(2011, Texas)
En
una ocasión, Zack me agradeció todo lo que hice por él desde su llegada a Los
Ángeles, y me hizo saber que había hecho más de lo que me creía haber hecho… al
preguntarle de que hablaba, me dio una respuesta inesperada para la imagen que
tenía entonces de él… sus palabras aún siguen presentes en mi mente:
“Solo digamos que no eres la única con una o
dos historias ocultas.”
Ahí
estábamos, él y yo… en su ciudad natal. Él tenía el rostro cabizbajo y susurró
tan bajo que solo él mismo debió haberse podido escuchar, y sin embargo, lo que
dijo llegó a mí… ¿qué es esto, Zack? ¿Qué es esta conexión que tú y yo
compartimos desde que cruzamos miradas por primera vez, en el corredor de
nuestro edificio?
― ¡Ruth! ― Exclamó; agitando su mano delante de mi rostro. ― ¿Me estás
escuchando? Necesitamos otro motor para el refrigerador porque se ha averiado,
sin él no podemos mantener aquí los ingredientes y debo de llevarlos al salir
hasta su sucursal, ya tengo 3 días así y se está volviendo una molestia,
¿sabes? Así que dile al jefe que atienda su maldito negocio.
Entrecerré los ojos, y
sacudí la cabeza ligeramente para salir de mis recuerdos. Zack me miraba con el
ceño fruncido. Se veía enojado… ¿por qué? Sencillo, la segunda sucursal del
“starbrooks” se caía a pedazos, y la primera no estaba en condiciones
distintas, desde que el jefe había iniciado su relación con aquel sujeto de la
tienda de alfombras descuidaba demasiado su negocio, y los empleados de ambos
lados teníamos que arreglárnoslas para que el dinero siguiera llegando a
nuestras chequeras, pero se empezaba a tornar en una molestia. A nadie le gusta
hacer algo que no le corresponde, y sin que se le pague mejor por ello.
― Lo siento ― Me
disculpé, acariciando mi cabello. ― Es solo que no he dormido mucho… voy a
decirle mañana temprano, pero conociéndole lo olvidará; así que tampoco esperes
demasiado.
― ¡ASÍ NO SE PUEDE,
RUTH! ― Gritó enardecido Zack, alterando a todos los clientes… bueno, solo
había una pareja. ― Encima, Dylan anda detrás de mí todo el tiempo como si
fuera mi culpa, ¿quién lo nombró el jefe de cualquier forma?
― El jefe ― Repuse,
encogiéndome de hombros. ― Es el que más experiencia tiene de ustedes 3, es
justo gerente, y que te trate como te trata es solo reflejo de que está tan
desesperado como tú de lo difícil que es mantener esta maldita cafetería a
flote.
― Supongo… además, ya
tenemos una semana solicitando un empleado nuevo, y nadie se ha presentado… te
digo, temo quedarme desempleado de nuevo; ya viste que subieron la renta, y a
Ellie aún no le pagan en “EMVM”. Creo que debo buscar otro trabajo.
― Nadie dijo que sería
fácil ser el soporte económico de una esposa que inicia sus carrera como
actriz, paciencia Zack tu amada mujer ya pronto será famosa con lo bonita que
es y recibirá papeles donde si le paguen… o donde al menos no le cobren por
aparecer.
Soltó una carcajada,
hice lo mismo, desviando la mirada hacia la caja, dónde Ben se mensajeaba con
alguien. Aquella misteriosa chica de la que nunca quería hablarnos,
seguramente.
― Pero sabes, ¿Zack? ―
Me volví a él casi de inmediato, en gesto serio. ― Tú no necesitas un segundo
trabajo… necesitas encontrar una banda. En serio, desde que te echó el señor
Tiburón no te he visto tomar la guitarra por ningún momento.
Me sentí un poco
arrepentida por sacar el tema, ¿qué si a Zack aún le seguía doliendo lo que
pasó con su antigua banda? Y el señor T para él era más que un simple compañero
de banda, le consideraba un mentor y lastimosamente las cosas no terminaron
bien entre ellos.
Se encogió de hombros y
miró por los grandes aparadores aledaños a la pequeña entrada del lugar.
Suspiró y cerró los ojos.
― En realidad, todas
las noches, cuando Ellie se queda dormida, voy a la azotea del edificio, y toco
la guitarra… no es como si no hubiera buscado una banda, pero pareciera que el
universo se pone en mi contra y me hace imposible encontrarme con los ideales.
― ¿Sigues con eso de
los ideales? ― puse los ojos en blanco ― Entonces si te has encontrado con
algunas bandas, pero como siempre les has rechazado porque consideras que no
son tan buenos como tú.
― No exactamente.
Simplemente, se me comparan en lo que yo ofrezco, ni en imagen ni en calidad.
― Es exactamente lo que
dije pero con palabras engañosas.
― Ah, entonces estás en
lo correcto: no son tan buenos como yo.
Suspiré, cansada. Se
ponía muy pasional últimamente con el asunto de la química entre él y los que
tenían que convertirse en sus compañeros; tal vez, ya estaba cansado de pensar
en chico, y ya que Ellie comenzaba a mostrar avances en sus sueños, él
intentaba forzar y acelerar su salto en la búsqueda de su objetivo.
― Ya llegará la banda
ideal que tanto buscas, supongo… preguntaré a unas cuantas amistades, y tienes
que seguir asistiendo a todos los conciertos que puedas; sabes que ahí hay
muchísimas bandas buscando miembros todo el tiempo…
Me sonrío con una
confianza desgarradora, y mostró sus blancos colmillos.
― Estoy convencido de
que cuando llegue mi banda ideal, será porque cruzarán esta puerta, o al menos
un miembro de ellos… el vocalista, o la vocalista más bien, quiero tocar en una
banda con una voz femenina que la gente pueda entrañar. Como Paramore, o
Nightwish.
Levanté la cabeza al
techo y cerré los ojos en negativa a su sueño platónico, como siempre, andaba
con la cabeza por las nubes.
― Eres un idiota
fantasioso por pensar que algo así pudiera llegar a pas…
En ese momento las
campanillas de la puerta de entrada al café me interrumpieron, alguien había
entrado al negocio. Giré la cabeza y me quedé boquiabierta, una oleada de
escalofríos recorrieron mi cuerpo uno tras otro.
Era una chica, una
chica alta y hermosa de piel clara. Muy delgada, con un pecho considerable (y
por considerable basta decir que era mucho más grande que el mío). Vestía con
una falda corta de mezclilla rasgada por el frente y por los costados, una
ombliguera sin mangas de camuflaje militar manchada de rojo en la parte baja,
como si hubiese recibido una herida de guerra. Llevaba botas negras, bastante
extremas; con amarres metálicos, plataforma alta y punta ancha. En el ombligo,
llevaba un piercing rosado que le quedaba muy, pero muy bien.
En el brazo a la altura del hombro llevaba un
tatuaje, era algo parecido a una gaviota básica, más bien parecía un simple
trazo, y en la mano, justo debajo de su pulgar, llevaba un corazón rosado
caricaturizado.
Sobre su rostro, ¿Cómo
empezar? Mirada seria, casi de pocos amigos, rostro ovalado, ojos verdes,
piercings en los labios, en la ceja derecha y en la nariz, labios rojos y carnosos,
frente y nariz pequeña y lo más llamativo de todo: un hermoso cabello lacio
hasta la cintura en tonos rosa pastel y fucsia. Llevaba un cigarrillo en la
oreja, y en sus manos llevaba toda clase de anillos metálicos. En su brazo
derecho, llevaba un estuche de guitarra.
Me volví a Zack con la
boca abierta y los ojos casi desbordándose de sus cuencas. ¿Cuáles eran las
probabilidades de que una música que pareciera cumplir con todos los requisitos
que Zack recién había señalado entrara a la cafetería así como así? La imagen
la tenía, ciertamente su belleza era impactante, tenía estilo, y aunque
notoriamente su color favorito era el rosa, lo usaba de una forma tan
transgiversada que era imposible tacharla de “niña fresa” o de tonta… para lo
que Zack buscaba, en cuanto a aspecto, era perfecta… en definitiva podía llegar
a competirle a la chica de Paramore en belleza.
Él sonrió, alzó las manos con
complacencia y se puso de pie.
― Supongo que a veces
el universo funciona de esa manera, mi estimada amiga Ruth. Basta con decir lo
que quieres para que te lo entreguen.
Dicho esto, caminó
hasta la chica con naturalidad y recargándose en la barra de la caja estrechó
manos con ella mientras la saludaba con una sonrisa de oreja a oreja dibujada
en los labios. Ella respondía al gesto al instante, pero sin gesticular en
demasía; claramente no era la clase de persona
a la que se le viera sonriendo seguido.
¿Ahora que seguía? ¿La
chica le decía que busca de emergencia a un guitarrista para su banda y venía a
ver si por aquí había de casualidad uno interesado? ¡Era imposible que las
cosas fuesen así de simples!
No lo pensé dos veces. Me
puse de pie y me acerqué con ellos sin disimular; ella inmediatamente alertó mi
presencia, y luego Zack hizo lo propio.
― Ah, hola Ruth. Ella
es Kina Milán. Es la vocalista y guitarrista de una banda local llamada Fist,
actualmente anda buscando un guitarrista virtuoso y con imagen… ¿conoces a uno
de esos?
Idiota
Con ese cabello
brillante y abundante, desordenado con tanto orden en remolinos artificiales
que no sobresalían en absoluto del volumen general de su peinado redondo, su
rostro despejado sin barba, esa piel clara y ojos azules vivaces y expresivos,
una sonrisa confiada y una actitud endemoniadamente carismática, no hacía falta
que le reforzara su confianza aún más respondiéndole con lo que deseaba
escuchar.
― No, no conozco a
ninguno ― Respondí. ― Pero, existe un parque de skate muy popular por aquí
cerca donde puedes pregun…
Zack me tapó la boca con su palma abierta, y
se volvió nuevamente a Kina dándome la espalda, como si estuviese pasando de mi
presencia.
― Te estaba comentando
antes de que esta niña con capacidades diferentes nos interrumpiera, creo que
tengo lo necesario.
Ella puso los ojos en
blanco. Fue sorpresivo porque hasta el momento había permanecido inexpresiva.
Pensé de pronto que había arruinado la oportunidad de Zack de pertenecer a una
banda, y la culpa se apoderó de mí; ¿Cómo tendría cara para disculparme con él
si eso pasaba? Estábamos hablando de frustrar la oportunidad de realizar su
sueño… una vez más…
Estaba a punto de
ofrecerle a la chica una disculpa, cuando sus labios se abrieron por vez
primera desde que me acerqué… de solo recordar lo que dijo, empiezo a reír.
― No tienes la imagen
que buscamos, eres muy blando, muy Jonas Brothers. Entiendo que no conozca
alguien con las características que le mencionaste.
― ¡Hey! ― Bramó,
inconforme. ― ¡No tengo estilo de Jonas Brothers! Si bien no tengo piercings o
tatuajes, debes de admitir que mi peinado y vestimenta van de lujo en contraste
a lo que ustedes tienen para ofrecer… ¡daría variedad, gustaría a las fans!
― Pero ya en serio,
debes dejar de presumir… a las fans les gustan los sujetos sencillos ― Resopló.
― Empiezo a preguntarme si esto de permitirte ensayar con nosotros es buena
idea.
― ¿QUÉ? ― Exclamé,
volviéndome a Zack con violencia. ― ¿Cómo DICE QUE DIJO?
Zack soltó una
carcajada, y se encogió de hombros. Kina en cambio se volvió a él con un gesto
de impaciencia.
― La verdad es que
conocí a Kina hace una semana, y he estado ensayando con ella y su banda por
las noches… la química que tenemos es excelente, tenemos mucha buena vibra en
nuestras notas y me divierto mucho tocando con ellos… el problema es que aún no
soy miembro oficial.
Quedé pasmada… ¿qué
tantas cosas había soltado Zack recién? ¿Qué había pasado con la conversación
que tuvimos antes de que Kina entrara al café?
― Son los ideales ―
Complementó pasados un par de segundos, divirtiéndose con mi mirada de boba
trabada mentalmente e incapaz de hacer comentario alguno. ― Y todo lo que te
dije, de no haber encontrado banda aún y tal, es mentira… lo siento, pero
quería divertirme contigo un rato, y luego sorprenderte cuando Kina entrara,
haciéndote creer que era el destino para sacarte de tus casillas. ― Rió con
fuerza. ― En realidad la vi mientras cruzaba la calle, y decidí jugarte una pequeña bromita, lo
siento.
Normalmente me hubiera
molestado, pues no me gustaba que me mintieran… pero por otro lado… no podía
estar más alegre por él: finalmente había encontrado su banda ideal. Terminé
esbozando una sonrisa y levantando mi dedo pulgar en aprobación.
― Felicidades Zack, has
encontrado a tu banda ideal… ahora, ha llegado la hora de alcanzar tu sueño: la
fama.
― Aún no ― Negó Kina al
instante, llamando mi atención punzantemente cual puñal en la espalda. ― Admito
que todo lo que Zack ha dicho con respecto a la química y complementación es
verdad… pero se niega a unírsenos por un capricho tonto.
― ¿Eh? ¿Capricho tonto?
― Me volví a Zack al instante, con la mirada molesta. ― ¿No quieres, unirte a
la banda ideal para ti… por un capricho?
Zack se rascó la
cabeza, socarrón, cual niño reñido.
― Bueno… eso… ―
Carraspeó. ― Es más que un capricho tonto, una condición… mi condición es que
para que yo me una, han de cambiarle el nombre a la banda por el que yo decida.
Una ventisca recorrió
todo mi cuerpo, y fue como su una losa pesada cayera sobre mi cabeza.
― ¿De qué estás
hablando, TONTO? ― Le solté un golpe en el brazo. ― En primer lugar, ¡Fist es
un nombre genial! Y en segundo, ¡estás uniéndote a la banda, no ellos a ti! ―
Hice una pausa, al ver que Zack no decía nada terminé agregando. ― Y en
tercero, ¡NO SEAS IMBÉCIL!
― Lo que acabas de
decir ― Kina se volvió a Zack con desaprobación. ― Es bastante parecido a lo
que le dije yo cuando impuso su condición… excepto que en lugar de imbécil yo
usé “hijo de p…
― En fin… ― Interrumpió
Zack a Kina en su usual tono templado rebosante de confianza. ― Hay una razón a
mi exigencia… hay todo una historia alrededor de mis motivos, y estoy seguro de
que si me dejaran explicarles, comprenderían mejor mis razones.
― Es por eso que vine ―
Kina suspiró, impaciente. ― Aunque no tiene caso, me da curiosidad escuchar tu
historia… no es que vaya a cambiar de idea, no lo haré. Pero, como líder de la
banda como mínimo tengo derecho a saber porque nuestro guitarrista ideal,
terminará no uniéndose a nosotros.
Zack soltó una
risotada, como si lo que ella hubiese dicho fuese para reírse… a mí incluso me
soltó un escalofrío de terror… por como hablaban, realmente parecía que ellos
habían nacido para tocar juntos.
― Entonces mejor no perder tu valioso tiempo,
tomemos asiento y escuchen mi relato… porque vas a quedarte a escucharlo, ¿no,
Ruth? ― Zack me miró con curiosidad, yo estaba aún algo distraída tratando de
digerir la información recién recibida, pero apenas escuché mi nombre
reaccioné.
― Eh… claro, supongo
que puedo escaquearme del trabajo por un rato.
Zack preparó un café
para Kina y otro para mí, y luego nos dirigió a la mesa más alejada de la
entrada del café, se quitó el delantal verde y silbó a Ben con su “llamado
especial”, aquel que usaban todo el tiempo desde aquello en el balneario.
― ¡Cierra el café por
unos minutos y ven a escuchar mi historia, grandísimo enamorado! Deja de hablar
con tu novia también, que vas a amar esta historia.
― ¿Cerrar temprano en
lunes a espaldas del jefe para escuchar una historia que bien podrías contarme
luego? Claro, ¿por qué no? ― Ben se quitó el delantal, puso un anuncio de
“cerrado” en la puerta, bajó las luces, cerró la puerta y corrió a sentarse con
nosotros.
― Ahora que tengo su
total atención amigos ― Zack sonrió. ― Permitanme deleitarlos con una de mis
historias favoritas… aquella donde mis amigos de Texas y yo hicimos un pacto
inquebrantable de amistad, y el cual no pienso romper incluso ahora habiendo
pasado ya casi 5 años de su realización.
Sheepheads
(2006, Texas)
―… Y eso sería todo por hoy, jóvenes. ― Señaló un
sereno profesor Tompson, que ya guardaba sus materiales dentro de su maletín. ―
Recuerden que mañana es la fecha límite para presentarme sus proyectos, y los
que no lo hagan reprobarán automáticamente mi asignatura. ¿Me escucharon, señor
Mosh, señor Hannigan?
Hubo silencio e incertidumbre; y pasados un par de
segundos, fue Ellie quien habló, roja de vergüenza.
― Me temo que se han ido, señor Thompson.
Se volvió al instante hacia los alumnos, y
efectivamente: todos seguían en el aula, a excepción de dos bancas vacías, al
fondo.
― Estaban aquí hace un minuto ― El señor Thompson
arqueó una ceja. ― ¿Cuándo se han ido?
― Recién me he dado cuenta yo también, señor ―
Señaló Ellie, apenada. ― Lo siento, yo…
― No se preocupe, señorita Clearwater ― Le
interrumpió al instante el profesor. ― Usted no tiene la culpa de lo que el
señor Mosh hace con su tiempo escolar, sé que se esfuerza por cambiarlo… ¿pero
qué quiere que le diga? Algunas manzanas ya vienen podridas.
Ellie prefirió no contestar; fuese justificada o no
la ofensa hacia su… hacia Zack, no le parecía correcto que se refirieran a él
de cualquier forma que fuese ofensiva; y con su silencio y un rostro
insatisfecho hizo ver al profesor que se había pasado de hombros. El señor
Thompson caminó rumbo a la puerta.
― Sea como sea, no será nada bueno lo que anden
haciendo ahora mismo esos dos.
Y
vaya que tenía razón…
― Zack, esto no me gusta nada…
― Cállate, Mike, de castigo, esta será tu única
línea en toda la historia.
― Pero yo…
― ¡EN TODA LA HISTORIA, DIJE!
― Debo decir que estoy con Mike en esto, Zack ―
apuntó Anna. ― Realmente me parece que solo estamos actuando aleatoriamente… ¿o
cual es el sentido de esto? ¿Solo hacer el ridículo?
― Hacer el caos, mi querida Anna, hacer el caos. ―
Zack esbozó una sonrisa divertida. ― Vamos, ¿Dónde quedó ese espíritu que me
hizo elegirlos para formar parte de nuestro selecto grupo?
― Bueno, en realidad no nos elegiste, básicamente
nos encontraste por suerte a todos ― contraatacó Anna. ― Yo solo quería besarme
con tipos buenos, fumar, beber y ser popular… no recuerdo haber accedido a…
― Silencio ― Ordenó nuevamente el pelinegro. ― Viene
alguien… es hora.
Se escuchó cómo se abrían las puertas del baño; un
grupo de chicas charlaban animadamente acerca de lo agotadas que estaban, o de
lo estresante que era la profesora. Pronto, el sonido de los casilleros
abriéndose y de los maletines con ropa cayendo sobre los banquillos acompañaron
su relato. Pasados un par de minutos, Junior – que se encontraba en los ductos
del aire, en el techo – hizo la señal de que era hora de comenzar.
Bueno… en realidad no hizo la señal, la señal
consistía en bajar discretamente la punta de sus dedos por las ventilas del
ducto, pero al final su peso hizo ceder la resistencia de las vigas que
sostenían la hilera, y cayó estruendosamente al suelo, con el traje de perro
puesto, y llevando en esta ocasión una máscara de Jesucristo.
― Supongo que debemos de salir ― Bufó Zack, abriendo
la puerta de una de las duchas y caminando hacia delante. Todos le siguieron, a
excepción de Mike, que se quedó oculto, hasta que Junior pudo ponerse de pie y
arrastrarlo con el resto.
Hubo miles de gritos escandalizados, insultos,
amenazas y más gritos; ¿qué más se podía esperar? ¡Las ovejas asesinas habían excedido nuevamente los límites irrumpiendo
en las duchas de las chicas!
― Buenas tardes, hermosas ― Coqueteó un descarado
Zack en general al grupo de 10-15 chicas semidesnudas/desnudas. ― no hace falta
que se tapen ahí, mejor enseñen mientras aún no les cuelgue nada.
― ¡SON UNOS CERDOS! ― Gritó una de ellas, que ya
estaba dentro de una de las duchas más cercanas a la entrada. ― ¡HAREMOS QUE
LOS EXPULSEN, BASTARDOS!
Las ovejas rieron.
― ¿No sabes quienes somos? ― Preguntó Juniorcristo. ―
¡Somos OAC!
― ¿OAC? ― Murmuró Rocko a Junior.
― Ovejas Asesinas Crew ― Respondió el rubio. ― ¿no
es obvio?
― Es la primera vez que lo usas, ¿Cómo iba a ser
obvio?
― Si uno es oveja, uno debe de sentir esta clase de
cosas en la sangre ― Replicó al instante Junior con severidad. ― Estoy muy
decepcionado de ti, Rocko…
― ¡ME IMPORTA UN CARAJO SI ESTÁS DECEPCIONADO DE MÍ,
Y A MI ME DA IGUAL SER UNA OVEJA O…
― Cabrones, luego pelean ― interrumpió Zack. ― Están
arruinando nuestra entrada histórica a las duchas de las chicas… en fin… ― Se
volvió de nuevo a las chicas, que se agrupaban inseguras y angusitadas en un
rincón, mientras que ya un par se habían vestido de vuelta para ir por ayuda. ―
Nenas, venimos a cantarles para que no se aburran mientras se duchan… espero
disfruten este hermoso tema musical.
Junior sacó una harmónica de entre los pliegues de
su traje, la hizo sonar un poco y…
― 1, 2, 1, 2, 3, ¡ya!
Zack tocó la guitarra, Anna, Mike y Rocko hacían
coro y Junior se encargó de cantar.
Espiadas
en el baño
Ohhhh
si…. Ohhhh si… (coro)
Estás
siendo espiada en el baño y no es broma…
No
es broma… no es broma (coro)
Estás
siendo espiada y te grabamos en video también
En
video también… te subiremos a internet (coro)
Estás
siendo espiada y creeme nena, ¡que tetooooooootas!
Que
tetotas… ¿te las tocas? (coro)
Y
ahora te debo preguntar, ¿por qué ahí no te enjabonas?
¡Cochinota!
¡No seas flojota! (coro)
Estás
siendo espiada, y oh dios que contigo vamos a fantasear…
Mike
se la va a jalar… Nahomi se la va a cortar (coro)
Y
lamento mucho informarte que ya no te podrás casar
Solterona
¡sí! Gatos por mil (coro)
Estás
siendo espiada y…
― ¿¡QUE DEMONIOS ESTÁ PASANDO AQUÍ!? ― Vociferó
durante media canción una profesora de ropas largas y gafas de armazón grueso. ―
¿QUÉ ES ESTO? ¡PERVERTIDOS, DEGENERADOS! ¡CONSIDERENSE EXPULSADOS DE LA
ESCUELA! ¡FUERA MÁSCARAS!
Junior se quitó su máscara de Jesucristo, Zack se
quitó su máscara de Mickey Mouse, Anna se quitó su máscara de Mario Bros, Rocko
se quitó su media, y Mike se quitó la bolsa de papel con dos agujeros en la
parte de los ojos.
― Permítame decir algo profesora… ― Zack alzó la
voz, y no permitió que la profesora replicara. ― Es justo que vea nuestros
rostros y que decida expulsarnos de la escuela ― Murmuró Zack. ― Pero existe
una pequeña dificultad para lograrlo.
― ¿De qué dificultad hablas? ― Repuso la profesora
echando humo. ― NO HAY DIFICULTADES, TODOS USTEDES SERÁN EXPULSADOS DENTRO DE
UNOS MINUTOS.
― Si bueno… verá… ― Zack se acercó a ella y la
abrazó con mucho amor. ― Usted no puede expulsarnos… porque para eso, primero
tendríamos que ser estudiantes de esta escuela.
Todo el escándalo que se había armado por las
estudiantes escandalosas se detuvo en el momento en que Zack dijo eso.
― ¿Qué? ― Preguntó Junior, burlón. ― ¿De verdad
creían que somos tan tontos como para espiar a las chicas de nuestra escuela?
― Y es precisamente porque no somos tontos, maestra ―
Zack hablaba en un tono respetuoso sarcástico que podía cabrear a cualquiera en
quien fuera usado. ― Que ahora mismo vamos a… huir antes de que llegue la
policía. Adiós hermosas, tienen un cuerpo precioso.
Dicho y hecho, lo siguiente que se vio, fue a las
ovejas asesinas corriendo desde las duchas hasta la libertad. Hubo varias dificultades, Junior
se puso terco y tuvieron que regresar a las duchas de nuevo por su máscara de
Jesús, los guardias atraparon a Anna, y Rocko tuvo que ir a salvarla, Mike
enamoró a una de las estudiantes de primer año e insistió en seguirles “hasta
el fin del mundo” en palabras propias de la interesante (y admitámoslo aunque a
Nahomi le pese, linda) chica rubia.
Ya conocemos el final de esta misión, como siempre,
las ovejas tuvieron un escape exitoso al final, y en compañía de la chica, de
nombre Terry, huyeron como todos unos campeones del lugar.
― ¡SOMOS LO MÁXIMO,
PUTOS! ― Celebraba Zack en el autobús. ― ¡ESO ES CAÓS Y NO PEDAZOS! ¿Vieron la
cara de las chicas? ¿La fosa nasal de esa profesora? ¿La frustración en los
ojos de los guardias que no nos pudieron alcanzar por ser efectivos como un
RAYO?
― Somos la hostia, tíos
― Aseguró Junior, hablando como un español.
― ¡Ustedes están locos,
verdaderamente locos! ― Admiraba Terry (que estaba abrazada a Mike) ― ¿Qué les
motivó a correr tal riesgo? ¿No temen a ser atrapados?
En ese momento, todos
esbozaron la misma sonrisa de dominante confianza, un gesto de labios torcidos
al lado izquierdo, mientras dirigían su mirada a su carismático líder.
― Amiga, ¿no lo sabes?
Somos las ovejas asesinas, a nosotros nunca nos atrapan.
Y así era, con el paso
de los meses del curso escolar, cada vez era más evidente la hegemonía
impresionante de las ovejas sobre las autoridades (ya no solo de la escuela, en
algunas ocasiones hasta de otras escuelas, o de la ciudad). En ese momento,
para todos ellos su dulce momento de triunfo, les hacía sentir inmortales,
intocables… inalcanzables.
… estúpidas cámaras de seguridad, que lo echaron
todo a perder.
― Señor Feeney… ― la directora
del colegio católico particular de st. Mary caminaba en líneas horizontales
alrededor del despacho del ya conocido director de Mc Highley; detrás de ella,
todas las ovejas, con la mirada gacha esperaban su sentencia. Al centro, Zack
Mosh era el único que mantenía un perfil natural, y despreocupado. ― Usted ha
sido educador desde hace más de 30 años, estoy convencida de que conoce la
gravedad del crimen de sus estudiantes, que ha sobrepasado los límites de un
crimen estudiantil, y se ha topado con un verdadero delito.
El señor Feeney
asintió.
― Estoy completamente
de acuerdo con usted, lo que estos muchachos han hecho, no tiene nombre, y le
aseguro enteramente que serán más que reprendidos, la expulsión les saldrá
barata, eso se los puedo asegurar.
Todos soltaron un
suspiro, inconformes con la justa condena.
Feeney les fulminó con la mirada.
― ¿Tienen alguna queja?
Como ya sabrán, fue
Zack el que respondió.
― Por supuesto que sí,
señor Feeney. Me parece completamente injusto que se nos castigue por apelar a
nuestro derecho de libre albedrio.
― Señor Mosh ― Se
interpuso la mujer. ― Se metieron en las duchas de las señoritas de un colegio
católico privado, secuestraron a una de nuestras estudiantes, y golpearon a la
mascota escolar.
― ¡ÉL EMPEZÓ! ― Gritó
Junior al instante, con los ojos llorosos. ― ¡ME DIJO “¿te doy tacos con la
salsa que pica?” Y NO ME DIO NADA!
― Junior ― Dijo Ana,
volviendo a sentarlo en su silla. ― Ya te dije miles de veces que lo que dijo
en realidad fue “los demandaré, mi familia es rica”.
―… eh… retiro lo dicho…
― Carraspeó Zack. ― En fin, señora… pasemos a la condena: ¿Cómo nos va a
castigar? Ir a la cárcel sería demasiado excesivo para nosotros, un grupo de
jovencitos desorientados sin la influencia de una figura paterna en casa.
― ¿No tienen padres en
casa… NINGUNO DE USTEDES? ― Se
sorprendió la mujer. En reacción, el director Feeney se golpeó la frente.
― No, señora ― Zack
Bajó la mirada y fingió desear echarse a llorar. ― Todos somos huerfanitos de
padres.
― Somos tan huérfanos,
que al buscar “huérfanos” en google, censuran nuestras fotografías debido al
exceso de huerfandad en ellas ― Aseguró Junior.
― Señor Feeney ― se
volvió la mujer hacia el profesor. ― ¿Es cierto lo que dicen estos jóvenes?
― ¿Y por qué no lo
sería? ― respondió Feeney con un suspiro. ― Mire a ese ― Señaló a Mike, que
lloraba por pensar que su vida se había arruinado e iría a la cárcel. ― hasta
está llorando por recordar a su padre.
En algún punto de la mente de todo educador, siempre
existe ese punto ciego entre la humanidad y la moral donde tantos estudiantes
que han hecho algo imperdonable terminan refugiándose y salvando su pellejo. De
la forma más inesperada, Zack y las ovejas llegaron a ese punto en el
raciocinio de la mujer, que finalmente, terminó cediendo a su buen corazón. Se
encogió de hombros, y les fulminó con la mirada.
― Su falta no es
justificada por los problemas familiares que puedan tener. Estoy convencida de
que en alguna aula de la ciudad, algún estudiante con peores problemas que los
suyos está dando lo mejor de si para ser alguien de bien en la vida, y no
haciendo actos de vandalismo en colegios privados. No obstante, estoy dispuesta
a aligerar la sanción que tenía planeada, a cambio de que me prometan su
completa disposición a seguir mis ordenes, al pie de la letra; y claro, si el
señor director está de acuerdo. ― Miró a Feeney una vez terminó su dialogo.
― Profesora Rita ―
Feeney se levantó de su escritorio. ― Tiene usted todo mi apoyo para castigar a
estos pillos de la forma en que usted lo deseé. Ahora tengo que irme para una
reunión con la comisión de padres, si me disculpa…
Feeney se puso de pie,
y antes de irse se inclinó levemente para susurrar a Zack en el oído.
― Espero mínimo las
hayas grabado en video ― Bufó, en silencio. ― Disfruten su castigo religioso,
ni creas que los salvaré de esta.
Dicho y hecho, Feeney
abandonó la habitación, y las ovejas quedaron a la merced de la profesora
Católica Rita, de St. Mary.
― Y… ¿qué clase de
castigo tiene usted en mente? ― Se animó a preguntar Zack. ― ¿Nos pondrá a
hacer rompope? ¿Nos hará cantar en la iglesia? Oh dios… nos hará construir una
iglesia, ¿cierto? ¡Maldición, sabía que construiríamos una iglesia!
Ella, extrañamente rió.
― Nada de eso, señor
Mosh… ― Ladeó su sonrisa prístina y pasional. ― Para empezar, no creo que se le
pueda llamar un castigo… yo más que nada, lo llamaría… una tarea sanadora para
el corazón. Estoy convencida de que todos ustedes me agradecerán.
Cuando un católico dice
eso, no puede ser una buena señal. Así que entenderán todos, la mirada de
preocupación que se dibujó en cada una de las ovejas, y especialmente en su líder,
que no se atrevía a poner un pie en la casa de Dios, por miedo a que esta
rugiera en ira.
(2011, Los
Ángeles)
― ¿Y qué pasó después? ―
Pregunté, con la boca abierta, como siempre, enteramente entregada a los
siempre fantásticos relatos que Zack ofrecía. ― ¿Q-qué pasó? ¿Cuál fue esa
tarea sanadora para el corazón de la que hablaba la directora?
― Eso mismo, viejo ― Se
quejó Ben. ― No puedes cortar la historia en una parte tan interesante.
― Claro que puedo ―
Aseguró Zack, encogiéndose de hombros, y luego mirando a la principal oyente de
la historia. ― ¿Qué te está pareciendo
la historia?
Kina cerró los ojos, y
suspiró, paciente.
― Hasta ahora, no me has
dado razón alguna para si quiera considerar en Sheepheads como un nombre para
nuestra banda… ― Bufó. ― Es más, ni siquiera me has dado un motivo para considerar
apodarte a ti con ese nombre… “cabeza de borrego” ― Rió leve. ― Hasta ahora,
todo lo que puedo pensar es que eres un pervertido con desordenes mentales.
Giré la vista de
inmediato a Zack para ver su reacción al comentario (sinceramente) entendible
de Kina ; y fue tal como lo sospeché: sonrió de oreja a oreja, y hasta se dio
el lujo de soltar una carcajada instantánea. Zack aún guardaba la seguridad de
que su historia haría mella en el razonamiento de la vocalista.
― Esta ha sido solo la
introducción… ― Guiñó un ojo. ― El resto, es lo que hace de esta historia algo
verdaderamente fantástico.
― Entonces, continua ― Kina dio un sorbo a su
bebida.
― Bien, nuestra
condena, no era otra que…
Cada vez que Zack
relataba una de las historias de su pasado, tenía en sus ojos un brillo jovial
de nostalgia… podía, literalmente mirar en sus pupilas la llama ardiente de su
orgullo latir como en aquellos tiempos que fuesen sus momentos más gloriosos…
no pude evitar pensar: ¿alguna vez Zack
volvería a sonreír de ese modo al vivir algo en su presente, o estaría limitado
únicamente a disfrutar de sus viejas glorias?
¡Continuará en la parte 2!


