Lo Último

viejo amo a mi esposa 13

Sobre cómo Ellie y yo nos hicimos novios (Parte 2), sobre la advertencia final y sobre la chica de la que me enamoré. (Zack)
(2010, Los Ángeles)
Trabajar como profesor de música era algo bastante pesado, los chicos de preparatoria eran justo como los recordaba: perezosos y sin aspiraciones en la vida, ya fuera enseñándoles a tocar saxofón o ayudándoles a medir sus notas en el viento, era yo el que terminaba más exhausto y ellos quienes terminaban aprendiendo solamente la mitad de lo que yo les mostraba, era bastante frustrante pero tenía que ser paciente; ya aprenderían.
Bueno, en realidad estaría exagerando sí todos los alumnos eran de este tipo, pues en particular había una estudiante que era una excelente violinista y que además, era poseedora de una gran voz, su nombre: Ruth Johnson, así es… Ruth era, además de ser una alcohólica en potencia, una gran música.
-¡En serio me impresionas! –Solía decirle. –Esperaba esto de Ginnie, pero de ti sinceramente solo esperaba materias reprobadas.
-¡Eso te pasa por juzgar un libro por su portada! –Respondía ella, con una gran sonrisa de seguridad.
Gracias a mi nuevo trabajo como profesor, fue que pude pasar más tiempo con ella, pues todas las mañanas ella me esperaba en la entrada del edificio para caminar juntos, no pasó mucho tiempo para que me hiciera yo también amigo de sus amistades, los más regulares eran Ginnie, la linda chica de cabello negro con rayos rubios y rosas y Sean, un chico con el cabello totalmente rapado, a excepción de una corta capa de cabello a modo Mohawk, que era bastante descarado y divertido; justo como Ginnie.
-Él es el amigo del que te he contado, Sean; se llama Zack y a partir de hoy va a ser profesor de música aquí.
-¿Eres tú? No tienes idea de todo lo que hablan estas dos de ti, pensé que eras superman o algo así… sí alguien te molesta o algo no dudes en llamarme para juntos partirles la cara, lo digo porque te  vez totalmente joven y hay algunos cabrones que no gustan de ser mandados por gente de edad parecida a la suya.
-Anotado, Sean; gracias. –Respondí.
Pude también, darme cuenta de lo popular que era Ruth en realidad; no había momento en que ella no estuviera siendo seguida por un montón de chicos interesados en ella, por supuesto eso me hacía sentirme un poco celoso pero no era posible hacer nada. Solo me quedaba soportar ver cómo a pesar de ser conocedora de sus intenciones, ella seguía sonriéndoles.
Por supuesto también pude probar que aun tenía “EL DON” es decir, el don de volver locas a las chicas, pues apenas llegaba la hora del almuerzo ya había un sinfín de chicas invitándome a comer con ellas, pero rápido eran ahuyentadas por Ginnie, que con solo una mirada las asustaba.
-Serás el profesor más ardiente pero eso no te da derecho de hablarle a otras chicas aparte de Ruth y de mi, ¿bien? –Solía reñirme ella.
-¿Y mi esposa?
-B… Bueno… también a ella te permito hablarle…
En lo que respecta a la banda, no podríamos haber estado mejor, finalmente firmamos contrato de un año con el mismo bar en el que habíamos tenido una gran noche y eso nos daba una comodidad monetaria bastante tranquilizadora, pues era tan buena la prestación que incluso podríamos sobrevivir de lo que ganara la banda sí repentinamente yo era despedido de mis dos trabajos, y aunque aun no encontraba alguna audición para una banda más joven y talentosa ni descubierto por un agente, yo sentía mi sueño cada día más cercano.
El único lugar donde las cosas estaban un tanto extrañas era en casa, pues Ellie pasó de un largo periodo de tiempo de permitirme hacerle de todo a todas horas a ni siquiera permitirme abrazarla en las noches, por no mencionar que apenas trataba de tocarle el vientre ella me soltaba un manotazo y me gritaba que le dolía que lo hiciera, eché la culpa de esto a la guerra de hormonas que se llevaba a cabo en su cuerpo y mí coraje se vio reemplazado por comprensión de inmediato, cómo recompensa ella me consiguió una grabación de nuestro bebé en el sonograma y fue suficiente para mi, al ver a ese pequeño fragmento de vida creciendo, justo frente a mis ojos.
Siempre que llegaba del trabajo, ya en la noche, Ellie tenía en la mesa mi cena y una notita disculpándose por no poder soportar despierta, diciendo que estaba muy cansada por culpa del bebé y prometiéndome que en la mañana me prepararía el desayuno, así que en realidad no teníamos mucho tiempo para vernos y hablar.
Pese a que todo esto bien podría ser tomado de mala forma a mí en realidad me hizo comprender mejor aun a Ellie, ella pasaba por un momento complicado de su vida en el que era mi deber hacerle las cosas más fáciles, sin negarle nada y sin hacerla enojar, era mi amada esposa, que se encargada de cargar dentro de sí a mi hijo.
Con estas circunstancias llegamos a abril, todo indicaba que sería un día común y corriente mientras Ruth y yo caminábamos cómo siempre hasta la escuela, ella estaba especialmente seria en ese momento y yo estaba presionándola  volver a ser ella misma.
-¿Y bien? ¿Qué animal prefieres? ¿El camello o el elefante?
-Elefante. –Respondió ella, sin dejar de mirar al suelo.
Ella llevaba un pantalón de mezclilla oscuro y unos CONVERSE negros, acompañados por una linda blusa de tirantes blanca con líneas de arcoíris, su cabello iba recogido con una cola de caballo.
-¿Tienes algo? –Pregunté finalmente, tras ser derrotado en el intento de animarla por medio de preguntarle que animal era más genial. –Has estado mortalmente seria.
-No en realidad. –Respondió ella, cortando toda línea de conversación y dejándome callado.
-Debe ser “eso”. –Murmuré, tan bajito que esperaba que no me escuchara.
-¿Qué cosa? –Preguntó ella, yo solté un ligero respingo.
-Eh… Nada…
-¡Dímelo! –Me exigió, jalándome una oreja.
-¡Pues “eso”!
-¡Sí tienes algo que decir dímelo ya!
 La presión contra mi oreja finalmente me forzó a confesar.
-¡Que seguro es porque estás en tú periodo!
Sorpresivamente la presión en mi oído se hizo mayor en lugar de cesar, Ruth me miraba más con melancolía que con furia; eso me dejó algo confuso.
-¡No seas imbécil! ¿Dónde quedó el respeto por mi privacidad? Mira que decir bromas tan malas y encima a una alumna, ¿Qué diría el director si te hubiera escuchado?
-¡Por eso la dije solamente para mí! –Solté una carcajada, alegre porque Ruth seguía viva. –No tenías porque arrancarme media oreja, ¡Salvaje!
-Oye… Zack… ¿Podemos ir a un lugar?
-¿Ahora? –Pregunté. –Las clases empiezan en 20 minutos…
-¿A qué hora es tú primer periodo? –Me preguntó.
-Pues a la tercer hora, pero tú…
-Andando en ese caso. –Ruth me tomó de la mano al momento en que cambiábamos brutalmente de dirección, pronto íbamos montados en un autobús sin dirección aparente.
-¿A dónde vamos, Ruth?
Ella guardó silencio todo el camino, era como sí dentro de su cabeza estuviera librándose una batalla, decidí darle su espacio y guardar silencio, ya llegarían las respuestas de cualquier forma.
En un semáforo ella se levantó y sin decir nada aun me tomó de la mano y me jaló con fuerza, indicándome que había llegado la hora de volver a caminar. Así lo hicimos por media hora más, estábamos en un distrito de compras completamente desconocido para mi, así que miré entretenido el nuevo lugar descubierto, finalmente llegamos a lo que parecía ser una escuela primaria, con 2 largos edificios al fondo, no hacía falta ser un genio para saber que eran habitaciones.
-¿Qué es este lugar?
Ruth caminó hasta los barrotes corredizos que cerraban la entrada principal y se aferró a ellos, mientras miraba con angustia el lugar.
-Pues… Zack, este lugar fue mi hogar… desde que era una niña pequeña hasta los 15 años.
Me acerqué a donde Ruth se encontraba y en el otro lado de la pared pude apreciar una placa con la inscripción “Hogar de adopción de San Juan” y debajo un bello poema bíblico sobre los pequeños que no tienen familia, devolví mi mirada al rostro de Ruth: sus bellos ojos azules temblaban, anunciando el próximo brote de llanto, esbozó una sonrisa.
-Los buenos momentos que pasé aquí son los mejores recuerdos que tengo de mi vida, ¿vez ese edificio del fondo? Ese era el edificio donde yo vivía, mi cuarto era el mejor de todos, en el primer piso y tan grande como mi departamento, y nunca me sentía sola pues mi compañera de cuarto, Lily siempre estaba conmigo…
-Tú mejor amiga. –Murmuré, bajo la sensación de que tenía que decir algo.
-Exacto… en el patio de atrás hay varios juegos, columpios, pasamanos y esas cosas… ahí nos encantaba mecernos en los columpios, desde que éramos niñas e incluso después de eso, nos podías ver yo teniendo 15 y ella 17 en las noches meciéndonos mientras charlábamos…
-Suenan a buenos días, ¿no?
-Bueno… estuve aquí 12 años y creo que así como fui de feliz, lo fui de miserable… hubo días en que me sentí una niña normal, y hubo otros días en que hubiera preferido no haber nacido.
Un gigantesco escalofrió recorrió mi cuerpo al momento en que cambiaba de pose de forma dramática, esa línea no sonaba para nada a la Ruth que yo conocía, pues ella no era así, ella era una chica que siempre estaba, ¿no? Siempre corriendo y burlándose de todos, siempre con una sonrisa de oreja a oreja.
¿O era que la Ruth que yo conocía escondía tras de esa sonrisa a la Ruth que estaba viendo en estos momentos? Ya pensándolo mejor, yo en realidad nunca había escuchado algo sobre Ruth, era conocedor de que vivía sola, más nunca supe de donde venía, a donde iba… en realidad yo no sabía nada de ella.
-Ruth… yo…
-¿Ves ese salón bajito de ahí enfrente? Una vez, teniendo 5 años salté de él y me rompí un brazo. –Soltó una carcajada al momento en que su voz se rompía, instintivamente me lancé a ella con los brazos abiertos y ella se introdujo, permitiéndome abrazarla por los hombros, comenzó a sollozar desconsoladamente, y aunque yo en realidad no sabía lo que estaba pasando, era conocedor de que deseaba ayudarla.
-Zack… nunca me había sentido en casa… hasta que te conocí… es cuando estoy contigo que me siento como si nada malo fuera a pasarme… ¡Es cuando estoy contigo que me siento segura!
-Ruth…
-Cuando me enteré que eras casado realmente no fue gran cosa, pues no eras nada para mi aun… pero cuando me besaste por primera vez, el momento que habíamos creado fue… fue… simplemente maravilloso… igual tuve que contenerme, volviéndome la chica fuerte…
Recordé ese momento, había sido en nuestro primer día en la ciudad, aunque ya habían pasado varios meses aun lo recordaba de forma detallada.
-Luego… nos fuimos haciendo grandes amigos… y luego cuando me di cuenta ya estaba loca por ti… y tú con tú maldita esposa… yo no podía hacer nada, ¿sabes? Cada vez que la llamabas cariño o que le decías que la amabas frente a mi eran como flechas atravesándome… eso me dolía… y cada día me duele más aun… Zack…
¿Cómo decirle que a mí también me dolía? Sí decía esas cosas era para que Ellie dejara atrás su idea de que entre Ruth y yo había algo más, aunque también me lo negaba a mí mismo de esa forma, ¿Cómo iba a negar que había algo más ahora que teníamos esta conversación, definitivamente era el momento de elegir.
-Luego… en las noches me pongo a pensar en que tal vez tú y ella están haciendo el amor… y me siento celosa, celosa y triste… pues por más que yo no quiera que eso pase soy conocedora de que de igual forma lo hacen… pensar que es ella quien está contigo en ese momento… simplemente me mata cada noche, Zack…
No pude articular palabra, la voz descompuesta de Ruth era un veneno paralizante que me dejaba inútil.
-Pero aun así podía sostener mis sentimientos por ti con una sonrisa… aun así era capaz de verte y sonreír… ¿sabes cómo lo logré? Ni yo misma lo sé… pero sé que incluso fui capaz de pensar que tal vez tú te enamorarías de mí y terminarías con Ellie… que estupidez, ¿no?
-Ruth…


(2005, Texas)
-No puedo, Ellie; lo siento.
La separé con ambos brazos y le dediqué una amplia sonrisa, sus ojos claros me miraron con angustia.
-S… Solo no hay que decírselo a nadie, ¿bien?
-Bien. –Contestó ella, bajando la mirada.
Caminamos de vuelta a donde estaba el grupo en silencio, nos envolvía un aura incomoda; de rechazo e impotencia, Ellie no volvió a decir nada hasta que estuvimos a punto de pararnos frente a Karla y Junior.
-Solo quería que supieras que estaba aquí.
Nuestro día en el mundo acuático terminó sin mayores novedades, en realidad terminé escondiéndome tras Junior y me quedé en silencio hasta que volvimos a la escuela, una vez ahí traté de despedirme de Ellie de la forma más natural.
-Nos veremos el lunes en clases, chica.
-Claro. –Contestó ella, con un gesto triste y avergonzado, me parece que era tan obvia la tensión que Karla y Junior prefirieron no interferir en el momento, no fue hasta que íbamos en el auto de junior que fui severamente interrogado por él.
-¿Y bien? –Preguntó, apenas cerré la puerta del copiloto y el encendió el auto. – ¿Qué animal fue tu favorito? ¿Shamú la orca asesina o la foca graciosa, genial y comediante?
-No tienes que empezar a interrogarme sobre temas de apertura, hermano; sabes que lo que en realidad quieres preguntarme es sobre lo que pasó con Ellie, ¿no?
-¿Quién usa temas de apertura? Por orca asesina me refería a helena y por foca graciosa, genial y comediante me refería a Ellie.
Razoné por unos segundos y después me puse a jugar con las aperturas para el aire acondicionado.
-Me animó a hacer cambiar a Helena… y seguido de eso me besó.
-Vaya… ¿En serio? Creo que eso solo nos deja una respuesta, ¿no?
-¿Está loca?
-Bueno, eso es una conclusión ciertamente acertada, pero la respuesta de la que hablo es que está dispuesta a verte feliz con Helena, pero desde hace tiempo atrás ella te quiere, hermano.
-Pero… ¿En qué momento? Digo… Siempre estamos peleando y… Bueno… Es mi mejor amiga.
-¿Recuerdas cómo la conociste?
-Sí, ella y yo cantamos sobre mi botarga de pescado.
-NUESTRA botarga de pescado, pero ese no es el punto, el punto es que ¿Cuántas personas que se acaban de conocer cantan canciones románticas? En mi opinión es algo tan COOL y BRUTAL que cualquier chica terminaría viéndote cómo alguien más que su amigo, por no mencionar que ustedes dos son como… esa clase de gente que se complementan cuando están juntos.
-Junior, creo que nunca habías hablado tanto sin usar las palabras queso, surf o Fidel Castro, estoy impresionado…
-Es que esto es algo realmente serio hermano, digo… ¿En serio no sientes nada por Ellie? Yo podría jurar que eres 90 veces más feliz cuando estás con ella que cuando estás conmigo, y eres 30 veces más autónomo que cuando estás con la orca asesina.
Sentí un retortijón en el pecho e hice retrospectiva a lo sucedido durante este año escolar, era algo más que obvio que Ellie era de mi agrado, pues prácticamente era la persona con quien más hablaba, ¿Pero era algo mayor que eso? ¿Cómo podía darme cuenta de mis sentimientos por ella cuando hasta hace unas horas ella no era más que mi amiga la monja?
-Por más que lo pienso, no deja de ser mi mejor amiga, hermano. –Murmuré, pasados unos minutos.
-Ya veo. –Contestó Junior, con una sonrisa.
Decidí tratar de profundizar en el asunto y solo se me ocurrió una forma de hacerlo, formular una pregunta difícil sobre esa persona, ¿Podía vivir sin Ellie? ¿Qué pasaría si un día al despertarme ella simplemente ya no estuviera?
La sola idea fue un escalofrió para mí, pero al final eso no probó nada; pues aunque no sintiera nada más que amistad por ella el perderla sería tan doloroso como perder una extremidad de mi cuerpo, finalmente llegó la solución. Era algo repugnante y bajo para un ser humano, pero seguramente la respuesta surgiría en ese momento.
-¿Lo has descubierto, eh?
-Creo… Pero guarda silencio, necesito concentrarme.
¿Con quién prefería estar? ¿Con helena o con Ellie? Por un lado, mi novia con quien había compartido tiernos momentos desde la secundaria (por no mencionar numerosas humillaciones públicas para ayudarla a quedar bien con sus amistades) y por el otro, la chica que me juzgó cómo un delincuente pero que aun así no perdió esperanza en mi y notoriamente terminó colaborando en mi superación personal.
Finalmente la respuesta me asustó un poco,  pues contradecía todo por lo que había estado luchando meses atrás para poder estar junto a Helena; ¿Pero qué caso tenía ocultárselo a Junior? Ese chico era tan listo que seguramente ya lo sabía, esbocé una sonrisa y murmuré con tono claro.
-Bueno… Puedo imaginarme una vida sin Helena, pero no una vida sin Ellie.
-¡Genial! ¿Vamos a su casa a que se lo digas?
-P… ¡Para nada!
-Ah, ya entiendo, te da miedo aceptar tus sentimientos.
-No es eso, pero tengo novia, ¿sabes? Y aunque no sea tan genial como Ellie es muy buena y realmente la quiero.
-¡Que aburrido eres! ¿No vez que sería genial que los 4 saliéramos en dobles citas?
-Siempre podemos hacer eso con Helena.
-¡Helena apesta! ¡Nadie la quiere! Mencióname 3 personas que la quieran de verdad.
-Yo… y… ¿Sus padres?
-¡Maldición! ¿Sabes si el padre está operado? No podemos permitir que otra criatura como ella nazca de nuevo…
-No divagues, Junior…
El tiempo hizo su trabajo, al día siguiente de nuestra excursión a mundo acuático hablé con Helena y ella prometió cambiar con lágrimas en los ojos, y sorprendentemente lo cumplió. El último mes de clases fue también el mejor mes de nuestra relación, en este periodo de tiempo me distancié de Ellie por temor a lo que había descubierto, ella al parecer también deseaba alejarse un poco de mi así que terminó volviéndose un arreglo mutuo, y aunque no estaba muy feliz con ello fue con esas condiciones que llegamos al evento detonante en la historia: el baile de graduación.
En la pista de baile se veían parejas disfrutando su último gran momento cómo estudiantes de preparatoria, en las mesas se podía apreciar una incontable cantidad de estudiantes tomándose fotos con todos para recordar tan importante momento, en una mesa ubicada en la derecha pude apreciar a Ellie acompañada por Elizabeth, Karla y Junior, y a la derecha, Helena me esperaba con sus amigas.
Llevaba un vestido rojo que se acoplaba completamente a su cuerpo y el cabello planchado, se le veía tan espectacular que incluso sus amigas (nada feas) se veían opacadas por ella.
-He llegado, cariño. –Saludé, con una gran sonrisa.
-Te pedí que trajeras una corbata roja, ¿Por qué traes una azul puesta?
Sus amigas rieron.
-No pude conseguir una a tiempo, lo siento; además este conjunto en azul no se ve mal, ¿verdad?
-Pero no combinamos, ¡Ve a buscar una corbata!
Sus amigas se rieron, yo me encogí de hombros y me senté a su lado.
-No digas tonterías, ¿Bailamos?
Puso sus ojos en blanco y de mala gana me lanzó su mano.
-Es la noche de su baile… –Pensé. –Es la noche de su baile…
Bailamos hip-hop, ska y electrónicas en compañía de todos los populares por más o menos 30 minutos, después comenzó una canción lenta y todos se alejaron a excepción de las parejas, tomé a Helena por la cintura y posé mi barbilla en su hombro derecho.
-Te quiero. –Murmuré, al momento en que mecía mis caderas al ritmo de la melodía.
-Parecemos imbéciles. –Respondió ella. –Todo porque no te tomaste la molestia de buscar una corbata, ¿Cómo puedes hacerme esto en mi baile de graduación?
-El lugar está oscuro, Helena; nadie puede ver cómo me veo, no te preocupes.
-Eres tan… egoísta.
-Es su baile de graduación… es su baile de graduación…
Aunque logré controlar mi paciencia a la perfección, me fue inútil disfrutar la pieza romántica con ella, pues el momento fue asesinado brutalmente por sus comentarios ridículos, volvimos a sentarnos e inmediatamente sus amigas se acercaron a nosotros.
-Tráenos algo de ponche. –Me ordenó.
-Bien. –Asentí, mostrando una sonrisa.
-Es su baile… su baile…
Me paré frente la mesa de ponche y serví 5 vasos, Junior se acercó a mi con una gran sonrisa.
-Gran baile, ¿Eh? –Preguntó, por alguna razón llevaba una gorra puesta.
-¿Y la gorra? –Pregunté, mirándolo con curiosidad.
-Ah, bueno… tratando de afeitarme terminé quedándome un poco trasquilado.
-Ya veo. –Asentí, sin deseos de profundizar.
-¿Y bien? –Preguntó, cruzándose de brazos.
-¿Y bien qué?
-¿Cómo va la última noche con tú novia cómo estudiante de preparatoria?
Supe en ese momento que Junior ya sabía todo, ese chico era algo así cómo un súper lector de gestos o algo así.
-No tan bien… de hecho yo diría que mal… está portándose algo altanera, grosera y hostil…
-Ya veo… ¿Por qué no hablas con ella de nuevo? Seguro que lo entendería, digo… la última vez lo hizo, ¿no?
-Supongo… será mejor que vaya a dejar estas cosas antes de que me mate…
Le di una palmadita en el hombro a mi amigo y volví a nuestra mesa; ella me miraba con desesperación.
-¿Por qué tardaste tanto?
-Me encontré con Junior y…
-Tiene hielo, ¿Por qué le pusiste hielo?
Entregué los vasos de ponche mientras Helena hablaba, después me volví a sentar.
-¿No te gusta el hielo? –Contesté, de forma un poco altanera.
-No con el ponche.
-Ah, lo siento… pero el ponche venía con hielo dentro del recipiente, ¿quieres que preparemos ponche especial para ti?
Puso sus ojos en blanco nuevamente, en ese momento empezó una canción que nunca puede faltar en ningún baile, una canción en la que todos saltan como locos y cantan gritando con el corazón: My life would suck without you.
-¿Bailamos? –Pedí.
-Ve tú. –Respondió, dándose la vuelta para hablar con sus amigas, que se burlaron de su acción; mi sangre hirvió y me levanté.
-Bien.
Corrí hasta el otro lado del salón y tomé por la mano a la única persona con quien podría cantar en ese momento, ella se dejó llevar; pese a que no le dije una sola palabra, nos unimos a la pista y canté con el alma, al momento en que ella me tomaba los hombros.
GUESS THIS MEANS YOURE SORRY, YOURE STANDING AT MY DOOR
GUESS THIS MEANS YOU TAKE BACK WHAT YOU SAID BEFORE
LIKE HOW MUCH YOU WANTED ANYONE BUT ME
SAID YOUD NEVER COME BACK BUT HERE YOU ARE AGAIN

CAUSE WE BELONG TOGETHER NOW
FOREVER UNITED HERE SOMEHOW
YOU GOT A PIECE OF ME
AND HONESTLY MY LIFE WOULD SUCK WITHOUT YOU

MAYBE I WAS STUPID FOR TELLING YOU GOODBYE
MAYBE I WAS WRONG FOR TRYIN TO PICK A FIGHT
I KNOW THAT IVE GOT ISSUES BUT YOURE PRETTY MESSED UP TOO
ANYWAY, I FOUND OUT IM NOTHING WITHOUT YOU

CAUSE WE BELONG TOGETHER NOW
FOREVER UNITED HERE SOMEHOW
YOU GOT A PIECE OF ME
AND HONESTLY MY LIFE WOULD SUCK WITHOUT YOU

BEING WITH YOU IS SO DYSFUNCTIONAL
I REALLY SHOULDNT MISS YOU, BUT I CANT LET GO, OH, YEAH

CAUSE WE BELONG TOGETHER NOW
FOREVER UNITED HERE SOMEHOW
YOU GOT A PIECE OF ME
AND HONESTLY
MY LIFE WOULD SUCK WITHOUT YOU
La canción terminó, tanto Ellie como yo hiperventilábamos, la abracé con fuerza y le susurré al oído.
-Mi vida apestaría sin ti.
-estúpido, eso debiste habérmelo dicho antes de alejarte de mí por todo un mes solo porque tienes novia.
-Lo siento, no volveré a tomar tan malas decisiones, porque yo…
-¿Qué demonios haces? –Preguntó una voz altanera a mis espaldas, pude sentir como Ellie se estremeció.
-Abrazo a mi mejor amiga, ¿algún problema?
Me di la vuelta y encaré a Helena.
-Sí vas a bailar con alguien canciones tan reveladoras para después abrazarla con ternura tendría que ser a mí, además… ¿Quién demonios te crees para hacerme quedar cómo una tonta que no sabe controlar a su novio?
-Helena, una relación no es de controlar. –Se me adelantó Ellie, cuando estaba a punto de insultarla. –El punto de tener de novio a Zack no es mejorar tu status, es el de llevarte bien con él.
-¡No te metas en esto! ¡Rubia estúpida! ¿No ves que aun tengo el poder de quitarte tú puesto de animadora?
Ellie guardó silencio, pero nunca bajó la mirada.
-No te preocupes, Helena… no necesitas controlarme porque tú y yo no somos novios, terminamos.
Tomé a Ellie de la mano y abandonamos la pista de baile y el salón, seguidos por la mirada de la pequeña cantidad de curiosos que habíamos reunido.
Llevé a Ellie hasta una banca vacía iluminada por un poste de luz, detrás de ella había un arbusto redondo de mi tamaño, lo acaricie antes de mirar el rostro de Ellie. Que lloraba.
Estábamos cubiertos por la fresca brisa nocturna, así que me quité el saco y cubrí los hombros  desnudos con él, ella soltó una sonrisa tímida, al momento en que desviaba la mirada al suelo.
-¿Por qué no me miras a los ojos? –Pregunté, mientras con mis pulgares limpiaba sus lágrimas.
No hubo respuesta pronto, pero tuve paciencia y me senté a su lado, abrazándola por la cintura.
-Por mi culpa has roto con ella. –Respondió finalmente, con una voz vacía y que no era capaz de rebelarme su estado anímico.
-Para nada. –Aseguré. –Ya tenía rato queriendo hacerlo, pero no quería admitirlo… sabes que soy del tipo soñador, ¿no?
-Sí. –Respondió ella.
-Pues bueno, es exactamente eso. Soy un soñador que siempre ha sido devoto a esas tonterías del amor eterno y de la princesa del castillo, es por eso que para mí el tener una novia es algo tan serio; pero yo no elegí correctamente a quien poner como mi princesa.
Ella no respondió, me di cuenta de que esperaba aun más palabras por mi parte.
-Yo te quiero Ellie… Me di cuenta de ello desde que pese a que me odiabas seguías tratando de comprenderme… otras personas, al ver mis defectos huyen, tú decidiste verlos de cerca y los tomaste cómo parte de algo que no se puede cambiar, simplemente mejorar…
-¿Me quieres? –Preguntó ella, alzando su rostro, sus hermosos ojos se enfocaron a los míos y pude sentir un agradable hormigueo.
-Mucho, tanto que incluso me da algo de miedo… ¿eres un alíen o algo?
-no mates momentos. –Respondió ella.
-Sí, te quiero… ¿me quieres?
-¡Imbécil! ¡Eres un imbécil!
Me empujó con tal fuerza que perdí el equilibrio y caí de la banca al frio suelo, ella soltó una risotada y se arrodilló para estar a mi altura, luego; tomándome el rostro, murmuró de una forma dulce.
-Por supuesto que te quiero, tanto que asusta…
-Entonces, ¿Qué haremos? Nos besamos o…
Nuestros labios se unieron, en esta ocasión para no separarse nunca más.



(2010, Los Ángeles)
-Ruth yo… no te puedo negar que estoy completamente enamorado de ti, tampoco puedo decirte que esta atracción es pasajera, pues eres la persona más sensacional que he conocido, lo tienes todo… eres divertida, inteligente, atrevida, liberal… ¡Simplemente perfecta! Eres lo que estuve buscando durante mucho tiempo.
Ella guardó silencio, podía sentir su respiración, ahora rítmica sobre mi pecho.
-…Estoy seguro también, que si las almas gemelas existen, tú eres la mía, eres única, Ruth.
Ella presionó sus brazos contra mi pecho, eso me hizo sentir como si estuviera a punto de hacer la peor estupidez de mi vida.
-Ellie… es mi esposa… está esperando un hijo mío… por más que yo esté enamorado de ti… no podemos, Ruth… enserio, quiero… me encantaría estar a tú lado… pero no podemos… lo siento.
La separé de mis brazos y caminé en línea recta, luchando a muerte conmigo mismo para no darme la vuelta y engancharme a ella para no soltarla jamás.
-No pienso volver a ser la número dos, Zack. –Dijo Ruth, cuando yo ya estaba a más de dos metros de ella, sin embargo logré escucharla fuerte y claro. –No pienso volver a ser tú segunda opción.
Seguí caminando, era algo que tenía que ser hecho; pues ahora era un hombre de familia y no podía ser débil.
Llegué a la escuela a tiempo para mi primera clase, pese a que estaba presente en cuerpo, mi mente estaba aun dándole vueltas a lo de Ruth, esperaba verla a la hora en que a ella le tocaba clase conmigo, por desgracia no apareció; y al preguntarle a uno de sus compañeros él me contestó que no había asistido en todo el día.
A la hora del almuerzo, como ya era costumbre, Ginnie fue a recogerme, esta vez llevaba una mirada algo preocupada.
-¿No has visto a Ruth, papito? –Preguntó ella.
-No. –Mentí. – ¿No ha venido?
-Eso parece… vaya, supongo que solo seremos tú y yo hoy. –Respondió de forma coqueta, yo esbocé una sonrisa y traté de distraerme.
La conversación de Ginnie sirvió para despejar un poco la mente y para poder soportar la próxima hora de clases, que fue la última por mi parte, así que apenas sonó el timbre yo corrí para llegar temprano a casa y así poder tomar un baño antes de comer la comida que en esos momentos Ellie ya preparaba.
En el camino esperaba poder encontrarme a Ruth, para preguntarle si estaba bien; por desgracia siquiera en el departamento me la topé, me encogí de hombros y entré a mi departamento, Ellie preparaba la comida.
-Bienvenido, ¡Zack! Llegas a tiempo para tomar un baño, felicidades.
-Gracias... amor… –Respondí, con aspereza; al momento en que me metía al baño sin hablar más.
Con el agua caliente el cuerpo se relaja, fue así que me di cuenta que no tenía caso portarme mal con Ellie; pues ella a fin de cuentas era mi elección y tenía que mostrarle la razón de ello, eso me dio algo de ánimo y salí mucho más fresco y listo para prepararme para volver al trabajo.
-¡Me está matando trabajar doble! ¡Pero todo sea por ti! –Grité, desde el cuarto; mientras me ponía encima una camisa blanca con el logo de Home Depot y un pantalón negro de vestir, me miré al espejo: estaba listo para otra tarde de trabajo.
-El mandil. –Murmuré, recordando el mandil negro, de uso obligatorio en Home Depot.
Busqué en el closet y en todos mis cajones pero no estaba.
-¡Cariño! ¡¿Has visto mi mandil?! –Grité a Ellie, pero no hubo respuesta, me encogí de hombros y decidí buscar un poco más.
Busqué en todos los cajones de Ellie hasta que llegué al de el fondo, que contenía su ropa interior, decidí rebuscar entre ella para ver si de casualidad se encontraba, mientras lo hacía mi mente viajó de nuevo a la escena con Ruth, ¿es que nunca iba a alejarse de mi esa imagen?
Sentí algo suave y con relleno, me llamó la atención; pues  pensé que Ellie tenía algún sostén con relleno extra o algo así para las audiciones así que lo saqué, al verlo quedé completamente petrificado.
No puedo describir cuantos pensamientos se cruzaron por mi mente, algunos eran tan terribles y lógicos que incluso terminaban explicándome cientos de cosas, guardé la calma y traté de comportarme de la forma más natural posible:
Caminé con velocidad hasta la cocina, donde Ellie estaba concentrada en un plato con arroz frito.
-Ellie…
-Tú mandil lo has dejado en el trabajo, ¿recuerdas? –Respondió ella, sin girarse para verme.
-¿Qué es esto? –Pregunté.
Ella se giró y al ver el objeto soltó un suspiro, pero contestó de forma natural.
-Es un cinturón de pre embarazo, los venden en las tiendas de maternidad para que veas cómo se te va a ver la ropa cuando el bebé vaya creciendo y también las usan para que los papás sientan lo que es ser una madre... Doña Concha la compró para mí, ¿no es amable de su parte?
Diciendo esto se acercó a mí para quitármela, pero la levanté en el aire y la miré con seriedad.
-Levántate la blusa.
-¿Eh? No…
Lancé el vientre falso a las botellas de condimentos, causando un gran escándalo.
-Levántate la blusa. –Repetí.
-Me estás asustando, Zack…
Caminé lentamente hacía ella al mismo tiempo que ella retrocedía y sus ojos me imploraban “detente por favor”.
-Piensa en lo que me estás acusando… piensa en ello, date la vuelta y espera a la comida en la mesa.
Su voz estaba llena de pánico, eso me hizo enfurecerme tanto que tomé sus manos con mi mano izquierda y la acorralé en una esquina, al momento de que con mi otra mano levantaba su blusa.
Solté un gemido ahogado al momento en que ella soltaba un sollozo, era como sí todo el mundo se cayera ante mí, arranqué su vientre falso de su cintura con tal fuerza que al momento ella soltó un gran quejido de dolor, arrojé esa cosa directamente al arroz frito y me volví a verla con furia.
-¿Por qué nos hiciste esto? ¿Qué mierda te pasa? ¡NO LO ENTIENDO!
-¡PENSÉ QUE IBAS A DEJARME! ¡ERES TAN DIFERENTE AHORA, ZACK! ¡LOS DOS LO SABEMOS!
Ellie rompió en un llanto descontrolado mientras hablaba, sus ojos expresaban arrepentimiento puro.
-¡PUEDO SENTIRLO! ¡TE ESTÁS ALEJANDO DE MÍ A CADA SEGUNDO!
-¿Por qué? ¿Por qué he empezado a tener éxito? ¿Por qué ahora puedo tocar en una banda? ¿Por qué ahora soy profesor?
-¡NO! ¡POR CULPA DE LA MALDITA ZORRA DE RUTH! ¡Desde que la conoces a ella te andas paseando como si fueras todo un Casanova y te has olvidado completamente de mi!
-¡Tienes que estar bromeando! ¡Eso es pura mierda, Ellie! ¡¿O será que no quieres verme feliz?!
-¿a quién engañamos, Zack?… ¡este matrimonio funciona porque tú te has mantenido triste todo este tiempo!
-Este matrimonio funciona porque te amo. –Mi voz se rompió al terminar de hablar, lagrimas se derramaron lentamente por mis mejillas, era simplemente increíble. –Funciona porque siempre te he aceptado… tan buena y tan mala como seas… Ruth nada tiene que ver aquí.
-¡No! ¡Tú amas a la Ellie Clearwater que conociste a los 15 y propusiste matrimonio a los 18! Yo ya no soy esa chica, Zack.
-¡Tú sola terminaste volviéndote en una extraña para mí! ¡¿ESTÁS FELIZ?! ¡¿ESTÁS SATISFECHA?!
Solté una fuerte patada a la mesa y volví para verla frente a frente, ella tenía sus manos en la boca y se podía apreciar que estaba muerta de miedo, en ese momento nada me importaba.
-No empezó como una mentira… al principio en verdad pensé que estaba embarazada… pero la doctora dijo que era un embarazo psicológico y luego llegué a casa y estaba Ruth y otra novia tuya y yo simplemente entré en pánico…
Solté una carcajada descompuesta.
-¡Esto es de locos! Q… ¿Qué pensabas hacer cuando la fecha esperada llegara?
-Iba a adoptar un bebé con ayuda de Ryan… teníamos un plan perfecto… pero… pero…
Me di la vuelta y me llevé las manos a la frente, solté un gran suspiro y me volví con ella de nuevo.
-En verdad te amaba, Ellie… Yo en verdad te amaba…
-Lo siento mucho, Zack… ¡Lo siento mucho!
Se lanzó a mis brazos y yo la empujé para que se alejara, ella me miró con desesperación.
-¿Recuerdas cuando comenzamos a salir? ¿Recuerdas que dijiste que tú vida apestaría sin mi? ¡Podemos tratar de recuperar ese sentimiento!
No quise escuchar nada más, me di la vuelta y corrí hasta mi cuarto, tomé del closet una maleta.
-¡ESPERA ZACK! ¡NO TE VAYAS!
La ignoré completamente, empecé a echar toda la ropa que encontré.
-¡PÓR FAVOR NO ME DEJES! ¡POR FAVOR ZACK!
Tomé la maleta y dándole un gran empujón a Ellie abandoné el apartamento dando un portazo.
-No… ya no eres la chica de la que me enamoré.

1 comentario:

Myrnayes dijo...

muy dramático, pero sentido...al leer se percibe claridad en lo cotidiano, los conflictos que los humanos se enfrentan, reflejas esa cotidianeidad, reflejas esa confusión de sentimientos de los humanos, claro que me gustó, espero pronto podamos ver un poco mas de tu producción

Publicar un comentario

Bienvenido al mejor blog del universo!

Puedes seguirme en las redes sociales o suscribirte al feed.

¡Suscríbete a mí blog!

Recibe en tu correo las actualizaciones de mis relatos y cuentos. Sólo ingresa tu correo para suscribirte.