Lo Último

Lagrimas de Shiina



* Desaparición total, al final la única solución es desaparecer.

* ¿Cómo odiar cuando no te arrepientes de nada? ¿Cómo olvidar su tierna mirada? ¿Es que todo fue un sueño? No… No lo fue… Esto fue real…

*Si solo hubiese sido un sueño solo tendría que despertar, Pero esta pesadilla en vida amenaza con seguirme por siempre.


Miraba la gente pasando por la estación desde las 6 de la mañana, todas esas personas con asuntos urgentes que atender y con vidas que vivir… Montón de suertudos; ¿Qué habría dado yo en esos momentos por tener una razón para existir?

No es que me importara no existir, si me ponía a pensarlo mejor: Yo nunca había existido realmente, No es como si en algún momento Yuuto me hubiera amado… No es como si yo hubiera sido un personaje trascendental en la historia de formación que todos habían creado… Justo en ese momento… Mi mejor amiga se estaba casando y yo estaba a punto de escapar.

-Un café, por favor. –Pedí amablemente al hombre que atendía en la cafetería de la estación Akihabara.

-Un momento. –Contestó el amable señor con una limpia sonrisa, ¿Podía devolverle semejante acto de afecto? ¿Me quedaría alguna falsa sonrisa en mi demacrada y pisoteada alma?

Sorprendentemente mis labios esbozaron un gesto que se le parecía a una sonrisa, así que el hombre me entregó satisfecho mi pedido.

-Gracias. –Respondí con aspereza.

-A usted, señorita… Tengo tiempo viéndola, ¿Espera a alguien? ¿O es que llegó muy temprano para su viaje y está esperando a que sea la hora?

-En realidad mi primer boleto salía a las 9 de la mañana. –Admití. –Pero no he tenido el valor de dar tan gran paso.

-A veces el cambio es bueno para crecer, señorita… Incluso yo puedo crecer si me lo propongo.

-Eso puede ser cierto. –Dudé. –Pero usted no ha vivido lo que yo he pasado, se lo aseguro.
-Eso lo adivina cualquiera por el rostro que se carga, señorita… En fin, debo volver al trabajo… Espero se anime a crecer.

Ignoré al hombre y regresé a mi asiento, donde me esperaban mis maletas… Aquellas que me habían acompañado a casa de Yuuto hace apenas unos meses atrás.

-Vaya que han pasado muchas cosas. –Pensé. –Solo recordarlas me dan ganas de desaparecer.

Era verdad, Después de que Yuuto y yo terminamos definitivamente perdí una batalla contra la depresión… Pasé varias semanas en mi vieja habitación, recordando en la oscuridad y llorando su abandono.

-Que tan débil podré llegar a ser. –Bufé. –Supongo que mi destino era cuidar de él hasta que Haruka regresara y después simplemente debía desaparecer.

Me sentía una loca, ¿Qué pasaría si alguien me escuchaba?

-Sabes… Creo que tuviste mala suerte. –Murmuró una voz a mis espaldas, una voz tan conocida que me era inconfundible.

-¿Que quieres conmigo? ¿No tendrías que estar en la boda? Eres el padrino, después de todo.

-Creo que tendría que despedirme de una buena amiga antes… ¿No lo sabes? Mi mayor talento es arruinar las bodas ajenas.

-Me he enterado por algunos chismes sobre eso… ¿Cómo supiste que estaría aquí?

-¿No lo sabes? Mike Sutherland lo sabe todo…

-Supongo que por eso eres como el papá de todos.

-Por supuesto… Y creo que he dejado un poco sola a la hija que más me necesitaba… Lo siento, Shiina.

Mike se sentó en una silla a mi lado; Llevaba un traje de gala con una camisa azul oscura bastante elegante y un peinado estilizado que resaltaba el verde de sus ojos y tonalizaba sus finas facciones faciales.

-No necesito ayuda de nadie. –Mentí.

-Mientes. –Me descubrió el, con una sonrisa confiada.

-Solo… Solo quiero respuestas… Tal vez…

-Respuestas, ¿Eh? Eso es fácil… Prepárate.

Me re-acomodé en la silla y presté atención a sus palabras.

-Toda persona se ve obligada a crear decisiones en cierto punto… En las que no todos van a ser felices… Porque el amor de tres es como un magneto.

-¿Como un magneto? –Solté una risotada.

-Exacto… Por más que Yuuto te amara… Eso lo alejaría más de Haruka... Y Viceversa... Yuuto tuvo que escoger a una de ustedes dos… aun cuando las dos eran todo para él.

-No seas ingenuo, Tonto. –Le reñí, al momento en que me llevaba las manos a los ojos y empezaba a sollozar. –Él en realidad no me amaba… Solo me quería un poco más que una amiga.

-Hay una cucaracha en los pies de Yuuto… Hay una cucaracha en los pies de Yuuto.

Cuando Mike cantó esa canción me levanté en seco, dejando ver la impresión en mis ojos, el esbozó una sonrisa como respuesta.

-¿Lo ves? Créeme, No fue fácil para Yuuto dejarte ir.

-Como… ¿Cómo conoces esa canción? –Mi pecho ardía y mi cabeza daba vueltas… ¿Por qué él sabía sobre esa canción?

-En realidad no sé lo que signifique esta canción para ustedes… Yuuto la cantaba una y otra vez mientras se despedía de ti dentro de su corazón.

-¿Cómo es eso…? –Retrocedí un paso, definitivamente tenía que escapar.

-Cuando Haruka volvió a la escuela, Yuuto finalmente pudo desmoronarse en su ausencia; Para dejarte ir completamente… Cuando se ama tanto a alguien a ese nivel no es tan fácil olvidar.

-El tiene a Haruka. –Presioné mis puños lo más fuerte que podía.

-¿No lo entiendes, verdad Shiina? –Mike se puso unos lentes de sol y reinicio su relato. –Tanto tú como Haruka cumplen con todos los requerimientos para hacerlo feliz para toda la eternidad… Tanto tú como ella pudieron haberse quedado a su lado, aquí es donde la historia influye… Ella lo conoció antes y por lo tanto Yuuto terminó escogiéndola a ella.

-Ellos dos están hechos el uno para el otro. –Bufé, luchando por detener mi llanto.

-Exacto, y sin embargo tú lograste estar al mismo nivel que Haruka en el corazón de Yuuto… Lo hiciste tan bien que estoy seguro que a estas fechas el aun no te deja de amar.

Fue como un chispazo, todo comenzaba a estar más claro; ¿Qué hubiera hecho yo en una situación donde terminara enamorada de dos personas? ¿Realmente Yuuto me había desechado? ¿O Simplemente es que no había de otra una vez llegados a ese punto?

-El… ¿Aun me ama?

-Estoy seguro de que el amor no se va de un corazón tan fácilmente.

-Ya veo…

-Hay una cucaracha en los pies de Yuuto… Hay una cucaracha en los pies de Yuuto…

-¿Quieres saber la historia de esa canción? –Pregunté con una leve sonrisa.

-Por supuesto.

-Todo comenzó cuando Yuuto y yo empezamos a salir oficialmente como pareja… Tuvimos una cita y él me llevó al cine; Sin embargo cuando fue al baño, una cucaracha se le subió al pie y armó un gran escándalo en el baño, hasta salió corriendo implorando por mi ayuda, aun cuando la cucaracha se había ido ya de su zapato.

Solté una carcajada, recordando la divertida expresión de Yuuto.

-Mi hermano… Tan mensito el pobre.

-Ahí fue cuando inventé esa canción, con ella lo molestaba todo el tiempo; El solo se quedaba callado y de vez en cuando me acompañaba en la letra, creo que quedó impresa en nosotros por haber ocurrido en nuestra primera cita.

-Eras mucho para el… ¿No?

-Supongo… A fin de cuentas debo aceptar que ellos dos merecen estar juntos.

-Entonces… ¿Quieres ir a echar un vistazo a su boda?

Me limpie las mejillas, después de recordar la canción recordé que fui muy feliz a su lado… Y que eso era mejor que no haber vivido nada; Definitivamente no me iba a arrepentir de nada de lo sucedido hasta ese momento.

-Supongo… Mirar por la ventana un momento me dará aliento para irme de aquí.

-En ese caso, andando…

Caminamos en silencio todo el camino, mi sensación de dolor ya se había disipado y ahora me sentía tranquila… Durante el camino recordé el momento de la cita que omití en la historia:

-Oye, Shiina… ¡Vayamos a comer algo!

-Como tú quieras, Yuuto… ¡Hoy es tu día!

-Tonta… También es tu día.

-¿Por qué? El del cumpleaños eres tú.

-Porque hoy es el día. –Me tomó por la cintura y me acercó a él. –En que rompemos con el viejo yo… Por ti olvidaré todo y volveré a empezar.

-Yuuto…

-Shiina… Te amo…

-Te amo Yuuto…

-Shiina…

-Hay una cucaracha en los pies de Yuuto… Hay una cucaracha en los pies de Yuuto…

-¡Por dios! –Bufó él, molesto. – ¡Tenías que arruinar la escena romántica con eso!

-Bueno, tranquilo, ¡tranquilo! Empecemos de nuevo… ¿En serio piensas romper todas las cadenas?

-Confió en que tenemos la fuerza suficiente para salir juntos de eso. –Contestó el con amabilidad, para besarme por primera vez; Como su novia.

-Supongo que no siempre se es tan fuerte como se espera, ¿Verdad, Mike? –Pregunté, volviendo a la realidad.

-Exacto… Lo creas o no, la vida está llena de altibajos impresionantes… Hay veces en que todo depende de pura suerte.

-Siempre he sido mala en eso… ¡Jamás he ganado la lotería!

Caminamos en silencio para llegar a la mansión Nogizaka; Cada paso en estos rumbos era como volver al pasado; Cada detalle en la calle me recordaba a algún suceso vivido con Yuuto; En cada paso podía escuchar su voz y sentir su aliento en mi cuello.

-Hemos llegado… ¿Segura que no deseas pasar como invitada? Estoy seguro de que todo podría empezar desde cero.

-Lo sé… Pero yo no deseo eso, Mike… Lo mejor será observar desde la ventana.

Ante mis ojos estaba la mansión Nogizaka, esa bella casa ambientada con un estilo occidental y rodeada de cientos de arboles y llena de autos por la celebración: La unión Ayase-Nogizaka estaba por empezar.

Entré por el estacionamiento y me escabullí por los jardines traseros; En busca de un campo de visión decente. A través de uno de los ventanales del salón principal pude observar a Harima y a Elizabeth, Me impresioné al ver a Elizabeth embarazada; Al parecer esos dos no perdían el tiempo.

También vi como Mike se acercaba a Mika y le daba un coscorrón, y como ella le respondía lanzándole cubiertos de la mesa más cercana; Tan graciosos como siempre.

Me impresioné mucho al ver a Tenma y a Nobunaga aparecer vestidos de forma muy elegante; Nobunaga saludó a todos de forma cordial y fue a felicitar a Yuuto de una forma muy propia de un mejor amigo de la infancia; Tal vez Nobunaga ya estaba curado.
Pude ver a distancia a la bella hermana de Yuuto y a nuestra ex maestra, Sensei; Los años no afectaban mucho en ese par de borrachas.

Me sorprendió ver a Nanami y a Nami vestidas de gala, al parecer desde su regreso a la familia Nogizaka todo había recuperado su curso original.
Casi muero al ver a Milán Swift devorar fresas en la fuente de chocolates; Su amistad con Yuuto prevalecía.

Yakumo corría hasta donde Harima y Elizabeth estaban, su mirada era tímida y algo celosa; Definitivamente tendría que aprender a llevar las cosas como esa chica.

Ver a todos los amigos que hicimos juntos en un solo lugar me llenaba de nostalgia, Verlos a todos reunidos de nuevo era como volver a aquellos días divertidos en los que todo era perfecto, esos días donde no me importaba perder contra Haruka...

-Pero desde que tuve a Yuuto para mi… Me fue imposible cederlo de nuevo. –Pensé.
Las luces se apagaron poco a poco y de las escaleras de mármol blanco Bajaron dos figuras conocidas: Una chica con rostro angelical y cuerpo de diosa griega, con una piel tan pura que se podría confundir con la leche. Y un chico de apariencia algo torpe pero con amabilidad en el rostro; Sus lentes anunciaban su identidad.

-Haruka…. Yuuto…

Pensé que podría soportarlo, pensé que yo podría observar este evento… Sin embargo… Asistir era lo más que pude lograr… Quedarme era mucho pedir… Tenía que escapar de ese lugar inmediatamente. Me di la vuelta y abandoné la mansión Nogizaka llorando más fuerte que nunca.

-Hay… Hay… Hay una cucaracha… En… Los… pies de Yuuto…

Me abracé con fuerza, no me arrepentía, pero aun así… Dolía tanto…

-Hay… Una… Cucaracha… En los pies… De Yuuto…

Entre sollozos seguía cantando, ¿Por qué me era tan difícil dar el siguiente paso? Si Mike no hubiera aparecido hubiera terminado igual que ahora mismo… Solo que ahora estaba segura de que no era la victima de la historia.

-Hay una… Cucaracha… En los pies… De… De… Yuu… Yuuto…

¿Qué ganaba yo preocupándome? La historia había terminado para mí… Ahora no era más que un estorbo para la feliz pareja… Tenía que hacerme a un lado.

-Hay… Una… Cucaracha… En… Los… Pies… de… Yuuto…

La respuesta era clara, pero me era difícil tomarla… ¿Tanto lo amaba? ¿Era esto lo que siempre dicen en las historias románticas? ¿Esto es lo que se siente el poder morir por amor? No… Esto era peor que la muerte… Era vivir lejos de él.

-Hay… Una…

-Hay… Una…

Recordé el concierto de Milán… Solo tenía que hacerlo como esa ocasión, ¿No? Haciendo eso quedaba como la buena, ¿No? Aunque nadie lo notara… Aunque nadie se enterara… Era mi deber hacerlo… Ese era mi destino.

-Hay una… Haruka… En el corazón de Yuuto…

-Solo existe Haruka… En el corazón de Yuuto.

-En el corazón de Yuuto solo existe Haruka Nogizaka. –Murmuré a las estrellas, que me miraban como cómplices.

-¡EN EL CORAZON DE YUUTO SOLO EXISTE HARUKA NOGIZAKA!

Caí de rodillas en el suelo, mirando el cielo estrellado…

-La oda al atardecer estaba equivocada. –Murmuré. –Las estrellas siempre están ahí… Ellas nunca se van… A diferencia del sol… Ellas siempre vigilan… Ellas… Ellas…

No tenía caso seguir, la respuesta estaba ahora en mi corazón.

Caminé en silencio hasta la estación de trenes y compré un boleto a la ciudad de Tokio. Con una sonrisa dibujada en mi rostro y una resignación en el espíritu.

Antes de subir al tren miré a mis espaldas y murmuré con dulzura.

-Gracias por la aventura, Gracias por aparecer en mi destino… Ahora tengo que irme… Pero… Confío en que algún día recuerdes mi nombre y sonrías, Te amo… Yuuto Ayase.

Las puertas se cerraron y tomé asiento en mi lugar. Observé melancólica la estación con una mirada perdida... sería lo último que vería de aquella ciudad donde me enamoré e hice tantas amistades.

-No planeo olvidarte. –Pensé. –Pues me niego a dejar ir lo mejor que me ha pasado… Pero si con mis huellas el dolor desaparece por mi perfecto; Así tal vez pueda volver a verte a los ojos… Y desearte lo mejor dejando a un lado toda posibilidad de tomar lugar en tu felicidad… Este gran paso va por nosotros… Adiós mi amado.

El tren inició su rumbo hacía la ciudad de Tokio con un tremendo escándalo, miré por la ventana con una sonrisa dibujada el resto del camino, hasta que la ciudad se alejaba a mis espaldas dándome una airosa vista de que el mundo era gigantesco y yo era diminuta. ¿Qué me esperaría en Tokio? Solo había una forma de averiguarlo; Viviéndolo.

Tomé mi teléfono celular y digité el número de Yuuto de forma natural, en el contenido escribí “Gracias por el sueño”; Después volví a mirar el bello paisaje que se me regalaba.

-Te amo. –Pensé por última vez, para después llenar mi mente sobre lo que me esperaba desde esa hermosa noche invernal hasta el resto de mi vida.

1 comentario:

TONYPS428 dijo...

OLAS MEN AKI DANDO EL PRIMER COMENTARIO SOBRE ESTA GRAN HISTORIA Y DESENADOTE LO MEJOR Y QUE NO DEJES DE ESCRIBIR YA QUE A LOS QUE LEEMOS (MUCHAS PERSONAS AKA POR PERU) NOS DA UNA GRAN SATISFACCION DE QUE UNA PERSONA SE TOME TAL MOLESTIA .
MUCHA GRACIAS POR TODO>>> Arigato

sayonara

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