Lo Último

Dos mundos, un sentimiento. (12/17)


12: Intromisión (Nahomi)
Mike entrenaba con dureza y dedicación, apenas era nuestra tercera sesión de entrenamiento y estaba segura de que ya había mejorado de forma considerable; Estaba más que orgullosa. Esa tarde decidí premiarlo ordenando un poco de pizza.
-¡Amo la pizza! –Gruñó, al momento en que se lanzaba con salvajismo.
-Pues come toda la que puedas, necesitas aumentar unos cuantos kilogramos si deseamos convertirte en Mariscal de campo.
-¿Eh? ¿Mariscal de campo? Estás loca, soy pateador.
-Estuve viendo un partido de football con mi papá ayer. –Señalé. –Y he llegado a la conclusión de que los pateadores solo sirven para patear el balón un par de veces por partido.
-¡DUH! ¡Por eso se llaman PATEADORES!
-Exacto, son jugadores sin importancia…
-¿De qué hablas? Siempre has amado mi forma de patear.
-Exacto, pero si eres igual de preciso con tus manos como con tu pierna derecha, ¿Por qué no aprovecharlo? Un mariscal de campo es el jugador más importante, ¿No te gustaría ser el mariscal?
-A quien no le gustaría. –Murmuró, sonrojándose. –Tonta.
Me provocaba abrazarlo, pues su rostro ligeramente bronceado se tonificó resaltando el rojo de su cabello; Pese a que el momento ameritaba gritarle “Me encantas” Me controlé y limité a burlarme de él.
-¡Te has puesto rojo! ¡Qué perdedor!
-Cállate, tonta… Eso te pasa por hacerme pensar en ser un mariscal.
-Entonces, entrenemos para que sea una realidad.
-Como si fuera posible. –Bufó, sin ánimo. –Solo faltan 3 semanas para la prueba.
-Es por eso que tenemos que dar lo mejor, dedicar un par de horas diarias a tus pases con manos y a las pesas para que dejes de ser un brazo de niña.
Soltó una risotada.
-Tienes razón, en ese caso hay que participar tanto como pateador como mariscal, ¿Qué opinas?
-Creo que serás la sensación del bloque. –Admití.
-¡Panchitaaaaaaa eres lo máximo!
Apenas escuché la palabra “Panchita” lo veía venir, mi recompensa, la razón por la que aguantaba todo: Los tiernos abrazos de Mike.
-Te amo, ¡Mike! –Confesé, de pronto.
Hubo silencio, miré a Mike a los ojos y su mirada era seria, de pronto esbozó una hermosa sonrisa y sentí que algo bueno se avecinaba.
-¡Yo también te amo, Tonta! ¡Lo sabes!
Me había equivocado, el idiota no me había entendido en lo más mínimo.
-Bueno, ¡Ahora a trabajar la pizza que has comido, dame 30 flexiones!
-¡Como si pudiera hacer eso!
-¡Solo hazlo!
De pronto, Mike me miró a los ojos, con una seriedad que nunca esperé ver en el.
-¿Qué pasa?
-Oye… Nahomi…
-¿Eh?
-… Olvídalo, no es nada.
Le solté un zape en la cabeza por tal contestación.
-¡Ahora me dices!
-Está bien… Dime… ¿Tú qué opinas de… Mónica?
-¿Qué? –Pregunté, más sorprendida que celosa o molesta; ¿Quién esperaría esa pregunta?
-Eh… Bueno… Quiero saber qué opinas tú sobre  Mónica Bonnet, la chica con la que tuve la cita.
¿Qué planeaba Mike preguntándome eso?  ¿Qué debía responder?
-Eh… Pues… Es bonita. –Admití, intentando no perder mi lengua con el veneno que me produjo murmurar esas palabras.
-¿VERDAD? –Preguntó, con una gran sonrisa.
-Idiota. –Pensé.
-Sí… Es bonita… Y es… Un genio, ¿Eh?
-Probablemente sea más lista que tú y yo juntos.
Verlo charlar tan feliz sobre ella me provocaba a darle un buen puñetazo, pero… ¿Cómo su amiga no era mí misión principal darle mí apoyo?
-Genial. –Apunté. – ¿Cuando la has conocido? (¿Cuándo fue el día en qué llegaste a la conclusión de que no bastaba conmigo?)
-Hace dos semanas, ella lanzó un examen por la ventana y yo fui a devolvérselo.
-¿En serio? (No me importa en lo más mínimo, cállate ya.
-Sí, y se portó tan fría conmigo que terminé huyendo del lugar.
-Que chica tan peculiar. (Que tipa tan perra)
-Pero eso solo hizo que me interesara más en ella, así que la busqué a diario sin éxito, pero el día en que me perdí en el centro comercial la encontré de nuevo.
-Eso pasa por esforzarte, te felicito (Masoquista idiota)
-Y bueno… Me besó y me dijo que ella no entendía los sentimientos…. Después me dijo que mi beso no fue satisfactorio y me dijo que el experimento había terminado.
-Que lastima (Genial, ¿Cuánto tiempo piensas echármelo en cara?
-Pero no te preocupes, Panchita. Le dije que me permitiera ayudarle y ella accedió,  creo que ahora realmente he logrado llegar a su corazón… Pensé que era una chica fría y sin sentimientos pero me equivoqué.
-Eres asombroso (¿Por qué nunca te has portado así conmigo?)
-Sabes… Sé que todo comenzó como un simple juego para ella… Pero pienso declararle mis sentimientos.
-Suerte (Ojalá la atropellen)
-En fin, ¿30 flexiones, verdad?
-¡Sí! ¡A trabajar! (Gracias a Dios, ¡se acabó!)
Sí algo rescatable había de esa conversación de Mike era su extraño relato del “experimento”, se me ocurrió un plan; Mientras Mike hacía flexiones tomé su celular y fingí estar jugando, pero en realidad envié un mensaje al contacto Mónica, con el texto: “Te espero en el estacionamiento en el primer periodo, no faltes por favor”.
Borré la evidencia y fui paciente. Pues al día siguiente todo se aclararía, Despedí a Mike temprano y me fui a dormir.
Al día siguiente, me sorprendió ver a Mónica esperar recargada en el auto de Mike, como sí tuviera el derecho de recargarse en el.
-Hola. –Saludé.
-Hola. –Respondió sin mirarme.
-Tengo que hablar contigo. –Pedí, con mi más tierna e hipócrita voz.
-Ahora mismo espero a alguien.
-Yo fui quien te envió el mensaje desde el celular de Mike, lo siento.
La chica vestía un vestido sencillo color negro, cubierto por un abrigo de piel oscura. Me estremecí al ver unos ojos que aparentaban enojo dirigirse con hostilidad a mí, aparentemente le había molestado mí confesión.
-¿Por qué has hecho tal cosa?
-Necesito hablar contigo.
-¿Qué pasa?
Presioné mis puños y la miré con sincera preocupación.
-¿Qué es lo tuyo con Mike?
-¿Te interesa?
-Eh… Pues….
-¿Era todo?
-¡Espera! –Ordené. –Sí, ¡Sí me interesa! Pues es mi mejor amigo.
El viento aleteó su cabello, combinando ese efecto a su penetrante mirada le daba un aire de superioridad impresionante, Ahora entendía porque Mike cayó como imbécil ante ella.
-Es un experimento.
-¿Qué clase de experimento?
-¿Por qué las personas aman?
Me respondió con otra pregunta, no encontré la respuesta.
-¿Qué hacen para averiguar la respuesta?
-Nos besamos…
-¿Solo eso?
-Sí, solo eso… A veces hay otras cosas.
Contestando eso con tanta naturalidad, cuando yo nunca tuve ese privilegio me hizo molestarme.
-¿Solo eso? ¡¿Solo eso es lo que hacen para ti?! El está muy emocionado contigo, ¿Sabes? ¡Él en verdad te quiere! ¡Y como si nada vienes y me dices que es solo un experimento y que lo besas sin motivo alguno! ¿Por qué no me has contado lo de la cita, cuando bailaron en la fuente? ¿Eso no significó nada para ti? ¡No es correcto jugar con los sentimientos de otras personas! ¡NO LO ES!
Mónica, mientras hablaba no dejó de mirarme ni un solo instante, cuando terminé de hablar estaba hiperventilando y con el rostro seguramente rojo por el enojo.
-Tienes razón. –Admitió, sin expresión alguna en ese rostro puro y blanco.
-¿Eh?
-Tienes razón, no es correcto experimentar con algo que no se puede entender. No lo haré más, ¿Contenta?
No esperó respuesta, se dio la vuelta y se fue; Dejándome aturdida y confundida.
-Creo… Qué he hecho algo terrible. –Pensé.

3 comentarios:

Anónimo dijo...

xuxa, ahora que sera del pobre Mike T-T ?? and again...NAHOMI BAAKA!!!
aniki 10/10

irwinerd dijo...

jjaja nahomi perilla!!! xD

Myrna dijo...

aumenta el poder de la emoción a un 1000%, tengo trabajo y no puedo parar de leer....te amo super escritor nobel

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