junior era más bien un alma libre imposible de ser comprendida por ojos mortales; imaginármelo siguiendo los pasos de su viejo me era sencillamente imposible.
Todos los estudiantes se pusieron de pie y lanzaron sus birretes al aire en un tremendo grito de júbilo, Junior y yo nos miramos con confusión e hicimos lo mismo; al parecer la graduación finalmente había concluido.
 – ¡PESCADOS, PESCADOS, PESCADOS! – Gritó Junior, una y otra vez, pronto fue imitado por todos y el gimnasio se volvió un templo de alabanza a los pescados.
– ¡Nos hemos graduado, hermanos! – Gritó alguien a nuestras espaldas, al girarme pude ver a Rocko, que ya no tenía puesta su toga y ahora llevaba una playera de tirantes blanca y unos jeans sencillos; Rocko era un chico con el cabello rapado a excepción de su pequeña mohawk y con un físico de envidia; era también gran amigo mío y de Junior.
Nos abrazamos y empezamos a saltar al grito de “Pescados, Pescados”; no pasó mucho cuando una chica con el cabello corto y unas gafas negras de no más de 1:55 m. llegó corriendo a abrazarnos; para después lanzarnos confeti y agua en la cara; esa era Anna, otra gran amiga.
– ¡Maricones, lo hemos logrado! – Gritó Anna. – ¡Nos graduamos!
– ¡Puedes estar segura de ello, enana del mal! – Celebró Rocko, soltándole un golpecito. – De hecho ahora tendrían que estar aclamándonos.
– Tienes razón… –Observó Anna, con una sonrisa. – Tengo una idea, Rocko, cárgame por favor.
Rocko obediente subió a Anna a sus hombros, una vez estuvieron totalmente erguidos Anna soltó un silbido tan potente que acalló todos los gritos de “Pescados, pescados” y tomó la atención de todos los presentes.
– ¡Escúchenme, generación del 2007! ¡Hoy nos graduamos todos! ¡Felicidades!
Hubo aplausos y gritos de júbilo como respuesta al aparente discurso de Anna.
– ¡ESPERENSE IDIOTAS AUN NO TERMINO! – Riñó Anna, con mal humor. – ¡Como les decía… fue un honor estar con ustedes! ¡En verdad! ¡Son todos sensacionales, y les deseo lo mejor de lo mejor en sus vidas!
Nuevamente hubo aplausos de júbilo y aplausos por doquier, Anna tenía a todo el gimnasio conmovido.
– ¡HIJOS DE PERRA ESPERENSE A QUE TERMINE DE HABLAR! – Gritó, con una voz escalofriante que dejó a todos boquiabiertos; incluyendo a los profesores. – ¡A la mierda con esto…! ¡Vamos a aclamar al que se encargó de hacer de estos 3 años los mejores de nuestras vidas! ¡¿Qué dicen?!
Hubo algunos segundos de silencio, sin embargo poco a poco el grito de mi apellido fue resonando en todo el gimnasio.
 ¡MOSH, MOSH, MOSH, MOSH…! – Gritaban una y otra vez; era vergonzoso y a la vez honorifico.
– Sabía que esta iba a salir con algo así. –Murmuré a Junior. – Esto es ridículo.
– ¡MOSH, MOSH, MOSH, MOSH! –Gritó Junior, en respuesta a mi queja; lo único que pude ver antes de volar por los cielos una y otra vez fue una horda de togas corriendo hasta donde yo estaba; después, todo fueron aplausos y aclamaciones en mi nombre.
Estuve en los hombros de cientos de personas, me tomé fotos con miles, escuché mi nombre al menos un millón de veces y no tuve ningún instante para buscar a Ellie, pues siempre que estaba libre llegaba alguien a abrazarme, cargarme, lamerme, tratar de besarme o besarme; lo único que yo deseaba era estar a solas con ella y poder decirle que mi voluntad era estar a su lado por el resto de nuestras vidas.
– ¡Eso es porque somos los reyes de esta escuela mi hermano! –Gritó Junior como si me hubiera leído la mente, desde los hombros de Susie Caboozie, la gigantesca campeona del equipo de lucha. – ¡Es natural que la gente que nos ama quiera estar con nosotros al menos esta última ocasión!
– ¡¿Dónde están Anna y Rocko?! –Grité, antes de sonreír para la fotografía familiar de Jennifer Thompson.
– ¡la última vez que los vi estaban levantando al señor Feeney en hombros!
– Bien, ve a buscarlos ahora mismo. –Ordené. – Voy a necesitar que encuentren a Ellie y que le digan que la estaré esperando en la cafetería.
– ¡A sus órdenes, señor! – Respondió Junior, haciendo un saludo militar (Por cierto, seguía montado en Susie Caboozie). – ¡A las 1900 usted estará celebrando su compromiso!
– Muchas gracias, Junior… lamento hacer que te enfrentes a la perrada tú solo…
– No importa hermano… estando arriba de Susie Caboozie poco pueden hacerme, tú ve a esperar a tú chica… ¡HAZLA TUYA!
– ¡Nos vemos! Eh... y adiós, Susie.
– Adiós Zack, suerte con Ellie –Respondió Susie en un tono coqueto. – Y recuerda que tienes mi correo si alguna vez las cosas no salen bien entre ustedes dos yo estoy dispuesta a…
– ¡Genial, Susie… acabas de darme escalofríos por el resto de mi vida! – Gruñí, abrazándome. – ¡Me largo!
– ¡Susie, nuestra meta es rescatar a Anna y a Rocko, acelera a toda velocidad al norte y no temas asesinar a alguien si es necesario! – Gritó Junior, fue lo último que pude escuchar antes de entrar al edificio de la cafetería.
La cafetería estaba totalmente desierta; por eso, tranquilamente pude colarme hasta la cocina donde me esperaba mi fiel guitarra guardada en su estuche; unos días antes le había pedido de favor a Feeney que la pusiera ahí el día de la graduación y que dejara las puertas abiertas y como siempre: Feeney cumplió.
Me llevé la correa de la guitarra al cuello, verifiqué si estaba correctamente afinada y esperé de cuclillas mirando a través de los cristales de las puertas por un par de minutos, no tuve que esperar mucho para que ella llegara.
Una chica alta y delgada que vestía una toga azul marino entró en la cafetería; mirando de un lado a otro con confusión; su larga cabellera rubia llegaba hasta la cintura y opacaba incluso a la tela más hermosa, sus ojos verdes cual esmeraldas eran la perdición para cualquier hombre, incluyéndome; su nariz, su nariz era simplemente perfecta; como cincelada especialmente para su hermoso y blanco rostro carente de imperfecciones; no existía maquillaje o cirugía capaz de mejorar tal nivel de perfección, ella era mi amada, mi razón de ser, mi todo, mi Ellie.
Me puse de pie y abrí las puertas de las cocinas con gran fuerza para alertarla de mi presencia; no puedo explicarlo, hace unos minutos estaba muerto de miedo y temblando a tal punto de querer escapar y cancelarlo todo; sin embargo, apenas la vi; sentí la necesidad de continuar, no había otro camino más que este.
– ¡Zack! – Exclamó Ellie, con esa dulce pero fuerte voz que le distinguía y que me derretía. – ¿Qué hacías ahí dentro? Bueno, no importa… ¡Felicidades mí amor!
Ella corrió a mis brazos y se entrecruzó a mi cintura con fuerza; mi corazón se aceleró y por mi cuerpo se recorrió una dulce sensación de felicidad que había sentido desde la primera vez que se había abrazado a mí de esa manera.
– Felicidades, Ellie. –Respondí, correspondiendo a su abrazo y poniendo mi barbilla sobre su cabeza. – Finalmente nos hemos graduado… ¿No te alegra?
– He llorado mucho toda la mañana, no sabes lo doloroso que es decir adiós a estos 3 años tan hermosos… pero hay que seguir adelante… así que si no me puedo alegrar al menos puedo aceptarlo… ¿No crees, amor?
 Su mirada era esperanzada y profunda, no podía ver esa mirada sin dejar de preguntarme que había hecho yo para merecer tal recompensa; no podía evitar imaginarme que haya arriba había alguien que me quería mucho para premiarme con tan bello y perfecto ángel.
– Sobre eso, Ellie… hay algo que quiero decirte…
– Oh, Dios mío… –Ellie puso un gesto asustado. – ¿Estás embarazado?
Solté una risa nerviosa; por unos instantes ese gesto me había hecho pensar que estaba a punto de ser rechazado.
– Bueno… no… pero…
Ellie se abrazó a mi pecho y se aferró a mí, dándome camino libre para expresarme.
– Nunca había sido tan feliz… cada día contigo es el mejor día de mi vida… cada día a tú lado experimento sensaciones tan asombrosas que me siento el hombre más feliz del mundo… creo que esta canción va a dejar bien claro lo que quiero decir.
Llevé a Ellie de la mano hasta una mesa y le indiqué que tomara asiento, llevé mis manos hasta mi guitarra y empecé a tocar; con una sonrisa en el rostro y más deseoso que nunca de estar al lado de mi amada.
MARRY ME - TRAIN
http://www.youtube.com/watch?v=ghZt2cILcCU
Forever can never be long enough for me
Feel like I've had long enough with you
Forget the world now we won't let them see
But there's one thing left to do

Now that the weight has lifted
Love has surely shifted my way
Marry Me
Today and every day
Marry Me
If I ever get the nerve to say
Hello in this cafe
Say you will
Mm-hmm
Say you will
Mm-hmm

Together can never be close enough for me
Feel like I am close enough to you
You wear white and I'll wear out the words I love
And you're beautiful
Now that the wait is over
And love and has finally shown her my way
Marry me
Today and every day
Marry me
If I ever get the nerve to say hello in this cafe
Say you will
Mm-hmm
Say you will
Mm-hmm

Promise me
You'll always be
Happy by my side
I promise to
Sing to you
When all the music dies

And marry me
Today and everyday
Marry me
If I ever get the nerve to say hello in this cafe
Say you will
Mm-hmm
Say you will
Marry me
Mm-hmm


(2010, Los Angeles)
Era un edificio de ladrillos de 5 pisos notoriamente antiguo, localizado en un viejo distrito comercial de la ciudad de Los Ángeles California, las salidas de emergencia por incendios parecían estar a punto de colapsar y el elevador no funcionaba, todo el edificio (a excepción de los departamentos) estaba tapizado con una alfombra purpura bastante fea y las escaleras rechinaban a cada paso que se daba; este paraíso terrenal de 1500 dólares mensuales sería nuestro nuevo hogar a partir de ahora.
Por dentro el edificio tenía un diseño muy curioso, las escaleras pasaban por el centro de cada piso, dividiendo a los departamentos en largos pasillos horizontales; para nuestra fortuna, nuestro departamento se encontraba en el tercer piso y este era el único que solo tenía 2 departamentos en él, aunque era algo aterradora la idea de ver siempre un solitario y largo pasillo era agradable saber que no teníamos porque preocuparnos de los vecinos ruidosos; pues el más cercano estaba a unos 30 metros.
– ¡Un poco más a la derecha! – Ordenó Ellie.
– ¿A la derecha? ¿La tuya o la mía? – Pregunté.
– ¡A la tuya… no… a la mía… hay… no sé! Espera… ¡Ya está! ¡Ahí se ve genial! ¡Ya puedes soltarla!
Con mucho cuidado bajé la televisión y después solté un gran salto de victoria.
– ¡SÍ! ¡VIVIMOS OFICIALMENTE EN LOS ANGELES NENA!
Ellie se abrazó a mí por la cintura (Esa hermosa sensación de amor, seguridad y hogar seguía ahí).
– ¡Que emoción, es nuestro primer día lejos de nuestras casas pero no tengo nada de miedo porque estoy contigo!
– Nos costó algo de tiempo poder ahorrar lo suficiente para venir aquí… pero lo hemos logrado amor; juntos podremos finalmente cumplir nuestros sueños.
Nos dimos un pequeño beso conmemorativo y nos recostamos juntos en el sofá.
– Serás un gran músico amor.
– Serás la nueva Jennifer Anniston, ya lo verás, cielo.
Nos había tomado 3 largos años  establecernos como una pareja independiente pero finalmente lo habíamos logrado, nuestro futuro, aunque incierto, estaba marcado por la seguridad de que estaríamos juntos por siempre, dándonos apoyo, amor, y nuestra compañía, no se necesitaba nada más que eso para triunfar.
– Bien… ¿Sabes qué? – Murmuré. – Iré a comprar algo para cenar, ¿Por qué no tomas una ducha y te relajas un poco? Ha sido un día bastante pesado después de todo.
– ¡Eres un sol, amor! –Exclamó Ellie, besándome con cariño. – No te tardes mucho por favor.
– No te preocupes, solo serán unos minutos.
Salí del departamento silbando de tan buen humor que me encontraba, al mirar al suelo cuando cerraba la puerta me di cuenta de que el color era bastante parecido al de una alfombra roja; por lo que hice lo que cualquier hombre de 21 años haría: me puse a caminar como si fuese una estrella caminando por tan honorable alfombra, saludando a la prensa con una gran sonrisa.
– ¿Te pasa algo? – Gritó, carcajeándose una voz femenina que me hizo helarme de vergüenza.
Era una chica pelirroja de piel blanca con un cabello llameante hasta los hombros, unos tiernos y grandes ojos azules y con algunas tiernas pecas alrededor de la nariz; era pequeñita, 1:65 más o menos y vestía una playera de tirantes amarilla con unos jeans y sandalias.
– Eh… – Balbuceé. – H… hola… mucho gusto.
– ¿Eres nuevo por aquí? – Preguntó ella, notoriamente aguantándose la risa.
– Así es, mi nombre es Zack Mosh y acabo de mudarme al departamento de atrás.
– Ya veo. –Respondió la chica, con una voz juguetona. – En ese caso seremos vecinos a partir de ahora, mi nombre es Ruth Johnson y vivo en el otro extremo del piso, ¡Mucho gusto!
Ruth me dedicó una amplia sonrisa y me ofreció un apretón de manos; gesto que le respondí con gusto.
– Cualquier cosa que necesites no dudes en pedirla, Ruth, todo sea por los vecinos… ya que solo somos dos departamentos pues tenemos que ayudarnos.
Ella pareció analizar mis palabras con cuidado; se llevó su mano a su barbilla y de esta forma duró un par de segundos.
– En ese caso… ¿Puedes darme algo de cerveza?
– ¿Qué? –Pregunté, soltando una carcajada. – Una pequeñita como tú no debería de tomar, ¿Cuántos años tienes? ¿13, 15?
– ¡Tengo 18! – Se defendió ella, mostrando un falso y juguetón gesto molesto.
– Bueno, no es que yo sea experto en leyes, pero estoy bastante seguro de que para beber alcohol necesitas tener 21, pequeñita.
– Ah, ¿Sí? – Preguntó ella, en tono sarcástico. – ¿Y cuántos años tiene usted, abuelo?
– 21, lo suficiente como para poder alcoholizarme con todas las de la ley… aunque si gustas, puedo comprarte un jugo y dejar que me veas beber.
– ¡Solo eres 3 años mayor que yo! ¡Anda, no te portes como un abuelito y sé un buen vecino!
– Era broma, para mi comprar alcohol para los menores es un deporte; de hecho justo ahora voy a comprar la cena para mí y para mi esposa, ¿Por qué no te nos unes? Así al menos podré vigilar si sabes tomar o si solo estás en tu época de rebeldía, además, somos nuevos en la ciudad y sería bueno conseguir amigos.
– ¿Esposa? ¿Estás casado tan joven?
– Por supuesto, ella es un sol, ¡Apenas la veas entenderás porque me casé con ella!
Ruth pareció meditarlo un poco, con un dedo sobre sus labios.
– Está bien, me les uniré, ¡Pero solo por el alcohol, eh!
– ¡Genial! –Respondí. –Pero no le vayas a decir a tus padres que fuimos nosotros quienes te emborrachamos, ¿Trato?
– ¡Trato! ¡Entonces a comprar la cena y las cervezas! ¿No se te antojan unos tamales de rajas con queso o un poco de sushi con mole poblano?
– Dejaré que escojas tú, Ruth; conoces mejor esta ciudad que yo.
Ruth puso su mano sobre mi espalda, con hermandad.
– Presiento que este puede ser el inicio de una gran amistad, John.
– Me llamo Zack. –Le recordé.
– ¿Ah, sí? Bien… presiento que este puede ser el inicio de una gran amistad, Zack.
– Lo mismo digo, Ruth.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

Hola pequeñin, ya me leí un capitulo entero, todo un logro! jaja (que vaga...)
Si bien la historia es muy similar, es sumamente notorio que la narración ha mejorado, me cautivó mucho más y estoy segura que se pondrá mejor.
Ya después cuando tenga mas capítulos leídos a mi haber, te hago el súper comentario del año en el foro je
Saludos de coloresh!!

voz dormida dijo...

*-* FLOOOOOOOOOORRRRRRRRRRRRRRRRRRRRRR! graciaaaaaaaaaaaaassssss!! te extraño nenaa!! saluditoss de colores para tii :)!! y gracias por leer!

Anónimo dijo...

De Hidel-sama.

Me gusto este capítulo. La verdad ¡ Excelente !

Buena trama, bien manejo de los personajes y una fenomenal narración.

Pensaba que Anna se iba a levantar la blusa enseñando sus dotes ante todos en el Gignacio, pero no fue así... *aunque me hubiera gustado que si lo hubiera hecho.*
Sya.

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