Lo Último

¡Amo a Ruth! (Creo) (04/??)


Sobre el paradero de Ruth y la necesidad de un nuevo departamento (Clarissa)
(2010, Los Ángeles)
-Así que ha venido a buscar el rastro de su hermana menor, señorita Martins. –Murmuró el sujeto tras el escritorio, tenía ojeras y su grasoso cabello lo llevaba relamido hacia atrás.
-Así es… finalmente soy mayor de edad y he estado ahorrando para finalmente mudarme aquí a Los Ángeles y poder reencontrarme con mi hermanita…
-Y su hermana menor es Ruth Johnson. –Murmuró nuevamente, como tratando de recordar.
-Me parece que el apellido de quienes la adoptaron era “Lampard” así que seguramente tenga que buscarla en el registro como Ruth Lampard.
-Ya veo…
El sujeto abrió un cajón de su escritorio y rebuscó en silencio, siendo presionado por mi mirada impaciente y sedienta de respuestas, si todo salía de acuerdo a mi plan, el me diría el domicilio de Ruth y yo podría ir a buscarla, era tan simple como andar en bicicleta.
-Oh… no. –Exclamó el sujeto, de pronto.
-¿Ocurre algo malo? –Pregunté, asustada.
-Bueno… algo así… acabo de recordar que fue lo que pasó, ¿sabe? En esos tiempos yo aun era un niño y…
-¿Qué pasó? –Le interrumpí, incapaz de interesarme en la infancia del sujeto.
-Bueno… Ruth se suponía sería adoptada una semana después de que usted se fue con los Martins, ¿no?
-Exacto. –Repuse.
-Bien, antes de contarle déjeme decirle que la historia de su hermana en este orfanato es la más extraña de todas las que existen…
-Entiendo… bueno, no realmente… pero siga…
-La familia Lampard nunca vino a firmar papeles… parece que cambiaron de opinión.
Se me heló la sangre y mis ojos empezaron a temblar, ¿Ruth no había sido adoptada apenas yo me había ido?
-¿Cómo dice?
-Así como se escucha, Ruth siguió viviendo en el orfanato después de que usted fue adoptada por 13 largos años más.
Era como si el mundo se hubiera detenido, como si de pronto todo se derrumbara, ¿13 años? ¿13 años sin otra familia más que otros huérfanos? No podía creerlo, al menos no parecía algo que podría pasarle a una niña tan encantadora como Ruth.
-13 años... no puede ser. –murmuré. –13 años…
-Ruth se hizo una chica muy ruda e inaccesible en cuanto a lo sentimental, pronto todas sus entrevistas terminaron en fracasos y nunca pudo concretar una adopción después del fracaso con la familia Lampard.
-No puede ser…
Me puse las manos en la cabeza y miré al suelo.
-Pero… ¿la adoptaron no? ¿A qué edad? ¿Quiénes?
-Bueno… aquí es donde las cosas se ponen difíciles…
-¿De qué habla?
-Cuando Ruth tenía 15 años, dos chicos trataron de abusar de ella mientras tomaba un baño, ella escapó y llegó a su habitación, por suerte logré llegar a tiempo para detenerlos, Ruth estaba tan asustada que salió huyendo del orfanato, no pudimos encontrarla después de eso…
Era increíble; mi hermanita había sido víctima de 13 años sin familia y había sufrido acoso sexual a la corta edad de 15 años, encima estaba tan asustada que corrió a la calle donde no conocía a nadie y donde solo le esperaba un destino terrible a quienes no tienen los recursos suficientes.
Empecé a llorar en silencio, esto realmente me llevaba a un callejón sin salida donde no había ninguna escapatoria, tal como estaban las cosas, era bastante probable que mi hermana ya no estuviera viva.
-Lamento no poder serle de ayuda, es toda la información que tengo sobre Ruth…
No tuve ánimos de responder, me levanté del asiento y me fui sumida en mis pensamientos, que con desesperación buscaban una  solución al gigantesco obstáculo con el que me había encontrado.
Me abrí paso por entre los barrotes y salí a la calle nuevamente, el amable taxista aun me esperaba en la entrada.
-¿Todo bien, señorita? –Preguntó, con amabilidad.
-No tengo pistas de donde pueda estar mi hermana. –Admití, dejando que las lágrimas brotaran nuevamente.
-No se preocupe, señorita… Dios es alguien grande y el mismo será quien se encargue de enviarle pistas sobre el paradero de su hermana.
Por más simple que haya sonado el comentario del amable hombre, me animó y no pude hacer más que dedicarle una gran sonrisa.
-Tiene razón… por ahora tengo que encontrar algún departamento e instalarme, ya después de eso seguiré buscando, iré a alguna televisora o algo así…
-Bien, pues si lo que busca es un departamento, por esta sección de la ciudad hay bastantes y en buen precio, ¿quiere ir a verlos?
-Claro, lléveme a uno cercano por favor.
No era momento para rendirme, cuando había decidido abandonar Nueva York para buscar a Ruth en Los Ángeles ya sabía yo que no todo sería color de rosa, era mi deber como parte de su familia el encontrarla y si estaba en un estado de pobreza y miseria, la sacaría del mismo.
-Has sufrido mucho todo este tiempo, ¿verdad Ruth? Lamento haberte abandonado. –Pensé. –No tenía idea… pero te encontraré y te aceptaré sin importar lo que sea de ti ahora… estaremos juntas y en esta ocasión será para siempre.
El taxista de pronto se paró frente a un lindo edificio de aspecto coloquial y me miró con orgullo.
-Según mi esposa, aquí los pisos son excelentes y están baratísimos, solo es cuestión de que vaya a preguntar en el primer piso ahí hay unas oficinas, creo…
-Deme un segundo entonces, voy a ver. –Respondí.
Era un edificio bastante rustico, rodeado de simpáticos negocios familiares, una florería, una tienda de regalos, una tienda de frutas y  justo al frente: un lindo y gran parque.
Subí el pórtico y me adentré al edificio, tenía un aroma fresco y agradable y era bastante amplio, a la derecha había unas escaleras en forma de caracol que se extendían alrededor de los 4 pisos y a la izquierda, una oficina donde un hombre mayor y calvo y un chico muy atractivo charlaban, toqué la puerta con nervios.
Ambos me miraron sorprendidos, como si acabara de cortar una importante conversación.
-Un segundo, por favor. –Pidió el hombre mayor con una voz ronca, yo asentí, nerviosa.
-Entonces, ¿Don Chepe? –Preguntó el chico apuesto, cuyo cabello negro iba estilizado con un corte de salón.
-Entiendo lo que tratas de decirme, pero esa habitación es enorme y a menos que no me pagues el depósito completo yo no puedo…
-¡Entonces deme una habitación más pequeña! No me importa, lo que pasa es que me urge encontrar un departamento.
-Es el único departamento disponible, lo siento.
-¡Entonces deme tiempo para pagárselo! ¡un año!
-Tienes que estar bromeando…
-Eh, disculpe –interrumpí, de nuevo.  –Yo si puedo pagar el depósito completo ahora mismo… y a mi también me urge encontrar un departamento.
Ambos volvieron a mirarme, solo que en esta ocasión el chico apuesto me miraba con furia y el anciano con sorpresa.
-¿ves? No puedo ponerme a aceptar tus miserias de paga… esta señorita está dispuesta a pagar el deposito completo, ¿Entiendes?
-Ah, vamos… ¡no pensará darle el departamento a esta tipa solo porque es ardiente!
Ahora comprendía que clase de persona era ese chico, era del tipo superficial y patán, me crucé de brazos y me adentré en la oficina.
-¡Me está dando el departamento porque yo si tengo el dinero para pagarlo! No porque sea ardiente.
-Exactamente, lo siento, muchacho…
-¡Vamos, Don Chepe! ¿No me dejará en la calle después de todo lo que hemos vivido juntos?
-Te conocí esta mañana y solo me has traído problemas… ¿quiere ver las instalaciones, señorita?
-¡Dios! –Gruñó el chico antes de que pudiera responder, llevaba una gabardina negra que combinaba a la perfección con su estilizado y brillante cabello, sus ojos cafés oscuros resaltaban en su blanco rostro. – ¡Todas las pelirrojas son unas harpías!
Salió del lugar, con un aire decepcionado; me sentí algo culpable pero inmediatamente me volví a con Don Chepe.
-Bien, muéstreme el lugar por favor.
Era un departamento verdaderamente gigantesco en la cuarta planta, con piso de madera y con muebles incluidos, lo que más me gustó fue que había un balcón con una hermosa vista de la ciudad.
-¡Es muy lindo! ¡Definitivamente me lo quedo!
-Mientras pague el depósito se lo permitiré, ¿señorita…?
-Ah, me llamo Clarissa Martins, mucho gusto, Don Chepe.
-En realidad no me llamo Don Chepe, es un apodo que ese sujeto me puso, pero bueh… supongo que me queda…
-Entonces, ¿Cuánto necesita de depósito?
-Ah, son 5 meses por anticipado, es un total de $5, 000, 00.
Suspiré y vi angustiosamente como una importante cantidad de mis ahorros con forma de cheque se iba a manos de aquel anciano, aunque era algo caro y era algo precipitado el mudarme inmediatamente, estaba muy cerca del orfanato donde Ruth había crecido, era bastante probable que por ahí podría conseguir alguna pista de su paradero, así que me parecía una buena jugada el establecer mi hogar en un punto cercano.
Dicho y hecho, pronto el taxista me ayudó a subir mis cosas hasta el que sería mi nuevo hogar, parecía algo irreal siendo que lo había conseguido de una forma tan precipitada, pero para poder avanzar era necesario crear movimientos rápidos como este, además, un poco de improvisación le traería algo de adrenalina a mi vida, usualmente apegada a las estrictas reglas de la sociedad.
-Bien, esta era su ultima maleta, señorita. –anunció el taxista, ¿quiere que la lleve a un restaurante cercano o prefiere irse a dormir ya?
-Hoy lo secuestré todo el día, ¿eh? –Pregunté. –No quiero que llegue la hora de pagarle…
-Bah, no se preocupe, usted está viviendo esas historias de novelas que solo se ven una vez en la vida, por eso pienso solo cobrarle la mitad…
Era un hombre bastante amable, ya en sus 50 años; decidí pagarle completo de igual manera.
-En ese caso, lléveme a un lugar donde sirvan comida rica y estaré lista para poder dormir en mi nuevo hogar…
-Bien, andando, mi esposa y yo solemos ir a comprar unos tacos por aquí que están buenísimos…
Subimos al taxi y tras un par de minutos de viaje el hombre estacionó su auto frente a un puesto callejero, al ver solo una persona formada me puse a su espalda sin tomarle mucha importancia y dispuesta a simplemente esperar por mí turno.
-¡Deme otra orden de tacos, y que sea doble! –Gritó el hombre que estaba frente a mí. – ¡Y para olvidarla que tengan mucha salsa!
Su voz me pareció algo familiar, así que me atreví a verlo de reojo, era el sujeto que había tratado de quedarse con el departamento que ahora era mi hogar, olía a cerveza y a tacos de tripitas, por no mencionar que podía jurar que estaba llorando.
-¡Lo que más me dolió es que ella dijo que me quería! –Se quejaba el chico con el dueño del puesto de tacos. –¿Sabe? ¿Por qué me hace esto?
-Las mujeres son un misterio, mi hermano. –Le respondió el taquero.
-¡Malditas pelirrojas! Son todas iguales.
-Claro que no. –Murmuré, para asegurarme que no me escuchara.
-¿Disculpa? Estás defendiendo a las…
El chico se dio la vuelta y se quedó petrificado al verme.
-¡Pero si tú eres la segunda pelirroja que me ha decepcionado en esta vida! ¿Cómo te atreves a defender a las de tu tipo teniendo tan malos registros?
-Para empezar. –Le grité. –Yo no le he hecho nada a usted, ¿no me diga que habla de lo del departamento? ¡Eso le pasa a usted por no poder pagar!
-¡Don Chepe me lo iba a regalar pero tú llegaste y lo arruinaste!
Parecía que el chico realmente creía que era culpa mía que no hubiera podido conseguir un lugar donde quedarse, por todo el parloteo que soltaba sobre las pelirrojas deduje que su esposa lo había abandonado ese mismo día.
-Para nada, mi conciencia está limpia y mi hermoso departamento también lo está…
-¡No voy a hablar con ninguna pelirroja nunca más! –Gritó.
-¡Bien! –Grité yo. –Señor taquero, ¡deme una orden para llevar!
El chico siguió comiendo en silencio mientras yo esperaba mi orden, apenas el taquero me entregó mi pedido el chico me miró, desafiante.
-¿Puedo ayudarle en algo? –Pregunté, sin bajar la mirada.
-¿Por qué eres tan amargada? –Preguntó, de la nada.
-No sé de qué estás hablando, creo que has tomado mucho.
-No, es enserio… ¿no piensas arriesgarte y ponerle algo de súper salsa a esos tacos?
-¿Por qué hacerlo? En realidad no me gusta el picante y…
-No… estoy seguro de que eso es porque eres una de esas mujeres que no pueden salirse de los estándares ni por un instante…
-Vaya, ¿ahora me vas a decir que puedes leer la personalidad de las personas con solo ver sus tacos?
-En realidad yo nunca diría algo tan vergonzoso como eso, pero estoy borracho, dolido y con muchísimo guacamole en mi sistema…
-Ya veo, solo tuviste un mal día… ¡cuídate, amigo!
Me di la vuelta y me dirigí al taxi, que me esperaba justo al frente; me detuvo por el brazo.
-Espera… tengo razón, ¿verdad?
Me miraba con seriedad, me libré de la presión de su mano y seguí caminando.
-Aunque así fuese, no es de tú incumbencia.
-¡Oye, espera! ¡Pelirroja!
-Me llamo Clarissa, ¿Qué quieres?
-Déjame compartir taxi contigo, ¿sí? Tengo que viajar un poco lejos esta noche…
Me encogí de hombros, no estaba en derecho de monopolizar a mi amigo taxista.
-Bien.
Subí al taxi, seguido por mi nuevo… ¿rival?, el caso es que el taxista nos miró a ambos; sorprendido.
-¿Ha conseguido una cita, señorita?
-¡Para nada! –Gritamos los dos, al mismo tiempo.
-Ya quisiera esta tipa sin aspiraciones en la vida poder estar en una cita con un soñador como yo…
-No es malo tener los pies en la tierra, niño bonito. –Le aseguré.
-Le sorprendería, joven. –murmuró el taxista. –Esta chica ha venido desde muy lejos para reencontrarse con su hermana a la que ya tiene desde muy pequeña sin ver… ¿no es eso ser soñadora?
Solté un suspiro de resignación.
-Lléveme a casa. –Pedí.
Podía sentir la mirada de aquel tipo, como si resguardara la esperanza de que me girara a darle una explicación, finalmente acepté que no me dejaría de molestar a no ser que se lo explicara.
-Nosotras éramos quedamos huérfanas y nos criamos en un orfanato de por aquí cerca… pero yo fui adoptada a los 6 años y me separé de ella… por eso he venido a dar con ella…
-Y ella… ¿es mayor o menor que tú?
-Menor, por 3 años…
-Ya veo… ¿y cómo se llama?
-Ruth…
-Ya veo… ¿has preguntado en el orfanato quien la adoptó?
-Al parecer ella escapó a los 15 años… encontrarla es una tarea casi imposible…
-Vaya… eso suena a muy mala suerte…
-Estoy desesperada. –Murmuré, con una voz que se destrozó al momento, estaba a nada de volver a llorar, contárselo a ese chico raro era muy doloroso.
-Pero espera… ¿no recuerdas a algún otro chico que haya estado con ustedes en el orfanato? Tal vez puedas preguntar sobre él y así ese chico puede darte detalles sobre el supuesto escape de tú hermana, ¿no?
Me volví con gran velocidad hasta donde estaba el muchacho, que me miraba con una tierna sonrisa, yo esbocé un gesto de agradecimiento y felicidad.
-¡Tienes razón! ¡No se me había ocurrido! ¡Tengo que contactarme con Lily! ¡Solo tengo que volver al orfanato y preguntar por el paradero de Lily!
-Genial, ahora puedo ver algo de salsa en tus tacos. –añadió el chico, satisfecho. – ¿Te importa si te acompaño mañana? No lo tomes a mal, pero creo que tú historia es muy inspiradora y bueno… quisiera estar presente para cuando tú hermana y tú se reencuentren…
-Mientras no me estorbes no tengo problemas en que me acompañes… ¿Cuál es tú nombre?
-Mi nombre es Zack, Zack Mosh. –Se presentó, con una amplia sonrisa.
-Es algo raro. –Pensé. –pero no parece ser una mala persona, y es muy apuesto.

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