Lo Último

¡Amo a Ruth! (Creo) (05/??)


Sobre la verdad (Finn)
(2010, Los Ángeles)
Gracias a el profesor de matemáticas Ruth comenzó a hablar conmigo a diario y logré entrar en su circulo de amigos, integrado por Sean, un chico intimidante y Ginnie, una chica descarada. A diferencia de lo que pensaba, eran chicos bastante normales, usualmente solo hablaban de estupideces, justo como todos los alumnos que estábamos en esa edad, por lo que yo encajé a la perfección y de inmediato me aceptaron como un miembro más, yo me sentía en el mismísimo cielo; pues desde primer año había sido mi sueño poder entablar amistad con Ruth para así lograr que se fijara en mi y ahora era posible.
Sin embargo, aunque Ruth ahora se sentaba a mi lado en matemáticas y se sentaba en la misma mesa de la cafetería que yo, aun no teníamos esa conexión especial que yo deseaba, aun era solamente un amigo para pasar el rato y no tenía lo necesario para brincar de amistad a amor, y eso se debía en mayor medida a que aun no lograba entablar amistad con su tío, el profesor Mosh; pese a que Ruth había prometido presentármelo, el profesor era alguien bastante popular y me era difícil (por no mencionar imposible) encontrarlo solo, así que realmente mi coartada de acercarme a el usando la excusa del coro jamás iba a funcionar, necesitaba ser más espontaneo, más hábil.
No pasó mucho tiempo para que mi oportunidad perfecta se presentara, Ginnie, Sean y yo estábamos perdiendo el tiempo en la cafetería cuando Ruth y Zack llegaron con una gran sonrisa.
Zack llevaba un traje oscuro con una camisa color azul marino y corbata del mismo color y Ruth llevaba un vestido sencillo del mismo color que mostraba gran parte de sus hermosas piernas y un sombrero del mismo color que hacía que sus ojos zafiro resaltaran de su blanquecino rostro; esa sonrisa picarona que mostraba los bordes de sus colmillos siempre lograba sacarme el aliento y esta ocasión no era la excepción.
-¡Ya tenemos que hacer hoy! –Gritó Ruth, saltando hasta los brazos de su amiga rebelde.
-¿Qué planes? –Preguntó Sean, con su usual actitud de criminal. –No vamos a ir a hacer cosas de nerds, ¿verdad?
-¡Para nada! –Afirmó Ruth. –Solo voy a decir 3 palabras… ¡Zack, guitarra y alcohol!
Ginnie saltó con alegría y abrazó a su amiga con fuerza, Sean se lanzó a los brazos de Zack y yo me quedé perplejo, ¿Qué rayos era ese extraño acertijo?
-Ya enserio, no lo entendí del todo… ¿Qué haremos? –Pregunté, mirándolos a todos con sorpresa.
-Es simple. –Respondió Ginnie, dejando ver su piercing en la lengua mientras hablaba. –El profesor Mosh es un músico y toca muy bien la guitarra, pero es muy raro que los fines de semana esté libre así que nunca puede cantar para nosotros en una fiesta, ¡y este fin de semana por alguna razón está libre!
-Lo que pasa es que se ha cancelado un evento esta noche y bueno… cuando se lo comenté a Ruth ella insistió en que hiciéramos una fiesta privada solo nosotros y le dije que por mi estaba bien, ¿Qué dicen?
El profesor Mosh se estaba volviendo mi ídolo, ¿Cómo lograba hablar con tanta confianza siendo él el más anciano de todos nosotros? Siempre llevaba consigo esa sonrisa que te inspiraba a querer hablar con él, y sabía que no era el único que se sentía de esa forma al estar a su lado, pues Ruth también le miraba con orgullo todo el tiempo.
-¡Ni de broma me lo perdería! –Respondió Sean. –Estas dos me han estado diciendo que cantas como una estrella de rock así que no me lo puedo perder de ninguna manera, ¿en casa de Ruth saliendo de clases?
-Danos tiempo de preparar las cosas. –Inquirió Ruth. –Lleguen a las… 6, ¿Qué les parece? Compraremos tanta cerveza que vamos a estallar, ¡espero estén listos para el reto!
-¿No estará su esposa? ¿Profesor Mosh? –Me aventuré a preguntar, al instante Zack y Ruth me miraron con extrema sorpresa, como si acabara de preguntar algo fuera de lo común.
-M… ¿mi esposa? –Preguntó el profesor, mirando al suelo.
-Eh… la esposa del profe Mosh está… –Interrumpió Sean. –En México, ¿verdad profe?
-Claro… ¡En México! –Gritó Ginnie, sentándose a mi lado y poniéndome un chocolate en la boca.
-Ah, bien, entonces seremos solo nosotros. –repuse, una vez pude tragar.
-Eh… yo me voy… a clase… los veo más tarde…
Ruth se alejó de nosotros sin decir nada más, Zack fue tras ella con preocupación ante la mirada sorpresiva de Sean y Ginnie.
-Es un buen tío, ¿no creen? Siempre anda ayudándole a Ginnie y hasta le compra alcohol para que se divierta en un ambiente familiar… ya quisiera yo que mi familia fuera así…
Sean y Ginnie intercambiaron miradas, después ambos asintieron y cambiaron de tema.
Sabía que ahora que el profesor Mosh me había dado la posibilidad de estar en una fiesta con alcohol donde su sobrina estaría era porque él pensaba que yo era un buen muchacho, esto me dio la confianza suficiente para buscarlo por mi cuenta y contarle mis sentimientos, por lo que después de la hora del almuerzo fui al salón de música, donde un montón de chicas reían alrededor de su escritorio.
-Profesor Mosh, ¿puedo hablar con usted un segundo?
Me miró con sorpresa y se levantó de inmediato.
-Eh, por supuesto, ¿Por qué no? ¿Nos dan un segundo, señoritas?
Las chicas rieron nerviosas al momento en que me tomaba por la espalda y me arrastraba afuera del salón de clases.
-¿Ocurre algo malo, Finn? –Preguntó el profesor, mirándome con algo de preocupación.
-Eh… bueno, la verdad… yo quería hablar con usted sobre Ruth…
- ¿SOBRE RUTH? –Preguntó, dando un paso atrás.
-Sí… sabe… creo que es una chica espectacular…
-¡¿ENSERIO?! –repuso, nuevamente, algo asustado. –Y… yo también lo creo así…
-Bueno… la verdad es que…
-T…t…te escucho….
-Creo que su sobrina es la mejor chica que existe y la verdad es que me gusta mucho.
-¡Tú no puedes ordenarnos qué hacer con nuestra… un momento… ¿Qué?
-Sí… me gusta muchísimo Ruth… ¿sabe? Desde primer año he estado enamorado de ella pero no sé como acercarme a ella… y por eso me he animado a hablar con usted para saber qué consejos podría darme…
-Te acercas a mí… pidiéndome consejos para conquistar a Ruth…
-Correcto… créame que la quiero muchísimo… no soy como el resto de sus adoradores que solo andan tras ella por su cuerpo… yo sé que ella es alguien profundo y que tiene un alma de poeta.
-... Ya veo… en ese caso supongo que debo de darte algunos consejos… ¿verdad?
-Sí no es mucha molestia para mí sería una gran ayuda…
Miró en todas direcciones, para asegurarse que nadie nos espiara y me habló en voz baja.
-Ella ama que le den golpes en la cabeza cuando va pasando.
-¿Eh? ¿En serio?
-Te lo juro, mi… esposa lo hace todo el tiempo y ella lo ama… también ama que le digan “cara de perro”
-Cara de perro… debo memorizarlo. – ¿Entonces es buena idea decírselo después de darle el bachón en la cabeza?
-¡Definitivamente! Otra cosa, después de eso, ¡alborótale el cabello! Ella definitivamente va a adorarte si lo haces…
-Muchas gracias, profesor Mosh, ¡se nota que es alguien en quien se puede confiar! ¡Ahora mismo voy a ponerlo en práctica, adiós!
Busqué a Ruth por todas partes con ansiedad, tenía que probar los más recientes consejos brindados por la persona más cercana a mi amor platónico, cuando encontré a Ruth ella iba saliendo del salón de artes plásticas, le solté un golpe en la cabeza que provocó que se tambaleara y se volviera de forma agresiva a donde yo estaba.
-¡¿Qué rayos?! ¡¿Finn?!
-¡Hola, cara de perro!
-¿Huh? ¿Cara de perro?
No respondí, le agité el cabello con fuerza; por tal acción ella soltó un salto hacia atrás y puso los puños en pose boxista.
-¡¿Qué rayos te pasa?! ¡Tú no eres así!
Su mirada se veía molesta, al parecer el bachón había sido muy débil, por lo que me rendí y decidí confesarle la verdad.
-Es solo que le pedí consejos al profesor Mosh para poder agradarte aun más… Ruth… pero creo que no lo he hecho bien, lo siento…
-¿Huh? ¿De qué hablas? Tú me agradas como eres en realidad, Finn…
¿Era ese el momento indicado? No había forma de saberlo, pero si no lo hacía nunca lo sabría.
-Lo sé… lo que pasa es que… me gustas mucho, Ruth… la verdad es que tú me has gustado muchísimo desde primer año… estoy enamorado de ti como no tienes idea… y bueno, es por eso que le pregunté al profesor Mosh como agradarte… lamento que mi confesión sea tan mala, pero…
Ruth soltó un gritito de ternura y se acercó a mí y me acarició el cabello, yo me estremecí.
-¡Muchas gracias, cielo! Todo esto que me estás diciendo es muy, pero MUY dulce en verdad, ¡Ese es el verdadero Finn! Un chico dulce, ¿eh?
No pude responder, estaba paralizado aun por su lindo acto de amabilidad a mi cabello.
-Enserio estoy contenta de que sientas eso por mi desde hace ya 3 años, en cierta forma me siento halagada y algo extrañada, pues tú eres el chico más popular de la escuela…
-Entonces… ¿estás aceptándome?
Ella acarició una vez más mi cabello.
Por desgracia, yo ya quiero a alguien, cielo… de hecho… lo amo… y aunque sé que nunca nada va a pasar entre él y yo, no puedo dejar de pensar en él y aceptarte sería una injusticia, pues aunque yo te quiero, no te quiero para nada en el sentido que tú deseas… en ese sentido solo siento algo por él… y eso no va a cambiar… al menos no en un par de años… lo siento.
La sonrisa tierna de Ruth era como un anestésico para el dolor del rechazo, esa forma tan clara de decirme sus sentimientos me demostraba que la persona de quien ella estaba enamorada era alguien verdaderamente ejemplar, pero fuera del alcance de sus manos, alguien que probablemente no sabía valorarla o probablemente no PODÍA hacerlo… el punto de todo esto es que Ruth solo tenía ojos para ese afortunado.
-Ya veo… debe ser alguien espectacular…
-Lo es. –Respondió ella, abrazándose a mi pecho. –pero por desgracia nunca estaré a su lado… Hoy en la fiesta, pienso cantarle con el corazón para ahogar mi dolor, ¿me acompañarás a hacerlo? ¡Quiero cantar las canciones del recodo!
-Por supuesto, estaré ahí para cantar contigo, aunque no se que sea eso del recodo…
-¿Es que nadie aquí conoce las cosas mexicanas? No puede ser… en fin, nos vemos en unas horas en ese caso, cuídate, Finn… y lo siento.
Ruth tenía una sonrisa de resignación dibujada en su rostro, fue más que obvio para mí que en esos momentos ella no podía dejar de pensar en ese sujeto por más que lo intentara, así que todo intento de conquistarla era en vano.
-Estoy seguro de que hay alguien que te sabe valorar y que te amará con locura y pasión desenfrenada, Ruth… no sé si será ese sujeto del que estás enamorada, pero de que existe, existe…
Ella esbozó una sonrisa de agradecimiento y se dio la vuelta, para continuar su camino, solo que ahora; con un cabello hecho un desastre.
 Ya que mis posibilidades de ser algo más para Ruth se habían visto frustradas por culpa de un príncipe azul de blanca armadura, mis prioridades debían de cambiarse, tenía que convertirme en un apoyo incondicional al igual que el profesor Mosh, ser ese amigo que siempre está a su lado para hacerla sonreír, ser eso era lo máximo a lo que podía aspirar y sinceramente era suficiente para conformarme, mientras yo estuviera a su lado no me importaba nada más.
Las clases terminaron finalmente y yo corrí a mi casa después de pedirle la dirección de Ruth a Ginnie, con intenciones de tomar un baño rápido para llegar fresco a su fiesta.
-Llegaré un par de horas antes para ayudarles con la preparación, sería injusto solo llegar a tomar. –Pensaba mientras caminaba a mi casa.
Tomé una ducha y me vestí de forma casual, tomé algo de dinero de mi caja fuerte personalizada (mi almohada) y verificando que mis padres no estaban en casa, salí a la calle.
Pese a que hace apenas unas cuantas horas había sido rechazado por Ruth, me sentía bastante animado, ¿la razón? Bueno… si tomaba en cuenta que hasta hace apenas un par de semanas ella no tomaba en cuenta mi existencia y que ahora ella era una buena amiga, era un avance del que me era imposible avergonzarme o entristecerme.
Tomé un taxi y pedí que me llevara a la dirección que me había indicado Ginnie, era un edificio departamental algo antiguo y mal ubicado, pero tampoco parecía ser una zona insegura. Ginnie me había indicado que para llegar al departamento de Ruth era necesario subir al segundo piso y que no había elevador por lo que inmediatamente busqué las escaleras, no fue muy difícil encontrarlas, pues una señorita rubia de unos 20 años lloraba desconsoladamente en ellas, decidí que era mejor dejarla sola y subí en silencio por las aterciopeladas escaleras del lugar.
Al llegar al segundo piso me encontré con un corredor horizontal que separaba dos departamentos, era un lugar bastante frio, caminé hacía la izquierda y toqué la puerta de madera, no hubo respuesta pero esperé pacientemente.
Fue entonces que me di cuenta de que tenían el sonido del estéreo muy alto y por consecuente no podían escuchar que los llamaba, así que abrí la puerta y entré por mi cuenta.
La sala estaba muy limpia y en la mesa de la cocina se podían apreciar muchas botellas de cerveza, ¿es que no estaban? Decidí asomarme a las habitaciones, lo que vi no tenía nombre.
Ruth estaba en ropa interior, sentada en el regazo de Zack, que recorría el cuerpo de ella con sus labios mientras ella acariciaba su espalda, ambos se buscaban con ansiedad e impaciencia, sus labios se unieron al momento en que ambos caían sobre la cama y Zack terminaba de desnudarla.
Incapaz de seguir observando, retrocedí en silencio, todo parecía indicar que todo este tiempo había sido victima de engaños y que muy probablemente Ruth y Zack eran una pareja de amantes.  ¿debía fingir que no había visto nada? y además... ¿que esa esta sensación dolorosa en mi pecho?

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