Lo Último

viejo amo a mi esposa 10


Sobre el alcohol, sobre nuestra gran actuación y sobre la legendaria aventura en Kentucky.
(2007, Texas)

-Cariño es fin de semana y no quiero llegar a mi casa apenas termine la escuela, ¿No podemos ir a algún lado?
-Iremos a la fiesta de Puck en la noche, ¿No es eso suficiente para ti un viernes?
-Para nada, cielo… Las fiestas de los jugadores de football son algo… bueno…
-¿Aburridas?
-No… iba a decir importantes, pero en realidad solo lo son para que tú y yo sigamos siendo los más hermosos y populares, yo quiero jugar contigo y con Karla y Junior… ¿Tan mal está eso?
Me encogí de hombros, la chica tenía un punto; y uno bastante bueno.
-Supongo que tienes razón, Ellie… ¿A dónde quieres ir?
-¿Disneylandia?
-Ir a Disneylandia, viajar 20 horas hasta Florida sin reservar boletos, un fin de semana, con solo 200 dólares en la bolsa… Eres valiente, cariño.
Ellie se giró para soltarme un pequeño beso en los labios.
-En realidad no importa a donde vayamos, podríamos ir a un centro judío y ser sensación.
-En ese caso vayamos a un centro judío y seamos la sensación.
Ellie estaba sentada en mi regazo, ambos llevábamos ya una hora en las vacías gradas de la cancha de football por hora libre y estábamos realmente aburridos, aunque nuestra compañía era suficiente como para borrar esa sensación.
-Vayamos a Kentucky. –Sugirió ella.
-¿A comer pollo? ¿Quieres ganar algo de peso para entrar al equipo de lucha o…?
-Vamos… ¡Solo comeré unas 50 piezas y estaré bien! ¡Prometo correr como loca para hacer que desaparezca!
-No malinterpretes, por mi podrías pesar 2 toneladas y llamarte William y seguiría amándote.
Se carcajeo y me abrazó con fuerza.
-Eres genial, Zack.
-Lo sé… Entonces, ¿Quieres ir a comer pollo frito?
-¡Sí! Karla y yo llevamos todo el día alucinando por eso.
-Supongo que no nos queda de otra… En ese caso nos vemos en el auto de Junior a las 4.
-¡Genial! ¡No te tardes!
Me encogí de hombros y nos separamos apenas nuestros caminos lo hicieron, dentro del aula Junior miraba al pizarrón con detenimiento.
-¿Qué pasa hermano? ¿Estudiando? –Pregunté.
-Espera hermano, ¡Puedo jurar que el pizarrón intenta darme una pista de cómo encontrarme con el tesoro perdido!
-Estoy seguro que así es. –Bufé, encogiéndome de hombros. –En fin, ¿Ya sabes que iremos a comer pollo?
-Claro, Karla lleva molestándome todo el día con eso… Supongo que no tenemos de otra…
-Hermano… ¿En verdad estamos listos para volver a ese lugar?
Junior se abrazó a sí mismo, como buscando apoyo.
-No lo sé hermano… Solo han pasado 2 años…
Se preguntarán a qué demonios viene esta conversación, para eso debemos remontarnos al 2005, cuando Ellie y yo apenas nos habíamos conocido y yo tenía otra novia llamada Helena; el punto es que la chica nos mandó a mí y a junior a comprar pollo frito para las animadoras y dentro del restaurante un hombre afroamericano de 2 metros de altura nos empezó a acosar, nos abrazaba y nos tiraba besos; desde entonces, cada vez que veíamos a un Kentucky no podíamos evitar ponernos a temblar como niñas.
-Tenemos que ser valientes por las chicas, además, es imposible que nos volvamos a topar con ese sujeto.
-Tienes razón. –Respondió Junior, soltándose de su abrazo y mirándome con confianza. – ¡Estoy seguro de que nuestra integridad sexual no volverá a ser acosada por nadie nunca más! Y si vuelve a serlo, que sea por Megan Fox o Lindsay Lohan.
-Correcto, entonces está decidido.
Así se hizo, unas horas más tarde los 4 íbamos montados en el auto de Junior con buena música sonando y riendo de cualquier tontería; Ellie y yo íbamos en el asiento de atrás y Karla y Junior iban de copiloto y piloto respectivamente, por alguna extraña razón decidimos ir al Kentucky más lejano de los barrios afroamericanos, una hora después estuvimos ahí.
-No entiendo porque quisiste ir tan lejos, Junior… ¡Pero por fin podremos comer pollo! –Gritó Karla, bajándose del auto.
-¡Muero de hambre! –Anunció Ellie, la tomé por la cintura y entramos juntos.
-Bien. –Pensé. –Ya han pasado varios segundos y no se ve al sujeto por aquí, todo estará bien.
Pedimos una cubeta para 4 y fuimos a sentarnos, Ellie y Karla comieron como si hubieran estado 9 meses como prisioneras de guerra.
-Ese pollo no va a revivir, no te preocupes. –Bromeó Junior.
-¡Sí no vas a comentar que vas a comprar ensalada, no hables Junior! –Regañó su novia.
Terminamos relajándonos completamente, superamos un miedo algo severo contra un buen restaurante de comida rápida y pasamos un buen momento, una hora después cuando estábamos en la puerta a punto de salir del lugar tanto Junior como yo nos quedamos petrificados: exactamente el mismo sujeto de esa vez estaba a punto de entrar al establecimiento.
-N… No puede ser. –Tartamudeó Junior.
-E… Ese sujeto… Está aquí…
Un hombre gigantesco con una camisa de tirantes ingresó al establecimiento; al vernos a mí y a Junior nos dedico una sonrisa y un guiño coqueto para después irse a formar a la fila de pedidos; ambos nos quedamos petrificados del miedo.
-Al menos no nos hizo nada. –Suspiré. –Escapemos de aquí, Junior… ¡Vámonos!
-Tienes razón, ¡Vámonos chicas!
-¡Oye! ¡Tú! ¡Gigantón! –Gritó Ellie de pronto, caminando de forma escandalosa a donde estaba el hombre, Junior y yo nos estremecimos de miedo y nos quedamos completamente paralizados.
-¿Eh? –Preguntó el hombre, confuso.
-¿Por qué rayos tratas de coquetear con mi hombre? ¡Es mío! ¡Te exijo que respetes a las parejas de otros! ¡Tendría que darte vergüenza, exijo una disculpa ahora mismo!
El hombre miró a Ellie de forma intimidante pero ella no retrocedió ni un solo paso, todos el restaurante quedó en silencio, observando la escena.
-¿No piensas decir nada? ¿Chocolatero homosexual?
EL hombre se dio la vuelta y soltó un “como sea” para integrarse a la fila; unos segundos después Ellie volvió con nosotros con una sonrisa de satisfacción y una actitud natural.
-Listo, podemos irnos cariño.
-Ellie… ¿Estás loca? ¡Ese tipo pudo haberte matado!
-No pienso permitir que nadie pise mi territorio, ni siquiera si es otro hombre.
-Tú novia es impresionante, ¡hermano! –Gritó Junior al momento en que salíamos al estacionamiento.
-¡Oye! ¡Oye! –Gritó alguien, nos dimos la vuelta y nos encontramos con una mujer de color corriendo furiosa hasta donde estábamos nosotros. – ¡¿Quién te crees para molestar a mi novio?! ¡Ven aquí un momento y te daré una lección, rubia!
 -¡CORRAN! –Gritó Ellie, todos obedecimos y escapamos de la peligrosa mujer muertos de risa.

(2010, Los Ángeles)
(Hotel california, http://www.youtube.com/watch?v=oFLZlqzmmZ4 )
On a dark desert highway, cool wind in my hair
Warm smell of colitas, rising up through the air
Up ahead in the distance, I saw a shimmering light
My head grew heavy and my sight grew dim
I had to stop for the night
There she stood in the doorway;
I heard the mission bell
And I was thinking to myself,
’this could be heaven or this could be hell’
Then she lit up a candle and she showed me the way
There were voices down the corridor,
I thought I heard them say...

Welcome to the hotel california
Such a lovely place
Such a lovely face
Plenty of room at the hotel california
Any time of year, you can find it here

Her mind is tiffany-twisted, she got the mercedes bends
She got a lot of pretty, pretty boys, that she calls friends
How they dance in the courtyard, sweet summer sweat.
Some dance to remember, some dance to forget

So I called up the captain,
’please bring me my wine’
He said, ’we haven’t had that spirit here since nineteen sixty nine’
And still those voices are calling from far away,
Wake you up in the middle of the night
Just to hear them say...

Welcome to the hotel california
Such a lovely place
Such a lovely face
They livin’ it up at the hotel california
What a nice surprise, bring your alibis

Mirrors on the ceiling,
The pink champagne on ice
And she said ’we are all just prisoners here, of our own device’
And in the master’s chambers,
They gathered for the feast
The stab it with their steely knives,
But they just can’t kill the beast

Last thing I remember, I was
Running for the door
I had to find the passage back
To the place I was before
’relax,’ said the night man,
We are programmed to receive.
You can checkout any time you like,
But you can never leave!

-¡Gracias A todos, son un gran público!
Finalmente había terminado nuestra actuación, 100 personas aplaudían animados con nuestra última melodía que sellaba lo que había sido nuestra mejor noche desde el momento en que yo me había unido a la banda; miré de reojo al señor Tiburón y al resto de los miembros de la banda antes de dar la despedida.
-¡Nosotros somos Avenida Emmet! ¡Sí desean volver a escucharnos tocar favor de decírselo al hombre de la barra para que vuelva a contratarnos otro fin de semana! ¡Nos ayudarían mucho! ¡Gracias y buenas noches!
Pese a que éramos una banda pequeña tocando en un pequeño bar de rock clásico, esas 100 personas aplaudiendo y pidiendo más de nosotros fue la inyección de ánimo que necesitaba desde nuestra llegada a la ciudad; así fue que recordé la razón por la que deseaba volverme famoso: para hacer feliz al público.
-¡Hoy hemos arrasado! –Gritó el señor Smith, que era el baterista.
-¡Exacto, demonios! ¡Un hurra por Zack! –Gritó el señor tiburón, que era el bajista de la banda, un hombre rechoncho con una cola de caballo más blanca que rubia por sus canas.
-¡HIP HIP, HURRA! ¡HIP HIP, HURRA!
-Pero que están diciendo, ¡todos hemos arrasado esta noche! Seguro que en unos minutos entra el dueño a pagarnos una cantidad impresionante de plata, ¡Mantuvimos lleno su negocio por 4 horas!
Soltamos gritos de júbilo y satisfacción; aunque saltar con hombres mayores no era lo que tenía en mente cuando decidí hacerme una estrella de rock en Hollywood, con ellos realmente tenía una esperanza de que algún cazador de talentos se interesara en mí, Avenida Emmet sería mi resorte a la fama sí todo salía como esperaba.
-Lo han hecho excelente. –Felicitó el dueño del lugar al momento en que salía por la puerta de atrás; donde lo esperábamos todos con nuestros instrumentos en las manos. –Por eso he decidido pagarles el doble, ¿Qué tal?
Sonreímos, satisfechos; mirándonos los unos a los otros, el señor tiburón recibió el sobre con dinero y le dio la mano al dueño.
-Espero vuelva a llamarnos, sería un placer volver a tocar con ustedes.
-Pues podemos repetirlo en dos semanas, ¿Qué opinan? Sí lo hacen bien cada quincena es probable que hasta podamos negociar un contrato o algo; por ahora descansen y piensen que han tenido una gran noche, ¡Cuídense!
Subimos a la camioneta del señor T (Señor tiburón) hechos una fiesta, apagamos el radio y cantamos los mejores temas que la música nos ha dado a coro.
-¡Vayamos a dejar a Zack porque sí no su esposa, su novia y su bebe le pegan! –Se burló el señor Smith, algo ebrio; todos se rieron, incluyéndome.
-Esa vida te va a matar, muchacho. –Me advirtió el señor Mattews, que era el hombre encargado del saxofón. –ahora no es como cuando tenías una aventura con la pelirroja, ahora tu esposa está embarazada y necesitaras gastar más energía.
-Nunca he tenido una aventura con la pelirroja. –Murmuré, sin mirarlos, aunque se sintió extraño negar que nunca existió nada.
-¿No? –Preguntó el señor T. –Yo estaba bastante seguro de que así era, pues cuando hiciste audición con nosotros la presentaste cómo tu novia.
-Eso es… Una total mentira. –Aseguré. –Fueron ustedes los que se adelantaron a las conclusiones, en realidad ella solo es mi mejor amiga, pero igual tienen un punto; ahora voy a ser un padre.
Solté un largo suspiro de seriedad y el aura de madurez cubrió la camioneta.
-Ser padre es algo asombroso. –Murmuró el señor Smith. –Felicidades, muchacho… Recuerdo cuando nació mi Ginnie… Mi esposa la puso en mis brazos y de forma torpe acaricié su mejilla… En ese momento comprendí que no existía nada más bello, delicado e inofensivo en la tierra… Y que era mi deber cuidarla con la vida… En ese momento yo tenía más o menos tú edad… De hecho ella es solo 3 años menor que tú…
Pude ver la mirada nostálgica del señor Smith, se acariciaba su calva y de sus ojos se emitía un extraño brillo filosófico.
-Vaya… Ser padre es algo muy grande… Y no estoy seguro de cómo voy a reaccionar…
-Sabes… Estoy bastante seguro de que no hay una guía para ser un buen padre. –Comentó el señor T, que conducía en dirección a mi casa. –De hecho estoy bastante seguro de que no hay un solo padre que sea calificado como “bueno” en todo el mundo… Solo debes de entender que una vez ese pequeño o pequeña nazca, tú pasarás a ser un personaje secundario; pues es tú deber hacerlo un gran protagonista.
Suspiré, ese era el significado de quedar atado; pero aun así no me sentía molesto ni decepcionado; era cómo sí yo ya lo hubiese aceptado desde tiempo atrás, estaba listo para convertirme en un padre, aunque eso ralentizara mi camino a la fama.
-Y como tú departamento es chico. –Comentó el señor Mattews. –No podrás dormir con el bebe llorando, con tú esposa regañándote y con tú novia saltando en la cama.
Todos se carcajearon una vez más, el aura de seriedad del momento se vio espantada por mí silencio.
Llegamos a mí casa y bajé dándoles la mano a todos y despidiéndome con una gran sonrisa.
-Nos vemos en el ensayo de mañana. –Se despidió el señor T.
-¡Claro! ¡Chao!
Subí con tranquilidad al segundo piso, me sorprendió ver a una chica algo pequeña con un pijama sexy recostada en el suelo, llevaba una camisa de tirantes azul y una pantalonera rosa con conejos impresos en ella; sacudí mi cabeza esfumando las ideas libidinosas y le solté una pequeña y cariñosa cachetada.
-¡Hey! ¡Ruth!
Estaba recargada en la pared y estaba totalmente descalza; me encogí de hombros y le levanté el rostro.
-¡Ruth!
Limpie su saliva con mis dedos y acaricie con suma delicadeza sus ojos, esto provocó que se despertara, algo sorprendida.
-¿Qué rayos haces en mi habitación, Zack?
-Dios, estás súper borracha… ¿Verdad? Estamos en el corredor y tú estabas inconsciente.
-¿En serio? –Preguntó ella, mostrándome sus bellos y adormilados ojos azules vestidos por una capa de ojeras.
-¿Volviste a beber tequila?
-Alcohol de farmacia, creo. –Se levantó del suelo con mi ayuda y apoyándose en mi se dirigió a su departamento. –Ginnie está aquí, ¿Quieres pasar a saludarla?
-¿Ginnie está aquí? ¿Por qué no salió a recogerte?
-Creo que ella estaba igual que yo, probablemente esté tirada en el… suelo.
La voz de Ruth tambaleaba igual que su caminar; era bastante divertido escucharla.
Ruth abrió la puerta, lo primero que pudimos ver fue una chica muy bien arreglada de cabello negro con varios rayos rubios y rosados tirada boca abajo en el suelo rodeada de cervezas vacías y algunas no tan vacías que se derramaban sobre ella.
-Ginnie es un encanto de niña, ¿No? –Me burlé.
-Está justo como cuando la tiré. –Respondió Ruth, entrando. –Pasa un rato.
-¿Fuiste tú quien la tiró? –Pregunté, aceptando su invitación de entrar.
Ruth se sentó sobre el trasero de su amiga inconsciente y me miró con una sonrisa picarona.
-Ahora recuerdo, ella me quería mojar con las cervezas y yo la tiré al suelo, después me escapé muerta de risa y terminé estampándome con la pared del corredor, estuve así hasta que llegaste tú… ¿Divertido, eh?
-Al menos solo eran ustedes dos esta vez, nunca te pongas borracha cuando invites hombres a tus fiestas, ¿Bien?
-¡Tú no puedes decidir eso, anciano! ¡Ya estoy grande!
-Es por eso que te lo pido con amabilidad, también es por eso que acepto comprarte licor, confió en que te vas a portar bien pero no quiero que termines…
-¿Embarazada? –Preguntó ella, arqueando una ceja.
-Bueno… Iba a decir haciendo una tontería, pero quedar embarazada sería una de las consecuencias…
-¡Tú eres experto embarazando chicas!  ¡Eres el menos indicado para sermonearme! Es más, ¡Yo puedo llamar en este momento a cualquier chico y pedirle que venga! ¿Qué harás para detenerme, señor Ellie?
Ruth se levantó de su amiga y me miró desafiante; mientras de su bolsillo sacaba un celular.
-Yo no… No puedo hacer nada para detenerte… Lo sabes…
-¿No? –Preguntó Ruth, acercándose a mí de forma provocativa. – ¿No piensas besarme? ¿Hacerme tuya en este momento?
Acarició con su dedo índice de la mano derecha mi pecho; su mirada era tan linda que me fue imposible apartar mis ojos de los suyos.
Guardé silencio.
-Exacto, Zack… Tú no puedes hacer nada para detenerme, tú no puedes decirme si debo o no tomar mucho cuando hay chicos presentes, tú no puedes decirme si puedo o no acostarme con ellos, tú no puedes pedirme nada de eso… ¿Sabes porque?
Guardé silencio y desvié la mirada al suelo; me había quedado sin argumento ni defensas.
-Porque tú no eres mi novio, si quieres pedirle buen comportamiento a alguien… ¡CRUZA ESE MALDITO CORREDOR Y PIDESELO A QUIEN CARGA CON UN HIJO TUYO!
Recibí una tremenda bofetada y seguido de eso una serie de empujones que me llevaron a la entrada del departamento.
-¡Lárgate de una maldita vez! ¡Lárgate! ¡Lárgate! ¡Nunca tuviste por que llegar y es por eso que tienes que largarte!
-Ruth yo…
-¡Mierda, lárgate ya!
Cerró la puerta soltando un portazo; me encogí de hombros y entré a mi departamento, todo estaba oscuro pues eran las 4 de la mañana y Ellie estaba dormida; me recosté a su lado mirando su larga cabellera rubia, ¿Cómo habíamos llegado a este punto? Estaba feliz por tener un hijo con Ellie y nada me hacía más feliz que estar a su lado, pero ahora estaba en un nuevo punto en el que me encantaba pasar el tiempo con Ruth, pero ella ya no aguantaba más la situación en la que estábamos.
Suspiré y cerré los ojos, ya lo pensaría mañana.

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