Lo Último

Dos mundos, un sentimiento. (10/17)


10: Raíz (Mike)
-Mike… Vamos a resfriarnos si nos quedamos aquí. –Anunció Mónica, me había quedado abrazado a ella un par de minutos desde que vi a Nahomi.
-Oh, lo siento… ¡Tenemos que llevarte a tu casa antes de que mueras de pulmonía! ¡Es invierno y yo haciendo estas idioteces, lo siento!
-Descuida. –Respondió Mónica, mirando al suelo; me adelanté a ella y le abrí su puerta de forma caballerosa.
-Voy a mojar el asiento.
-No te preocupes, de cualquier forma ya le toca un baño.
No esperé a escuchar la respuesta de Mónica, cerré su puerta y subí al Mikemovil; Muerto de frio. Encendí la calefacción a todo poder y pregunté.
-¿Por dónde vives?
-T… Toma la autopista y gira en ANAHEIM.
Mónica estaba muerta de frio. Se me ocurrió algo que definitivamente me haría quedar aun mejor de lo que ya llevaba hasta el momento; Del asiento de atrás tomé una cobija que Nahomi siempre usaba cuando tenía frio en el auto.
-Usa esto para calentarte, No quiero que enfermes por mi culpa.
-Gracias.
En el primer semáforo decidí girar mi rostro para ver la expresión de Mónica, era tan fría como siempre; Solo que ahora sus labios esbozaban una sonrisa de satisfacción.
-¿Que te ha parecido nuestra cita? –Pregunté con una voz ahogada. Temeroso del veredicto final.
-El final fue muy divertido. –Admitió, pasados unos segundos.
No pude evitar pensar que hace apenas unos días ella me había rechazado y que en ese momento era “MUY DIVERTIDO”. Como resultado, una sonrisa de imbécil salió de mi rostro.
-¿Por qué tan feliz? –Preguntó.
-Secreto. –Respondí, al momento en que giraba en ANAHEIM.
Tras seguir las instrucciones de forma exacta, llegamos a una enorme casa blanca; A la cual le faltaba poco para ser una mansión.
-Hermosa casa. –Admití. –Seguro te toma siglos limpiarla.
-No tienes idea. –Respondió.
-Puedes llevarte la cobija, comienza a hacer un viento muy fuerte.
-Gracias, Mike… Nos vemos en el campus mañana.
-Te enviaré mensaje si es que no te encuentro.
-Estaré en el techo de ciencias prácticas en el primer descanso.
Mónica bajó del auto envuelta en la cobija que le había regalado; En ese momento su aspecto era el de una niña inofensiva y mi corazón se estremeció, ¿En verdad no existía una ley en los ángeles para ser tan hermosa?
Un automóvil negro de aspecto lujoso se estacionó frente a mi auto; justo cuando Mónica intentaba abrir el portón que daba al jardín frontal de su casa; Dedicó una mirada de odio a sus tripulantes, mucho peor que las miradas que llegó a dedicarme a mí en un inicio, esta era una mirada rencorosa. Una pareja de aspecto juvenil y refinado bajó del automóvil y entraron a la casa justo después de que Mónica lo hiciera; Sin dedicarle algún saludo o señal de fraternidad. ¿Eran esos sus padres?
Aunque me preocupé un poco; nada podía hacer en ese momento, por lo que decidí encargarme del gran problema que me esperaba en casa de los Dawson: Nahomi.
-Eso me pasa por mentirle. –Pensé. –Seguro va a enojarse conmigo unos segundos pero pronto estará curiosa sobre Mónica.
Fui a mi casa y tomé una ducha para evitar enfermarme; Después me conecté en Messenger y le envié un mensaje a Nahomi; Que estaba conectada. No hubo respuesta hasta 10 minutos después, y simplemente me puso “hola”.
-Está bien, mañana haré las paces contigo, no es bueno hacer drama por internet. –Pensé.
Me fui a acostar temprano, aunque en realidad no dejé de pensar en todo lo sucedido en el mejor día de todos los tiempos: En mi mente repetía cada escena del baile en la fuente, En ese momento todo parecía un distante sueño; Tomando en cuenta el extraño final, cuando sus padres llegaron sin siquiera dirigirle la palabra.
Esa noche dormí más feliz que nunca, la vida no podía ser mejor. Al día siguiente en el campus; Me extrañó que Mónica no se presentara a buscarme en ninguno de los descansos, por lo que me levanté apenas llegó el final de mi último periodo y la busqué por todos lados; No estaba en ninguno de los lugares que frecuentaba.
-¿Dónde estará Panchita? –Murmuré, con una mano en la cabeza.
-¿Buscas a Nahomi? –Preguntó una voz masculina bastante conocida, era la voz del popular chico rubio: James.
-Oh, eres tu james… Así es, estoy buscando a Nahomi.
-En ese caso, ¿Ya has ido a tu auto?
-Tienes razón, ¡Gracias!
No le di tiempo a una respuesta y corrí al Mikemovil. Nahomi no estaba, pero una nota colgaba de los parabrisas.
“SI ES QUE ME ESTÁS BUSCANDO (NO CREO) NO QUIERO HABLAR CONTIGO, ADIÓS.”
-Impresionante…
Subí al auto y conduje con dirección a la casa de Nahomi, algo estaba mal… ¿La había dejado sola en un mal momento? Estuve tan pendiente de mí y de mis avances con Mónica que probablemente había terminado hiriéndola.

2 comentarios:

Anónimo dijo...

quiero mas quiero mas quiero mas!!!
aniki 10/10

MYRNA dijo...

buuuuuu, qué momento tan profundo!!, sube el interes, sube la tensión, aumenta la emoción...MARAVILLOSA!!!!

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