Lo Último

Dos mundos, un sentimiento. (14/17)


14: Mariscal de campo.
-Es por este día que hemos trabajado tan duro todo este tiempo. –Apuntó Nahomi.
-Lo sé. –Respondí, con nerviosismo y notoria tristeza.
-¡Oye! ¡Anímate!
-Lo siento, Nahomi… ¿Puedo tener un minuto a solas? Iré a caminar un poco antes de las pruebas, Espérame aquí.
-Claro, tontín… Aquí te esperaré.
Me alejé de Nahomi dedicándole una sonrisa floja, No era la prueba lo que en realidad me preocupaba, no podía dejar de pensar en Mónica y en lo que me había dicho en nuestros dos últimos encuentros y donde yo; Además de haber sido rechazado por ella, había sido expuesto como el niño inexperto que era en realidad.
Faltaban apenas unos minutos para el comienzo de las audiciones para entrar al equipo y ya estaba en mi ropa deportiva; “Preparado” para presentarme para pateador y mariscal de campo.
Busqué a Mónica en vano en los minutos que me quedaban previos al inicio de la prueba, me sentía vacío y sin motivaciones; ¿En qué momento empecé a necesitar tanto de ella?
-Bienvenido, ¿Qué tal te ha ido? ¿Ya mejor? –Mónica me recibió con una amplia y cariñosa sonrisa y con esa voz dulce.
-Creo que estoy listo, Nahomi… ¡A ganar ese puesto!
No permitiría que Mónica, además de arrebatarme su cariño me arrebatara en Football, por lo que decidí despejar mi mente, si ella no me quería ya no era mi problema.
En la cancha de football estaban reunidos casi un total de 100 aspirantes a entrar al equipo, me despedí de Nahomi, que me abrazó y me besó en la mejilla.
-¡Suerte, Campeón!
-Gracias, Panchita.
Me uní con el grupo, unos segundos después el entrenador y sus asistentes llegaron a la cancha dando órdenes.
-Bien, señoritas; Las pruebas van a comenzar, quiero que formen una línea recta y cuando mencione la posición en la que se realizarán las pruebas den un paso al frente; Den su mejor esfuerzo pues no pienso dar oportunidades a maricas.
Obedecimos en silencio, pronto el entrenador nos miraba uno a uno; Era un hombre anciano pero se le notaba su carácter.
-¡DEFENSORES!
Un grupo enorme de chicos de aspecto corpulento dieron paso al frente y el entrenador les dio la indicación de acercarse a donde él estaba, parecía darles indicaciones sobre lo que tendrían que hacer.
Pasó una hora o más para que el entrenador terminara de analizar a cada defensor, finalmente todos volvieron a la línea; Entonces recé para que siguiéramos los pateadores.
-¡PATEADORES!
Mis plegarias fueron escuchadas, ya no me aburriría.
Me levanté del suelo y comencé a calentar mientras me acercaba al entrenador, el nos miraba uno a uno con algo que interpreté como “odio”
-Muy bien, maricas… Uno a uno irá pateando 3 bolas en 3 distintas distancias, en base a eso voy a aceptarlos o no en el equipo, ¿Muy bien?
-¡Sí! –Respondimos todos, ¿Alguien sería capaz de decir que no con tan emotivo discurso?
Esperé con paciencia a que mi turno llegara, viendo como casi todos los participantes fallaban al menos 1 tiro, eso lo había estado practicando con Nahomi a diario, y hasta más lejos y difícil que eso, estaba confiado en que no tendría problemas.
Llegó mi turno y con una actitud de superioridad ataqué el primer balón: Anoté con facilidad, fui al segundo de mayor distancia y ocurrió lo mismo: HOMERUN, Troté hasta el tercer balón, que estaba casi a media cancha; bastante complicado. Para ponerlo aun peor: recordé a Mónica.
-Sí no me quieres. –pensé. – ¡Es tú problema!
Le pegué un golpe impresionante al balón, por suerte iba con dirección y terminó entrando en el poste de anotación, fui el primero en anotar en las 3 distancias.
-¡SÍ! –Grité, triunfador. – ¡Panchita, pizza esta noche!
Desvié la mirada a las gradas, donde Nahomi me aplaudía con entusiasmo y me lanzaba todo tipo de señas, probablemente parecíamos novios en ese momento, eso me hizo sentirme incomodo.
-Es vergonzoso. –Pensé. –Un momento… ¿es vergonzoso? ¿Por qué? Yo siempre estuve orgulloso de que me ubicaran como novio de una chica tan hermosa como Nahomi… Ah, claro… Mónica…
Tomé lugar en la línea y al terminar el resto de los pateadores (que por cierto ninguno pudo igualar mi HAT TRICK)  y esperé con paciencia el llamado del entrenador, se me iluminó el rostro apenas mencionó la siguiente categoría.
-¡MARISCALES!
Me levanté una vez más, acompañado por todos los musculosos y agiles del grupo, ¿Estaba perdido en esta categoría?
-Bien, señoritas… Usaremos técnica de Caracola en parejas de 3 para ver su precisión de pases bajo presión por ahora, ¿Alguna duda? –Al igual que la ocasión anterior; el entrenador hablaba con superioridad y nadie era capaz de replicar.
-Tú. –Me señaló. – ¿Cuál es tu nombre?
-Eh… Mike Mattews, señor.
-Bien… Lo has hecho bien como pateador, ¿Por qué no comienzas tú en compañía de otros 2 maricas? Los escogeré para ti.
Fue en ese instante, mientras el hombre tomaba a dos chicos para hacer pareja conmigo que llegaron las respuestas a mí mente y a mi corazón, Todo era tan simple como un pase completo… Y yo lo había olvidado.
No pude siquiera disculparme con el entrenador, no pude siquiera avisarle a Nahomi a donde me dirigía: mis piernas comenzaron a correr a toda velocidad hasta mi automóvil, tenía que encontrar una florería inmediatamente.





Extendí mis alas lo más que pude antes de lanzarme al abismo, comprendiendo que cuando hay algo que verdaderamente vale la pena hay que entregar todo lo que sea necesario para tenerlo; Aun sí eso es tú vida.
-No pienso seguir atado, no pienso perderte el ritmo; Rai… Espérame, en un momento estaré contigo.
Caía directo al suelo a gran velocidad, por más que agitaba mis alas no me elevaba, las corrientes de aire no hacían más que moverme un poco; pero no lo suficiente como para mantenerme con vida y mucho menos como para llegar al otro lado.
-Rai, estaré contigo del otro lado, y sí no lo logro… Al menos ya no estaré atado… Y habré luchado hasta el final por mí objetivo.




Compré un bello y algo caro ramo de rosas y conduje con dirección a ANAHEIM, dispuesto a confesar todo de una buena vez, dispuesto a entregarme completamente, dispuesto a morir para demostrarle la sinceridad de mis sentimientos.
Llegué a casa de Mónica con un gran nerviosismo; Me temblaban las piernas y me faltaba un plan sobre las cosas que le diría. ¿Por qué solo me había lanzado a su casa sin siquiera ordenar mis ideas? Ese estilo de personalidad espontanea definitivamente iba a traerme problemas en algún futuro, pero en ese momento estaba agradecido de haber nacido así.
Decidí ensayar un poco antes de tocar el timbre, me paré recto y mirando a la puerta comencé mi actuación:
-Hola, Mónica… Quiero decirte que aunque sé que todo esto comenzó como un experimento, todo ha cambiado… Y qué por ningún motivo pienso odiarte, no está en mis planes. –Al terminar de decirlo, cerré un ojo, creando un guiño coqueto; Me sacudí la cabeza, estresado.
-¿Qué fue eso del guiño? ¡Idiota! ¡Concéntrate!
-Mónica… Vámonos a Hawái juntos, prometo no dejarte sola nunca…
-¿Por qué a Hawái? –Me respondí a mí mismo. –Sí no empiezas a tomar esto enserio nos vamos, ¡Es la verdad!
-Lo siento, lo siento… Lo tomaré con más seriedad… Mónica… Eres hermosa… Y aunque no hablas mucho y no tomes coca…  quisiera convertirte en mí esposa…
-¿Eh? ¿Qué mierda fue eso de la coca? Además, no estamos intentando pedir matrimonio, y sí esa es nuestra forma de pedir matrimonio… estaremos solteros por siempre…
-Una vez más… Mónica, tú eres el sol y yo soy la luna…  Nos complementamos para mantener iluminada la tierra, la tierra es nuestro amor… Sí mi sol no está ahí… Todo quedaría en la oscuridad.
-Eso sonó bastante bien. –Admití. – ¿Qué significa?
-Ni idea. –Confesé.
Agotado, me senté en el portón, intentando re-acomodar mis planes.
-Para empezar tengo que dejar de hablar conmigo mismo.
-Tenemos razón en eso.
-¡Cállate! –Ordené, comenzaba a asustarme.
Escuché una risita infantil y bastante encantadora a mis espaldas, fue como un balde de agua helada que me devolvió a la realidad. Mónica me miraba con una leve sonrisa dibujada en su rostro.
-¿Te estás burlando de nosotros? –Pregunté, tratando de ver esa sonrisa de nuevo.
-Para nada. –Bufó ella, soltando otra risita; Eso me hizo sonrojarme y desear besarla en ese mismo momento. Pero guardé compostura y me apegué a lo que había planeado decir.
-Mónica… Yo…  Aunque no te guste la coca… Yo… Soy el sol…
-Te he estado escuchando desde hace varios minutos atrás… No solo eso, este timbre tiene una cámara que me permite ver quien llama a la puerta en una pantalla… Te has esforzado tratando de hablar conmigo.
-Estas… Son para ti. –Le ofrecí el ramo de rosas, su rostro se iluminó y se enrojeció, pero recuperó su naturalidad de inmediato.
-No las necesito, morirán en unas semanas.
-Mónica, quiero estar contigo, deseo estar a tú lado… Te quiero, Mónica… No me importa si todo comenzó como un experimento, pues el experimento funcionó de maravilla… Ahora mismo estoy completamente a tus pies y estoy dispuesto a demostrártelo arrodillándome ante ti.
-Mike… Aunque ahora me quieras, los sentimientos cambian; Ya te lo he dicho… Mañana podrías empezar a odiarme por alguna tonta pelea, o por culpa de tú amiga esa.
-Tienes razón. –Admití, ella me miró sorprendida por tal respuesta. –Siempre existe esa posibilidad, pues los corazones de las personas están en constante cambio… Yo lo descubrí cuando te conocí, pero no sabía como expresarlo… Cambié mi forma de sentir y de querer por ti… Y aunque es probable que en un futuro este sentimiento desaparezca… Me niego a darle la espalda. Puedo jurarte que lucharé con uñas y dientes para que este sentimiento no cambie nunca.
Hubo un largo rato de silencio, Mónica no se movía ni un centímetro; Su mirada estaba en el suelo y sus ojos reflejaban temor.
-Escucha, sé que tienes tus razones para desconfiar, pero todos necesitamos el apoyo de alguien… Yo seré un peldaño para ti… No dejaré que te derrumbes.
Miré a Mónica con la esperanza de una respuesta o una reacción y no me equivoqué: De sus ojos bellos cristales de alma comenzaron a brotar y caer por sus limpias mejillas.
-¿Por qué…? ¿Por qué estoy llorando? N… No… No puedo detener las lágrimas… Mike… Haz algo… ¡Mike!
Sorpresivamente, se lanzó a mí con fuerza y se aferró a mi cintura con sus brazos; En mi pecho podía sentir sus sollozos de alivio, ¿Cuánto tiempo habría ella soportándolo sola? Era natural que cualquier persona se desmoronara tras un tiempo de soledad; Pues el ser humano es una criatura comunitaria. Pero Mónica valientemente había soportado todo, por motivos desconocidos.
-Llora todo lo que quieras… Te lo mereces.
No sé cuánto tiempo duró Mónica llorando; estuvimos en el portón de su casa por horas, cuando ya era de noche estábamos acurrucados, ambos mirando nuestras manos entrelazadas.

5 comentarios:

voz dormida dijo...

ahh... qe buen cap, apoco no? XDDDDDDDDD

Anónimo dijo...

ANIKI TU NACISTE PARA SER ESCRITOR!!!
10/10 y nada mas que decir por comentario

PD: te voy a wear por msn XP

Kthrine dijo...

Simplemente exelente!!!! casi lloro!!! me rei muchisimo tambieeen!!! dioosss como me recordó a clannad de verdad increible, fascinante! diosss!!! dios diosss!!
Es en serio! me dejaste con el corazon en la garganta por un momento!
La realidad es que no encuentro ni qué escribir... Me haz dejado con ganas de seguir y seguir leyendo!!!

myrna dijo...

un suspiro, la tensión baja, pero qué raro, ahora aumenta...qué pasa con Nahomí, me preocupa, pero Bien x monica y Mike....ufff, Te amo niño!!!!!eres lo maximo!!!

irwinerd dijo...

WTF!!!!!
O_O lgo te explico eso^^

muy bna xD

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